lunes, 21 de julio de 2014

Crítica: Child of God

Sin pausa y tras la buena acogida de As I lay dying, James Franco se arroja en el trabajo de otro de los descendientes espirituales de Faulkner con esta dura, determinante y andrajosa novela de Cormac McCarthy, Child of God (1973). Descendiendo a las profundidades cavernosas más bajas de la depravación humana de la mano de Lester Ballard, el necrófilo más famoso de la literatura moderna; Franco emerge con una adaptación extremadamente fiel, cruda pero aun así relativamente confinada que comparada con sus trabajos previos sale vencedora. Y aun y todo, falla un poco en conseguir el más puro retrato electrizante de este desviado social y sexual. Si el éxito comercial permanece fuera del alcance para las cintas que exhuman fluidos corporales y cadáveres violados, la seriedad artística de la película y el compromiso irreprochable de Scott Haze en el papel de Ballard debería mantener a los devotos de Franco bien contentos. 

Dado el prestigio que consiguió The Road de John Hillcoat y All the Pretty Horses de Billy Bob Thornton, por no hablar del desarrollo épico de Blood Meridian, hay que darle crédito a James Franco por llevar a cabo este proyecto, este intento de proyecto de bajo presupuesto; cuando parece que Hollywood no tiene ningún problema en dar un trato millonario a McCarthy; por ejemplo; No es país para viejos de los hermanos Coen. Siendo uno de los primeros directores que se apuntó a dirigir Blood Meridian, Franco ha decidido empezar por lo bajo. Con una conducción narrativa brillante y un gancho como psicópata, Child of God es una de las novelas más cinemáticas de McCarthy, y el capitán de este barco entiende que un trabajo de cámara salvaje y rebelde es la mejor aproximación visual a la prosa sobria y llana del autor. 

Como la novela, la película (escrita por James Franco y Vince Jolivette) se divide en tres actos, marcados en pantalla con algún párrafo o texto extraído del libro, un mecanismo algo manido que afortunadamente se mantiene en el mínimo. La primera sección introduce y da cuerpo al ambiente místico local de Lester Ballard (Haze), un residente en 1960 en el condado Sevier, Tennessee; para el que las palabras paria e idiota del pueblo parecen ser inadecuadas. Primero le vemos empuñando un rifle e interrumpiendo una reunión del pueblo donde su propiedad está siendo subastada, luego le veremos defecando en el bosque con un detalle gráfico que quizá no hacía falta, Ballard es salvaje, lunático, violento y es un individuo singularmente perturbado, despojado y exiliado de sociedad como persona. 

Franco se apropia de la técnica de McCarthy de disponer de narradores sin nombre que cuentan la historia de la problemática infancia de Ballard, ayudándose de estas voces aleatorias sobre escenas cortas y que se funden al negro de manera abrupta, haciendo eco a los capítulos tersos del libro. Dada la idiotez general de lo que vemos a Ballard hacer – robar un pollo y disparar a una vaca sin motivo aparente, masturbarse mientras una pareja hace el amor en un coche – estos segmentos son divertidos, grotescamente. 

El humor se vuelve más escalofriante en el segundo acto, donde Ballard se encuentra de sopetón con los cuerpos de dos amantes y tras hacer la suya con el cuerpo de la chica muerta, decide llevársela a su cabaña de mierda donde ha creado su refugio para las noches frías de invierno. Lo que hace después con el cuerpo está jugado con gusto y no se sobre explota demasiado, con una medida de ternura real que sólo sirve para pintar un cuadro aún más abominable. A partir de este momento, es un tobogán de locura hacia el acto tres, donde Ballard convierte una cueva subterránea en una casa del horror, su total ostracismo de humanidad. 

Haze, un actor relativamente nuevo que decidió someterse a todos las maneras del Método de la locura para prepararse para el papel (incluso dormir en cuevas), hace lo que cualquier director podría pedir de un actor en este personaje y mucho más. Corre a toda velocidad por terrenos escabrosos y se retuerce a través de túneles oscuros, convulsiona su cuerpo como un hombre poseído, aúlla, ladra, gruñe y farfulla su discurso. Y de alguna manera y a pesar de todo esto, le otorga una especia de carisma y estrellato a este desagradable antihéroe que casi cae simpático. Es verdad que la famosa concepción de McCarthy de Ballard como “un hijo de Dios demasiado similar a ti, quizá”, le posiciona en la experiencia final humana más extrema pero le ofrece también explicaciones simples y reconfortantes de su patología particular. 

A pesar de todo el compromiso valiente o la actuación, la cinta no llega a ser tan aterradora como alguien esperaría de una figura que se inspira en el propio Ed Gein. La intensidad loca de Franco filmando y el estado primitivo evocador de Haze no casan con un guion que bebe demasiado de la literatura y se antoja como textos recopilados de la novela más que fruto de la propia cinta. 

Y la artesanía es considerable. Lenser y la colaboradora regular de Franco, Chrisina Voros; ruedan en una paleta muda de colores grises aburridos y marrones fangosos, y sacamos de ello una poesía tosca de algunas imágenes que encuadran a Ballard en un paisaje invernal. La edición irregular de Curtiss Clayton es a remarcar con una estética sin adornos, así como el compositor Embry que complementa esta historia bucólica con cambios de tono sombríos. 

