jueves, 7 de abril de 2016

Crítica: Plague

Hay una idea que me obsesiona y sobre la que vuelvo una y otra vez: Para bien y para mal, la serie ‘The Walking dead’ basada en los comics de Robert Kirkman ha hecho del fenómeno zombi algo global acercándolo a todo tipo de público.

No hay que dejar de lado a cintas como ’28 días después’ de Danny Boyle (A pesar de que como bien dijo George A. Romero en la presentación de ‘Diary of the dead’ en el Festival de cine fantástico de Sitges y luego repitió Enjuto Mojamuto en uno de sus mas celebres skteches: ‘No hay zombis en ’28 días después’ son infectados’, la cinta del director inglés puso su granito de arena en el resurgimiento del género o mejor dicho en hacer que este llegara a mas gente), el muy entretenido remake de ‘Dawn of the dead’ de Zack Snyder (Cinta que sigo considerando como la mejor de su director) o las muy diversas formas de acercarse al género en todo tipo de países (En España con ‘[Rec]’ a pesar de que luego Balagueró y Plaza acabaron convirtiendo a sus zombis en posesos para transformarlos luego poco menos que en una infección por anisakis, en Francia con ‘Goal of the Dead’ o la muy bruta ‘La horda’, en Australia ‘Wyrmwood’, Japón con la saga de ‘Rape zombie’, India con ‘Rise of the zombie’, etc.. etc..) y desde muy diversas perspectivas sazonando sus historias con toques de comedia (‘Life after Beth’), dramáticos (‘Maggie’), etc.. etc…

Vi la primera temporada de la serie ‘The walking dead’ con bastante interés a pesar de los cambios que esta sufrió con respecto a los comics. Mi problema con la serie basada en los comics de Kirkman llegó con una segunda temporada que se me hizo soporífera y eterna. Las aventuras de Rick Grimes y compañía me aburrieron sobremanera y a pesar de la gran cantidad de amigos que me han animado a seguir viendo la serie, no puedo. Esa misma sensación que tuve al ver la segunda temporada de ‘The Walking Dead’, ese mismo sopor, ese aburrimiento que me hacía dar cabezadas lo tuve al ver la película de Nick Kozakis y Kosta Ouzcas, ‘Plague’ que bien podría formar parte de la para mi nefasta temporada de ‘The Walking Dead’ y no lo notaria.

La historia escrita por Kozakis deja a los zombis en un segundo plano para centrarse en los supervivientes y hacer suya la frase de Plauto popularizada por Hobbes: ‘El hombre es un lobo para el hombre’.

A pesar de un más que prometedor arranque (La imagen del árbol con una persona ahorcada es simplemente soberbia) y esa forma que tiene el guionista de hacer que el espectador se acuerde de ’28 semanas después’ (Si en la notable cinta dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, el personaje interpretado por Robert Carlyle escapa de sus casa dejando a su mujer a merced de los infectados, en la cinta de Kozakis y Ouzcas, Evie –Tregan Crowley- ha de huir de la casa donde se encuentra dejando atrás a su marido. Pero mientras Don –Carlyle- abandonaba a su mujer y desterraba su recuerdo, Evie vive obsesionada con la idea de que su marido vuelva. Si la cinta de Fresnadillo parecía centrarse en la idea de que el mal habita dentro del núcleo familiar, Ouzcas y Kozakis se centran en los egoísmos individuales y la crueldad extrema ante aquel que no es uno mismo dando igual cualquier tipo de parentesco o relación), ‘Plague’ está muy lejos de lo que consiguió el canario con su película donde este aunaba espectáculo con cierta carga critica, la cinta australiana aburre al espectador mas entregado haciendo que este espere ansiosamente la irrupción de un zombi o un infectado en pantalla (En un monólogo de no recuerdo que humorista, este decía que se puso a ver con su novia ‘Los puentes de Madison’ porque estaba dirigida por Clint Eastwood. Tras un buen rato de metraje y ver el tono dramático de la película este humorista decía que pensaba: ‘Por favor Clint, destroza aunque sea un puente’.

