viernes, 24 de febrero de 2017

Crítica: Lo Chiamavano Jeeg Robot

No sé si habrá objetividad en esta crítica, confieso que a mí el cine italiano me gusta, y no me refiero solo al cine Giallo o al Spaguetti Western que son parte protagonista de la historia del cine, que también, sino al nuevo cine italiano. Hay una serie de directores actuales muy interesantes, algunos poco reconocidos internacionalmente, de los que merece la pena ver alguna de sus películas: Grimaldi (Caos Calmo), Ozpetek (Le Fate Ignoranti), Castellito (Non ti Muovere), Faenza (Prendimi l’anima), Garrone (Gomorra), Bellocchio (Sangue del mio Sangue), Molaioli (La Ragazza del Lago), Placido (Romanzo Criminale), Virzì (La pazza Gioia), Andò (Le confessioni), Rosi (Fuocoammare), Genovese (Perfetti sconosciuti), o los ya mega conocidos Moretti y Sorrentino, que están a otro nivel.

Dentro del cine italiano actual, en el que sobresalen principalmente las comedias dramáticas y el cine para adolescentes, estilo L’ultimo Bacio de Muccino, aparece una película de un género diferente, distinto a lo que Italia nos tiene acostumbrados, y esta excepción es Lo Chiamavano Jeeg Robot. El primer largo de Gabriele Mainetti es una película de género fantástico que nos ofrece uno de los primeros superhéroes a la italiana, en una Italia en crisis, con el submundo periférico de Roma sustituyendo al habitual Hell's Kitchen neoyorquino y en la que no faltan escenas de violencia explícita.

Empieza la película con Enzo, un ladrón antisocial, escapando por Roma después de haber cometido un robo. Casi atrapado y sin salida, se cae al Río Tíber en donde entra en contacto con una sustancia radioactiva contenida en unos bidones. A partir de este momento ya nada volverá a ser igual para nuestro protagonista, quien se despertará con una fuerza sobrehumana. Su primera opción no es salvar el mundo, sino continuar robando, pero se cruza en su camino su vecina Alessia, que no se encuentra en su mejor estado mental y cree que Enzo es el mismísimo Hiroshi, el personaje del manga Jeeg Steel. En compañía de Alessia, Enzo se irá transformando en mejor persona, pero no va a ser un camino fácil, porque les acecha el Zíngaro, un villano ególatra dispuesto a acabar con ellos.

La trama es bastante corriente, de hecho, tan corriente que hasta puede echar para atrás por estar demasiado vista. Aunque entiendo que la idea del director es exactamente esa, utilizar la típica historia de superhéroes para contarla de una forma diferente y en un contexto nuevo. Además de ese inicio similar al de muchos cómics, y en concreto a las historias del Vengador Tóxico o de Obélix, también está todo aderezado con ese punto irreverente que hoy está de moda y que pudimos ver recientemente en Kickass, Jessica Jones o Deadpool.  Pese a todo, tiene unos personajes bien construidos y muy italianos, que los distancia de los universos DC y Marvel, y es ahí donde está uno de los grandes aciertos de la película:

Enzo (Claudio Santamaria), el protagonista, es un antihéroe solitario, aficionado a la pornografía y que vive en la periferia de Roma; Alessia (Ilenia Pastorelli) es una joven perturbada, una víctima que busca refugio en los mundos creados por el manga Jegg Steel; Nunzia (Antonia Truppo) es la jefa del clan napolitano; Y el Zíngaro (Luca Marinelli) es un criminal despiadado, con ansia de poder y deseos de notoriedad, que nos dará recitales de violencia a lo largo de toda la película. Un gran Luca Marinelli (Non essere Cativo) que se basa para la creación de su personaje en clásicos malvados, como Buffalo Bill (El silencio de los corderos) y el Joker, mezclados con el tipo de personajes salidos de The Voice o de Big Brother, obteniendo como resultado un personaje muy pintoresco que es de lo mejorcito de la película.

