lunes, 22 de abril de 2019

Crítica: The Field Guide to Evil

Reúne un buen puñado de vacas sagradas o cineastas emergentes que lo hayan petado recientemente y ya tendrás todo el interés del respetable al servicio de tu causa. Esta es la máxima que define la propuesta que nos ocupa, una nueva antología de terror repleta de estrellas y pesos pesados del género con el folclore popular, las leyendas y los mitos autóctonos como leit motiv de fondo. Con la lista de nombres en la mano, era de esperar que la cosa no iba a ser de fácil digestión, ya que hablamos de un line-up “peculiar”, por decirlo de alguna manera, que se ha caracterizado hasta la fecha por la extravagancia de sus propuestas y en ese sentido, “The Field Guide to Evil” es todo un ejercicio de coherencia.


“Es una gozada perderse en los escenarios y las atmósferas recreadas en buena parte de las historias”


La antología está compuesta por un total de ocho relatos, cada uno de ellos, adaptando a su manera, alguna leyenda popular regional. El listado completo de directores/as es el siguiente: Ashim Ahluwalia, Can Evrenol, Severin Fiala, Veronika Franz, Katrin Gebbe, Calvin Reeder, Agnieszka Smoczynska, Peter Strickland y Yannis Veslemes y viendo el resultado final de la obra en su conjunto, a uno le queda la sensación de que esto más que una antología, terminó convirtiéndose en una suerte de competición a ver quien la hacía más gorda.

El caso y mayor virtud a mi juicio de este compendio de majaderías (aka relatos), es su fantástico acabado técnico y artístico. Es una gozada perderse en los escenarios y las atmósferas recreadas en buena parte de las historias, apostando todas ellas dentro de su propio y particular folclore audiovisual, por una sólida y homogénea puesta en escena preciosista, pequeños ejercicios de estilo que rápidamente nos evocan a grandes colosos recientes del arte de la escenografía en el género de terror como puedan ser “La Bruja: Una Leyenda de Nueva Inglaterra” (Robert Eggers, 2015), “Hagazussa” (Lukas Feigelfeld, 2017) o “November” (Rainer Sarnet, 2017). Unos pocos segundos de la gran mayoría de los cuentos, nos valen para darnos cuenta de que nos encontramos ante un producto de primera categoría que nada tiene que ver con otras antologías a peso que corren por ahí.


“mucha potencia de fuego para unas historias de fondo contadas a toda prisa, tanta, que en más ocasiones de la cuenta cuesta horrores entender el mensaje final”


Es curioso, por lo general solemos dar por entendido (no sin un buen puñado de ejemplos muy gráficos ante las narices) que la migración del cortometraje al largo es un proceso poco agradecido que suele terminar bien en tragedia, bien en sonada decepción, por aquello de intentar alargar una historia contra natura, que nunca fue concebida para tal extenuante travesía. Y digo que es curioso, porque en “The Field Guide to Evil” ocurre todo lo contrario, ya que las historias estoy seguro que funcionarían más y mejor como largometrajes que como segmentos de veinte raquíticos minutos.

Y es que mucha potencia de fuego para unas historias de fondo contadas a toda prisa, tanta, que en más ocasiones de la cuenta cuesta horrores entender el mensaje final de la obra. Véase el caso de la notable apertura del movimiento titulada “Die Trud” y que nos llega firmada por el tándem homologalizado compuesto por Severin Fiala y Veronika Franz (“Goodnight Mommy”), toda una prematura revelación de lo que será una constante a lo largo de toda la colección, una historia que se gana el interés y la curiosidad del espectador desde el minuto uno para en el último suspiro, en el último aliento, justo ante la linea de meta, dejarle con el típico geppetto de tonto de aquel que no ha entendido del todo el chiste. Una desagradable tónica con la que nos tocará convivir a lo largo de las ocho historias (o buena parte de ellas) y que vendría a hacer bueno aquella célebre afirmación cenobita sobre lo indivisible del dolor y el placer.

Con esto sabido, y entiendo que aquí ya muchos se bajarán del carro aun a riesgo de romperse la crisma y las pelotas en la caída, es imposible que ningún amante del terror de corte más extremo y experimental, no pueda rescatar algo jugoso que llevarse a la boca en todos y cada uno de los cortes. En “Al Karisi”, uno se encontrará con ese provocador habitual que es Can Evrenol (“Baskin”, “Housewife”) en la que paradojicamente, sea la historia más amable de digerir, y en la cual el cineasta turco vuelve a demostrar que domina el lenguaje visual como nadie y que lo de incomodar metiendo el dedo en la llaga es su pan de cada día. Sencillo y directo a la yugular.


“Una buena oportunidad también de disfrutar en tarro pequeño de alguno de los cineastas más emergentes del género y de sus muchas peculiaridades”


De ahí en adelante poca tregua ya para nuestro sufrido intelecto y entiendo que en este sentido, a modo de excusa, justificación o auto engaño si queréis, el hecho de conocer en profundidad la fábula original en la que se basa cada corto, puede ser un factor relevante a la hora de entender mejor su adaptación. Cada leyenda se nos explica a grandes trazos antes de cada corto, igual demasiado grandes...

