viernes, 16 de enero de 2015

Crítica: The Taking of Deborah Logan

Hace apenas unos años el término “Found Footage” nos sonaba a carrera popular bajo las farolas fundidas de la plaza mayor del pueblo. Poco a poco el subgénero se fue abriendo paso en nuestros cines y festivales, a remolque sobre todo de la Bruja de Blair y de la franquicia Paranormal Activity, que con un presupuesto bajísimo se colocaron en los número uno de las carteleras de medio mundo. Un cine que con unos muy escasitos recursos tenía y tiene la potencialidad de asustar, aterrorizar incluso, en cuanto se adereza con un poquito de frescura, de buenas interpretaciones y truculencias varias de guión, hizo que el símbolo del dólar se marcara a fuego en las retinas de productores y cineastas, pero también, y todo hay que decirlo, de engaña bobos que se subían al carromato con la única intención de sacar provecho y pasta pergeñando truños de dimensiones épicas que el respetable público, ávido de nuevas experiencias, o de volver a experimentar lo que había sentido con algunos de estos metrajes encontrados.

Yo he de reconocer que el subgénero no me hacía ninguna gracia, pero en los últimos años casi que me he ido especializando en esto del falso documental y he devorado todo o casi todo lo que se ha ido haciendo, la mayoría reguleros, muchos muy, muy, muy malos y otros que son verdaderas maravillas.

The Taking of Deborah Logan, del director Adam Robitel, autor también del guión con Gavin Heffernan puede que no sea una de esas maravillas redondas, pero casi. Es una película intensa, con una base muy creíble, unas interpretaciones fabulosas y muy, muy mal rollo que resulta aterradora en dos frentes bien diferenciados. 

En los dos últimos años han sido muchas las cintas de terror, convencionales y de metraje encontrado, que se han centrado en posesiones demoniacas, exorcismos y casas encantadas. Las ha habido mejores y peores. Buenas y pésimas. Ha sido una verdadera ola de películas de posesión de metraje encontrado, bastante genéricas en su mayor parte, y que contienen prácticamente los mismos elementos, abusando de los consabidos clichés del género. He tenido la enorme suerte de disfrutar-y mucho- de algunos de esos títulos este año, y la cinta que nos ocupa entra sin lugar a dudas en un destacadísimo lugar en esa categoría, pero también de tragarme truñacos, innumerables decepciones basadas en el refrito de tramas más que predecibles. 

Afortunadamente, como ya he dejado claro, Deborah Logan no es ni mucho menos uno de esos casos. La cinta arranca cuando un trío de documentalistas deciden hacer una película sobre el Alzheimer de una paciente, Deborah Logan, y acaban recibiendo y grabando mucho más de lo que esperaban, como sus "episodios" que son cada vez más y más violentos y peligrosos y que van señalando pistas de que la señora no sólo está enferma... 

The Taking es una muy buena peli que parte de un punto absolutamente creíble para desarrollar toda su capacidad de aterrorizar en hora y media dando la vuelta a todo el guión por completo. Y bien es cierto que la cinta suma enteros en el momento en que la historia da un giro sobrenatural y pasa de algo tan terrible como el Alzheimer a algo tan terrible como una posesión, y sin hacer demasiado aspaviento ni muchísimo menos, pero todo se vuelve de repente insano, extraño e inquietante. Y es fascinante asistir a cómo la cinta va subiendo de nivel de malestar gradualmente sin traicionar las bases sobre las que se asienta el guión. 

La historia se centra en un grupo de documentalistas que están haciendo una tesis sobre el desgaste y deterioro físico y mental de una enferma de Alzheimer, Deborah Logan y los daños colaterales que la terrible enfermedad provoca en sus familiares, en este caso en su hija. Ambas viven ahora en una casa hipotecada que son incapaces de pagar y que con el dinero que les ofrecen para hacer el documental, pretenden salvar la propiedad, por lo que se instalan las consabidas cámaras que hemos visto hasta el hartazgo en este tipo de cine, por toda la casa. 

Para quienes hemos vivido la enfermedad de cerca, la plasmación visual de los efectos degenerativos de ésta ya es de por sí bastante aterrador, vemos cómo la enfermedad roba a sus víctimas el control de sus mentes, y llegado un extremo, incluso sus rasgos definitorios de humanidad. 

La película toma una trama bastante peliaguda y arriesgada, pues camina sobre una línea bastante peligrosa desde el momento en que el tema es muy, muy sensible, pero es tratado con absoluta delicadeza en su objeto de estudio, con total respeto e introduce la experiencia terrorífica secundaria, la posesión, con una premisa bastante auténtica y creíble. 

