viernes, 7 de septiembre de 2012

Crítica: De Latir, Mi Corazón se ha Parado

Con este thriller del mundo del hampa, audaz y de impecable estilo; ubicado en París, Romain Duris se convirtió en unos de las jóvenes promesas de su generación – en Francia o en cualquier lugar. Los amantes del cine francés que se estaban poniendo de los nervios con la hostilidad de Vincent Cassel ya pueden respirar tranquilos porque Romain ha venido a ayudarles. Ha participado en docenas de pelis francesas pero es aquí donde da el gran golpe en un fantástico drama dirigido por Jacques Audiard, que es una versión de la cinta americana Fingers de James Toback (1978). El muchacho es pura calidad: sexy, hipnóticamente inestable y necesitado, una combinación entre rabia y vulnerabilidad en su apuesta figura, una cara delicada de rasgos pero de puños duros. Muchos ya hablan de Duris como el nuevo Delon o Belmondo, el Michael Imperioli de Los Soprano.

Y aquí Duris es Tom, un joven que se pavonea por la ciudad escuchando música hardcore, techno; en sus auriculares, con su mentón sobresaliente y moviendo su cabeza como el macho alfa agresivo que es. Se gana bien la vida en el violento y sórdido mundo de la especulación inmobiliaria en París. Junto a sus socios compran todas las propiedades que pueden, sobornan a los mandatarios para que les ayuden a pasarse las reglas de las subastas por el arco de triunfo y luego venden las adquisiciones con altas ganancias. El único problema es que a veces tienen que intimidar brutalmente a inquilinos que no quieren irse o disuadir a ocupas para que no vuelvan a aparecer. Poca cosa, ¡vamos! Normalmente son aterrorizados inmigrantes del este de Europa o África, y Tom y sus amigos hacen su trabajo convenciéndolos de abandonar los locales – con puños, bates de béisbol o bolsas llenas de ratas. La escena en la que estos muchachos llegan en su coche de lujo en medio de la noche a recuperar la bolsa de alimañas que habían dejado, es una auténtica obra de arte de la brutalidad y el sudor frío.

Tom, por supuesto; se está convirtiendo él mismo en una rata y hasta su padre le da la espalda, un terrible y viejo Robert (Niels Arestrup); que todavía se cree que tiene poder en el mundo de la propiedad. Pero hay un lado sensible y creativo en Tom, heredado de su difunta madre, una pianista. De manera sorprendente, Tom alimenta una secreta ambición centrada en mayores retos, que se dispara en medio de la calle, casi por casualidad; cuando ve al antiguo mánager de su madre. Un hombre educado y muy digno que le habla a Tom con la gentileza y la autoridad milagrosa y calma de lo que un padre ideal debería haber sido. Ansía ser un pianista clásico y es una ambición a la que Tom arroja toda su furia fanática, el miedo y el control que amasa durante su trabajo diurno en la jungla criminal, y sin embargo, tan absurdo y bizarro como es, tanto el director como Romain hacen que esta ambición sea plausible.

Tanto los crímenes violentos como su relación con la música tienen, para Tom; cosas en común: un egoísmo beligerante y una cierta inhabilidad patológica para que le preocupe nada más (a excepción de esto). Su tragedia es que tiene el temperamento mercurio y el talento instintivo para ser un matón – pero para la música sólo mantiene el temperamento. Desgraciadamente se puede ver como su destino es seguir los pasos de su padre en vez de los de su madre, una figura violenta, estúpida, dañada que está fuera de sí misma dentro de un mundo horrible. Además, su padre comienza a convertirse en una auténtica carga para él cuando éste se empeña en pedirle peligrosos favores que incluyen todavía más violencia.

Audiard construye una secuencia demoledora y totalmente de shock en la que Robert invita a Tom a un café enfrente de un restaurante tunecino cuyo propietario le debe dinero. Su padre le convence haciéndole chantaje emocional para que le ayude con dicho propietario. Así, sin más, acaba siguiendo a su padre a atacar salvajemente a los dueños en su nombre para luego volver al café, temblando de rabia. Audiard y su director de fotografía, Stéphane Fontaine; desuellan la escena con un brío espeluznante. Y durante todo el tiempo, el Tom de Romain Duris es maniático, exigente, psicótico, nervioso y crónicamente inseguro. Sus dedos se mueven con un frío apetito para el ataque. Antes de una pelea o una confrontación, se frota las manos, como para generar chispas. Su vida en París no tiene rumbo y es hasta bohemia, de una manera cínica, agresiva y totalmente materialista. Pasea alrededor de la ciudad, intimidando inquilinos o potenciales compañeros de negocio, siendo un mujeriego y cubriendo a sus amigos, otros mujeriegos de cuidado.

Finalmente decir que es una película excitante, que Audiard ya había dirigido previamente “Read my lips” con Vincent Cassel y Emmanuelle Devos, pero que esta cinta en particular y gracias al trabajo de Duris, es la que se sale de todo lo visto anteriormente. Es carismática, y de primera categoría.


6 comentarios:

Darkotica dijo...

Ey! He visto la original, la del Harvey Keitel y precisamente no hace tanto, pero aún no he visto este remake...aunque algo me dice que tienen poco que ver. ¿Cine francés con una buena trama, buenas actuaciones (a mi Duris me recuerda a De Niro), una fuerte carga dramática y diez estrellitas de The Wrong Girl? A la saca!!!

Por cierto, yo nunca me he fiado de la gente que se frota las manos, con el tiempo me he dado cuenta que esa manía (que debe de producirla el gen de la mosca) la tiene la gente codiciosa y usurera jaja!

Saludos sabaderos!

e dijo...

Me la apunto, TWG, me has puesto los dientes aún más largos con tu crítica y tu puntuación.
Darky, qué razón tienes. Gestos que hablan. En el gremio del comercio tenemos una frase hecha: "No te frotes las manos ni aunque tengas frío". Yo creo que por eso no me he puesto a jugar con el cubo de Rubik hasta que me he quedao en paro, pa no viciar mis sanas costumbres XD

El Sepulturero Torero dijo...

e soy yo, perdón

Darkotica dijo...

Ya me parecía raro que un desconocido me llamara Darky jejeje!

Pues, si...habrá que hacerle caso a T.W.Girly que esta chica tiene buen gusto ;).

Lo del lenguaje corporal no falla, sin duda dice muuuchas cosas y lo más importante es que no suelen decir tantas mentiras como las palabras. Oye monstruo, ¿no me jodas que ahora tienes tiempo para jugar al cubo? (shhh...despégale las pegatinas, pero yo no te he dicho nada, ejem!).

Missterror dijo...

Si le das 10 estrellas, me la apunto sin pensarlo!!! pero ahora soy yo la que te pedirá a ti algo...me puedes pasar la peli,guapa????

thewronggirl dijo...

Hola!
He vuelto de vacaciones. Qué desconexión tan TOOTAAAAL.
La peli la tengo en DVD, missy; pero la ripeo y la encesto en cuanto pueda!
Darky y Sepul, tenéis que verla. 10 de 10 no se dice cada día y Romain es... mmm, acero para barcos.
Con eso lo digo todo!

En cuanto tenga tiempo, me pongo al día con vuestras críticas, guapos!

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