Calvin Reeder (“The Rambler”), como siempre, se sale del tiesto y nos presenta el patito feo de la familia, alejado de la elegante majestuosidad del resto de historias, su “The Melon Heads” parece un corte sacado de otro tipo de antología, por lo que digerir la broma que nos tiene preparada para el final, es un poquito más complicado de lo habitual. Agnieszka Smoczynska (“The Lure”) deja de lado su personal sentido del humor en “The Kindler and the Virgin”, una pasada visual macabra y desagradable como ella sola que nos deja sensaciones parecidas a una fábula de innegable naturaleza germana como es “A Nocturnal Breath” de Katrin Gebbe, otro de los cortes que más sobresalen de entre los ocho, donde sin duda hallaríamos en el polo opuesto a “Palace of Horrors”, la fábula hindú de Ashim Ahluwalia, elegante en cuanto a la elección del blanco y negro como telón del lienzo, pero tan aburrida como irrelevante. Para los que a día de hoy aun sigan intentando descifrar aquella “Berberian Sound Studio” (2012) de Peter Strickland (aun no he tenido el placer de catar su reciente “In Fabric” y no será por falta de ganas), decir que puede que en “The Cobber´s Lot” hallen algo de esa redención personal soñada, su particular homenaje al cine mudo y el expresionismo alemán, que también podría entenderse como una especie de homenaje al célebre Robert Smith de la banda “The Cure”.

En definitiva, “The Field Guide to Evil” es una de esas antologías que SÍ hay que ver, no como irrefutable invitación, pero sí como un buen ejemplo que aun hay lugar para el cine de calidad dentro de este castigado y auto flagelado formato. Una buena oportunidad también de disfrutar en tarro pequeño de alguno de los cineastas más emergentes del género y de sus muchas peculiaridades a las que aquí sin duda, dan rienda suelta sin ningún tipo ni de mesura ni de censura, lo cual siempre es de agradecer. Lo de Yannis Veslemes y su “What Ever Happened to Panagas the Pagan?” no he tenido ni narices de comentarlo, pero ya se sabe, los griegos comen aparte.

Lo mejor: La enorme calidad técnica y artística del conjunto.

Lo peor: A la gran mayoría de los relatos les falta un plus de desarrollo para su total comprensión.


4 comentarios:

Missterror dijo...

Voy a caer en el tópico:inclasificable antología :) No podría clasificarla pero sí puedo disfrutarla. Como amante absoluta de la parte más experimental del terror, " The Field guide to Evil" es un caramelito, pero en su experimentación incluso riza el rizo porque consigue lo que tú muy bien apuntas, algo tan inusual como que se componga de cortos que deberían ser largometrajes para dejarnos profundizar y lanzar algún mensaje. Mi sensación en la mayoría de los segmentos es que los directores terminaban justo cuando empezaba la parte importante del argumento. Entiendo que son versiones muy libres de cuentos o leyendas populares, pero la argumentalmente la mayoría están vacías o lo apuestan todo a la atmósfera y la parte puramente visual. Y ojo, que no seré yo quien se queje mucho de esto porque este tipo de cosas terminan fascinándome por permitirme utilizar mi imaginación para completar tramas o para entenderlas directamente.
NO ha habido ninguna historia que me haya parecido que merecía suspender. En conjunto son bastante homogéneas, entendiendo que cada una es de su padre y de su madre. Y qué padres tienen las criaturas!!! Yo soy muy fan de Calvin Reeder, ya lo sabes, pero me temo que su corto, junto con "Palace of Horrors" son los más flojos y aún así tienen ese punto de rareza que no deja de estar presente ni un solo minutos de las dos horas que dura esta antología.
A diferencia de ti, mi favorito ha sido "What ever happened to Panagas The Pagan?" Aún sigo buscando el significado, pero me atrapó por completo. Como también lo hizo "The cobber's lot". Mágica dentro de su sencillez. "The kindle and the virgin" es bellísima pero el desenlace es bastante decepcionante. Menciono también el segmento de los directores de "Goodnight mommy" porque es de los que creo que pueden terminar en película y contar algo realmente. Como corto, es una pasada técnicamente y creo que detrás debe haber una buena idea, pero no han sabido transmitirla en los minutos que nos muestran (y eso que es la más larga...)

En definitiva, que aunque se me quedara cara de tonta sabiendo que no había entendido un carajo de lo que me estaban contando, disfruté bastante de esos mundos y esas atmósferas.
Me he anotado varios directores para hacer mayor seguimiento ;)

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, que el del griego haya sido tu favorito me parece sorprendente, jeje... yo reconozco que visualmente está muy bien hecho, toda esa recreación del mundo de abajo y el royo mitológico de la llama azul está muy chulo, pero la historia en sí se me hizo bastante plomiza, lo entiendo más bien como una performance bizarra que como un relato en sí... pero bueno, cuando uno se pone a ver cine griego ya se sabe, puede esperar cualquier cosa. La anterior película de Veslemes, una tal "Norvigia", tiene una pinta "interesante". Yo ya la tengo en mi radar ;)

Yo de elegir, me quedo con los de Evrenol, Katrin Gebbe y Agnieszka Smoczynska. Los veo los tres para largo... y "Die Trud" tres cuartos de lo mismo, como corto se me queda eso, algo corto, pero hay mimbres ahí para hacer algo potente. No descartemos en el futuro que alguna de estas fantasías termine por materializarse.

Saludos.

Jorge Soto dijo...

Película interesante solamente para conocer mitologias y folclor de otros países, porque como antologia es muy irregular e unos cuentos son mejores que otros. Los mejores son el belga, turco, americano y el hungaro, con estética de pelicula muda. Los demás son malitos. Como dije, vale apreciar como curiosidad y para conocer otros monstros que no son lobos, vampiros o fantasmas japoneses...

El Rector dijo...

Jorge, y por su calidad técnica y artística, que a excepción de la de Calvin Reeder (que es la que desentona bastante en este sentido), es de notable. la irregularidad, es un mal endémico y asumido en este tipo de productos. Yo de todas formas, la veo bastante más homogénea que otras recientes.

Saludos.

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