lunes, 15 de octubre de 2018

Crítica: Clímax

Me encanta bailar. Cuando lo hago, me siento libre, creativa, fuerte, sensual. Poderosa y llena de energía. Si bailo con más gente que creo que siente exactamente lo mismo que yo, creo que puedo comunicarme con mi cuerpo mejor que con mi palabra. Si esto pasa, voy como una moto, voy a por todas y bebo, bebo mucho porque aún me desinhibo más y mi mirada brilla buscando otros ojos fulgentes que me entiendan. Quiero que pongan la música más alta, mucho más alta. No quiero escuchar a nadie hablar, solo quiero oír la música. Joder, prefiero que se revienten los tímpanos antes que escuchar charlas intrascendentes. Bebo y bebo, tanto que suelo perder el control, tanto que incluso podría abrirme en canal con una sonrisa en los labios o hacerlo contigo, porque ya no siento nada. Entones comienza la verdadera fiesta.


“Clímax no avanza en ningún momento, se queda como una foto fija, mostrando un mal viaje y una noche de excesos que termina siendo tan repetitiva que cansa”


“Clímax” viene a mostrarnos esa otra fiesta, la que se escapa al control y al sentido común. Lo hace a través de la particular visión del cine de su director, Gaspar Noé. Visión que se viene repitiendo desde 1998. “Clímax” puede con todo y lo rompe por donde pasa. Parece que está entendida para dejar huella en todos aquellos espectadores que aguanten el largo baile que nos propone el director de origen argentino, pero veremos que solo lo parece. “Clímax” llegó al festival de Sitges e invitó a todos a LSD. En el impredecible viaje que nos pegamos con “Clímax”, va y gana el premio a la mejor película y consigue fascinar a casi todo el público, pero cuidado, que no todos los viajes de ácido son placenteros. Algunos sabemos que lejos de conseguir el efecto deseado, se convierten en insufribles.

De entrada, os digo que a mí “Clímax” se me atragantó en mitad de ese viaje y no es cuestión de expectativas, sino de esa extraña sensación de quedarte con la cabeza encajada en las rejas de la ventana, viendo a todo el mundo pasear por la calle sin poder moverte. “Clímax” no avanza en ningún momento, se queda como una foto fija, mostrando un mal viaje y una noche de excesos que termina siendo tan repetitiva que cansa.”Clímax” está muy lejos de ser la película transgresora que se quiere vender y se convierte en un monólogo de escenas donde el riesgo se queda simplemente en la forma de rodar, no en la historia. Y no es que intentar transgredir o ser creativo en la forma de rodar me moleste, todo lo contrario, pero esto Gaspar Noé lo lleva haciendo casi dos décadas y poco sorprende a estas alturas.


“Noé pretende convertir Clímax en una experiencia inmersiva y que el espectador pueda sentir en su propia piel cada experiencia que vemos en pantalla”


Utilizar planos fijos aéreos en una interminable escena de baile está bien, pero pasados cinco minutos no dice nada, ni consigue ser rompedor. Lo que sí podría ser rompedor es dejar esa cámara aérea fija durante todo el metraje y haber creado la trama y subtramas partiendo de esa perspectiva. Utilizar la primera mitad de la película para presentar tímidamente a la multitud de personajes que van desfilando por pantalla y hacerles bailar sin posibilidad de empatía o cualquiera otra emoción, no es rompedor ni entretenido desde el punto de vista del espectador. Es terriblemente pesado, teniendo en cuenta que hasta los mismos bailarines que quedaban sin nuevos pasos que mostrar en pantalla se limitaban a repetir lo ya ofrecido.

