jueves, 2 de marzo de 2017

Crítica: Halloween 3: El Día de la Bruja

“Con amigos como este, no hacen falta enemigos”. Algo parecido debió pensar maese Carpenter en algún momento del camino whisky en mano en alguna grasienta barra de bar, al acordarse de su buen “amigo” Tommy Lee Jones. Y no lo digo porque un inexperto y novel proyecto de cineasta como este, lo liara para hacerle meter los cuartos en una nueva entrega de la mítica saga de “Halloween” engendrada y parida por el propio Carpenter cuatro años atrás (que también). Dicen que si no te gusta la sopa, dos cazos. O que el hombre es el único animal cazurro, que tropieza dos veces con la misma piedra. Carpenter debió como mínimo, romperse el menisco de la rodilla por seis partes distintas al intimar con semejante pedrusco, porque una cosa es ser un cornudo y otra, encima, poner la cama. Algo así es lo que ocurrió en el año 2002 cuando Jones, volvió a liar al bueno de John para que le produjera otra película, ni más ni menos que una secuela de su gloriosa “Vampiros” (John Carpenter, 1998), con ni mas ni menos que con otro John, este sin hache y de apellido Bon Jovi, como protagonista. Vamos, lo mismito que James Woods... como no podía ser de otra forma, el resultado fue, como decirlo... casi que mejor, no lo haré, no vaya a ser que nos esté leyendo algún menor.

Entre las muchas tretas y subterfugios varios de dudosa moralidad de la industria del cine, se encuentra el de utilizar en vano el buen nombre de ilustres películas para vendernos secuelas que para colmo, no tienen absolutamente nada que ver con aquella. De buen seguro os vendrán a la cabeza una cantidad obscena de títulos tan o más obscenos y, seguramente, en los casos más sensibles, vuestro pene se os haya contraído tanto hacia adentro, que hoy tendréis que mear sentados. Normal. Y no os voy a mentir, cogeros la polla y estrujárosla fuerte no vaya a ser, porque el caso que hoy nos ocupa, versa sobre una de estas anunciadas sodomías. Por si alguien aun tenía dudas, hablamos de “Halloween 3: El día de la Bruja”, una tomadura de pelo de dimensiones bíblicas, pues no hay ni Michael Myers, ni, me cago en la puta, ninguna jodida bruja.

La cosa no pintaba bien, pues la saga ya venía de una excelente secuela, la dirigida por Rick Rosenthal un año antes, película que a día de hoy, está cuasi tan bien considerada como la original de Carpenter, al menos en mi caso. Para colmo, un director sin experiencia al frente del proyecto como Jones, al que el tiempo pondría en su lugar y que eso sí, tendría su pequeño momento de gloria con otra secuela bastante digna como fuera “Noche de Miedo 2” (“Night Fright part 2”, 1988), antes de terminar perdiéndose en el fascinante universo del telefilme y las series baratas, con un único momento de claridad en 1990, año en el que se saca de la manga la mini serie de “It”, sin duda, el mayor logro de su carrera.

“Halloween 3: El Día de la Bruja” como hemos comentado, no tiene nada que ver con las dos películas anteriores. El único vínculo lo encontramos en los constantes guiños hacia la cinta de Carpenter, la cual aparece en varias ocasiones proyectada en televisores, en lugar de la habitual “La Noche de los Muertos Vivientes” de George A.Romero, que suele ocupar dicho espacio en las películas de terror modernas (al gafotas le deben de salir los royalties por las orejas). Y por supuesto, en la banda sonora del filme, compuesta por el propio Carpenter junto al célebre Alan Howarth, en una hipnótica variante de la mítica melodía del “Halloween” original. De largo, la brillante banda sonora es lo mejor del filme.