Haze domina tanto la pantalla que ninguna otra interpretación destaca particularmente. Curioso sentimiento el que despierta en nosotros este retrato de una comunidad que vive aterrada por un individuo. La única excepción, Tim Blake Nelson; notorio entre caras desconocidas, marcando la nota correcta como el sheriff del condado Sevier. Franco hace un pequeño cameo como ciudadano del pueblo, sin mucho que añadir al respecto.


sábado, 19 de julio de 2014

Sitges 2014: Últimas novedades

Aquí os traemos las últimas novedades que el personal del Festival de Sitges 2014, con cuentagotas, nos van soltando como perlas, para ir poniéndonos los dientes largos: 

Charla de Ángel Sala en la Fábrica Moritz: “¿Qué veremos en Sitges 2014?” El director del Festival, Ángel Sala, comentará y avanzará novedades de la programación del 47º Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, el próximo miércoles, 23 de julio, a las 19.30 horas, en la Sala de Tancs de la Fábrica Moritz (Ronda de Sant Antoni 41, Barcelona). 

Sitges 2014 calienta motores con cortos al aire libre 

El Festival ha programado dos noches de cortometrajes este mes de agosto, los días 2 y 8 respectivamente, que constituyen un prólogo veraniego del Festival. 

Las dos sesiones incluyen ocho y siete cortos. En ambos casos, contarán con la asistencia de alguno de los realizadores, que presentarán sus piezas. Las dos sesiones son de entrada gratuita. 

Sábado 2 de agosto. Auditori del Mar (Port de Sitges – Aiguadolç). 23 h

Curvas, de David Galán. Un hombre conduce su coche por una carretera solitaria. 6 minutos. 

El último onvre bibo, de Daniel Aguirre & Luna Martín. Epopeya minimalista que narra las aventuras de andar por casa del último ser vivo sobre la faz de la tierra. 9 minutos. 

La sed animal, de Rafa Dengrá. Marina y Rafa investigan una filmación de un extraño exorcismo ritual de 1956. 13 minutos. 

Elixir, de Javier Lozano. Un humilde sastre y su mujer reciben un duro golpe al perder al bebé que esperaban. La visita de un hombre con una extraña y milagrosa poción marcará inevitablemente el destino del sastre. 12 minutos. 

Timothy, de Marc Martínez. Simón es un niño que debe soportar el incordio constante de Sonia, su niñera. Una noche, Simón recibirá una visita inesperada... 10 minutos. 

El martillo de las brujas, de Sol Charlotte. Nina es una chica que ha crecido escuchando los consejos de sus padres y abuelos para no caer víctima de la brujería... 6 minutos. 

Sinnside, de Miguel Ángel Font. Un cuento macabro protagonizado por siete chicos cuyas almas serán el plato principal para un grupo de adultos dentro de un extraño restaurante. 13 minutos. 

Sequence, de Carles Torrens. ¿Qué pasas si te despiertas un día y te das cuenta de que todo el mundo ha soñado contigo? 20 minutos. 

Viernes 8 de agosto. Piscina Municipal (Camí de la Fita s/n). 22 h

¿Qué significan los símbolos?, de Manuel Bartual ¡Bienvenido a nuestra agencia de viajes en el tiempo! Acompaña a Carlos durante la visita guiada a nuestras instalaciones. 8 minutos. 

Hambre, de Efraín Parrilla. Claudio se ha quedado en paro y pasa los días con su mujer Margarita viendo la televisión. Especialmente, programas de corazón. 5 minutos. 

Un día especial, de Daniel Padró. Es el día más feliz en la vida de David; se está a punto de casar con Cristina, la mujer de su vida. 12 minutos. 

Candyhearts, de Joan Martín. Un corto de terror que aúna espectáculos de feria, siniestros vendedores ambulantes y niños. Una combinación casi perfecta. 15 minutos. 

Zona de caza, de Jordi O. Romero. Un mal día lleva a María a ahogar sus penas en un bar musical. Allí conoce a Nicolás, que la invita a su casa en medio de la montaña. 16 minutos. 

Horizonte, de Aitor Uribarri. El mundo conocido acabó, tan solo quedan sus cenizas. En un desesperado intento de volver a reunir a la familia, Ana y su madre emprenden un peligroso viaje. 24 minutos. 

Detuned, de Pau Carbó. Una noche al llegar a casa, Álex es atrapado por el poder letal de una red de televisiones y aparatos eléctricos. 7 minutos. 

La segunda edición del Phonetastic Sitges Mobile Film Festival ya ha anunciado los nombres de los tres miembros que integrarán su jurado. El certamen internacional, dedicado a los cortometrajes de género realizados con smartphones y tablets, responde a una de las voluntades del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya de adaptarse e integrar los sistemas emergentes de producción cinematográfica y audiovisual. Durante la ceremonia de clausura de Sitges 2014, un jurado formado por el periodista y crítico de cine Blake Etheridge, el cineasta y productor Christian Molina, y el periodista, director y programador Evrim Ersoy, entregarán los premios.

El encuentro AnimaT reunirá talento e innovación

La segunda International Animation Industry Networking Summit (Anima’T) se celebrará en Arts Santa Mònica de Barcelona entre el 15 y el 17 de octubre, con sesiones de pitching, masterclass, conferencias y exposiciones. El encuentro congregará profesionales, talentos y productores del mundo de la animación con el objetivo de establecer sinergias y conocer las novedades de un sector en constante evolución. Anima’T toma el nombre de la mítica sección de animación del Festival y se celebra bajo el amparo de Sitges, organizado por el propio Festival, la Generalitat, TV3, Productors Audiovisuals Federats (Proa) y la asociación Animats y Diboos. 

Doce proyectos seleccionados previamente por un comité de expertos se presentarán ante el Pitching Panel y el público asistente al Anima’T. La inscripción estará abierta hasta el 15 de septiembre. 

Anima’T Networking Summit, que cada año cuenta con un país invitado, se anunciará previamente, para reforzar los vínculos internacionales fomentando la coproducción, la promoción y la difusión de productos de todo el mundo. También, se invitará a un pool selecto de programadores, distribuidores y comissioning editores. 

Convocatoria con requisitos de inscripción en la página del festival.