Cualquier familiar de un paciente con esta enfermedad se verá absolutamente reflejado y respetado en el film. Escenas como la enferma hablando sola en el espejo incapaz de darse cuenta de que se trata de una conversación en un solo sentido, un monólogo, la falta de alerta alternada con momentos de absoluta coherencia y conforme avanza la enfermedad, la evolución de esos períodos de conciencia disminuida, están perfectamente retratados y ponen los pelos de punta en ocasiones. Como lo hace asistir a la ruina emocional de los familiares cercanos, que se van debilitando con sus parientes, ese cansancio degenerativo que impide ya dar sentido a toda la conducta inexplicable del enfermo y les va endureciendo lenta, amarga e inevitablemente. 

Pero quizás lo que hace a la película algo bastante a tener en cuenta es que está rodada como un material bastante sólido y sorprendente, me explico. La historia funciona magistralmente bien como historia de terror, pero al no abusar de esos “jumpscares”, esos sustos bobos que suelen plagar los metrajes encontrados, podría eliminarse el componente sobrenatural que supone unos 15 minutos del metraje y la historia seguiría funcionando a la perfección como un drama, terrorífico, sobre las secuelas y efectos secundarios de una enfermedad degenerativa que cada vez afecta a más personas y de edades más tempranas, por lo que ese retrato del alma triturada por la enfermedad puede ser igual de aterradora que cualquier cinta de terror al uso, o que su segunda parte, esa escalofriante visión de una posesión que evita casi todas las trampas habituales en las películas de terror demoníaco, y que convierte a la cinta en un top espantoso que como digo puede palidecer en comparación con el retrato de una enfermedad que puede borrar toda capacidad y seña identificativa humana. Pero cuando la película se centra en el horror sobrenatural de la posesión tiene como reitero el mismo esqueleto escalofriante que muchas de las buenas cintas de terror tienen. Lo que quizás diferencie ésta es su componente de humanidad: Sarah Logan ama a su madre y trata por todos los medios desesperadamente de ayudarla, sin rendirse, y aunque no entiende lo que está pasando decide luchar de todas formas. No es la típica historia de “El amor todo lo puede” ni mucho menos, sino una cinta donde el amor requiere un esfuerzo extra y valiente. 

El desarrollo de los personajes es simplemente maravilloso, único, y el tratamiento que se da a la atmósfera general de la cinta, espeluznante. La historia no es en absoluto superficial, sino muy profunda por contra, y nos arrastra a un explosivo y fascinante clímax final que muchos criticarán y que a mí sencillamente, me encanta. El uso del found footage está plenamente justificado y se utiliza con muy buenos resultados, mostrando sólo lo que hay que mostrar, haciendo así la película más aterradora en todos los aspectos correctos, con esa escalada de terror que nos lleva a un gran final.

Todo lo anterior y lo que a continuación desarrollaré hacen de “The taking of Deborah Logan” el sleeper de terror que todos esperábamos, esa pequeña joya escondida tras un fabuloso cartel (de un diseño fabuloso, con la cara de la enferma en un rojo sanguina delicioso) que nos ofrece muchísimo más de lo que parece. Y es que la trama se mueve a lo largo de ambos polos-la enfermedad y la posesión- de manera constante, creíble y nada facilona, sin un solo momento en el que la atención del espectador decaiga gracias al suspense constante y a una ambientación fabulosa que juegan un papel muy importante en toda la película, como el resto del trabajo del equipo al completo, que nos ofrecen desde unos efectos visuales-sin abuso loco del CGI- a unos de sonido de calidad más que decente.

Pero si algo hay que recalcar sobremanera son las fantásticas, magistrales e impecables interpretaciones de dos de sus protagonistas: Jill Larson y Anne Ramsey, que interpretan a la enferma Deborah y a su hija Sarah. Son personajes completos, complejos y creíbles, en especial el de Deborah, que hace de sí misma una figura representativa tanto de la imaginería del miedo y el horror como de una tristeza inimaginable, lo que muestra en quizás su mejor escena, cuando es sorprendida por la cámara en su aparente incapacidad para reconocer su propio reflejo en un espejo. El rendimiento de Jill Larson en la cinta es desgarrador en su autenticidad, pero sin incurrir en la sensiblería facilona, Deborah Logan no tiene miedo porque no es consciente de lo que está realmente sucediendo. La consciencia la personaliza la hija, que encarna las oscuras sombras de la experiencia en la fantástica actuación de Anne Ramsay, con esos ojos naturalmente tristes, que emanan algo más que tristeza y preocupación, frustración y cansancio en la lucha con la pérdida de una madre que realmente ya se ha ido, pero todavía no ha muerto. 