Pasado este intrascendente y larguísimo inicio, Noé pretende convertir “Clímax” en una experiencia inmersiva y que el espectador pueda sentir en su propia piel cada experiencia que vemos en pantalla. Sin duda, esto lo consigue, este es su punto fuerte, pero ¿acaso no lo consigue en cada una de sus películas? No se puede hablar de haber dado un pasito más en el cine de Gaspar Noé, sino que hay que verlo como experimento continuista rodado con poco presupuesto y de forma muy rápida (quince días, para ser exactos). La decepción viene cuando entiendes que no va a haber transgresión, ni novedad y que simplemente estamos ante un cambio de temática. Es entonces cuando “Clímax” se antoja bastante flojita, pues tampoco lleva a sus personajes un paso más allá en el momento en el que la acción se vuelve enrarecida y desquiciada, arañando simplemente la superficie de lo incorrecto y dejando al espectador con ganas de mucho más.


“No se puede hablar de haber dado un pasito más en el cine de Gaspar Noé, sino que hay que verlo como experimento continuista rodado con poco presupuesto y de forma muy rápida”


“Clímax”, alegoría del descontrol y representación de los excesos, se queda corta mostrando precisamente el caos que se desencadena y lejos de esperar que fuera moralista al respecto, sí que esperaba que fuera salvaje. Pero no, cuervos, no. Simplemente nos quedamos con la repetición de escenas y acciones, viendo como parece que la noche se ha quedado en punto muerto, sin visos de avance, con la música machacona a un volumen atroz, consiguiendo que esta sea más efectiva que las imágenes, y un desenlace bobalicón, que no sorprende, ni lo pretende a esas alturas, pero que se queda tan a medio gas como el resto de los eternos noventa y cinco minutos de la película.

A nivel técnico, puro Gaspar Noé con unos bailarines profesionales que se sienten cómodos en su faceta de actores y unos actores que hacen lo propio en su labor de bailarines. Destaca Sofía Boutella como Selva y el ponche como potenciador mágico de los efectos colectivos del LSD. Banda sonora, fotografía saturada en rojos y movimientos de cámara en perfecta comunión con lo que se quiere transmitir y un director encantado de conocerse. Lástima que fuera mucho más transgresor cuando dirigió el video clip de Placebo, “Protege-moi”. Video al que constantemente me iba la memoria a lo largo de todo “Clímax”.

Justo cuando dejo de bailar, entiendo que a veces el cuerpo se independiza de la mente y que la reconciliación no siempre es posible. Cuando dejo de bailar, la luz ya no es roja, ni verde, ni azul. El sol ha salido y sigo sin entender mi posición en la larga cola de la vida.


8 comentarios:

JuanCar dijo...

Totalmente de acuerdo con tu valoración.
Climax es un Gaspar Noe descafeinado, y adaptado a todas y cada una de las sensibilidades que hoy en día se puedan molestar por según qué muestres en la pantalla.

Para mi la decepción es mayor, pues ya supone en mi opinión el segundo traspiés tras Love, y empiezo a pensar que el cine de Noe, necesita de un punto de regeneración.

Quizá se me hizo algo más entretenida que a ti, pero coincido en que algunos pasajes están alargados hasta la extenuación de manera inexplicable.
Pienso en la escena del picado cenital que mencionas, pero sobre todo en el plano en rojo del final, aparte de que no se veía nada y los gritos se hacían insoportables...uuuuf, se me hizo eterno.

Mencion aparte para el sonrojante homenaje de Boutella a la escena más famosa de "La Posesión", la obra maestra Polaca. Sin comentarios.

Excelente todo lo que escribes, como siempre Missterror.

Un saludo y que llegue ya el Viernes, por favor!


victor dijo...

Joder, yo no se como votan en Sitges. Pero esta película tiene todos los puntos para ser un mal viaje. No la he visto aún, pero hay veces que tienes la sensación de que cuando te vas a enfrentar a un film, te espera un mal viaje.
Un saludo

El Rector dijo...