Crítica: The Invoking

Esta vez Romasanta, se centró en una película poco conocida, llamada “The Invoking” (Sader Rodge,2013) intentando encontrar alguna película salvable entre la multitud de películas de terror que se producen a lo largo del año. Dirigida por el desconocido Jeremy Berg, se convierte así ésta en su primera película después de su corto “Trauma”que consiguió el Audience Award en el Festival de Seattle.

Pero a pesar de un empaque bastante interesante -sobre todo hay que dar un aplauso a la fotografía- y de un paisaje de California un tanto hostil -en varios momentos pensaba que estaba delante una producción australiana-, el film explica la historia de Sam, una chica que hereda una casa de unos familiares y se marcha con unos amigos a inspeccionarla; viendo la originalidad del hilo argumental, el director sabe imprimir buenos encuadres con una puesta en escena elegante pero sigue con tanto rigor los rigores del género sobrenatural, que se suma a ser una más del montón sumando cliché tras cliché.

“The Invoking” ofrece demasiado silencio para zozobrar al espectador -”El Resplandor” (The Shining,1980) de Kubrick sabía manipularnos así- pero no se consigue en absoluto, llevando a cabo una serie de diálogos para dar profundidad a unos personajes que poco nos importan, ya que son tan fríos como el paisaje que nos encontramos delante; cierto es que Trin Miller es la actriz más entonada del grupo -de hecho es la protagonista- cuyas visiones comienzan aparecer poco a poco en que su estancia en su heredada casa se alarga. Cabe reconocer el esfuerzo del director por sacar jugo de situaciones normales para dar estupor -algo que por ejemplo: “Paranormal Activity” sabía hacer y es su única virtud palpable- y lo consigue, aunque por tan poco tiempo y con una dilatación del tiempo tan exagerada, que la tensión no se mantiene más que en contadas ocasiones, por lo que se acaba con aniquilar con el factor misterioso en el que vive a ratos el film.

La verdad, que a pesar de que es una película muy floja y poco atractiva, me impresionó el cuidado visual de la misma, un detalle que me molesta, ya que si se ha tenido un cuidado en eso...porqué no se hace lo mismo con el guión? Pero bueno, creo que es una de esas preguntas que tanto nos formulamos cuando vemos películas que se quedan en tierra de nadie y esta es una más de ellas. Un film demasiado largo para lo que es, la primera escena tensa no aparece hasta llegar a los 50 minutos -si fuera una película de Terence Malick aún aguanto un poco- por lo que se pone a prueba a un espectador que espera que se vaya más al grano y no se de tanto rodeo en una historia que es plana desde su mismo planteamiento.

Al fin y al cabo, “The Invoking” tampoco llega a catalogarse dentro del cine sobrenatural, aunque las visiones son simplemente desconcertantes para Sam que las tiene y provocan cierta angustia, al no poder diferenciar que es real y que no lo es; pero lo demás se vuelve derivativo, aburrido e inconsistente dando lo peor de un cine de estas características y finalizando de la forma más tonta posible. En fin, “The Invoking” no es bizarra, no es serie Z, no es independiente, no es un “direct to video” simplemente es un nada filmado con mucha soltura y elegancia.


jueves, 17 de julio de 2014

Crítica: Torment

A este Heredero del mismísimo diablo le cuesta horrores valorar negativamente una película cuya protagonista es una de las mujeres que con diferencia más le atraen, llegando a la mitomanía más pura y dura, como es Katharine Isabelle, esa gran actriz, generosa y valiente, que declaró que todas y cada una de las oportunidades que había tenido pensaba devolverlas trabajando en proyectos noveles, fundamentalmente canadienses-ella lo es- y preferentemente de terror-que es el género en el que se ha desenvuelto con total frescura en los últimos tiempos. 

Quizás el error es mío, porque esperaba mucho, pero mucho, mucho, de una peli de baja factura, realizada por un directorzucho, Jordan Baker ( The Marsh, El pantano) con un guión flojo de Michael Foster y Thomas Poundy que cojea demasiado. Pero sí, esperaba mucho, no sólo por la participación de una de mis musas del terror (la otra es sin duda Melissa George), sino por la imaginería visual que nos anticipaba el tráiler, con esos asesinos zumbados enmascarados con cabezas de peluche casi cosidas al rostro. Y es que la estética, como bien sabemos tiene mucho que ver con el terror. Identificamos a la primera una garra como la de Freddy o Lobezno, una máscara como la de Jason, los asesinos de Woodsboro en Scream o Leatherface, las caretas de Los extraños entraron de lleno en el ránking de golpe, y esas cabezas de peluche se me antojaban más que deliciosas. 

Sin embargo, Torment es un thriller de terror bastante genérico y deficiente en muchos de sus aspectos. Roza mi adorado subgénero del Home Invasion y lo hace bastante decentemente, pero acto seguido los actores empiezan a correr delante del asesino a zancadas que ni las de la duquesa octogenaria de Alba, mientras el villano de turno, cabeza de peluche no obstante, también va dando pasitos a lo muñeca de Famosa que se dirige al portal. Y no, no estamos en tiempo bala, ni en ralentizado momentaco a lo X Men, es que las habilidades nulas del director para según qué cosas es más que evidente. Pero el mayor problema de la cinta reside en la inclusión de un niño. Hitchcok decía que era horrible trabajar con animales y niños, y aquí las habría pasado canutas el pobre, porque el nene repelente se convierte en el más molesto de los personajes centrales de los últimos años. Uno de esos críos que justifican vasectomías y ligaduras de trompas en masa, y en este caso, hasta el cruel abandono en gasolinera prevacaciones. Un niño cabrón, mal actor, estúpido y que pide un bofetón paterno a gritos. Pero son otros tiempos. Y seguramente el merecido capón con anillo de acero en el anular acabaría en un juzgado de menores y el padre en cuestíón en prisión, así que dejémoslo ahí, de momento. Para redondear el tufo bazofia, el resto de los villanos es a la par que incompetentes, inverosímiles y la solución buscada por el autor con una ridícula vuelta de tuerca final, canta bastante, no sorprende en absoluto y no tiene ningún tipo de impacto en la historia, sorpresa o relevancia, salvo abrir la posibilidad de... Una secuela. ¡Adoro la ingenuidad de estos directorcillos!. 

