Veinticuatro años han pasado ya desde que Paul W. S. Anderson rodara la que sería la primera de una infame colección de películas basadas en el universo de “Resident Evil”, mítica saga de videojuegos creada por Capcom y santo y seña del survival horror en el ocio digital. Ya la película de 2002 dejó claro como NO se tenía que hacer una adaptación de un videojuego a la gran pantalla, pasando del terror barroco y atmosférico de la obra original, al cine de acción hortera tan propio de principios de los dos miles. Por suerte, Zach Cregger se parece a Paul Anderson como un huevo y una castaña.
“Creeger se aleja por completo del live action para rodar una cinta de terror clásico muy en la linea de sus anteriores trabajos, conjugando horror y comedia”
Pero claro, hablar de Zach Cregger es hablar de las grandes ligas. Seguramente, junto a Lee Cronin y Robert Eggers, el mejor cineasta de género en la actualidad. Un director de marcada autoría que ha sabido recuperar el espíritu de la mejor serie B de los ochenta para adaptarla al cine de nuestros días. “Barbarian” (2022) y “Weapons” (2025) son dos grandes ejemplos de que como abordar el terror de siempre desde la óptica actual y que todo resulte deliciosamente orgánico. “Resident Evil” (2026) no es la excepción, demostrando además que se puede hacer una gran adaptación de algo tan complicado como un videojuego desde otra perspectiva, pero respetando la esencia de este.
En “Resident Evil”, Creeger se aleja por completo del live action para rodar una cinta de terror clásico muy en la línea de sus anteriores trabajos, conjugando horror y comedia con tanta habilidad que es imposible alejarse de la comparativa con nombres como el de Sam Raimi o John Carpenter. “Resident Evil” es si cabe, el trabajo más cómico del director hasta la fecha, tanto, que podríamos llegar a fantasear con la comedia de terror. Y sí, si hablamos de una adaptación del universo “Resident Evil”, esto puede llegar a sonar extraño, incluso antagónico, pero lo cierto es que la fórmula Creeger eleva la apuesta a unos niveles insospechados y el resultado no puede ser más satisfactorio. No faltarán, no obstante, los habituales talibanes poniendo el grito en el cielo (ya lo hicieron con la difunta serie de Netflix) por rodar un material de alto riesgo como este, obviando todos los nombres propios del lore del videojuego para contar una historia única y personal.
“Abrams recuerda a un grande de la comedia de los ochenta como Martin Shaw, también a Martin Freeman, soportando sobre sus hombros el enorme peso del reverso cómico de la función”
Pero que nadie se lleve a engaño, pese a tratarse de una historia ajena a los videojuegos, el espíritu de la franquicia siempre está presente. Los jugadores veteranos sabrán reconocer a lo largo del filme una gran cantidad de guiños al videojuego, los Baker, Uroboros, diseños de arte varios, etc... así como características básicas del survival horror como ir encontrando armas, munición, buscar llaves, interactuar con secundarios con fecha de caducidad corta, etc... todo esto hace que la propuesta consiga mantener siempre un equilibrio perfecto entre lo que debería ser una adaptación de un videojuego y una cinta de terror con su propia personalidad.
El otro gran nombre propio de “Resident Evil” es sin duda el de Austin Abrams. Con Abrams, podríamos decir que ha nacido una estrella. La irrupción del actor en el fantástico ha sido espectacular, no solo por Bryan, su adorable antihéroe de la cinta que nos ocupa y sin ningún tipo de duda, el personaje del año, también por su trabajo en otro título de este año como es “Whalefall” (2026). ¿Podríamos hablar del nuevo Scream King? Sin duda. Dilucidar en cual de las dos películas las pasa más putas sería harto complicado, pero la capacidad de sufrir del actor es digna de elogio. En “Resident Evil”, Abrams recuerda a un grande de la comedia de los ochenta como Martin Shaw, también a Martin Freeman, soportando sobre sus hombros el enorme peso del reverso cómico de la función y lo hace sin inmutarse, con una naturalidad asquerosa. Colosal. Eso sí, a modo de recomendación, imprescindible disfrutar de la película en su versión original para apreciar el trabajo del actor en todo su esplendor.
“Alejada de los despliegues visuales bombásticos de otras películas de Resident Evil, veo perfectamente factible que Creeger hubiera apostado por los FX clásicos. No lo ha hecho”
En el apartado negativo, mucho hay que excavar para encontrar algo de petróleo. La elección del CGI en lugar de efectos tradicionales y a pesar del buen nivel de los primeros (aquí es imposible no retrotraernos a la comparativa entre “La Cosa” de Carpenter y la de Matthijs van Heijningen Jr.). Alejada de los despliegues visuales bombásticos de otras películas de “Resident Evil”, veo perfectamente factible que Creeger hubiera apostado por los FX clásicos. No lo ha hecho.
En resumen, “Resident Evil” (2026) es la adaptación que todos los fans del videojuego nos merecíamos, Tras sufrir incontables atentados cinematográficos por parte de Anderson y compañía, Creeger no solo recupera aquí toda la dignidad perdida, también firma una serie B deliciosa, fiel tanto a su estilo como al adn del material original. Hora y media de metraje que va al grano desde el minuto uno y que se nos escurre como arena entre los dedos de la mano casi sin darnos cuenta, absolutamente adictos a la mierda que el director nos mete en vena. También es la constatación de que Zach Cregger es, ahora mismo, lo mejor que le puede pasar a cualquier amante del género.
Lo mejor: Diversión en estado puro, Creeger en estado puro, lo sorprendentemente bien que casa la comedia con el horror de Racoon City y un soberbio Austin Abrams.
Lo peor: El uso del CGI en detrimento de los efectos tradicionales.



















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