Esta misma sensación, la de pedir a Clint que vuele por los aires al menos un puente la tiene el espectador al ver ‘Plague’ pero cambiando a Eastwood por un zombi y destrozar un puente por un buen muerdo: ‘Por favor zombis… morder algo.. aunque sea a un secundario sin peso ni importancia en la historia..’ Parece que casi todo el presupuesto para zombis en ‘Plague’ se lo gastaron en el póster de la película, que mola mucho y hace que pensemos que vamos a estar ante una gran cinta de terror) y que cuando lo hacen resulta no solo decepcionante si no también extraño (Estamos acostumbrados a ver películas donde los zombis asedian casas hasta que consiguen que sus ocupantes o bien se vean obligados a salir o a suicidarse pero no a que estos lleguen, den un par de golpes y se vayan de turisteo por la estepa australiana).

Si la cinta dirigida por Ouzcas y Kozakis nos puede remitir a ’28 semanas después’ debido a la separación de la pareja protagonista, esta también hace lo propio con ’28 días después’ ya que ambas comparten la idea de averiguar cuanto tiempo necesitan los infectados para morir de inanición, escena que sirve al espectador para salir de su letargo y hacerle pensar que sí, que ‘Plague’ va a ofrecer todo aquello que este espera de una cinta como esta. Pero no. La falta de medios que se aprecia en casi cada fotograma de la película no es excusa para un guión tan flojo, incapaz de transmitir ningún tipo de tensión ni si quiera en los momentos supuestamente más dramáticos, lo que sumado a una desastrosas interpretaciones hacen que el conjunto resulte realmente decepcionante. Tegan Crowley da vida a Evie, obsesionada con esperar a su marido ya que si este esta vivo acudirá donde ella se está refugiando (Son claros ciertos fallos que hacen que la historia no tenga mucha lógica ni coherencia.

Uno de ellos es este, el motivo por el cual Evie cree que su marido irá a esa casita en medio de la nada. La explicación que se da, carece de la fuerza necesaria para que el espectador se la crea. Lo mismo ocurre con varias ideas mas a lo largo de la película… ¿De verdad alguien va a perder tiempo en ‘vestirse de gala’ para disparar cuando esta pasando lo que esta pasando?) y cuya interpretación es capaz de poner de los nervios al espectador más entregado… si no fuera porque Scott Marcus que da vida a John nos deja uno de esos personajes que te hacen desear estar en ‘La rosa púrpura del Cairo’ para poder atravesar la pantalla y meterle un buen sopapo con la mano abierta para que se espabile de una vez y deje su carrera como actor a un lado. Su irrupción que nos deja un dialogo que parece querer recalcar la idea de la película (Con el estreno de ’28 semanas después’ leí que cierto critico se quejaba de la obsesión de muchos por encontrar un mensaje a todas las películas de zombis.

Es cierto que hay muchas que son solo meros entretenimientos palomiteros pero otras intentan trascender lo que deriva en que algunas caigan en algo que solo demuestra que el o los directores tienen un gran concepto de su obra) sirve para que el espectador se encuentre ante una de las interpretaciones mas flojas que hemos vistos en mucho tiempo. Nicholas Stribakos que tiene el papel a priori mas goloso de la película, aquel con el que disfrutarían muchos actores, podría salvarse de la quema general pero por desgracia todo lo que parece apuntar este personaje acaba viniéndose abajo por que se contagia de la mediocridad general.

Ouzcas y Kozakis parecen querer subirse al carro de ‘The Walking dead’ con pinceladas de ’28 días después’ y ’28 semanas después’ y nos dejan una cinta francamente aburrida. La plaga a la que hace referencia el título bien podría considerarse que hace referencia a la fiebre por el género zombi que nos ha dejado grandes cintas junto con otras realmente mediocres como esta. Si disfrutaste de la segunda temporada de la serie basada en los comics de Kirkman puede que ‘Plague’ te entretenga, si no mejor déjala de lado y dedica tu tiempo para ver otras películas.


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