martes, 7 de noviembre de 2017

Crítica: November

Noviembre nació para ser el noveno mes, no el decimoprimero. En noviembre, Isis sacrificaba a un cabrito, ese hijito de la cabra, que curiosamente representa a Satán. En Noviembre se celebra la fiesta de todos los santos, la de los fieles difuntos y el día de los muertos, donde el culto a la muerte está presente de una u otra manera. Dicen que en noviembre el frío vuelve y yo entiendo noviembre como el mes de la nostalgia, donde los días son muchos más cortos y la noche lo envuelve todo. Noviembre nos prepara para el huraño invierno y en noviembre empezamos a asimilar en lo que nos ha convertido el año. Noviembre es un mes de contradicciones y parece que todo pasa ante nosotros en blanco y negro.

“November” es una película que hay que ver en noviembre y entenderla como a este particular mes, es decir cada uno a su manera porque “November” es de esas películas que requieren de mucho esfuerzo por parte del espectador, pese a que dentro de este tipo de películas surrealistas donde se combina el simbolismo, la imaginación exacerbada y a veces la tomadura de pelo, "November" está compuesta de unas líneas argumentales donde no es complicado entender cada uno de los mensajes, pese a que la manera de expresar el amor, el temor, la envidia, la pobreza, el clasismo, el hambre, la brujería, el paganismo o la tradición es muy diferente a lo que el cine convencional nos suele mostrar.

No cabe duda de que “November” destaca por su fotografía en blanco y negro y por el riesgo de un guión que parece que no va a ninguna parte, pero creo que esto es su mayor baza, pues es de las películas de este tono donde sí puedes entender mientras avanza el metraje lo que el director quiere expresar. Ahora, es cierto que hay que tener en cuenta que en “November” se expresan muchas cosas y todas ellas importantes. El aviso para navegantes parece obligatorio, ya que no es un propuesta ligera sino todo lo contrario y no la entiendo como una gafapastada, puesto que no abusa de la complicidad con el espectador, sino que más bien apela a ella para entender su fórmula de humor negro con una subyacente denuncia social y un fondo romántico y sobrenatural que no se quita de encima en casi ningún momento.

Hablar del argumento puede parecer complejo en un primer momento, pero si nos paramos a pensar un segundo, vemos detrás de este folklore, unas historias claras de lucha de clases, amores imposibles, deslealtad y ambición. Es así como el director Raner Sarnet, entiende la novela “Regepapp” ( Andrus Kivirähk) y la lleva a la gran pantalla, como una historia de aldeanos estonios supersticiosos que entienden de artes oscuras porque no les queda más remedio, porque para no morir de hambre han aprendido a engañar al demonio y saben perfectamente cómo hacer tratos con él para intentar emular a los señores para los que trabajan, representados como no podía ser de otra manera por alemanes.

Bajo toda esta generalidad, la historia principal es la de Liina, una joven enamorada de su vecino Hans, quien a su vez está absolutamente prendado de la hija del Barón al que el pueblo sirve (ojo que este hombre es nada más y nada menos que Dieter Laser). Esta historia de amores imposibles regada con magia negra, muerte y licantropía es lo que va dando forma a unas historias secundarias que lucen bien con ese paisaje nevado en blanco y negro, donde los muertos son los seres más carnales y sabios que se hayan visto en pantalla, lo sobrenatural convive de una forma tremendamente integrada con lo natural y el objetivo de cada personaje es conseguir lo que desea a toda costa utilizando toda la picaresca de la que disponen.

Es fácil darse cuenta de que todas estas intrigas están al servicio de una clara intención de comprender al pueblo estonio como aquel que necesitó reinventarse y que se percibe a sí mismo como una república que poco tiene que ver con el resto de países bálticos (bastante aclaratoria la manera tan despectiva de referirse a los letones durante los diálogos) Y entre mucha escatología, objetos inanimados embrujados por el demonio previo pago de un alma para servir a los que sirven, hechizos de amor hechos con heces y frases como “tenemos que ponernos los pantalones en la cabeza para que la peste crea que tenemos dos culos y se vaya”, lo que vemos es hermoso , denso y sorprendente.

Obviamente el blanco y negro dota de un dramatismo a los largometrajes que normalmente funciona muy bien porque es capaz de enfatizar las escenas bellas y esconder tropiezos. Reconozco que me gustan bastante estas elecciones donde se arriesga en el contenido pero se juega con una fotografía que es casi apuesta segura. Sumado a esto, en “November” hay una banda sonora que va de la mano totalmente con lo que se cuenta y que complemente perfectamente lo que vamos viendo y sobre todo, lo que vamos experimentando. Respecto al casting no tengo pega alguna, sino todo lo contrario, cada uno de los protagonistas destaca en su labor y creo que tienen el punto intermedio perfecto entre seriedad, histrionismo, candidez y rudeza.