Llegados a este punto, y antes de afilar y sacar punta a sus naturales defectillos, no puedo por menos que recomendar encarecidamente la cinta a cualquier fan del terror, lo sea o no del found footage, puesto que es muy difícil verse decepcionado por un guión bastante redondo, con unas interpretaciones magistrales y un final aterrador, con algunas de las más poderosoas imágenes espeluznantes del género en los últimos años y que me harán mantener bajo mi radar proverbial a sus responsables en sus futuros proyectos. 

El montaje y la edición como falso documental que analiza el severo caso de la enfermedad, huye de recurrentes enfoques a la nada oscura, de excesivos temblores, de chillidos ridículos e injustificados y prefiere en gran parte de su metraje sugerir que mostrar, lo que le confiere ese carácter sutil que tán bien emplasta con el terror puro y duro. 

Y si bien es cierto que no hay demasiadas inconsistencias en la historia, ni en el guión, se pueden observar pequeños defectos que cualquier fan del terror sabrá perdonar. 

Se exageran algunos momentos cumbre y se echa mano de algunos recursos no del todo necesarios. Y el equipo de cámaras de Mia Medina, la documentalista, sirve de vehículo lo suficientemente creíble en este "found footage", al que después, en la edición, incomprensiblemente se ha añadido musica...

Pero en general, la cinta sale airosa de esos defectillos porque sus personajes principales son totalmente creíbles y tiene un potencial estupendo como cinta de terror. A mí, personalmente me resulta de un gusto dudoso mezclar la enfermedad con la posesión, aunque grandes películas de terror ya lo han hecho, como la fabulosa “Exorcismo en Connecticut”, que trataba el cáncer y la posesión, e incluso la intachable “El exorcista”, donde la esquizofrenia paranoide acaba derivando en esa posesión en el cuerpo de Linda Blair que ha pasado a la historia. 

Lo mejor: Sus dos protagonistas, Jill Larson y Anne Ramsay. Personajes infinitamente peor interpretados han ganado premios a tutiplén. 

Lo peor: Que tenga banda sonora, la composición de Haim Mazar, pretendiendo ser un documental no editado.

Recomendabilísima.


13 comentarios:

Chanpoo dijo...

Estoy contigo Damien. A mí quizás no me pareció de 9, pero si de 8, jajajajajjaja... Tu reseña es excelente, y ya sabes que no soy amigo de las lisonjas gratuitas. Lo del respeto por la enfermedad es otra de las cosas que encontré, como tú, encomiables en el film. Recapitulando, quién te lea, si todavía no la ha visto, lo hará de seguro. La distribuidora debería pasarte un sobre.

sr burton dijo...

buffff que ganas le tengo a esta peli,me llama la atencion todo de esta cinta y despues de leer tu estupenda critica voy a buscarla por la red ya mismo,soy un fan acerrimo del found footage pero llevo unas diez peliculas de este tipo infumables y parece que esta me dejara buen sabor de boca,gracias por la critica y seguir asi que sois muy grandes!!!!

El Rector dijo...

Pues me va a tocar llevar la contraria pese al entusiasmo del sr.Thorn... yo debo haber visto otra película, porque no puedo estar más en desacuerdo con lo expuesto (a excepción del párrafo inicial que comparto al 100%).

La decepción con "The Taking of Deborah Logan" ha sido grande y además, por partida doble. Primero, por el hecho de haber gustado tanto en general y haber recibido tan buenas palabras (las del niño poseso son un buen ejemplo) y segundo, porque parte de una de las premisas más interesantes que hayan dado forma a ninguno de estos por regla, tediosos falsos documentales (quizás junto con "The Borderlands").

De entrada, que se trate con cuidado el tema de la enfermedad, no creo que deba considerarse un activo del filme, sino algo que se sobreentiende. Dicho esto, decir que precisamente donde falla el filme, es en esa transición de lo real hacia lo sobrenatural. Me explico. Con un tema de partida tan peliagudo y con tanto potencial por lo sensibilizado de la sociedad al respecto, era difícil, muy difícil, parir un producto que no tocase la fibra del espectador. Construir un drama aterrador era lo previsible (al menos era lo que yo esperaba) y esto, se consigue en su tramo inicial, las particularidades de la enfermedad, son por desgracia, de lo más cinematográficas hablando en clave de terror y a poco de ingenio y buenas maneras, tenía que funcionar en pantalla si o si.