Para mi no existe escenario más aterrador que una sala repleta de gente danzando al son de según que tipo de sonoridades, supuestamente consideradas como "música". No hay cosa que más rechazo me cause que las fiestas y en ese sentido, Noé no ha podido escoger un marco más prometedor para ubicar una película de terror, si es que esa era la idea, cosa que no tengo muy clara digerido ya el visionado.

"Climax", más allá de ser una experiencia insufrible, que lo es, alcanza unas cotas de decepción rara vez vistas en esto del cine. Cierto que el hype, la publicidad y las típicas exageraciones para atraer al público, han jugado en su contra (algo habitual), pero es que yo sigo buscando esa propuesta provocadora y perturbadora que se nos prometió y que supongo, que se referiría a otra película, pues aquí nada de nada. Y eso que el punto de partida mola. El primer tramo tirando de plano secuencia mola. Yo creí que irían por ahí los tiros y escudado en dicho formato, iría entrelazando las diferentes historias de los personajes hasta llegar a ese prometido clímax apoteósico. Pero no, uno no tarda en darse cuenta de que detrás del ruido, hay muy poquito que contar y muy poco interesante. Por no tener, no tiene ni excesos de ningún tipo, ni erotismo, ni perversión, ni violencia, ni nada que se salga de lo convencional.

Por salvar algo, la subtrama del niño, lo único truculento que vamos a encontrar pero que desde luego, no justifica la tortura mal entendida, a la que Noé nos somete a base de clichés modernos y una banda sonora atroz.

Missterror, yo estoy bastante lejos de tu generosidad, pese a que a nivel técnico la peli es de notable... igual como performance de sobremesa...

El premio estaba cantado. Como apunta Jesús en otra entrada, creo que ya venía dado de casa. Sin duda, entre las tres peores películas que he visto en este Sitges.

Saludos.

Patrick Bateman dijo...

A mí me gustó, no como para ser la mejor del Festival, pero ya se sabe que es muy difícil coincidir con el Palmarés oficial. Es cierto que la técnica de Noé aqué es repetitiva frente a otros de sus trabajos, el tramo final parecía sacado del montaje de Irreversible dentro del Rectum, pero creo que has sido un poco dura con la valoración final.

Saludos.

Missterror dijo...

JuanCar- Muy de acuerdo con tu comentario. "Clímax" tiene todos los recursos utilizados por Noé con más acierto en sus anteriores películas, insertados de una forma desordenada y forzada para intentar crear el universo con el que se siente rompedor. Esto estaría bien, si te llevara a algún lado o si arriesgara tanto en la vertiente sexual, como en la violenta. Lo malo es que se queda en tierra de nadie.
La escena a la que haces referencia está tan metida con calzador para que todos pensemos en "La Posesión" que deja de ser un homenaje para ser, efectivamente, sonrojante.
El viernes está a la vuelta de la esquina y te aseguro, sin temor alguno a equivocarme que la vas a disfrutar como un auténtico cerdito en el barro :)

Victor- Supongo que el premio para Gaspar Noé estaba cantado por su trayectoria. Yo creí que se lo darían a "Under The Silver Lake". Ambas cintas se acercan mucho a lo que suele premiar el festival desde hace ya varios años.
En el caso de "Clímax", te digo que es una película que, por lo general, gustó mucho a los asistentes al festival así que lo mejor es que juzgues por ti mismo.

Rector- Entiendo que siendo ese tu escenario temido, deberías haberte dejado seducir aun más por los efectos de "Clímax" y sus consecuencias, pero entiendo que no ofrece ese infierno que pregona y se te haya atragantado tanto o más que a mí.
A mí también me hubiera gustado lo del plano secuencia que comentas, pero se limita a la repetición por la repetición.
Creo que había muchas subtramas con un potencial brutal para explotar en la segunda parte que se olvidan por completo. Como se suele decir, nos dejaron con la miel en los labios, ¿no?