Esta Estonia profunda se toma su tiempo y la segunda mitad de la película se hace más difícil de digerir, pues tiene momentos donde realmente no dice nada, donde no se aporta nada y ahí sí que todo parece un sinsentido, haciéndose complicada de digerir. Suerte que al final resuelve bien y vuelve a hilar con esas historias que son mucho más simples de lo que parece o de lo que la propia propuesta nos hace creer. Habrá división de opiniones con “November” , supongo que eso es lo que consigue el cine que remueve algo por dentro. Que cada cual aporte la suya y que la peste nos pille con los pantalones puestos.

En noviembre comienzo a darme cuenta de que la noche es más blanca que negra y que nos engaña para tener el control. Y digo que es blanca porque proporciona el sosiego de la melancolía propia de los días cortos, pero por algún extraño motivo purifica la mente y ayuda a aclararla y cuando estás tomando el café de media tarde y ya sale la luna, la inspiración llega clara e inmaculada y nos trae el silencio que precede a la creación. El blanco se apodera de todo entonces. El color negro llegará en cuanto parpadees.


5 comentarios:

El Rector dijo...

Missterror, después de ver esta peculiar película, creí que sería imposible escribir sobre ella algo con relativo sentido, jeje... estaba equivocado :)

SPOILER Reconozco que la primera secuencia de esta "November", con ese androide fabricado con utensilios del campo, secuestrando a la vaca y llevándosela por los aires, fue el momento más deliciosamente surrealista de los muchos vividos en el festival de este año, como hemos comentado, repleto de extravagancias y propuestas, digamos, un poco fuera de lo común. La diferencia entre esta y el resto, es que bien comentas, que detrás de toda su extravagancia, se esconde una historia narrada con pies y cabeza y repleta de contenido, que nos habla sobre un montón de dispares temáticas, dentro de sus variadas subtramas.

Si a esto le sumas una puesta en escena impecable y unas muy buenas interpretaciones (reverencia para maese Laser, pese a lo contenido), dan como resultado una película compleja y repleta de matices a interpretar, pero apta digámoslo así, para el público menos dotado para con lo intelectual, como es mi caso.

Salí desconcertado de la sala y a día de hoy, lo sigo estando. No se muy bien si me gustó o no, pero desde luego, es una de esas películas que uno volvería a revisionar para ver lo que se encuentra... por cierto, ¿Cómo se llamaban los engendros estos robóticos? ;)

Saludos.

P.D: Pese a lo que pueda parecer, nada que ver con aquella "A Field in England" :)

Missterror dijo...

Rector-Una veza que entiendes la escena de la vaca voladora transportada por los seres hechos con herramientas que actúan como esclavos, es casi gloriosa y te da buena muestra de lo que vas a empezar a ver, porque las escenas del desfile de los muertos que le siguen tampoco tienen desperdicio alguno.
Como dices, lo importante es que puedes entender fácilmente el mensaje y todas ese surrealismo tiene sentido. Entiendo que te haya venido a la mente "A Field in England" porque ambas son de esas historias que necesitan de mucha complicidad con el espectador y se ruedan en blanco y negro para resaltar lo que no se dice. Poco más en común tienen, pues "November", aún siendo más extrema en determinadas circunstancias, es más "fácil" de ver porque no queda abierta a interpretaciones múltiples como lo hace "A Field in England". Ambas me han gustado mucho, como sabes.

Si aún no sabes si te gustó o no, pero tienes claro que quieres volver a verla para decidirte, es que te gustó más de lo que crees ;)

Saludos.

victor dijo...

Vaya...pues parece cuando menos interesante. Y esa fotografía es muy buena. Me la apunto. Veo que es precandidata también a los Oscar por Estonia.
Un saludo

Missterror dijo...

Victor- Desconocía que fuera precandidata para los Oscar. Espero que tenga suerte, es una propuesta arriesgada, pero ¿quién sabe?.
Si en alguna ocasión tienes oportunidad de verla, no lo dudes :)

Saludos.

Bartu Gunyalons dijo...

se llamaban kratts los seres mecanicos hechos con herramientas y dotados de alma
por el demonio.

Publicar un comentario

No seas tímido/a y comparte tu opinión con nosotros, pues en la diversidad está el gusto. Eso sí, intentemos no destriparle la película a nadie y avisa de SPOILERS al resto de lectores siempre que tu comentario los contenga. De no ser así, este será eliminado. Gracias.