La movida comienza con una cinta de Nietzsche, filósofo recurrente de pajilleros, perturbados y emos que ven la oscuridad en todo cuanto les rodea, en plan: “Miren, el tipo que les presenta este piniculón sabe quién es Nietzsche”, con una sentencia pretenciosa e innecesaria. Luego vemos a un matrimonio con menos química que Falete y sus ex novios, formado por Robin Dunne (recientemente viudo y con un niño, el “engendro” de la interpretación) y Katharine Isabelle, que en plan de viaje megaromántico se piran a la casa campestre de la difunta mujer con el repelente niño que actúa exactamente igual que mi secadora en el programa cuatro. Allí descubren que alguien ha entrado en casa y que falta un peluche tamaño XXL de un ratón, cómo no, el favorito del niño secadora. 

Previamente hemos visto una intro bastante decente en la que un desconocido masacra a unos vecinos, usando un gore ligerito, como el del resto de la cinta, y ya nos vamos oliendo lo peor. Uno tras uno el director va recitando visualmente todos los clichés habidos y por haber en este tipo de cine, llegando a convertirse en algo propio del Guiness, como las gachas para 1000 personas de mi pueblo en octubre. A saber: Familia con paleto desquiciado asesino nada más empezar; Yuppies de ciudad incautos que se ven atrapados en una zona rural, muy rural, sin cobertura para el móvil; Un guión terrible y unos personajes poco o nada desarrollados; Niño cansino, molesto, odiable; Escenitas de largas tortura con gore ligerito con víctimas mal atadas o amordazadas; Sonido que salta y sube decibelios para asustar al personal con la simple aparición de una sombra o la caída de una hoja; Heroína inmovilizada por el villano, logra soltarse y casualmente encuentra un arma situada convenientemente cerca para defenderse; A pesar de que nuestra chica ha pasado lo peor por una dura prueba física a través del barro, sangrando y mugrienta de barro y suciedad, el pelo y su maquillaje permanecen casi intactos, waterproof, fangoproof, sangreproof, tortureproof, son sus secretos de belleza; Padre que se inmola en beneficio de la familia de la forma más tonta; Las víctimas disparan, golpean, acuchillan a los villanos pero pasan de comprobar si están muertos, en plan “estoy agotada, fijo que la palma con este golpe que le he dado con el cartón del papel higiénico”... Una pena, vamos.... 

Es cierto, todos nosotros hemos visto cosas peores, demasiadas en estos últimos tiempos, pero es que en Torment no hay nada nuevo en absoluto, salvando las ingeniosas máscaras y toda la película es una mezcla remix baratillo de diferentes elementos de otras tantas películas de terror que hemos visto antes. 

Pero volvamos a la máscara ratón. Era sólo era cuestión de tiempo antes de que Disney se lanzase definitivamente al juego de terror y convirtiera a su ratoncito Mickey en icono no sólo de niños sino también de los fans del terror... Vale, es mentira, pero no me dirán que no hacía a la peli más interesante... Creo que lo único interesante en realidad son esas máscaras de los villanos, obtenidas mediante la decapitación algodonera de muñecos high size. ¿Pero, por qué las llevan?... Vale, querían mantener su identidad en secreto, pero casi graparse esas máscaras es un poco ída de olla, sofocante, de la que no se nos da la mínima explicación, y muy difícilmente llevable a la práctica para realizar fechorías a través de los extirpados ojos de cristal de Dumbo, el ratón, el Pato Loco, Mi pequeño gran poney, etc... Una pena, porque la idea mola y se hubieran podido sacar mil justificaciones que nos hicieran la cosa más interesante. 

Torment es una película de la productora Filmax Internacional. La empresa española lanzó y desarrolló esta mezcla de slasher y home invasion en 2013, filmada en Canadá. Logra ser bastante oscura con algunas de sus escenas, que pronto se disipan en errores y meteduras de pata tremendas, lo que hace a la peli cansina y hasta aburrida. 

Pero la familia en vez descubre un oscuro secreto de espera en la cabaña. Niños - parece que no habrá tiempo para que el descanso y la relajación después de todo. la familia Morgan, Liam, de 7 años (Peter DaCunha), que todavía está luchando por aceptar a Sarah (Katharine Isabelle) como nueva madre, recién casada con su padre, Corey( Robin Dunne), así que deciden pasar unos días con el hijo de él, en una agradable casa en el bosque llena de objetos de la primera mujer, recientemente muerta. Cuando llegan allí, los vecinos están desaparecidos, muertos, según hemos visto en el prólogo y la casa ha sido asaltada, está plagada de comida podrida y manchas de sangre en las sábanas usadas, así que llaman a un oficial de la policía local (Stephen McHattie) que resta importancia al asunto y lo ve como una chiquillada, asegurando a la familia Morgan que estarán seguros allí. Pero esas palabras de consuelo sólo permanecen fieles durante las primeras horas, después Liam desaparece la primera noche y el caos desciende sobre los angustiados padres en la forma de cuatro asaltantes sádicos y siniestros con la cara cubierta por las ya remencionadas máscaras de peluche que comienzan a golpear la puerta y acosarles de forma inexplicable o al menos inexplicada y las cosas se ponen muy, pero que muy feas... 