La película no tiene absolutamente nada que ver ni con las dos entregas anteriores, ni con el slasher. Estamos ante un thriller a medio camino entre lo sobrenatural y la ciencia ficción que mama de múltiples y variopintas influencias. No es difícil hallar cosas de títulos como “La Invasión de los Ultracuerpos” (“Invasion of the Body Snatchers”, Philip Kaufman, 1978), “Curso 1999” (“Class of 1999”, Mark L. Lester, 1990) o “Un Mundo de Fantasía” (Willy Wonka & the Chocolate Factory”, Mel Stuart, 1971). Todo metido en la centrifugadora con un chorrito de folklore pagano y obtendremos la fórmula maestra de una película imposible y plagada de situaciones absurdas, algunas de ellas de tal calibre, que sin quererlo termina por transportar al espectador a terrenos cómicos, pese a que tengo muy claro que no era tal la intención del filme.

Mención aparte tiene el atentado contra la salud pública que significa la presencia del dúo protagonista, especialmente curioso tratándose de un actor de culto dentro de la serie b y fetiche personal de John Carpenter como es Tom Atkins (“La Niebla”, “1997: Rescate en Nueva York”, “El Terror Llama a su Puerta”), el cual está más bien tirando a esperpéntico en la piel de su estereotipado y plano personaje,el dr.Daniel Challis, quien intentará ayudar a descubrir el misterio que encierra la violenta muerte del padre de Ellie Grimbridge, a quien de paso seducirá casi sin proponérselo, cuando la dama en apuros, interpretada por una apática Stacey Nelkin, caiga rendida a los pies del galán macho alfa a las primeras de cambio, en un fidedigno reflejo del machismo aplicado al cine imperante en la época. La química entre la pareja, por cierto, es nivel cuñado.

Y arrancadme los ojos, pero con todo, soy incapaz de negar que esta “Halloween 3: El Día de la Bruja”, no tenga su encanto. Lo tiene. En especial su primera media hora, la cual resulta enfermizamente intrigante mientras consigue aguantar el pulso narrativo de lo que podríamos entender como una película que se toma en serio a sí misma. Es cierto que la cosa va degenerando en algo grotesco plagado de situaciones absurdas y charcos de mierda en los que chapoteamos a cada paso que como espectadores damos, al intentar entender la naturaleza de aquello que nos están contando, donde no termina de quedar del todo claro si la cosa va realmente en serio o sí directamente, nos están vacilando. Por no hablar de las miserias de Atkins y compañía, que tras una larga exposición, lejos de resultar nocivas, terminan teniendo un extraño efecto rebote y al final, terminan por resultar entrañables.

“Halloween 3: El Día de la Bruja” es una (no)secuela que jamás debió existir. Pero lo hace. Y por lo tanto, no veo ningún motivo por el que uno no pueda perder hora y medio de su tiempo con una película que pese a no tener absolutamente nada que ver con el universo que intenta explotar, se deja ver sin excesivos efectos secundarios e incluso, disfrutar. Terror, ciencia ficción, comedia involuntaria... un poco de todo para un cocktel peculiar que se va desmelenando a medida que avanza la velada para acabar en una bacanal de estupideces varias que no solo roza, sino que traspasa los límites de lo absurdo. Y mucho cuidado, porque la película es fácilmente olvidable, pero arrancarse de la cabeza el jodido “Happy Halloween silver shamrock” puede convertirse en un auténtico desafío de superación personal.

Lo mejor: La banda sonora marca de la casa, lo divertido (por imposible) del guion y el fabuloso desenlace genuínamente ochentero.

Lo peor: No Myers, no party. Y que como propuesta seria, no se aguanta por ninguna parte, por más fe que uno ponga en el empeño.


5 comentarios:

Missterror dijo...

