lunes, 6 de septiembre de 2010

Crítica: The Disappearance of Alice Creed

De la mano del debutante J. Blackeson, guionista de "The Descent 2", nos llega este sorprendente y minimalista thriller inglés que nos cuenta nuevamente una historia de secuestros, siguiendo la estela de filmes como "Captivity", "Otis" o "El Crepúsculo de Summer", aunque esta vez, desde un punto de vista mucho mas real, alejado del clásico producto de terror y sobretodo, alejado de esta nueva e irritante ola de filmes de "torture-porn" que se multiplican como las cucarachas.

Y no es precisamente este tipo de películas (y esto vale tanto para las de secuestros como para las de torturas) algo que me llame demasiado la atención, por muy inglesa que sea y por mucho guionista de "The Descent 2" que haya por el medio (si algo le fallaba a la secuela del filme de Marshall era precisamente el guión). Ahora bien, si me plantas delante de las narices, un reparto compuesto únicamente por tres actores, y dos de ellos son (por distintos motivos, vaya por delante), dos de mis reconocidos fetiches de la actualidad, Gemma Arterton y Eddie Marsan, pues… ¿Cómo resistirse a tal tentación? Imposible.

"The Disappearance of Alice Creed" nos pone en el pellejo de dos hombres recién salidos de la cárcel que planean llevar a cabo un secuestro para conseguir dinerito fresco y retirarse una buena temporada. La elegida para tal fin no es otra que Alice Creed, una jovencita, hija de un adinerado hombre de negocios, quien después de ser secuestrada, es encerrada en un piso franco acondicionado para la ocasión.


Si, ya se que he sido bastante rácano en cuanto a información, pero es que la ocasión merece un trato especial, pues en un filme tan minimalista y directo como este, cuanto menos sepáis de la trama, mejor. Y es que detrás de esta historia a priori simple, incluso poco llamativa, se esconde una película cargada de tensión, de una factura técnica impecable y sobretodo, de sorpresas. Por que a estas alturas de la película, que una idem nos sorprenda, no es algo que se vea todos los días, y que lo haga en mas de una ocasión, ya es pura ciencia ficción. Pues bien, "The Disappearance of Alice Creed" lo consigue sin apenas esfuerzo y de forma natural, sin artificios, sin trampas argumentales y sin elementos metidos con calzador.

Es por ello que pese a su aparente simpleza, esta historia de intriga a tres bandas (la de juego que llegan a dar los tríos) resulta sumamente entretenida de principio a fin, sin altibajos, sin caídas de ritmo, sin momentos de relleno. Todo cuenta, todo ocurre por alguna razón y todo tiene consecuencias para el desenlace final, por una vez, lógica y coherentemente imprevisible.

Aunque que nadie se lleve a engaños, el principal filón de oro del filme (por lo menos a ojos masculinos), es la presencia de la inglesa Gemma Arterton, ex "chica Bond" y en la actualidad, una de las actrices mas populares de Hollywood, como demuestran sendos papeles protagonistas en súper producciones como "Furia de Titanes" o "El Príncipe de Persia: Las Arenas del Tiempo", y no lo digo por que la chica sea una preciosidad (que lo es), sino por que en "The Disappearance of Alice Creed" vamos a tener la oportunidad de disfrutarla sin artificios, sin el yugo de la máscara de cartón piedra a la que Hollywood somete a sus actores, por lo que vamos a poder descubrir de primera mano, que Arterton no es solo un rostro bonito, sino una magnífica intérprete, que cuando la dejan, es capaz de llevar el peso ella solita, de una propuesta tan seria como es esta. Por supuesto no está sola, y a su lado tiene un pedazo de actor como Eddie Marsan, al que algunos recordarán por su papel de villano patético en "Hancock" o por encarnar al no menos patético inspector Lestrade en la divertida "Sherlock Holmes" de Guy Ritchie, aunque yo sin duda me quedo con su "hombre de las armas" que pudimos ver en el drama fantástico "Heartless". El joven Martin Compston completa el reparto y no desentona en absoluto.

Conclusión, "The Disappearance of Alice Creed" es una película de secuestros clásica y de entrada, puede no resultar demasiado llamativa en un mercado, el de terror, tan saturado de pomposas y variopintas propuestas, pero aquellos que le den una oportunidad, descubrirán en ella, una cinta homogénea, entretenida, inteligente, sorprendente, sexy, intrigante, carente de tópicos y genialmente interpretada, que además, nos da la oportunidad de disfrutar del gran Eddie Marsan, por fin, en un papel protagonista y de la sexy Gemma Arterton al natural, quien no solo nos enseñará su embriagante anatomía sin tapujo alguno, sino también sus grandes dotes interpretativas. Grata sorpresa.

Lo peor, la terrorífica idea de pensar, que si el bueno de Marsan hubiese interpretado el papel de Gemma Arterton, el filme me hubiese parecido igual de sensual y (coñas aparte) la triste certeza de que de no ser por la presencia de la morena de marras, difícilmente me habría acercado a una película como esta.


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