Tras un par de bochornosos intentos, Barker, el director, trata de recuperarse, rodando un film más clásico que mezcle dos subgéneros e introduciendo los elementos familiares para lograr un tono original y al menos diferente, pero en su ingenuidad vuelve a meterse por derroteros de los que no sabe salir y está más perdido que yo en un reactor nuclear. Tomas corrientitas, a destacar las exteriores y nocturnas en las que logramos ver algo, porque en otras, muchas, y ese es otro gran error, ni eso, la fotografía de Boris Mojsovski, si no ayuda demasiado, tampoco perjudica, como  la banda sonora de Trevor Yuile, justita pero correcta.

En cuanto a los protagonistas de la película, bueno, Katharine Isabelle está como siempre impecable, tratando de mover montañas con el equipo equivocado, al final ahondaremos un poco en su filmografía, y Robin Dunne es bastante soso, discutible y mal realizado. Pero la palma se la lleva mi niño secadora, que parece sacado de un colegio especial para niños insoportables esforzados en ser lo peor actor posible, cosa que desgraciadamente logra, hasta el punto de echar de menos a Joselito, nuestro niño ruiseñor en su rol. Los antagonistas, los malvados, están subdesarrollados, no tienen historia de fondo y sólo una o dos líneas de diálogo, que trata de aclarar en un minuto y medio lo más interesante y la única baza de guión medianamente buena que podía haber tenido la historia. La escena-bastante estándar- de asesinatos del prólogo bien podría haber sido cambiada por introducción que aclarase la motivación de estos asesinos, torpes, pero asesinos al fín y al cabo, y de seguro con una dura y violenta historia detrás. 

La peli resulta demasiado similar a muchos otros títulos de terror del pasado, entre ellos la fabulosa “Los extraños” y “Tú eres el siguiente”, que también ofrecen asesinos enmascarados, en el caso de la última como animales, y en este caso de peluche, y algunas escenas y elementos de violencia y torture porn del flojo. Desgraciadamente, Tormento no ofrece ni de lejos la tensión, la convincente acción y resolución de las otras, saltándose de un plumazo todas las posibles dinámicas de creación interesantes. 

El director, tratando más de desconcertar que de sorprender lo suficiente, agrega la adición de una dinámica típicamente familiar para inyectar un poco más de drama en la sobresaturada mezcla de gore, slasher, home invasion, torture... Una madre y padre con algo por qué luchar justificaría a nivel narración temas como el sacrificio, pero eso sólo cuando los actores pueden crear una química familiar convincente. Los Morgan, desafortunadamente, fracasan estrepitosamente por culpa del niño secadora que parece sólo preocupado por fastidiar a la madrastra, a la que considera la única invasora de su hogar. Honestamente, incluso en el caso de tratarse de un niño deprimido por la muerte de su madre, confundido por la existencia de una madrastra, y lo que me quieran decir,Liam es una especie de gilipollas supremo con una actitud sarcástica, y malcriada al que uno, con la conmovida sensibilidad que habitúa, no hace sino desear que caiga de una vez por todas en manos de los peluches sangrientos e incluso en convertirse en un rato en cualquiera de ellos con un hacha gigantesca. 

Estoy decepcionado básicamente porque el guión no explore un poco más las mentes de los asesinos, posiblemente, revelando un evento retorcido que ha causado sus ansias de tener una "familia", y de cómo iniciaron su reclutamiento de miembros, pero la falta de esa explicación y de algunos detalles vívidos no crea más que asesinos sin rostro. Barker no ayuda con su estilo personal de rodar sótanos oscuros, bosques oscuros, y el más oscuro de los rincones oscuros. Podríamos decir que parte de un valiente esfuerzo, pero que es demasiado rápida, fácil, y es comprensiblemente digna de no ser odiada pero sí olvidada al minuto de su visionado. En definitiva, la mayoría de los fans del terror indie pueden saltarse este título sin culpa alguna. La película, no obstante, se proyectó el 1 de marzo de 2014 para su estreno en el Reino Unido, en el Glasgow susto Fest y tuvo reacciones positivas. Jordan Barker recorrió varios festivales más de cine en el 2013 y este año la peli ya está lista para su lanzamiento en DVD y formatos de vídeo a la carta, a través de la Fase 4 Films. 

Lo mejor: Katharine Isabelle, estupenda, preciosa, inconmensurable, que nos trae otra actuación fuerte y convincente de terror. Las máscaras de peluche, sobre todo el ratón. Tiene un buen ritmo en su primera parte. 

Lo peor: Lo demás. El final, cutre salchichero. El niño. “¿Quién puede matar a un niño?”, de Ibáñez Serrador, cambiaría de nombre radicalmente, porque la respuesta, teniendo a este mocoso como objeto sería bien distinta. 

Y como lo prometido es deuda aquí les traigo parte de la (terrorífica) filmografía de mi chica: -88 (2015) [Estados Unidos] April Mullen -See No Evil 2 (2014) [Estados Unidos]Jen Soska, Sylvia Soska -Primary (2014) [Canadá]Ross Ferguson -Hannibal (Serie de TV) (2013) Bryan Fuller. Cómo mejora la segunda temporada con ella... -Cinemanovels (2013) [Canadá]Terry Miles -13 Eerie (2013) [Canadá]Lowell Dean -Torment (2013) [Canadá] -American Mary (2012) [Canadá]Jen Soska, Sylvia Soska -Casi Humanos (Serie de TV) (2011) [Estados Unidos] -30 días de oscuridad 2: Tinieblas (2010) [Estados Unidos] -Hard Ride to Hell (2010) [Estados Unidos] -Rampage.(2009) [Canadá]Uwe Boll -Compromiso para matar (AKA Novio mortal) (TV) (2006) [Canadá] -Everything's Gone Green (2006) [Canadá] -Ginger Snaps III: El origen -Ginger Snaps II - Los malditos -Ginger Snaps II - Los malditos (2004) [Canadá] -Freddy contra Jason (2003) [Estados Unidos]Ronny Yu -Ginger Snaps (2001) [Canadá] -Comportamiento perturbado (1999) [Estados Unidos] -Un toque de infidelidad (1989) [Estados Unidos]Joel Schumacher


