sábado, 6 de febrero de 2010

Crítica: Trackman

Desde Rusia pero sin amor nos llega esta película de terror claramente influenciada por el cine norteamericano, como suele ser habitual en la gran mayoría de producciones que salen del país del vodka y de las rubias de piernas largas. Igor Shavlak es el encargado de dirigir esta somnífera tortura en 35 mm, bochornosamente similar a cientos de películas que hemos podido ver estos últimos años, "Los Ojos del Mal" es el ejemplo más claro que me viene a la cabeza, pues el desarrollo es prácticamente calcado, amén del cambio de escenario, si en aquella ocasión la acción se localizaba en un viejo hotel, las alcantarillas moscovitas serán el escenario este vez, de hecho siendo muchas las similitudes entre los dos filmes, lo que más choca es que en un alarde de imaginación, los guionistas han dotado al asesino del mismo "hobbie" del que hacía gala el bueno de Keane en la película de Gregory Dark, es decir, coleccionismo de ojos.

Con lo que uno se puede imaginar el "mondus operandi" de este peculiar asesino, que no sólo intentará cargarse a todo aquel que se atreva a entrar en sus dominios, sino que el muy cabrón también hará todo lo posible por matarnos a nosotros pobres espectadores, de aburrimiento, claro.


Poco más se puede contar sobre su desarrollo, totalmente predecible y carente de tensión, que engancha menos que una tirita en el dedo gordo después de lavarte las manos, con lo que mantener los ojos abiertos durante la escasa hora y media de duración será toda una epopeya de dimensiones épicas.

Visualmente, "Trackman" aporta bien poco, por no decir nada, un puñado muertes vacías sin ningún toque de originalidad ni brutalidad, pues en este aspecto la película es incomprensiblemente parca en detalles, dejándolo todo a nuestra imaginación y donde apenas veremos unas gotas de sangre. Todo esto en un marco totalmente oscuro como es el de unas alcantarillas, buena idea por otro lado, viendo la cutréz con la que ha sido diseñado el asesino en cuestión, donde el pícaro juego de cámaras nos irá enseñando a cuentagotas para intentar alargar una aurea de misterio que por otra parte, nunca ha existido.

Conclusión, ver "Trackman" es una eficaz forma de desperdiciar una hora y media de tu vida. Una película que auna todos los defectos del subgénero "slasher" y ninguna de sus virtudes, todo ello filmado de forma tediosa e irritante. Personajes vacíos, malo sin carisma y violencia no explícita son otras señas de identidad de la cinta.

Con la conciencia totalmente tranquila, puedo decir que "Trackman" es una auténtica basura cinematográfica, que por supuesto, no recomiendo a nadie. Habrá que esperar a ver que tal está el remake americano...


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