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martes, 2 de octubre de 2018

Crítica: Charismata

En griego, Charismata es la forma plural de Charisma, que, traducido a la lengua hispanohablante, significa carisma. Una palabra que tiene dos definiciones; 1. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar. 2. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad. En cuanto a la primera definición, la película no anda muy sobrada. Es la aplicación de la segunda definición la que es más acorde con el título y la temática que acaba enfrentando el film contra el espectador. Con esta pequeña introducción, cualquier idea preconcebida -como en mi caso- que podamos llegar a hacernos al leer la escueta sinopsis se disipa, y con ella, nuestras expectativas.

‘Charismata’ se encuentra dirigida a cuatro manos por Andy Collier y Toor Mian, que aquí ponen la mesa, guisan los platos y, además, los sirven a los comensales. La equivalencia a dirigir, producir y guionizar la propuesta en su totalidad. Mientras que a Tor no lo viene de nuevas el hecho de dirigir un largometraje, con toda la complicación y esfuerzo que ello requiere (ya hizo lo propio con ‘The Sky in Bloom’ y ‘The Milky Way’ en 2013 y 2015), para Andy Coller este es su debut en el mundo del largometraje. Aunque Coller ya ha sido productor de cortometrajes y películas dirigidas por su compañero de fatigas, Toor. De manera que la pareja conoce sobradamente la forma de trabajar que tiene cada uno, eso se nota en ciertos aspectos y momentos del film.


“Durante el preámbulo de la historia, Charismata adquiere una mínima consistencia que aprovecha para desplegar una buena ambientación y localizaciones”


De todas formas, aunque Coller ya no es un novel en materias cinematográficas, éste se enfrasca en una de las tareas más arduas y agotadoras del cine, la dirección. Además, de asumir su parte de responsabilidad y críticas negativas si la obra no es del agrado del público. Sin embargo, lo que más importa aquí a cualquier espectador es si la obra merece suficientemente la pena para perder casi 100 minutos de nuestra ajetreada vida y eso, ya dependerá de lo permisivo que sea cada espectador.

Una detective de policía (Sarah Beck Mather) comienza a perder la cordura mientras investiga una serie de brutales asesinatos ritualísticos.

La sinopsis nos hace imaginar una película de temática similar a ‘Seven’ de David Fincher, salvando cualquier excepcional parecido técnico y la magnífica puesta en escena que tiene la obra magna de Fincher, claro. Durante los primeros minutos, el film mantiene un inicio sólido que toma prestada la idea principal de lo que parece que vaya a ser un macabro asesino en serie jodidamente peligroso y cabreado. Durante el preámbulo de la historia, ‘Charismata’ adquiere una mínima consistencia que aprovecha para desplegar una buena ambientación y localizaciones que prometen ser un producto bastante mejor.


“Es en la segunda mitad donde flaquea la propuesta, justo cuando ésta abandona el thriller policial para adentrarse en un sprint final más próximo al cine fantástico”


La presentación de la pareja protagonista en la escena del primer asesinato consigue que nuestra confianza en el film vaya al alza, lo cual acaba por jugar en su contra, al menos en mi caso particular. Aun bajando el ritmo tras el prometedor inicio, el film sigue prometiendo ser un thriller de investigación policial bien afianzado y con sorpresas en su guión que se disipan a partir de la mitad, hasta conducir a un desenlace que no hace justicia a la premisa inicial.

Pero la idea que terminan por utilizar y el rumbo que toma la historia al llevar a la práctica dicha idea, no es que sea de lo más pésima, en absoluto, pero no termina de cuajar por falta de medios que hacen resentir ciertos aspectos generales y la credibilidad de sus personajes secundarios. Son detalles de los que prefiero no comentar nada para no revelar pistas que puedan inducir al spoiler involuntario. Creo que a pesar de todo lo negativo que hago por destacar en mi crítica sobre la parte final de la película, es precisamente esa la conjunción de ideas lo que consigue que no la rebajemos más de lo necesariamente estricto en su calificación.

Sin contener grandes y elaborados diálogos, me ha entretenido en su primera mitad y buena parte de la segunda sin provocar el típico sopor incontrolable. Es en la segunda mitad donde flaquea la propuesta, justo cuando ésta abandona el thriller policial para adentrarse en un sprint final más próximo al cine fantástico, por no decir que lo toca de lleno y que queda empañado por unos efectos especiales de dudosa reputación en términos visuales si nos ponemos estrictos. ¿Funciona y flipas con el cambio de rumbo argumental que adquiere el guión firmado por la mencionada pareja? Pues sí, un poco, pero de ahí a catalogar ‘Charismata’ como una película con carisma, pues va un cruce del río Ebro sin equipo de buceo.


“En cuanto a la mezcla de géneros, no aporta gran frescura ni innovación al mundo del thriller de terror psicológico, género en el que acaba por apoyarse con demasiada intensidad”


La actriz Sarah Beck Mather, partícipe de diversos cortometrajes y capítulos de series televisivas, se pone en la piel de la típica agente novata que tiene que aguantar las gilipolleces y desvaríos de sus compañeros, principalmente el de su compañero de trabajo, interpretado por Andonis Anthony, exactamente con un currículo como el de Sarah, series televisivas a chorros. Ambos realizan un trabajo medianamente creíble dentro del nivel general de lo propuesta. No son actuaciones nefastas, aunque tampoco son de una calidad impecable.

En cuanto a la mezcla de géneros, no aporta gran frescura ni innovación al mundo del thriller de terror psicológico, género en el que acaba por apoyarse con demasiada intensidad en el tramo final, jugando con la dualidad de lo que es real e irreal, una línea muy delgada que ambos directores han estado a punto de quebrar. Sin llegar a ser el fiasco monumental del año, la verdad es que es una película fácil de olvidar y, en mi caso, con lo falto de memoria que ando, ni te digo.


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