martes, 15 de julio de 2014

Crítica: Oz, un Mundo de Fantasía

No tengo la menor duda. Si pienso en una película mágica de mi niñez, esa es “El Mago de Oz” (“The Wizard of Oz”, Victor Fleming & cia, 1939). La película protagonizada por la inolvidable Judy Garland es un clásico atemporal no ya solo del cine familiar, sino del fantástico en general. De la misma forma, si pienso en un director que ha marcado mi adolescencia, sin duda aparece el nombre de Sam Raimi (padre de la mejor trilogía de terror que haya dado jamás el género), con permiso de John Carpenter, mi cineasta predilecto. Por lo tanto, la idea de que Rami, se encargase de dirigir la precuela de “El Mago de Oz”, era para servidor, poco menos que cerrar un círculo. 

Es difícil hacer determinadas desconexiones. Pero ante todo y para cualquier seguidor del cine de Raimi, hay que tener muy claro que “Oz, un Mundo de Fantasía” (“Oz The Great and Powerful”, Sam Raimi, 2013) es una película de fantasía destinada a toda la familia. Con dicha certeza bajo el brazo, incluso aquí, en un paraje tan atípico y desconocido para el director (y sus seguidores), todos los que hemos crecido con el cine de este señor, vamos a encontrar todas y cada una de las señas de identidad que lo han convertido con el paso de los años en un cineasta de culto. Y es que bajo la mágica y colorida tierra ideada allá en 1900 por Lyman Frank Baum, yace escondida el alma de aquel que una vez trajo de vuelta a los muertos ayudado por un libro encuadernado en piel humana y escrito en sangre. 

La capacidad de Raimi por migrar de su serie B natal al Hollywood más formal ha sido encomiable. Tras su desvirgue con el fallido western “Rápida y Mortal” (“The Quick and the Dead”, Sam Raimi, 1995), el de Michigan ha ido puliendo su estilo fuera del género para adaptarlo a las exigencias del gran público hasta regresar al género fantástico en 2002 para dirigir el primer capítulo de su segunda gran trilogía, la del trepa muros arácnido y aportar así su granito de arena, a devolverle la dignidad perdida al cine de super héroes. La película tendría continuidad con dos entregas más en 2004 y 2007 respectivamente, dos años antes de firmar su glorioso retorno al terror con la deliciosa e hilarante “Arrástrame al Infierno” (“Dragme to Hell”, Sam Raimi, 2009).

“Oz, un Mundo de Fantasía”, nos sitúa años antes de los hechos narrados en la novela de Baum, relatándonos la profética llegada de un poderoso mago, a la tierra de Oz. Cuenta la profecía, que dicho mago, llegado del cielo, será el encargado de matar a una malvada bruja que aterroriza a todo el reino, devolviendo así la paz a Oz (ojito al sutil paralelismo con cierta película del propio Raimi). 

Afortunadamente, el rodaje del filme, fue bastante más tranquilo del que tuvo que sufrir el equipo de la película de 1939, pues no hay que olvidar que “El Mago de Oz”, forma parte de las consideradas como películas malditas de la historia del cine, pues más allá de los accidentes propios de un rodaje (que los hubo y bastante sonados), tan entrañable musical, esconde una historia macabra que además, no se esconde a ojos del espectador. Hablamos de la muerte de uno de los miembros del equipo de rodaje, el cual se suicidó en el mismísimo set de rodaje mientras se grababa una de las secuencias musicales más míticas de la cinta. Si uno agudiza la vista, puede ver dicho suicidio en segundo plano mientras Dorothy baila agarrada del espantapájaros y el hombre de hojalata. La secuencia, se dejo íntegra debido a los grandes costes que hubieran significado en la época, volver a grabarla, con la esperanza, de que nadie se diera cuenta. 

Muertes aparte y de la misma forma en que ya lo hiciera Victor Fleming, Raimi, abre la película con un prólogo en blanco y negro, para dejar claras las diferencias entre el mundo de los humanos y la mágica tierra de Oz, en el lado opuesto del prisma y rodada en intensos colores psicodélicos. Aquí se nos presenta a Oz, un farsante de feria ambulante que se gana la vida vendiendo su falsa magia de ciudad en ciudad. El granuja, está interpretado en un papel que le viene ni que pintado, por James Franco, quien ya había trabajado con Raimi en la trilogía de “Spiderman”. Franco, que lo hace realmente bien, en el papel de galán charlatán, pone con brillantez los cimientos de carne y hueso, para construir esa figura a la que tanto debe el cineasta, la del anti héroe. 

Ya en éste prólogo, el director deja su sello en la fabulosa secuencia del globo absorbido por el tornado, cuando su cámara viola con brutalidad y de forma repetida (lo siento Rebequita) al bueno de Franco y su bigote a lo Clark Gable. Con el rostro cubierto de esperma cinematográfico, Franco y el susodicho bigote, aterrizan en la tierra de Oz, donde el blanco y negro caduca dejando paso a todo un mundo de afiladas tonalidades y colores infinitos para mostrarnos la que sin duda, es una de las grandes virtudes de la obra: su preciosista puesta en escena. 