Claramente Rector, esta es una de esas películas que se dan la vuelta, como cuando tienes tanta tanta sed que te mueres de sed y llega un punto donde ya no tienes porque te has dado la vuelta. "Halloweeen III" es eso, una peli tan absurda y contrahecha que termina siendo una gozada. El guión es un desmadre, pero es lo que comentas, que te va absorbiendo tanto, que termina por intrigarte del todo. Esas mezclas de género imposibles, todo lo que empieza el guión y no termina, esa pareja protagonista con tan poco gancho, todas las situaciones metidas con calzador que te tragas porque también tú, como espectador, te has dado la vuelta, todo eso se disfruta mucho en esta película, como si fuera un embrujo, como si nada más oír la melodía de "Silver Shamrock" la atracción fuera irremediable.
Secundo ese siete y reivindico esta película que tan mala fama ha tenido. Entiendo que es una de las mayores estafas del cine y que de "Halloween" tiene la festividad, no hay problema por esa parte, no deja de ser un reclamo, ahora poner detrás un III, para que todo el mundo creyera que era parte de una saga de la que no tiene absolutamente nada que ver es un fraude para el espectador en toda regla, pero fíjate que hasta en eso tiene gracia el cabroncete de Tommy Lee Wallace, que me imagino que no se puso ni colorado cuando la estaba rodando sonriendo por lo bajini y pensando "toma Halloween III!!!!".

Esta película es una curiosidad toda ella y un pequeño clásico.

Saludos

P.D- A ver cómo me quito ahora de la cabeza la cancioncita!!! No puedo parar!!!

Jesús Haro dijo...

Extraña película. La segunda parte era muy buena. Los responsables querían hacer un Halloween distinto en cada entrega, pero esta tercera parte fue un experimento que no salió bien y volvieron en la siguiente parte con Myers, como debe ser.

A mi me pareció bastante mala. Una cinta rara difícil de encontrar.

El Rector dijo...

Missterror, y lo de dar la vuelta no es fácil. Quiero decir que conseguir que algo eminentemente cutre y disparatado en muchos momentos, termine por dar satisfacción al espectador, no es algo que esté al alcance de todo el mundo. Eso, y la jeta, son dos cosas que no se le pueden negar a Lee Jones. Debo decir que la película, pese a todo, tiene bastante mejor caché del que se le podría suponer a un producto de esta naturaleza. Hay películas especiales por uno u otro motivo, y no cabe duda de que "Halloween 3" lo es, ya sea para bien o para mall, según la óptica y el paladar.

Como dices, "Un pequeño clásico", sin duda.

Jesús, la segunda parte es maravillosa. Yo siempre la he puesto a la altura de la película de Carpenter (o casi). Que pena que Rosenthal se olvidara por completo del género y que cuando lo hiciera, cuando regresara tantos años después, lo hiciera con una mediocridad como "Halloween: Resurrection".

"Halloween 3" es un experimento, sí, y bastante malo, también, pero para mi siempre tendrá un encanto especial.

Saludos.

Rhaul Black dijo...

Hola Rector!
A mí, a sabiendas que no tenía nada que ver con Michael Myers, me pareció una película diferente y con gran encanto. Si que es cierto que hay algunos momentos muy raros y que es un poco alocado todo el conjunto, pero entre la cancioncita, el bigote del prota y las tres mascaras, la salvo con nota. Por su extrañeza y no-secuela merece un lugar en la biblioteca de cualquier horror-fan

Saludos

El Rector dijo...

Sr.Black, es una película "diferente" y que sin duda merece estar en cualquier estantería del buen fan de la franquicia, aunque tenga poco que ver con ella, más allá del título y los comentados guiños. De hecho, la saga iniciada por Carpenter, ha tenido bastante suerte con el tema secuelas/remakes, algunas de ellas de gran nivel y otras, llegando al mínimo exigible de calidad.

Curiosamente, una de las más flojitas fue la dirigida por Rosenthal en 2002: "Halloween Resurrection", cuando 21 años antes, lo había bordado con la fabulosa continuación de la cinta de Carpenter.

Saludos.

Publicar un comentario en la entrada

No seas tímido/a y comparte tu opinión con nosotros, pues en la diversidad está el gusto. Eso sí, intentemos no destriparle la película a nadie y avisa de SPOILERS al resto de lectores siempre que tu comentario los contenga. De no ser así, este será eliminado. Gracias.