domingo, 19 de octubre de 2014

Crítica: El Día Trajo la Oscuridad

Sinceramente, si de mi dependiera, no se rodaría ni una sola película más de vampiros. Y no se haría porque pienso que la figura del chupasangre, ya ha sido lo suficientemente desvirtuada a lo largo de la historia del cine de terror, muy en especial, en estos actuales tiempos oscuros en los que vivimos, donde tan ancestral criatura de la noche, antaño respetada y temida, se ha prostituido por delante y por detrás, acercándola incluso en un extremismo de la más absoluta degeneración, al mundo de los adolescentes. Basta ya. Salvemos la poca dignidad que le queda al vampiro si es que aún, estamos a tiempo.

Con esta idea entre ceja y ceja y con estaca de madera de roble en la entrepierna, por si acaso, me acerco a tardías horas de la noche al cine Prado de tan maravilloso escenario para una película romántica de vampiros como es la costera Sitges, para hincarle el diente a nueva cinta del argentino Martín de Salvo (segunda en su filmografía tras la reconocida por la crítica, “Las Mantenidas sin Sueño”, la cual co-dirigió junto a Vera Fogwill y de eso, ya hace nueve años), quien muy amablemente y junto a su familia, nos presenta “El Día Trajo la Oscuridad”, cinta de terror protagonizada (entre otros) por Mora Recalde, su esposa. Encantadores todos ellos. 

De entrada aclarar, pese a posteriores consideraciones, que “El Día trajo la Oscuridad”, por suerte, no entraría dentro de esa abominable y cuasi interminable lista de películas de vampiros irrespetuosa y sonrojante que atentan directamente a la dignidad del no-muerto, de hecho, hay que reconocer el loable esfuerzo por parte del cineasta argentino de intentar alejar su obra de todos los tópicos modernos del subgénero vampirico, gestando un título que poco tiene en común con los cánones de belleza actuales que se estilan en la pachanga hemoglobínica del siglo XXI y que tiene mucho más que ver con la forma de hacer de épocas más lustrosas y bastante mejor consideradas (no sin razón) como son las de las décadas de los setenta y los ochenta, fructíferas tanto en cantidad como en calidad, en lo que a criaturas de la noche se refiere. 

“El DíaTrajo la Oscuridad” nos propone un viaje psicotrónico al terror más psicológico, a esa zona fronteriza donde géneros cercanos, pero dispares, como el terror, el thriller o el drama, danzan desnudos, cogidos de la mano, alrededor de una hoguera bajo la intensa luminosidad de la luna, como hicieran tiempo ha, ancestrales brujas en la mágica montaña de Montserrat, un lugar no tan lejano de donde se proyectaba la película. En el ojo de dicho aquelarre de desenfreno y alucinójenas pasiones, la cinta de Martín de Salvo es donde existe y es donde se siente cómoda. Jugando al despiste y sacándole todo el partido a los bellos y recónditos parajes rurales donde se desarrolla la acción, nos invita a acompañarle a él y a sus dos musas, Mora Recalde y Romina Paula (ambas fantásticas por estremecedoramente cercanas, por cierto), a este curioso acercamiento al folclore vampírico.

Haciendo suyos los silencios, alejado de cualquier tipo de pomposidad o efectismo visual y manejando con habilidad el arte de la ambigüedad, “El Día Trajo la Oscuridad” se las ingenia para sin necesidad de dar excesivas pistas sobre lo que estamos viendo, construir una atmósfera densa y opresiva, que viste de terror un relato que hasta el momento, parece ajeno al género. Donde los personajes, opacos como en pocas ocasiones, parecen guardarse un as en la manga que sacar cuando más alta esté la marea, o cuando la noche, tan sutilmente, pero con certeza anunciada, se cierna sobre la trama. 

“El Día Trajo la Oscuridad”, no está exenta de elegancia. Las formas son preciosistas y refinadas, los parajes, funcionan como un tercero en discordia frente al timón de la historia, hipnóticos durante el día, misteriosos e inhóspitos al caer la noche. Por ende, estamos hablando de una atmósfera tremendamente efectiva y que por si sola, es capaz de sumergir y al tiempo, sugestionar al espectador. Un escenario ideal para contar una no-historia sobre no-muertos... por desgracia, y esta vez si, el guión se convierte en afilada punta de estaca (mucho más que la de mi entrepierna) con la cual dar fin a una vida muerta de eternidad.

La ambigüedad, que tan bien funciona en la primera mitad de metraje, se convierte en arma de doble filo pasado ese punto, en una cortina que intenta disimular la incapacidad por dar forma a una historia minimamente coherente, en la cual terminan por dejarse en el tintero demasiados datos cruciales de la historia como para que el espectador, pueda entender lo que está ocurriendo y sobretodo, las imposibles reacciones de unos personajes que si hasta el momento de correr la cortina, habían brillado por su cercanía y mundanidad, se desfiguran para desmoronarse junto al críptico guión. Su tramo final, un galimatias demencial que pone fin al relato de la peor de las maneras, con la consiguiente cara de tonto del respetable. 

