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domingo, 26 de noviembre de 2017

Crítica: Vulcania

Presentada en la cuadragésimo octava edición del festival de cine fantástico de Sitges en su sección oficial a concurso, ‘Vulcania’ es una interesante cinta que se ve lastrada por su mas que absoluta previsibilidad lo que hace que el supuesto componente de intriga y misterio que tiene la historia quede relegado demasiado pronto a un segundo plano para acabar situando el interés del espectador en la parte dramática de la misma centrada en los personajes interpretados por Miquel Fernández (‘Mar de plástico’) y Aura Garrido (‘La piel fría’), que aunque ponen bastante de su parte no consiguen que el espectador se quite de en medio la sensación de que esta película ya la ha visto antes y aunque me duela decirlo, mejor contada.

‘Vulcania’ que supuso el debut como director de largometrajes de José Skaf narra la historia de un pueblo, de una comunidad centrada exclusivamente por y para la fábrica donde trabajan sus habitantes. Tras un terrible accidente en el que Jonás perderá a su mujer y su hijo, este se acercará a Marta cuyo marido también falleció en tan dramático suceso. La extrañeza de Jonás le llevará a intentar obtener de la mujer información sobre tan trágico acontecimiento.

Es cierto que esta película no deja de ser una distopía con un claro mensaje social y político por lo que a la hora de acercarnos a ella hemos de verla como tal, lo que puede llevar al guionista Diego Soto a tomarse ciertas licencias. La curiosa estética de la película que parece situar la historia en un pueblo de posguerra no impide que el protagonista tenga un frigorífico demasiado moderno, la barandilla de las escaleras de su casa o el techo de su habitación parecen elementos mas propios de una bonita casa rural que de un lugar del que el tiempo pareció olvidarse. Si, es cierto, el aislamiento en el que viven los protagonistas puede justificar que ninguno de estos detalles les resulten extraños pero a nosotros, a los espectadores, es algo que nos llama demasiado la atención.

Tampoco se nos pasa por alto el hecho de que en una comunidad controlada por un férreo líder donde las personas parecen haber perdido parte sino toda su individualidad, algunas casas tengan rejas en las ventanas. No parece que el pueblo donde sucede la acción de ‘Vulcania’ tenga ninguna necesidad de protegerse de él mismo: Hasta ahora los elementos subversivos parecen haber sido controlados sin mucha dificultad. Si al menos tuviéramos la sensación de que las rejas están solamente en las casas de uno de los dos bandos que vive en el pueblo, podríamos encontrar cierta justificación, cierto sentido pero sinceramente no tenemos esa impresión. Skaf parece haberse adaptado a la localización de la película y no esta a lo que Skaf quiere contarnos.

También puede resultarle extraño al espectador la gran cantidad de gente que parece que trabaja en la fabrica y la poca que hay en la fiesta anual que parece ser el gran evento de tan extraño pueblo, como si a la hora de rodar esa escena no se hubieran tenido extras suficientes y el director hubiera tenido que grabar planos cortos para dar la falsa sensación de que hay mas personas de las que realmente hay. Parece que Skaf no ha tenido mucho cuidado en ciertos detalles, lo que sumado a una historia cuyo desenlace conocemos al cuarto de hora de película (De verdad, esto no es una exageración) hacen que esta cinta deje en el espectador la sensación de que si que podría haber ofrecido algo interesante pero se queda a medio camino en el peor lugar de todos: En tierra de nadie.

Obviamente la referencia mas clara que le vendrá al espectador a la cabeza al ver esta película no la voy a comentar ahora ya que no quiero hacer spoilers y quitarle a esta cinta la escasa intriga que tiene pero si que me veo en la obligación de decir que en ‘Vulcania’ hay un poco de ‘La Antena’ de Esteban Sapir, de ese pueblo que no tiene voz y a la que su dueño quiere quitarle también la palabra. Aquí no existe ese intento de anular a la gente mediante la sustracción de las palabras pero si un claro alineamiento de los habitantes del pueblo. Con todo, la cinta de Sapir posee una descomunal fuerza tanto a nivel visual como narrativo de la que carece la película de Skaf.

‘Vulcania’ se sustenta sobre todo en el buen trabajo de los actores. A los dos citados hay que sumar a Andrés Herrera, Ginés García Millán e incluso una Silvia Abril que aunque personalmente no la veo en el papel que interpreta su contención la aleja del histrionismo al que nos tiene acostumbrados y es como mínimo sorprendente. Si a ‘Science fiction volume one: The osiris child’ le sobraba seriedad, a ‘Vulcania’ parece ocurrirle lo mismo ya que esta película podría incluso funcionar mejor como una especie de spin-off de los X-Men que como distopía. Una lastima, yo por lo menos esperaba mucho más de esta película.


2 comentarios:

victor dijo...

Pues el planteamiento me parece interesante. No la descarto para ver algún día.
Un saludo

Donnie Darko dijo...

Hola Víctor!

si..si.. el planteamiento es interesante, el problema es su absoluta previsibilidad sumado al hecho de que si eres aficionado al cine fantástico estoy seguro de que habrás visto cierta película en la que te será muy difícil no pensar al ver 'Vulcania'

Un Saludo!

Donnie

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