jueves, 12 de mayo de 2016

Crítica: La Mansión de la Niebla

La siguiente película demostraba la gran influencia que suscitaba el sistema de la coproducción en los parámetros estilísticos en un film; en La mansión de la niebla (1972) la producción estuvo compartida con Italia y ello conllevó la presencia de varios especialistas en el equipo técnico de la película, que la beneficiaron de una interesante y muy lograda aura gótica.

A su vez, destacamos la labor de su director, Francisco Lara Polop, cuyo film fue la primera y única incursión en el género de terror, adentrándose en el subgénero de casas encantadas mucho más propio del cine británico, americano o italiano, teniendo como referentes a La mansión de los horrores (House on haunted hill, 1959; W.Castle), Suspense! (The innocents, 1961; J.Clayton), El espejo de la bruja (1962; C.Urueta), La casa encantada (The haunting, 1963; R.Wise), Hasta el viento tiene miedo (1968; C.E.Taboada) o Un lugar tranquilo en el campo (Un tranquilo posto di campagna, 1969;E.Petri),y cabría tener en cuenta el acercamiento al subgénero en la televisión a través de Historias para no dormir (1964-1982) y su capítulo La casa (1968) que supondrían toda una serie de referentes a tener en cuenta para la explotación de cánones de este tipo de películas.

Lara Polop explotó las características esenciales de estas producciones, a través de una serie de recursos que introducían hechos sobrenaturales (puertas que chirrían, ventanas que se abren solas, presencias extrañas, etc.), aunque todo mostrado desde la perspectiva del cine de suspense y cuyo prólogo, se presta a presentar a sus personajes siguiendo las pautas de las novelas de Agatha Christie, sobre todo con Los diez negritos (Ten little niggers,1939); en este caso, los diferentes personajes van por separado en su viaje por carretera hasta que por la noche, un desvío incorrecto y la espesa niebla hacen que se pierdan todos ellos, confluyendo en una mansión apartada de la civilización. El grupo que espera al cese de la niebla, se hospeda en una extraña casa cuya anfitriona explica extrañas historias sobrenaturales del lugar y en la que irán desapareciendo cada uno de los miembros.

Con tal argumento, el director supo potenciar a través de la fotografía de Guglielmo Mancori y la dirección artística de Jaime Pérez Cubero, las influencias del gótico italiano a través de la atmósfera tétrica y amenazante de los exteriores, sobre todo en las escenas nocturnas que se suceden en los alrededores del cementerio -que lo conectarían al gótico de Mario Bava- y a los estilizados decorados que le confieren esa majestuosidad que tanto imperaba en la tendencia gótica hammeriana.

Volvemos a encontrarnos con una producción por encima de la media española -15 millones de pesetas- y se tradujo con la presencia de estos notables elementos plásticos, que elevaron el resultado cualitativo del proyecto, siendo una buena propuesta de subgénero sobrenatural cuyo clímax final presentaba una resolución empírica a los hechos fantásticos; entroncando con cierta tradición literaria española por racionalizar el factor fantástico como también lo hizo Edgar Allan Poe en algunos de sus relatos; en el ámbito cinematográfico encontramos un antecedente español a este aspecto, la versión española de Malenka, la sobrina del vampiro (1969; A.de Ossorio). En el caso de La mansión de la niebla (1972) los hechos sobrenaturales que se suceden en el film forman parte de un plan ideado por el marido de una de las huéspedes, cuyo divorcio lo conduciría a la bancarrota y no podría gozar de la sustanciosa herencia de su mujer; por lo que contrata a una serie de personas que simularan ser fantasmas, víctimas asesinadas, etc., y así conseguir el enloquecimiento de su cónyuge, para sustraerle su fortuna antes de formalizar el divorcio.

Las intenciones del guión de Luís G. de Blain y Antonio Troiso a pesar de su explotación de elementos canónicos de este subgénero, se predispusieron a intentar construir algo novedoso a través de un engaño y una farsa, poniendo en duda la esencia del fantástico y ubicándolo en el terreno de lo racional; a pesar de proponer un aspecto más cercano a la posmodernidad, el film se encuentra demasiado anclado en sus clichés por lo que sobresale su tratamiento estético, que muestra esa predisposición al gótico italiano que más tarde sirvió de enlace para otras obras españolas e influenciarse del auge del giallo italiano.


1 comentarios:

Romasanta Macias dijo...

Atentos a una obra que se adelanta a muchas producciones de terror internacional, que utilizan la premisa sobrenatural para finalizar con una explicación lógica de lo sucedido. Una mirada se merece, simplemente por los momentos deudores de BAVA, vale la pena

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