Patrick- El Rector cree que he sido generosa y tú crees que he sido dura, así que supongo que al final estoy en un punto medio. Soy dura porque me gusta el cine de Gaspar Noé y porque creo que como él mismo pareció justificarse antes de la proyección en Sitges, la película se ha hecho con rapidez y sin madurar. Demasiados ecos a otras películas que ya nos vendió antes y desde mi punto de vista, sin el impacto de ninguna de ellas.

Saludos.

Max Cady dijo...

Las cartas sobre la mesa: el cine de Gaspar Noé no me gusta y me parece un director sobrevalorado con un ego gigantesco que intenta realizar sin que venga a cuento la pirueta-encuadre más complejo posible en cada instante. Y si, sé que muchos defienden lo arriesgado de sus propuestas y su estilo visual personal, pero a mí no deja de confirmarme con cada película que es un bluff.

Su última propuesta, Climax, es un intento de inmersión en los efectos del LSD en un grupo de personas confinadas en un espacio cerrado que podría haber sido un provocador despelote alucinógeno y violento con el que dejar quemadas las retinas y la mente del espectador, y no es más que otra tomadura de pelo donde únicamente se va saturando progresivamente de color la pantalla y los movimientos de cámara hacen casi imposible ver nada. Una lástima.

Mientras sigan encumbrando a los altares a este director argentino afincado en Francia, que está permanentemente encantado de conocerse, seguirá con sus cólicos audiovisuales.

Saludos y estupenda crítica como siempre Misterror.

P.D. Que ha grabado en la retina de los espectadores un par de secuencias impactantes y truculentas, no lo discuto (incluso una es una auténtica genialidad), pero eso no te convierte en buen director o narrador de historias. No estaría mal que repasara de vez en cuando la obra de John Ford, Howard Hawks, Akira Kurosawa, Alfred Hitchcock, Federico Fellini, William Wyler o nuestro gran Luis García Berlanga para comprobarlo.

Missterror dijo...

Max- A mí sí me gusta Noé y no creo que esté sobrevalorado. Sí creo que están sobrevaloradas algunas de sus películas. Es un director que significa más que ese par de escenas que comentas y personalmente, me interesa mucho su forma de contar historias (creo que lo hace muy bien). Eso no impide que sea consciente de todas las grandísimas limitaciones de "Climax" y la decepción que supone. Estoy de acuerdo contigo en tu percepción de esta película y en todo lo relativo con el ego de Gaspar Noé. Creo que,o se le bajan los humos ya o ese ego terminará por acabar con su credibilidad.

Un abrazo.

Donnie dijo...

hola!

vi esta película el sábado bebiendo sangria. Ayer la volví a ver. me ha gustado tras un segundo visionado, pero coincido en que ni de lejos es la mejor película de Noé, en que el premio a la mejor película en el festival de cine de Sitges le queda muy grande, pero en ese festival como en otros muchos, los criterios a la hora de premiar a veces se alejan de lo puramente cinematografico.

No dejo de pensar en 'No dormiras'. En esa película, el personaje de belen rueda lleva a un grupo de actores a un antiguo psiquiatrico con la intención de que no duerman e intreprenten una obra de teatro. Aqui parece ser Noe el que coge a otro grupo de actores (algunos con capacidad muy limitada para la actuacion) y los lleva a otro lugar alejado de la mano de Dios para que en este caso, desfasen, improvisen, se dejen llevar como si de verdad hubieran tomado LSD.. sinceramente creo que entre ambas cintas existen muchos parecidos..

Es cierto que no hay mucha historia (auqneu creo que tiene mas miga de lo que parece.. eso de ser la primera película francesa orgullosa de serlo me parece un zasca en toda regla) y que ciertos momentos resultan demasiado alargados.. Pero Noe sabe mover la cámara como nadie..

'Climax' para bien o para mal supone o puede suponer el fin de un ciclo y el principio de uno nuevo.. igual el enfant terrible se ha domesticado.. habrá que esperar y ver..

Un Saludo!

donnie

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