lunes, 10 de octubre de 2011

Crítica: "Hell"

El fin del mundo llega en el año 2016 con “Hell”, otra de las obras catastrofistas a competición del Festival. Respaldada por el Director del Apocalipsis Roland Emmerich como productor (“Independece Day”, “El día de mañana”, “2012”) de la cinta y bajo la dirección de Tim Fehlbaum (que también participa en el guión junto a Thomas Woebke y Oliver Kahl), “2016: Das Ende der Nacht”, como se titula originalmente, nos dice que el mundo fue una vez fuente de vida, luz y calor, pero ahora el sol ha convertido el planeta en un lugar caldeado, árido y sin apenas vida humana y animal (las reses muertas pueblan los caminos), donde el agua escasea y los bosques mueren. Un particular infierno de arena y polvo con una deslumbrante fotografía a cargo de Markus Förderer.

Maria, su hermana pequeña Leonie y su novio Phillip, al que ya no tiene tanto cariño, se dirigen a las montañas en un coche con los cristales tintados. Hay rumores de que aun puede encontrarse agua allí. Un ave se dirige hacia dicha dirección y confirma el rumor. Es un viaje peligroso hacía ninguna parte. Por el camino se toparán con Tom, que resulta ser un buen mecánico, y se llegará a convertir en indispensable para el grupo, aunque su comportamiento resulta sospechoso. La tensión irá en aumento hasta que acaban cayendo en una emboscada de una peligrosa familia donde la verdadera batalla por la supervivencia dará comienzo. Hannah Herzsprung, Lars Eidinger, Stipe Erceg, Lisa Vicari, Yoann Blanc, Marco Calamandrei, Christoph Gaugler y Angela Winkler dan vida a los personajes.

Desde Alemania, donde se estrenó el 22 de septiembre, nos llega una cinta de bajo presupuesto y trabajo impecable, con un guión correcto, pero sin aportar nada nuevo a las últimas cintas de corte apocalíptico que han surgido, como “El Libro de Eli” o “The Road”. De hecho, con estas dos películas mencionadas comparte bastantes similitudes y eso la hace prescindible. El mundo de arena y polvo con hombres de piedra, sin corazón y con la razón del que quiere sobrevivir a las duras circunstancias, es especialmente parecida a la segunda cinta mencionada, “La carretera”, que clausuró Sitges’09.

Sin entrar a profundizar en las posibles influencias recibidas por el director y guionista de “Hell” de otros títulos semejantes, algunos muy cercanos al Festival, solo queda hablar de las correctas interpretaciones y la brillante dirección, así como remarcar de nuevo la calidad de la dirección fotográfica con escenas cegadoras (la huida de los protagonistas perseguidos en medio del campo, por ejemplo) que nos muestra un verdadero infierno en la Tierra. Con unos escenarios rurales (mucho más cómodo a nivel de presupuesto), la película se desarrolla con una primera parte en la que los protagonistas van en busca de agua y se encuentran con varias vicisitudes, y una segunda parte donde sobrevivir ante el enemigo de la historia (una familia religiosa y desesperada con métodos de supervivencia extremos) es el motor de la acción hasta que ambas partes se fusionan en un final que puede ser predecible o crear indiferencia vistas las circunstancias.

En conclusión, “Hell” es una entretenida película, no aporta nada nuevo, se desenvuelve en un escenario poco atractivo y muy conveniente para el guión y el presupuesto, transmite un trato de la violencia más delicado e implícito, y presenta un mensaje pseudo ecologista ya muy sobado. Además, añadiré que el futuro es un presente en muchas partes del mundo como por ejemplo África. Si se consciencia al espectador de lo importante que es cuidar el medio ambiente y lo necesario que somos en lugares del mundo donde la gente muere de hambre y sed y donde se toleran matanzas por la guerra u otras circunstancias… Si se consciencia –que lo dudo- de ello, al menos la película no será otra cinta más.

En Sitges, su director presentó la película agradeciendo que organización y el director del Festival, Angel Sala, le invitaran. Para inmortalizar el momento, se encendieron las luces de la sala y cámara de fotos en mano retrato al público (incluido un servidor) con los brazos en alto, a modo de saludo, como recuerdo de su estancia.

LO MEJOR: La escena de la gasolinera abandonada. Tal vez en una ciudad, aunque fuera pequeña, hubiera sido más atractiva a nivel comercial y hubiera dado el mismo efecto de calor abrasador.

LO MENOS BUENO: A parte de un guión predecible y poco original, la sensación de sed no es lo suficientemente angustiosa, algo con lo que deberían haber trabajado mejor.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

es buena ,pero le falla el final

Anónimo dijo...

peli entretenida, simple pero efectiva, me gusto.

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