EL RECTOR NOS HABLA SOBRE "EVIL DEAD BURN" O COMO REFRESCAR LA SAGA SIN PERDER NI UN ÁPICE DE SU ESENCIA
La de “Posesión Infernal” (Sam Raimi, 1981), sea posiblemente, la más importante e influyente saga que haya dado el fantástico. Todo, absolutamente TODO lo que ha salido de este universo se ha convertido, antes o después, en merecido material de culto. Ni que el padre de la criatura, Sam Raimi, no haya vuelto a ponerse detrás de la cámara desde “El Ejército de las Tinieblas” (1992), ni el salto a la televisión, ni siquiera el peligro de los siempre controvertidos remakes, han servido para bajar el suflé, todo lo contrario.
“respetuosa con el material original (no faltarán los guiños a las entregas clásicas) y muy continuista con respecto a Evil Dead Rise”
Dicho esto, llegaba yo a “Evil Dead Burn” (2026) con la mosca detrás de la oreja. Por un lado, no quedé nada satisfecho con “Vermines” (2023), debut de Sébastien Vanicek, por lo que no hubiera sido precisamente mi primera opción para coger por los cuernos a semejante animal. Por el otro, los habituales cantos de sirena que corrían por el mentidero de las redes sociales que hablaban de un supuesto distanciamiento de esta nueva entrega de las señas de identidad del universo “Evil Dead”. Por suerte, ni mis prejuicios iniciales, ni el “peculiar” criterio de los acólitos menos entusiastas del género, tenían mucho que ver con la realidad.
Y la realidad es que “Evil Dead Burn” es absolutamente todo aquello que tanto el fan de la saga como del terror en general, podría esperar en sus sueños más húmedos. Por supuesto y no menos importante, respetuosa con el material original (no faltarán los guiños a las entregas clásicas) y muy continuista con respecto a “Evil Dead Rise” (Lee Cronin, 2023), de hecho, incluso llegan a compartir universo. Por lo tanto, no cabe otra cosa que esperar que un festival de casquería de primer nivel y mucho fan service para una entrega que no da tregua desde el primer minuto hasta la secuencia post-créditos. Para entonces, ya estaremos absolutamente extasiados y dando las gracias a los Robert Tapert, Sam Raimi, Bruce Campbell, Lee Cronin (productores) y compañía, por haber hecho posible semejante regalo a la parroquia.
“Virar la película hacia el terror francés sin perder ni un ápice de la esencia de la saga resulta de lo más meritorio”
A Sébastien Vanicek también hay que reconocerle lo suyo. Virar la película hacia el terror francés sin perder ni un ápice de la esencia de la saga resulta de lo más meritorio. “Evil Dead Burn” nos regresa a principios de los 2000 y perfectamente habría encajado dentro de toda aquella hornada de cine galo extremo. Lo intentó con “Vermine”, pero el material que tenía entre manos no estaba a la altura, muy lejos de las posibilidades infinitas que ofrece el infierno de Raimi y que el cineasta francés aquí sí sabe explotar para rodar la que posiblemente sea la entrega más salvaje hasta la fecha, lo cual se dice pronto viniendo de las cintas de Cronin y Álvarez.
Y sí, a la pregunta más importante, la respuesta es un rotundo sí: en “Evil Dead Burn” hay humor. Y sí, los deadites son tan entrañables y reconocibles como siempre. Fede Álvarez optó en su remake por alejarse del tono jocoso de la franquicia, de ese humor negro con el que ya jugó Raimi en su ópera prima y que iría potenciando en posteriores episodios. No me gustó, pero reconozco que la puesta le salió rematadamente bien. Su película, fue una oportunidad de disfrutar de la franquicia desde otra perspectiva. Lee Cronin, fanático del cine de Raimi (ahí está también su momia como prueba irrefutable), recuperó el humor, más o menos sutil, pero siempre presente y efectivo, incluso en los momentos de terror más álgidos. Vanicek se mantiene aquí en la misma línea, aun más punzante si cabe y con algún homenaje pornográfico como es todo lo que rodea a cierto personaje y en especial a cierta secuencia, sacada directamente de “Drag Me To Hell” (Sam Raimi, 2009).
“posiblemente sea la entrega más salvaje hasta la fecha, lo cual se dice pronto viniendo de las cintas de Cronin y Álvarez”
El reparto es un lujo. Destacar tres nombres por encima de los demás, el de Souheila Yacoub, digna heredera de aquellas Cécile de France, Alysson Paradis o Karina Testa que tanto nos hicieron gozar en el pasado y rostro que empieza a ser ya habitual en el fantástico. Erroll Shand, quien se gana el título a villano del año y una Maude Davey absolutamente adorable que oposita a personaje del año.
Que no os engañen pues, que nadie os diga lo contrario, “Evil Dead Burn” es 100% “Evil Dead”, contiene todos los elementos que han hecho grande a la franquicia y además, añade otros como es el acercamiento al cine de terror francés, no solo en el uso de la violencia, también en el dibujo de los personajes y en lo deliciosamente macabro de un libreto que habrían firmado los Mauri y Bustillo de turno. El resultado es un coctel brutal que no deja títere con cabeza, literalmente.
Lo mejor: “Evil Dead” pasado por el filtro de la nouvelle horreur vague. Souheila Yacoub con Erroll Shand y Maude Davey de escuderos de lujo y el grosero festival de gore.
Lo peor: El clímax final queda bastante diluido por culpa de un final boss (CGI mediante) que no está a la altura de lo visto en el resto de la película.



















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