De vez en cuando aparece un asunto que logra sobrepasar la tendencia que tienen las personas a dividirse generando unanimidad en cuanto su apoyo o rechazo al mismo.
¿Cambio climático?, ¿pobreza infantil?, ¿educación?, ¿sanidad?
Por supuesto que no me refiero a temas tan poco trascendentales para un país como estos, como bien sabemos, cada uno de ellos generará infinidad de opiniones sobre lo que hacer o no hacer con los mismos.
¿Pues a qué voy entonces?
En este año se estrenó una película tan nefasta e indigna, tan insultante a la inteligencia y buen gusto de los espectadores, que logró en todos los que se atrevieron a verla, la valoración de que se estaba ante una de las peores cintas de Ciencias Ficción jamás realizadas.
“Nada se salva de esta abominación, contamos aquí con una triste coherencia, dirección, actuaciones, diálogos, personajes, historia, dirección y efectos, están a nivel del suelo y creo que tenemos una candidata a varios Razzies”
La prueba de lo espantoso que es este filme radica en que tiene un puntaje de 0% en Rotten Tomatoes; si una página web que recibe puntuaciones tanto de críticos profesionales, como de gente común, es tan lapidaria y convergente sobre el puntaje que este producto merece, imagínense lo que debe ser esta cosa.
Ya se lo que muchos podrían decir, que la gente es muy dura, que en realidad es la típica película para ver con amigos mientras se toman unas cerveza, la clásica obra que todos consideramos: “tan mala que termina siendo buena”.
Pues aclaro que esto no sucede y que “War of the Worlds” (2025) debe ser considerada simplemente pésima, el tipo de cinta que es vista por alguien que se sacrifica y da una voz de alarma, previniendo a otros incautos sobre los riesgos de exponerse a la misma.
Siempre se ha dicho que “Freaks” (1932) de Tod Browning generó tanto rechazo a la MGM que decidieron eliminar las copias tirándolas a la bahía de San Francisco. Bueno, en este caso se debería pasar del mito a la realidad y destruir cada grabación existente para salvar a las futuras generaciones de la miseria de ver la película de Rich Lee.
“Ice Cube es un mediocre actor, utiliza la cara de siempre, la de pandillero enojado, debemos ver en todo momento como mira a la cámara con esa única expresión, mientras la humanidad se enfrenta a su acontecimiento más trascendental”
Nada se salva de esta abominación, contamos aquí con una triste coherencia, dirección, actuaciones, diálogos, personajes, historia, dirección y efectos, están a nivel del suelo y creo que tenemos una candidata a varios Razzies, mereciendo todos los que obtenga.
Poco se puede decir de la sinopsis más que toma uno de los libros más importantes de la Ciencia Ficción, escrito por H.G. Wells a fines del siglo XIX y lo reversiona a la realidad de un siglo XXI marcada por la IA, las redes sociales y la video vigilancia.
¿Pero que vuelve tan patético este producto?
Como dije, no se salva nada, no hay más que una mediocre uniformidad en presentarnos una película que en todo momento “insulta nuestra inteligencia”.
En primer lugar esta cinta es del genero “screenlife”, las mismas se centran en un solo personaje al que vemos casi en todo momento desde la perspectiva de la cámara de un dispositivo electrónico, sea un celular, una computadora, un dron, etc.
La realidad es que algo imprescindible para que este tipo de filmes funciones es la actuación del protagonista, este debe tener la capacidad de soportar sobre sus hombros todo el peso de lo que ocurre, ya que en estos trabajos se tiende a que no haya muchos personajes.
Evidentemente esto NO ocurre aquí, Ice Cube es un mediocre actor, utiliza la cara de siempre, la de pandillero enojado, debemos ver en todo momento como mira a la cámara con esa única expresión, mientras la humanidad se enfrenta a su acontecimiento más trascendental, el contacto con una inteligencia alienígena que plantea la extinción de nuestra especie. Obviamente su interpretación es tan mala que en varios momentos me tente de la risa ante sus reacciones, que no tenían nada que ver con lo que estaba sucediendo en el metraje.
“esto no es cine, no es arte, es simplemente un producto destinado a ser marketing para una multinacional y su dueño, nuevo tipo de empresarios, campeones del individualismo y el libre mercado”
Lo segundo es la historia, H.G.Wells usó su libro como una alegoría que criticaba el imperialismo y colonialismo europeo – sobre todo británico- que se desarrollaba con fuerza desde fines del siglo XIX, recordemos que este autor tenía ideas socialistas que nunca disimuló.
En esta atrocidad fílmica no aparece nada que busque criticar el “status quo” económico, político o social del mundo en que vivimos.
Los aliens tienen motivaciones estúpidas y delirantes para atacarnos y si bien se da a entender que todo es responsabilidad de un gobierno que espía a sus ciudadanos de manera ilegal; que el propio protagonista que salva a la humanidad; sea un individuo que trabaja para el gobierno espiando ilegalmente, es una declaración de intenciones acerca de lo que piensan los que hicieron esta película de los derechos civiles de los ciudadanos.
Pero eso no es todo dentro de lo nefasto de lo que se nos muestra, aquí se nos presenta un comercial de hora y media acerca de Amazon y los servicios que ofrece, básicamente, en pleno apocalipsis y cuando la humanidad atraviesa su etapa más oscura, podemos confiar en los repartidores de dicha empresa o en su sistema de drones con envió a domicilio; dicho de otra manera, podemos dar gracias a Jeff Bezos por destruir a los alienígenas, porque básicamente estamos en camino de volvernos Morlocks.
¿Qué se puede decir del resto?
Poco y nada, todo está a la baja altura de lo que se reseñó anteriormente, efectos digitales que son una vergüenza, imágenes de archivo utilizadas en exceso, una edición espantosa, una fotografía inexistente... definitivamente, esto debería usarse en las universidades como el ejemplo de lo que no debe ser el cine, la desidia misma en celuloide.
En resumidas no voy a sostener que estamos ante la peor película del año, la razón es simplemente que esto no es cine, no es arte, es simplemente un producto destinado a ser marketing para una multinacional y su dueño, nuevo tipo de empresarios, campeones del individualismo y el libre mercado. ¿Qué hubiera pensado H.G. Wells de los mismos?


















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