miércoles, 6 de febrero de 2019

Crítica: La Casa Lobo

¡Qué viene el lobo!, gritaba Pedro. ¡qué dientes tan grandes tienes!, gritaba Caperucita. ¡Soplaré y soplaré y tu casa derribaré!, gritaba el lobo. El lobo puede estar fuera, amenazándonos, puede perseguirnos e incluso sorprendernos bajo un hábil disfraz. Pero ay de nosotros cuando las fuertes paredes de ladrillo, esas que se supone nos protegen de él, son las que también nos amenazan. Bienvenidos a “la casa lobo”, un cuento en el que el lobo es el protagonista, aunque esta vez tendremos que quedarnos sin un final feliz.


“La película empieza como si fuese un documental, uno de los tantos que Colonia Dignidad hacía en sus días”


Pero si oscuro es el cuento que aquí se nos relata, más oscura es la historia que le dio origen. Tenemos que remontarnos al Chile de los años 60. Allí se encontraba la llamada “Colonia Dignidad”. Bajo la apariencia de comuna agrícola autosuficiente que se mostraba al mundo en reportajes en las cadenas de televisión de la época, se encontraba la oscura realidad que escondía su fundador, el ex militar nazi Paul Schäfer. Colonia Dignidad, era una tapadera para las prácticas pedófilas de este personaje. Más tarde, entre 1973 y 1990, este lugar sería también el centro de acción para las prácticas de tortura llevadas a cabo por Augusto Pinochet.

Este lugar maldito es el que inspiró la creación de “La Casa Lobo” (2018). La película empieza como si fuese un documental, uno de los tantos que Colonia Dignidad hacía en sus días. Después, se nos contará la historia de María, una niña que ha logrado huir de la secta para encontrar refugio en una casa abandonada.


“Nos encontramos ante un stop-motion que no busca lo sutil en los movimientos, que no busca la expresividad de sus protagonistas”


Este es el primer largometraje que nos presentan Cristóbal León y Joaquín Cociña. No hace falta ser muy despierto para ver que lo primordial de esta obra es cómo está concebida. Nos encontramos ante una película rodada en stop-motion, lo cual no es nuevo, aunque sí que estamos ante la primera vez que esta técnica se ha utilizado para un largometraje de origen chileno. Inicialmente, iba a ser parte de una trilogía de cortos junto a las producciones “Lucía” (2007) y “Luis” (2008), pero pronto adquirió vida propia.

Durante cinco años se trabajó en las maquetas a escala real que dan vida a los personajes y escenarios de la película. El rodaje se llevó a cabo en lugares como Chile, Argentina o México. Destaca el uso de plano secuencia y sobre todo los materiales empleados. La casa está en constante movimiento. Muta continuamente. Los materiales usados en la obra eran en su mayoría desechos. Nos encontramos ante un stop-motion que no busca lo sutil en los movimientos, que no busca la expresividad de sus protagonistas. Aquí la técnica ha sido explotada al máximo, la vemos funcionar frente a nuestros ojos con formas toscas, primarias, como una gran oda a lo perecedero.


“La casa lobo es densa, es oscura. Si partimos de la premisa obvia de que no es una película para todos los gustos, cierto es que dejará con la boca abierta a más de uno”


La casa está viva y se despierta con la llegada de María. La niña llega a la casa y encontrará a dos cerditos. Se creerá segura, a salvo de los soplidos del lobo. Pero la casa no es normal, reacciona a los sentimientos de quienes la habitan. La casa va mutando al igual que sus habitantes. Los cerditos se transformarán en Ana y Pedrito. Ellos dos, junto a María, crearán una familia obsesionada por la presencia del lobo en el exterior, que les acecha, que los persigue. Pero, ¡Ah, recordad!, el lobo también puede estar dentro disfrazado. Las tres figuras serás interpretadas por la voz de la actriz chilena, Amalia Kassai. La voz de Amalia compartirá escenario con una voz en off que nos recrea la presencia de la amenaza, la amenaza exterior y la interior, y para que no nos olvidemos de esto, algunos apartados son hábilmente narrados en la sonora y rotunda lengua alemana.

“La Casa Lobo” es densa, es oscura. Si partimos de la premisa obvia de que no es una película para todos los gustos, cierto es que dejará con la boca abierta a más de uno. Sin moraleja esperándonos al final, delicioso cuento de terror, distinto y original, donde nadie comerá perdices.


1 comentarios:

Donnie Darko dijo...

Desconocía por completo esta película pero tras leer la crítica y ver el trailer me llama muchísimo la atención, a ver si hay suerte y la puedo ver. Es cierto que como dices no parece una cinta que vaya a gustar a todos los públicos pero entre la estética y la historia que hay detrás parece una cinta a la que como mínimo hay que dar una oportunidad..

Salvando las posibles diferencias que pueda haber.. ¿HAs visto el corto 'Canis' de MArc Riba y Anna Solanas? Es también un stop-motion no apto para todos los públicos, realmente triste, realmente impresionante. Si no lo has visto te lo recomiendo..

Un Saludo!

Donnie

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