Alejada esta vez del musical, “Oz, un Mundo de fantasía”, nos relata una historia plana y plagada de tópicos, en una primera mitad de metraje tan inmersa en intentar ganarnos por la vista, que se despreocupa totalmente de contarnos nada que resulte mínimamente interesante (siempre y cuando hallamos dejado atrás la decena de años), limitándose a presentar a los personajes que acompañarán al mago a lo largo de su periplo por la tierra de Oz, tanto a los animados (divertidísimo eso si, el mono volador), como los de carne y hueso, los ídem de Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams, quienes interpretan a las brujas de la historia, Theodora, Evanora y Glinda respectivamente. 

Viendo la evolución del filme, da la sensación de que Raimi se fue desprendiendo de lastre a medida que avanzaba el rodaje, pues poco a poco, el cineasta se va alejando del cine infantil que caracteriza a la primera mitad del trabajo, para adentrarse en terrenos muchos más familiares, no los del terror, obviamente, pero si los de la aventura fantástica, escenario en el cual, tiene mucha más libertad a la hora de introducir elementos característicos de su cine. De hecho, el segundo tramo del filme, es todo un auto homenaje al zenit de su trilogía demoníaca: “El Ejercito de las Tinieblas” (“Army Of Darkness”, Sam Raimi, 1992). Es imposible que alguien curtido en la trilogía del Necronomicón, pase por alto la cantidad de detalles que hacen referencia (en ocasiones, rozando el remake) a su obra más emblemática. 

En dicho escenario, tierra fértil donde plantar la semilla de la oscuridad made in Raimi, el cineasta nos regala mutaciones tan endiabladamente divertidas como la que sufre uno de los personajes del filme, dando paso a otro villano para el recuerdo salido de la factoría Raimi, donde se conjugan las moléculas de aquel glorioso Harry Osborne disfrazado de duende y cualquiera de las almas poseídas por infinidad de nativos del averno que hemos podido disfrutar a lo largo de su filmografía. Solo por deleitarnos con la bruja malvada del Oeste, ya vale la pena perderse en esta fábula para toda la familia pese a que uno sea ya mayorcito para según que menesteres.

Una segunda mitad mucho más divertida, como si de un híbrido entre “Charlie y la Fábrica de Chocolate” y la susodicha “El Ejército de las Tinieblas” se tratase, nos muestra el lado más gamberro de la película, plagado de humor negro, muchos fuegos artificiales y como no podía ser de otra forma tratándose de un filme de tito Sam, musicado de maravilla por la estupenda partitura del incombustible Danny Elfman (por más que el cineasta perjurase después de su enfrentamiento con el compositor durante el rodaje de “Spiderman 2”, que no volverían a trabajar juntos). 

En definitiva, estamos ante un nuevo ejemplo de la versatilidad de Sam Raimi, capaz de rodar productos tan dispares como los que podemos degustar en su dilatada filmografía y al mismo tiempo, mantener su esencia y sus señas de identidad (dentro de lo posible), en todos y cada uno de ellos. “Oz, un Mundo de Fantasía”, no es ninguna excepción y pese a su marcado carácter familiar o infantil, puede ser igualmente disfrutado por todo tipo de público afín al género fantástico y de terror. Un apartado técnico/artístico encomiable, carismáticos personajes (algunos, rozando la genialidad), un reparto de campanillas que lo hace de rechupete (en especial Franco) y un guión que aunque en ningún momento brilla, si va claramente de menos a más, para terminar dejándonos un delicioso y dulce, sabor de boca. Es lo que tiene el esperma cinematográfico. 

La curiosidad: El rodaje de la película estuvo directamente supervisado por gente de Metro-Golwyn-Mayer, para cerciorarse de que Disney (productora del filme), no usurpaba los derechos de autor de la obra original, utilizando elementos ideados para aquella, como por ejemplo, las zapatillas rojas de Dorothy. 

Lo mejor: Que aunque la mona se vista de seda, Raimi se queda.

Lo peor: Sus primeros 45 minutos, aunque bonitos, pecan de noñería y pueden terminar con la paciencia de la parroquia adulta.


domingo, 13 de julio de 2014

Crítica: Dead Snow 2: Red vs Dead

A veces la vanidad nos puede, la soberbia va un paso por delante de nosotros y nos bloquea el paso, sin dejarnos ver lo que nos queda de camino por recorrer. En ocasiones, uno cree que está de vuelta de todo, que lo ha visto todo, que ya nada le puede sorprender. Es en estas ocasiones, cuando te das cuenta de la cantidad de veces que te equivocas y lo maravilloso que es ser sorprendido.Entono el mea culpa: yo creí que lo había visto todo en el cine de zombies. Obviamente, estaba equivocada. 

Enfrentarse a "Dead Snow 2: Red vs Dead" no debería haber supuesto ninguna nueva aventura, hablamos de zombies, de zombies nazis para ser más exactos, unos zombies que están malditos y que son absolutamente salvajes, nada más. ¿Qué podríamos esperar de la segunda parte de "Dod Sno"? Hablo por mi, cuando inocentemente, sólo pedía un poco más de lo mismo, osea que hubiera algunos zombies más y algunas víctimas más, y si no era mucho pedir, un pequeño cambio de localización. Con esto yo ya era feliz, con esto la película ya habría cubierto mis expectativas, pero Tommy Wirkola (quien dirige nuevamente a estos zombies nacidos del frío y de las tropas de las SS), anoche vino a mirarme a los ojos y a enseñarme lo bajo que apunto cuando me dispongo a ver cine. 

"Dead Snow" fue toda una sorpresa en 2009, ya que entregaba al género zombie el toque de humor negro nórdico que le va como anillo al dedo. No pretendía ser una nueva "Shaun of the dead", el humor no debía empañar al horror, a la amenza, pues esta era terrible, porque no sólo los pobrecitos visitantes de la cabaña debían enfrentarse a los muertos vivientes, sino que estos eran nazis, y eso ya son palabras mayores, ya que hay ciertos símbolos que por sí solos ya causan absoluto terror. Fue por tanto una buena combinación de los elementos anteriormente mencionados, junto con un desparrame gore, lo que hicieron que "Dead Snow" se convirtiera en clásico moderno instantáneo. 