El problema viene cuando tiras por la borda toda la atmósfera conseguida en su etapa embrionaria, te pasas el elemento clave del filme, o sea, la ambigüedad, por el forro de los cojones y te decantas por una historia de posesiones chapucera con todo ese royo del francés que no tiene gancho alguno para desembocar en ese bochornoso desenlace que sin duda, tira por tierra todo lo acontecido. El "momento serpiente" es de un vulgarismo tal, que acaba por cargarse la poca credibilidad que a esas alturas, ya le quedaba al filme.

Clichés del falso documental a mansalva, donde se abusa una y otra vez de recursos ya vistos en otros cientos de mockumentarys para dar forma otro ídem descafeinado carente del menor ápice de terror.

Insisito, gran premisa y unos primeros minutos prometedores, donde si se hubiera optado por un relato menos sobrenatural, o hacerlo al menos, con mayor sutileza, tirando de ambigüedades, habría dado para algo muy grande.

En mi caso, gran decepción.

Saludos.

P.D: Damien, aquí no damos ni una, porque "Exorcismo en Conneticut" me parece de un bochornoso que tela marinera...

Missterror dijo...

Yo estoy al 100% con El Rector, y poco me queda por añadir a su comentario, donde explica exactamente por qué a mi tampoco me gustó.

La premisa es tan sumamente buena que en el momento en que el Alzheimer pasa a un segundo, tercer y cuarto plano, todo se cae por la borda. Para mi, al contrario de lo que pasó para ti Damien, una vez que la posesión predomina, el malestar se diluye.

En mi caso, me hubiera encantado y hubiera sido el mejor de los premios que un mockumentary me podría haber dado, el entender la posesión como el simbolismo del deterioro tan brutal al que el Alzheimer somete a quienes lo padecen. Ponernos esa careta de ser el paciente y entender por lo que pasan de una forma tan atroz, jugando ambiguamente con la posesión, hubiera sido de diez, pero todo se va a la mierda con el rollo patatero e increíble que se marcan con el francés, el vecino, la niña enferma y la serpiente...
Encima, cuando la parte sobrenatural, se come a la natural, los clichés son de lo más sonrojante: corte de luz e instante de la vieja Logan contra la pared, corte de luz e imagen de la vieja Logan con la niña mirando como Satanás, corte de luz y la anciana otra vez de cara a la pared...ahí se me cayó todo lo conseguido hasta el momento, con todo el equipo.

Sobre las actuaciones te diré que a lo mejor soy la única que lo piensa, pero Jill Larson a mi no me gustó. Nada que objetar sobre Anne Ramsey, pero Deborah Logan me pareció normalita...y es que cuando una actriz recurre a la mirada perdida y la cabeza ladeada para intentar provocar terror, me supera, algo que es una constante en el cine de terror. Soy muy maniática con estas cosas, qué le voy a hacer!!!

Desde luego no es el peor mockumentary que he visto, pero para mi el hype es desproporcionado.

Saludos

diegoargento dijo...

La verdad que gracias a tu critica veré la película, había oído que no era muy buena pero por todo lo que leí me dio ganas de verla.. Consulta.. Ya hicieron la crítica de it follows? muchas gracias y saludos argentinos!!

El Rector dijo...

Diegoargento, sí, tenemos la crítica de "It Follows", para algunos (entre los que me incluyo), la mejor película de terror del año pasado.

Saludos.

May Dove dijo...

La verdad que tengo sentimientos encontrados. Porque entre el Rector y missterror que no les ha gustado nada y tu y Chanpoo que os ha encantado. Es difícil saber en qué punto me voy a encontrar.

La crítica por supuesto es genial, me ha parecido interesantísima de leer. Me gustaría saber que es eso que dice el Rector en su primer comentario sobre el niño poseso.
Aunque lo del francés y la serpiente me ha dejado loquísima!

Damien Thorn dijo...