El ritmo lento, exasperante incluso, del que hace gala el filme y que en otras circunstancias, habría sido del agrado del que suscribe, tampoco ayuda en exceso a digerir una obra tan grumosa y divagante como esta, pues el espectador llega demasiado quemado (por no decir aburrido) al tramo donde deben comenzar a venderse las castañas y encima, la caprichosa anciana, no tiene la caseta abierta y nos quedamos ahí plantados, muertos de frío y sin nada caliente que llevarnos a la boca. 

“El Día Trajo la Oscuridad” es por tanto, un meritorio intento de hacer cine de vampiros fuera del “circuito comercial”, lo cual no es fácil, pero, que por desgracia, naufraga por culpa de un guión incoherente (absurdo incluso en ocasiones) y por una narrativa tan espesa y coagulada, que dificilmente se consigue digerir. Una combinación, la de estos dos lastres, que terminan por mermar en exceso el conjunto y de sepultar, las virtudes de la cinta, que las tiene. De todas formas, prefiero mil veces, dormirme y frustrarme con una propuesta arriesgada como ésta, que pasar vergüenza ajena con los tópicos vampíricos y sus miserias de diseño. 

Lo mejor: La gran química entre el dúo femenino protagonista (ole la tensión sexual), la estupenda recreación de atmósferas y lo bien que funciona su ambigüedad en la primera mitad de filme. 

Lo peor: Se hace aburrida, no por lenta, por divagante. Y el guión, sobretodo en su tramo final, un sinsentido que ni mucho menos, cubre las expectativas generadas previamente.


4 comentarios:

Missterror dijo...

Parece que la noche te motiva para escribir, Rector, porque todavía no me explico cómo has sido capaz de poder diseccionar "El día trajo la oscuridad" de esta forma tan bella. Yo pienso en ella, en lo que podría escribir y me quedo en " Va de vampiros".
Cuando he visto el cuatro, la verdad es que he fruncido un poco el ceño pensando que habías sido muy generoso con la nota, pero leyéndote y recapacitando sobre la película, creo que se merece ese cuatro, pues el intento está, la sobriedad es máxima, el mutismo absoluto y la primera mitad bien llevada.
Luego ya caemos en el sueño eterno, pues si bien no me dormí, no podía dejar de moverme en la butaca, sintiendo que los minutos se hacían años, y que aquello no iba a ninguna parte, y yo esperando que rompiera de una vez, y el ritmo cada vez más lento y cercano a la incoherencia.

Desde luego, las dos actrices, perfectas, como dices, por cercanas, porque podrían ser nuestras vecinas, porque me las creí por completo.
La noche, bonita en el bosque, pero poco más puedo destacar.

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, algo parecido me ocurrió a mi con la película. Mi percepción de ella justo después de terminar el visionado, también fue bastante más sangrante que la actual, quizás por el hecho añadido de que le tenía muchas ganas y la decepción fue importante.

Pero haciendo balance ya en frío, recuerdo la primera mitad del filme como algo extremadamente sugerente, recuerdo sus virtudes escenográficas y al dúo protagonista, al trato exquisito que se le da a la figura del vampiro desde una óptica, digamos cercana o "humana", y casi casi, me quedo en la frontera del aprobado.

Al final, sopesándolo todo, creo que el cuatro es una nota justa, para una propuesta que no dejo de considerar como la gran decepción del festival y que en líneas generales, me resultó aburrida y muy mal resuelta.

Saludos.

P.D: No es la noche lo que me motiva para escribir...

May Dove dijo...

Un 4 solo? Jo, pues yo me pensaba que siendo tan original en su enfoque y con lo bien que la estabas pintando, le iba a caer al menos un aprobado.
Yo que soy de vampiros si o si, creo que si me va a gustar.
¿Cuál es tu peli de vampiros favorita, Rec?

El Rector dijo...

TGW, pues yo tengo mis reticencias al respecto. El problema principal, es lo mal desarrollada que está, una cosa es ser ambiguo y otra muy distinta, despertarte la mañana siguiente con los calzoncillos puestos. De todas formas, si alguien le puede sacar partido, esa eres tu.

Sobre el cine de vampiros y pese a todo, soy bastante clasicote. Sin duda me quedo con las tres películas sobre Nosferatu, en especial con las de Herzog de 1979 y con esa maravilla incomprendida de E.Elias Merhige. No sabría con cual de las dos quedarme. Luego con el clásico de Coppola, Lifeforce de Hooper (que para mi siempre ha sido una de vampiros), Jóvenes Ocultos y la la increíble Vampiros de Carpenter.

Saludos.

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