Han pasado cinco años más y hemos seguido curtiéndonos con las desgracias, embadurnándonos con sangre todas las noches y durmiendo con sonidos demoníacos sonando en nuestra cabeza una y otra vez. Han pasado cinco años y hemos seguido completando la colección de nuestra madurez con un género cinematográfico que nos da muchas más palizas que besos, pero que cuando besa, es como la española, que besa de verdad. Ahora es buen momento para que llegue la segunda parte de los zombies en la nieve, ahora, que vamos a ser mucho más críticos con ellos, es fascinante que hayan podido seguir sorprendiéndonos y ofreciendo ese mucho más. 

"Dead Snow 2" comienza justo donde acabara la primera entrega, con su protagonista, Martin, agotado de tanta muerte, y creyendo que todo había acabado para él. Los zombies nazis tenían el oro maldito, y él conseguía escapar, ¿happy ending?, nada más lejos de la realidad, pues una pequeña monedita de oro se había quedado rezagada en su bolsillo, y Herzog, el cabecilla de los zombies se había percatado de ello, iniciando de nuevo la persecución en la que el putrefacto nazi pierde un brazo que en le coche de Martin. 

Esta segunda parte no se anda con rodeos, desde el inicio el sendero de muerte y destrucción que dejan a su paso los zombies nazis es notorio y vuelve a ser el homenaje a "Evil Dead" de nuevo, el que da comienzo a la historia, pues Martin por mala suerte del destino, se convierte en el hermano bastardo de Ash cuando le cosen en su muñón el brazo amputado de Herzog, dotando a su extremidad superior derecha de una autonomía diabólica y un poder ilimitado. 

Nos encontramos con una conexión total entre protagonista y antagonista, ya que Martin proseguirá su andanza con el brazo de Herzog, el zombie nazi, y este último lo hará con el brazo de Martin. Así la guerra está iniciada, ya que ambos personajes tienen el don de resucitar a los muertos para crear sus propios ejércitos, ¿y quienes puedes ser los mejores oponentes de los alemanes nazis muertos? Obviamente las tropas rusas muertas. Ya hablamos de palabras mayores, la lucha es de tú a tú, nadie está en inferioriddad numérica ni combativa. Esto es "Dead Snow 2", mucho más y mejor. 

Yo pedía más personajes, Wirkola me los da. Es así como Martin se rodeará de una serie de aliados poco comunes, como son los rusos (¡¡válgame Dios!!!), y el escuadrón anti zombie, formado por tres frikies que acuden a Noruega para combatir el mal con su "profesionalidad". Aparecen personajes secundarios gloriosos, como el jefe de policía del pueblecito masacrado y el joven Glenn ( que podría pasar perfectamente por un doble del famoso- para los que ya tenemos una edad- bailarín Ángel Pavlovsky), que deberían haber tenido más peso en la trama, pues son los que tenían todo el potencial para convertir cada aparición suya en secuencias de diez. 

Comienza la lucha, ya es algo personal, hay que derrotar a los nazis como sea, y esta vez Martin y sus rojos aliados, saben como hacerlo: desmembrando, acuchillando, cercenando cabezas, destrozando cuerpos, atropellando, tiroteando y eviscerando. Lo hacen con todo lujo de detalles, cuanto más bestia mejor, da igual si eres hombre, mujer y niño, todos los que tienen la mala suerte de estar en el sitio equivocado en el momento equivocado, mueren de una forma sangrienta y espectacular, y algunos vuelven a la vida para volver a morir en un círculo de muerte, en el que los muertos levantados, no sólo hablan, razonan y preparan sus estrategias, sino que también sienten. 

La novedad, la agradable sorpresa, viene de la mano de los zombies, ya que son mucho más que zombies, son muertos que conservan los recuerdos de cuando vivían, y que piensan con la cabeza más fría que nunca. Ya no estamos delante de zombies a los que puedes engañar, estos zombies, absolutamente letales, se las saben todas y no han venido a jugar, han venido a cumplir su objetivo, combatir en una nueva batalla de Stalingrado a escala nórdica, con una contienda épica que se produce de día, y eso es aún más genial que el hecho de ver a las tropas rusas zombies y a las tropas nazis zombies luchar mano a mano. El día brinda el momento épico del combate cuerpo a cuerpo que desmarca a "Dead Snow 2" de las terribles películas zombies que hemos sufrido hasta el momento. "Dead Snow 2" está a la altura de las grandes, de las películas inteligentes que entienden que el espectador ha venido hasta aquí para disfrutar, para pasar un rato divertido y olvidarse de los zombies reales a los que se enfrenta en su día a día. 

Si algo tengo que reprochar a esta película es la inclusión del escuadrón anti-zombie, que debería haber sido suprimido en favor del jefe de policía. Este trío friki trae a "Dead Snow 2: Red vs Dead" un tipo de humor facilón que es del que debería huir, ya que el humor negro mostrado por el resto de personajes, en los momentos precisos en los que debe estar mostrado, es la antítesis al gag, es un humor inteligente, que en ocasiones roza el absurdo y que casa perfectamente bien tanto con la trama, como con los personajes fríos como la nieve. 

Por supuesto, todos y cada uno de vosotros debéis ver esta película lo antes posible para recordar, por fin, qué es lo que nos gusta de este cine, qué es disfrutar. 

El momento épico: Cuando empiezan a sonar los primeros acordes de "Total Eclipse of the heart" y...


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