martes, 11 de diciembre de 2012

Crítica: James Bond Contra Goldfinger

Tercera entrega de la saga 007, “James Bond contra Goldfinger” (“Goldfinger”, 1964, Guy Hamilton) es el primer blockbuster de la serie y una de las mejores películas. Motivos no le faltan por ser una historia más entretenida y con más acción. La película donde empiezan a aparecer los gadgets, como por ejemplo la primera aparición de un Aston Martin DB5 (coche asociado con la saga) con matrículas intercambiables, asiento eyectable, cristales a prueba de balas y aspersores posteriores de gas y aceite. Todo posible gracias a ser el film donde se trabajó con un mayor presupuesto de la tres primeras entregas. También por ser la película con el más carismático villano, Auric Goldfinger (interpretado por Gert Fröbe, aunque se pensó en Orson Welles para el papel), y su criado coreano Oddjob, interpretado por Harold Sakata, quien lanza como arma su sombrero de copa mortal con el ala forrada de metal.

En lo que respecta a la “chica Bond”, Shirley Eaton le birló el protagonismo a Honor Blackman (quien interpreta a Pussy Galore, la chica Bond más madura, con 37 años, y la conquista más difícil de 007) con la escena en la que muere por asfixia cutánea al tener cada parte de su piel recubierta de una capa de oro de 24K. 90 minutos de maquillaje y un desnudo recatado copó portadas de todas las revistas. Una de las mejores escenas de la franquicia que “007: Quantum of Solace” (2008) homenajea pero con la chica recubierta con petroleo.

También es la primera película que utiliza un láser, concretamente en la escena en la que Bond está atado de pies y manos en la base de Goldfinger Éste activa un láser cortador de metales que va subiendo entre las piernas de 007.

Y, por último, es la película de la saga, en su momento, con más tortura y violencia expeditiva. Una violencia seca y sin adornos. De hecho, el talante violento de las cuatro primeras películas de Bond guarda cierta relación con el carácter turbulento de ciertos sectores fundamentales de la cinematografía británica de los primeros años sesenta. Es el momento del Free Cinema, entendido como movimiento fílmico arraigado en el afán de mostrar los males endémicos de la sociedad inglesa y, por otro lado, de la etapa del cine de terror de bajo presupuesto encabezada por Hammer Films.

La falta de sentimientos y crueldad del agente secreto la observamos en la fría ejecución del traidor Dent en “Agente 007 contra el Dr. No”; la pericia como francotirador de Bond en “Desde Rusia con amor”; las electrocuciones del malo del prólogo y de Oddjob en “James Bond contra Goldfinger”; y en las puñaladas y los arpones que tiñen de sangre las aguas en “Operación Trueno”.
 
Esta entrega también es más divertida y posee un mordaz sentido del humor cargado de misoginia con que se presentan los personajes femeninos. En el prólogo hay un divertido momento en el que Bond descubre a un hombre que intenta golpearle por la espalda viéndolo reflejado en la pupila del ojo de la bailarina a la que está besando. Otro momento de humor es la secuencia de la partida amañada de cartas de Goldfinger y Simmons que Bond sabotea con la complicidad de Jill Masterson (Shirley Eaton), la acompañante de Goldfinger. El sentido del humor también se hace notar en la fantasía sexual de conquistar a todas las mujeres que se cruzan con Bond, todas ellas hermosas. La seducción de Bond es tal que es capaz de “curar” el lesbianismo de Pussy, además de hacer cambiar de bando a ésta y a Jill en contra de su jefe. Otra escena divertida a la vez que terrible es la del rayo láser donde se juega desvergonzadamente con la posibilidad de la castración del protagonista.

Con “James Bond contra Goldfinger” surgen además los componentes de un patrón narrativo repetido con escasas variantes en las siguientes entregas: el agente Q (Desmond Llewelyn) enseñándole a Bond los ingeniosos gadgets o las peleas finales espectaculares contra el villano de turno.

El guión de Richard Maibaum y Paul Dehn (basado en la novela de Ian Fleming) narra como el agente británico 007 se deberá ver las caras con Auric Goldfinger, un un malvado magnate que hace contrabando a escala internacional y que está fascinado por el oro. En el transcurso de la investigación, James oirá por primera vez hablar sobre la operación "Grand Slam", que parece ser un plan para desestabilizar toda la economía mundial arruinando la norteamericana mediante la detonación de una bomba atómica que impregnaría de radiactividad durante décadas las reservas de oro de los Estados Unidos custodiadas en Fort Knox.

CURIOSIDADES:

-En los títulos de crédito predomina las siluetas femeninas acompañados por una canción. Unos créditos diseñados en esta ocasión por Robert Brownjohn, en vez del habitual Maurice Binder.

-Se repite el flirteo de Bond con la secretaria de su jefe -M (Bernard Lee)- Moneypenny (Lois Maxwell). -El filme fue nominado a los Oscar de 1964 en la categoría de Mejores efectos de sonido.
 
 

2 comentarios:

TED BUNDY dijo...

"Goldfinger" tiene el mejor o uno de los mejores videos musicales de la franquicia.

thewronggirl dijo...

Me gusta mucho esto que estáis haciendo, me interesa ver vuestra opinión.

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