sábado, 5 de marzo de 2016

Crítica: Vampire

He de ser sincero desde la primera línea de esta crítica: ‘Vampire’ de Shunji Iwai es una película que me ha desconcertado, que me ha llevado a un lugar extraño que ha hecho que me plantee muchas (tal vez demasiadas) cosas acerca de la historia que el director japonés intenta plasmar en imágenes.

Su pausado ritmo (Algo que queda patente desde el inicio de la película. La escena con la que comienza ‘Vampire’, el encuentro entre Simon -Kevin Zegers- y Jellyfish -Keisha Castle-Hughes- deja claro ante que tipo de cinta estamos. Iwai se va a tomar su tiempo para contarnos la historia que tiene entre manos), las incongruencias que posee la película (El guión escrito por el propio Iwai que también se encarga de la fotografía y de la música, desarrolla ciertas situaciones con la única idea de llevar al protagonista y por tanto a la historia al lugar donde el director quiere aunque eso signifique dejar de lado cierta coherencia o no profundizar como nos gustaría en la forma en la que las personas se relacionan con el protagonista, algo que se puede apreciar muy especialmente en todo lo referente al personaje de Laura King, en la forzada manera en la que se conocen y en como se desarrolla la historia entre ambos. Muchos defensores de ‘Vampire’ podrán decir que no dejamos de estar ante un cuento situado en la época actual y que por eso Iwai se puede permitir ciertas licencias) o esa sensación de esa gran escena que está por llegar y cuando parece que llega esta queda demasiado diluida dentro del tono general de la película.

Con ‘Vampire’ podemos llegar a tener la sensación de que todo el rato la película esta apunto de despegar, de alzar el vuelo pero esta no lo consigue como si cuando un coche empezara a coger velocidad este se calara repentinamente. Aun así es sorprendente la capacidad de seducción de esta cinta cuyas dos injustificables horas de duración no consiguen cansarnos en ningún momento y al espectador que entre en la película le será muy difícil dejar de verla. La historia de ese profesor de biología que busca a mujeres que quieren suicidarse para beberse su sangre posee escenas de gran belleza y sensibilidad (Estéticamente la cinta está por lo general muy cuidada. Pensemos en las escenas del personaje interpretado por Keisha Castle-Hughes tumbada encima de un gran congelador mientras Simon le extrae la sangre o el momento donde vemos a la madre de este interpretada por Amanda Plummer atada a muchos globos blancos para evitar que esta, enferma de alzhéimer, se escape de la habitación.

Es una lastima que Iwai se deje llevar por el exceso a la hora de buscar o mejor dicho de forzar la estética de la película mostrando ciertos planos y escenas que solo consiguen que el espectador se aleje de la propuesta del japonés como en el momento en el que el personaje interpretado por Kristin Kreuk se pone a bailar ballet o sobre todo y muy especialmente la escena que muestra a Simon yendo a pescar) pero sentimos que por momentos a esta película le falta alma, le falta fuerza. La mejor forma de definir al ‘Vampire’ de Iwai es decir que esta película esta anémica (Por mucho que el japonés haya querido –esperamos que esa haya sido su idea- que esa sensación de depresión y tristeza que tienen los personajes traspase la pantalla hay algo en ‘Vampire’ que no acaba de cuajar, que no acaba de funcionar y como espectador solo puedo pensar que es una lastima porque esta podría haber sido una de esas cintas que podrían haber dejado una marca imborrable).