Sobre toda esta locura cuenta Gabriele Mainetti, el director, que llevaba años buscando productor para hacer esta película y que era continuamente rechazado bajo el argumento de que en Italia no gusta el cine de género. Ni siquiera el hecho de conseguir que su corto, Tiger Boy (2012), se colase entre las candidatas a los Oscars le ayudó a sacar adelante el proyecto. Así que, finalmente, fue él mismo el que decidió producir la película, demostrando una confianza y una fe en lo que hace que es notoria en todo el film. Es como el compositor que cuando da con los primeros acordes de un hit se dice asimismo, de aquí va a salir un temazo. Siendo sinceros creo que en otras manos, con otro director, la película podría rozar el ridículo. 

En Italia califican Jeeg Robot como un film de culto, como un soplo de esperanza que rompe con lo que se viene haciendo... y bueno, yo no diría tanto, me deja un sentimiento contradictorio, porque por un lado siempre me gustaron los comics, pero por otro lado, en los últimos años hay tal saturación de películas de superhéroes que me empiezan a cansar. A esta película le reconozco sus cosas positivas, creo que el director elaboró todo con inteligencia, desde la dirección de actores, que como he dicho están muy bien, pasando por la música en la que también participa, hasta el conjunto final de la película que finaliza con el clásico duelo entre personajes antagónicos en el estadio Olímpico de Roma, durante el también clásico Roma – Lazio.

Todavía hay otro punto positivo, y es que consigue introducir una historia diferente entre Enzo y Alessia, que poco tiene que ver con las clásicas historias de amor de superhéroes. Curiosamente los poderes hacen que el protagonista se reencuentre, se hace más humano y de esta forma va cambiando y se va abriendo hasta llegar a iniciar algo con Alessia, que no será ni fácil ni idílico, y es que al final, los personajes absolutamente perdedores de esta película son más realistas de lo que podrían parecer en un principio.

Pero como digo, no la acabo de ver tan trascendente más allá del entretenimiento. Tampoco creo que vaya a triunfar fuera de Italia como se comenta desde el país vecino, por un lado, porque ellos pueden considerar este género como algo novedoso en Italia, pero no se puede decir lo mismo a nivel internacional, y por otro lado, porque para bien o para mal es una película muy italiana, con muchas peculiaridades que pasarán desapercibidas, como los acentos romano y napolitano o algunas referencias a la música italiana de los 80. También habrá quien considere que los actores sobre actúan, pero Italia es así, son de sangre caliente y no fríos como por ejemplo los actores nórdicos, y es que cada cine tiene sus peculiaridades. 

En cualquier caso, la película ganó la batalla a los que no le veían posibilidades y se convirtió en un éxito unánime, tanto para la crítica como para el público, y eso a pesar de contar con una distribuidora pequeña, que no la colocó ni en todas las ciudades ni en todos los horarios, por lo que su éxito se debió más al boca a boca que a otras estrategias comerciales.

Nominada a 16 premios David di Donatello 2016, se llevó 7, logrando un hito histórico al ganar todos los premios de interpretación: mejor actor protagonista, mejor actriz protagonista, mejor actor secundario y mejor actriz secundaria. Y es que es en los personajes en donde está la fuerza de esta película, que por cierto también se llevó premio en Sitges.

Concluyo diciendo que, sabiendo que al director Mainetti le gusta el género fantástico, la oscuridad, la violencia y que es admirador de Argento y Bava, quizá futuramente nos dé alguna noche de gloria y, si no se pierde en cine comercial, es un director a tener en cuenta.

Lo mejor: Película diferente dentro del cine italiano, dirigida con mucha confianza por Mainetti y con buenas actuaciones.

Lo peor: Una premisa inicial muy común que puede llegar a eclipsar unos personajes diferentes.


2 comentarios:

Donnie Darko dijo...

Oh Dios! Gracias Ronnette. No conocía esta película y tras leer tu crítica y ver el trailer estoy deseando que caiga en mis manos para poder verla. En cuanto lo haga comentaré aquí mi opinión a ver si coincidimos :-)

Un abrazo!

Donnie

RONETTE PULASKI dijo...

Gracias Donnie, me da un poco de reparo recomendar esta película, porque aunque le veo aciertos (principalmente en las actuaciones como explico en la crítica), es algo así como recomendar Airbag a un Italiano (para nosotros muy graciosa y con miles de giños, pero será qué opinarán lo mismo desde fuera). No sé, es atrevida, pero no acaba de ser original en la trama, su puntazo está en todas esas referencias tan italianas.

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