Chanpoo, gracias amiguete, sabía de antemano que esta te había gustado, así que me alegro, y mucho, de coincidir un poco contigo.
Sr Burton, la verdad es que es un género muy trillado y claro, hay de todo, pero en mi opinión hay tremendos found footages...Me viene a la cabeza Afflicted, por ejemplo. The taking es más que decente aunque veo que hay división de opiniones.
Rector, me duele haberte creado falsas expectativas, fíjate, pensaba que te iba a gustar mucho... El tema de la enfermedad está tratado con bastante delicadeza y sí, la transición a la posesión puede ser brusca, pero a mí me parece que juega muy a favor de la cinta.
Lo que me duele, no, ME DUELE, es lo de Exorcismo en Connecticut... El trabajo de Virginia Madsen es, desde lejos, de lo mejor que he visto en terror en años, como madre de ese hijo enfermo de cáncer retratado de forma tan real que duelen esa quimio y esa radio... Es una de mis pelis de cabecera, ya véis....Y siempre que la veo, acabo llorando!
MissTerror, a mí ambas actrices me parecen en especial estado de gracia y aunque el papel de la hija sea muy secundario está soberbia, ahora bien, la madre está casi prodigiosa en mi opinión, sobre todo en la primera parte que, parece que todos estamos de acuerdo, nos convence.
Diegoargento, lo dicho por Rec, aquí la tienes..
May, el niño poseso soy yo, jejeje, es así como me llama Rec.
La división de opiniones es maravillosa! Hay que debatir más, que nos viene de miedo.
Un saludete a todos y mil gracias, chicos, por vuestros amables comentarios.

Damien Thorn dijo...

May, en definitiva y en resumen: estamos todos de acuerdo en que la premisa es original y en que el resultado no es un mal found footage (no de los pésimos).
Ahora bien, a Rec y MissT no les acaba de cuajar ni a nivel interpretativo del todo ni la manera en que se ofrece el desenlace. A Chanpoo le gusta un poco más, porque entretenido es, desde luego, y a mí, pues bueno, ya ves mi nota. Me ha gustado mucho.
Me encanta la reflexión sobre los sentimientos que todo familiar de un enfermo de alzheimer experimentan sin excepción. Llegado un momento del avance de la enfermedad te planteas si lo que hay dentro de tu ser querido sigue siéndolo o ha trascendido ya(si eres creyente) o se ha debilitado hasta ser un resto de energía que ni te reconoce ni se reconoce y olvida hasta cómo se come.
Así que sí, May, este es uno de esos metrajes encontrados que no debes dejar escapar aunque sólo sea para dar tu opinión.
Yo, tras ver que a Rec y a MiisT no les gustó demasiado y coincidían en lo mismo he vuelto a verla y entiendo perfectamente su postura!!!!!
Un saludete!
Y espero haberte desliado un poco!

Missterror dijo...

Damien, en realidad más que por las interpretaciones, a mi no me gustó porque esa buena idea del alzheimer, en "The taking of Deborah Logan" ni siquiera es una idea, sino una excusa para hacer el mockumentary de siempre, que es el que no falla. A mi me hubiera gustado que se arriesgaran de verdad, y que mostrasen ese lado despiadado de esta enfermedad degenerativa, y que con ello se hubiese sembrado la duda hasta el final.

Veo, por tus palabras, que en un segundo visionado pierde aún más, no?? jejeje.

Saludos

Damien Thorn dijo...

Querida MissT, la verdad es que en un segundo visionado, cuando ya no sólo te hueles la tostada sino que sabes de sobra lo que va a pasar, la peli no gana en absoluto, más bien pierde....
A mí si me parece que es muy respetuosa con la enfermedad, sin pasarse con un retrato excesivamente doloroso de los estragos que ya nos introduce en los primeros minutos.
Es cierto que podría haber sido más ambigua y jugar con la duda, pero a mí realmente me ha gustado y bastante así, aunque seguramente si hubieran arriesgado más con el tema como tú dices el resultado sería más redondo....
No es el mejor mockumentary del año, no.
Pero de los mejores, al menos en mi opinión, sin duda.
Al menos es de esos que no te arrepientes de haber visto, y no de todos se puede decir lo mismo, que he tragado cutrada a kilos por un tubo.
Muchísimas gracias por tus comentarios!
Saludetes

Bieitols dijo...

Gracias por tu crítica, pues al dejarme llevar por tus palabras he dado con otro de esos filmes que me permiten mantener intacta mi fe en el género y en el subgénero que toca.

Más allá del acierto totas de comparar Alzheimer y posesión. Pues realmente la persona va poco a poco dejando de ser ella misma para dejarse poseer por la enfermedad.
Y de lo bien tratado que está el tema alzheimer. Con su tristeza, su problemática económica en países sin seguridad social como los USA, su evolución imparable y la impotencia que genera y el dolor que produce la pérdida progresiva de un ser querido ante tus narices.

Cómo se agradece una película con buenos actores.
Qué bien sienta una historia con un guión coherente.
Cuan más impactante es un found footage sin trucos baratos de pérdida de imagen y sonidos raros.
Qué bien funciona el terror cuando se preocupa más de crear una atmósfera oscura que de meter con calzador los típicos sustos de manual.

La película se va deslizando poco a poco del drama familiar al terror. Y genera tristeza y mal rollo a partes iguales. A mi me parece muy buen film.

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