Iwai se rodea de un reparto cuando menos interesante. Kevin Zegers al que vimos en la para muchos desastrosa ‘The Curse of Downers Grove’ da vida de forma convincente al protagonista, a ese joven que parece tener que alimentarse de la sangre de jóvenes depresivas para ser capaz de seguir con su aburrida y traumática existencia (‘Ellas mueren para mantenerlo a el con vida’ reza la frase que publicita a esta película. Si algo tiene ‘Vampire’ es la cantidad de ideas desaprovechadas que tiene) por culpa de tener que cuidar a su madre enferma de alzhéimer interpretada por una correcta Amanda Plummer (Sorprende que Iwai tan obsesionado con la estética y con la poesía no saque todo el provecho necesario a este personaje en cierto momento de la película dejándonos una escena carente de la fuerza necesaria). Keisha Castle-Hughes que se dio a conocer con ‘Whale Raider’ y que durante la campaña publicitara de ‘Natividad, la historia’ quedó embarazada con tan solo dieciséis años algo que a los sectores mas conservadores de la iglesia no gustó precisamente, consigue dejarnos una gran escena inicial algo que es de agradecer porque consigue que nos enganchemos a la historia que Iwai nos está contando.

Trevor Morgan que interpreta a Rendfield nos deja otro de esos momentos extraños de ‘Vampire’ no solo por situar a este personaje en una fiesta que parece extraída de ‘Kiss of the damned’ de Alexandra Cassavetes (Y siendo un poco malvados podríamos llegar a pensar incluso en ‘Vampires’ de Vincent Lannoo) y cuya evolución nos deja la escena mas cruda, salvaje y extraña de toda la película, momento que parece extraído directamente de la mítica ‘Henry, retrato de un asesino’ (Unas líneas antes he escrito acerca de las dos injustificables horas que dura esta película pero que no aburren. Rendfield es el ejemplo mas claro de esta idea, su presencia que solo sirve para justificar los principios de Simon y que consigamos empalizar de alguna manera con él ya que este no es un asesino si no una persona que ‘ayuda’ a morir a gente que desea hacerlo, es mostrado por Iwai tras enseñarnos la fiesta donde ambos se conocen, algo que rompe con el tono de la película y que aunque no tiene una duración excesiva si que como espectador tenemos la sensación de que esta parte de la película ha sido alargada innecesariamente).

Es una lastima el poco provecho que Iwai saca de Rachael Leigh Cook cuyo personaje a pesar de tener importancia dentro de la historia resulta demasiado esquemático (Y que demuestra que otra vez hay demasiadas ideas que el director no aprovecha, todo el mundo en ‘Vampire’ posee algún déficit emocional, todo el mundo en esta película parece vivir en una constante depresión.

La cinta de Iwai es una de esas películas que poseen una atmósfera demasiado triste y negativa) y de Katharine Isabelle protagonista de ‘American Mary’ y cuya presencia en ‘Vampire’ no deja de ser por desgracia un simple cameo. Lo mismo ocurre con el personaje interpretado por Adelaide Clemens actriz a la que muchos recordaremos por protagonizar la brutal ‘No one lives’ y cuya relación con el protagonista nos hubiera gustado que se hubiera desarrollado con mas profundidad y que se le hubiera dedicado mas tiempo pero por desgracia Iwai parece que esta mas interesado en otro tipo de ideas antes que explotar esa gran historia que todos estábamos esperando en esta película. (Imposible no acordarnos de una de las mejores cintas del año ‘The Lobster’ al ver la forma y el lugar en el que Simon y Ladybird empiezan a conocerse, nos es imposible no establecer cierto paralelismo entre Lapis Lazulli –Katharine Isabelle- y la líder solitaria interpretada por Léa Seydoux. La poesía o el simbolismo que quiere mostrar Iwai en ‘Vampire’ resulta demasiado extraño para el espectador ya que la excusa de las babosas que parecen atacar a los protagonistas resulta muy forzada. Otra vez el director japonés fuerza la situación para mostrarnos exactamente lo que el quiere).

‘Vampire’ es una cinta extraña, hipnótica y fallida que posee tantos elementos a favor como en contra. Si ‘The addiction’ de Abel Ferrara utilizaba el vampirismo para tratar de alguna manera el tema de la drogadicción, Iwai utiliza la necesidad de sangre del protagonista para hablar de la depresión que parece que domina a la sociedad actual. ‘Vampire’ posee demasiadas ideas que quedan dibujadas pero sobre las que nos hubiera gustado que el director hubiera profundizado mas. Una lastima.


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