viernes, 29 de marzo de 2019

Crítica: The Vanishing

“The Vanishing” (2018) está basada en un hecho real conocido como “el misterio de las Islas Flannan”, que son un conjunto de siete islas localizadas en la costa Oeste de Escocia. Dirigida por el danés Kristoffer Nyholm (“Taboo”, 2017), de la película destacaría su sobriedad por encima de cualquier otro elemento. Su atmósfera fría y la humedad que desprenden, principalmente los paisajes escoceses del Mar del Norte, es lo más interesante que puede ofrecer la película. También contribuyen en gran medida a la buena ambientación sus tres actores principales, Peter Mullan (“My name is Joe”, 1998, “Quarry”), Gerard Butler (“300”, 2006) y Connor Swindells (“Sex Education”), con la peculiaridad de que todos ellos son escoceses.


“La dirección de fotografía, en manos de Jorgen Johansson, es uno de los mejores apartados de la película, al igual que toda su ambientación”


La Islas Flannan, también denominadas “Siete Cazadores”, están situadas bastante al Oeste del Archipiélago de las Islas Hébridas y concretamente la historia se desarrolla en la isla de Eilean Mor, que, aun siendo pequeña, es la mayor de las siete. La película nos ofrece un punto de vista de lo que pudo haber detrás de la desaparición de los encargados del Faro, un grupo de tres personas compuesto por Thomas Marshall, James Ducat, y el joven Donald McArthur. Destinados a permanecer en la isla por un período de 6 semanas para cuidar del faro, la tranquilidad de los tres responsables se verá seriamente amenazada con la aparición, tras una fuerte tormenta, de un cuerpo y un cofre en una de las orillas de la isla. 

La dirección de fotografía, en manos de Jorgen Johansson (“Italian for Beginners, 2000), es uno de los mejores apartados de la película, al igual que toda su ambientación, protagonizada por esa atmósfera fría, tal y como comentaba al inicio de este texto, que dan ganas ponerse un buen jersey de lana mientras uno asiste los hechos que se desarrollan en la isla. Ver una película rodada en tierras escocesas siempre es un aliciente, por ver esos paisajes majestuosos del Norte. La solemnidad de la película, en determinados momentos, también se desprende en gran medida de esos horizontes. La música es de Benjamin Wallfisch, quien en el 2017 participó en la composición de las bandas sonoras de dos películas que tuvieron una gran acogida: “It” y “Blade Runner 2049”. Además de las composiciones de Wallfisch, también se escuchan con frecuencia a lo largo de la película canciones tradicionales escocesas cantadas por los propios protagonistas.


“tras un comienzo prometedor, la historia se va desvaneciendo, se debilita, hay momentos en los que su excesiva duración y su lentitud no nos llevan al lugar esperado”


El otro apartado a destacar son las actuaciones, los tres atores principales están indiscutibles en su papel. Durante gran parte del metraje se respira un ambiente de contención, realmente se palpa un dramatismo contenido, que se acaba desatando en el último tercio de la película. La mayoría de las escenas están tratadas como una obra de teatro en la que los focos están sobre Thomas (Peter Mullan), el encargado más veterano que acaba de perder a su esposa, James (Gerald Butler), un padre de familia, y Donald (Connor Swindells), un joven aprendiz que en el pueblo llaman bastardo, probablemente por tener padre desconocido. Sin duda el papel interpretado por Peter Mullan, como líder y manipulador atormentado, es el que más matices tiene, aunque también tengo que destacar al actor Soren Malling (“The Killing”), que, sin formar parte del trío principal, consigue desde un papel más secundario que nos quedemos con su cara.

“The Vanishing”, también titulada como “Keppers”, nos deja escenas curiosas, como una en la que la isla aparece repleta de gaviotas muertas, o la propia escena en la que aparece el cuerpo y el cofre. Pero tras un comienzo prometedor, la historia se va desvaneciendo, se debilita, hay momentos en los que su excesiva duración y su lentitud no nos llevan al lugar esperado. Al igual que el faro la película se apaga en su resolución, es como si las nieblas y brumas de la costa escocesa se apoderaran de los que escribieron el guion. La parte final transmite la sensación de que no se supo cerrar la trama, ya que no se resuelve el misterio de forma totalmente satisfactoria. La película debería ser dura y clara, y tal vez cumple el primer calificativo, pero no consigue la transparencia necesaria para que toda la historia sea incuestionable.


“una propuesta que consigue entretener, pero que no consigue entusiasmar”


La codicia, la paranoia, la locura y la culpa son los temas más interesantes de esta película, una propuesta que consigue entretener, pero que no consigue entusiasmar. El sentimiento de culpa que atormenta a Thomas, la frustración de Donald y los remordimientos de James se entrecruzan hasta que la tensión preexistente explota, mostrándonos la cara oscura del ser humano. Hay que reconocer, al menos, que el director es honesto en su propuesta y no peca de ambicioso. En el guion desarrollado por Joe Bone y Celyn Jones no hay lugar para lo sobrenatural (nada de esperar islas encantadas, ni criaturas marinas lovecraftianas), aquí estamos ante un thriller psicológico y claustrofóbico. Menciono como curiosidad que existe un vídeo juego basado en este suceso, titulado: “Dark Fall II: Lights Out”.

Lo que realmente sucedió en las islas Flannan, es que cuando el barco de suministro “Hesperus” llegó a la isla “Eilean Mor” el día 26 de diciembre de 1900, algo extraño había sucedido, pues no había ni luz en el Faro, ni rastro alguno de las tres personas encargadas. La isla estaba desierta y, ya en tierra, unos cuantos hombres, entre los que se encontraba un tal Moore (uno de los que habitualmente cuidaban el faro y que se reincorporaba), se encontraron la puerta de faro cerrada. Dentro todo estaba en orden, pero sin noticias de los tres encargados del faro. Los únicos elementos extraños que se encontraron fuero un reloj, que se había detenido justo a las 9:30h, y una silla tirada hacia atrás, como si alguien se hubiera levantado con mucha prisa. Encontraron el diario de uno de los encargados y vieron que lo último que se había escrito fue a las 9:00h del día 15 de diciembre. Nunca se encontró rastro alguno de ellos y nunca se llegó a una explicación plausible sobre su desaparición. Os dejo aquí, para finalizar, un fragmento del poema del inglés Wilfrid Wilson Gibson titulado “Flannan Isle”, escrito en el 1912, y que seguro que el director Kristoffer Nyholm también tuvo en cuenta a la hora de reinterpretar estos hechos y adaptarlos a la gran pantalla:

"Thought three men dwell on Flannan Isle
To keep the lamp alight,
As we steered under the lee, we caught 
No glimmer through the night
(…)
We seemed to stand for an endless while, 
Though still no word was said, 
Three men alive on Flannan Isle, 
Who thought, on three men dead.”

Lo mejor: Su atmósfera, su ambientación y sus interpretaciones. También el hecho de recuperar este suceso histórico.

Lo peor: Pese a tomarse su tiempo, porque la verdad es la película es lenta, no llega a contar una historia a la altura del misterio de las Islas Flannan. Al menos yo, esperaba una explicación más completa de esas desapariciones.


4 comentarios:

El Rector dijo...

Muy de acuerdo Ronette, creo que en el certero párrafo inicial, defines a la perfección lo que es la película. Un filme entretenido y muy sugerente en su tramo inicial, al que termina quedándole un poco grande no ya solo el misterio en el que se basa, también la estupenda factura técnica que atesora y el gran trabajo de su trío protagonista, con un Gerard Butler al que personalmente nunca he tenido por un gran actor y aquí debo reconocer que me sorprendió gratamente con el que sin duda es su mejor trabajo hasta la fecha. Peter "Delos" Mullan descomunal, pero de este no sorprende, claro, "peaso" actor como la copa de un pino.

Por cierto, pienso muy parecido de la serie "Taboo", que pese a su gran puesta en escena, ambientación y un estupendo Hardy, no consiguió engancharme en ningún momento como debiera.

Saludos.

RONETTE PULASKI dijo...

Hola Rector, la verdad es que en esta película Gerard Butler parece un auténtico lobo de mar, con esa barba cerrada y esa cara, no le podía ir mejor un papel (“Rockanrolla” o “300’, también le iban bien). Como digo, la película va de más a menos, se desinfla, yo no acabo de ver ese cierre que nos cuentan como satisfactorio.
Sobre “Taboo” te diré que tenía mucha expectación, en parte porque en ese momento todo lo que tocaba Hardy salía bien, pero tras ver un par de capítulos, nunca llegue a acabarla. Aunque tanto a "Taboo" como a "The Vanishing", le reconozco sus méritos, como es la atmósfera que recrean.
PS. Casi no te reconozco, te veo más joven en la foto :)
Saludos!

Missterror dijo...

Lamentablemente estoy muy de acuerdo con la crítica. Digo lamentablemente porque para mí, como bien indicas, el inicio me hizo querer ese jersey de lana que tú también querías, pero esperar algo infinitamente más retorcido y entretenido que lo que me encontré.
Demasiado contemplativa cuando realmente no se resaltaba nada y muy poco acertada en la resolución. NI las estupendas actuaciones, ni la buena fotografía, ni siquiera la banda sonora, salvan a "The Vaninshing" (yo la vi como "Keepers") de resultar aburrida.

Saludos.

RONETTE PULASKI dijo...

Missterror, totalmente de acuerdo contigo, por muy bien hecha que esté es una película que roza el aburrimiento. Un poco más de creatividad en su resolución, no le hubiera venido mal. A veces es necesario asumir riesgos para que la película no se quede en terreno de nadie, tal y como le pasa The Vanishing / Keepers. Un abrazo!

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