viernes, 25 de junio de 2010

Crítica: Blood Creek

No se puede decir que el bueno de Joel Schumacher se haya cubierto de gloria precisamente en estos últimos años, y esto lo digo desde el mas absoluto respeto que me despierta este tipo, aunque solo sea por el hecho de haber dirigido una de las mejores películas fantásticas de mis añorados años 80, "Jóvenes Ocultos", y que también ha sido capaz de ofrecernos filmes tan destacables como "El Cliente" o "Asesinato en 8 mm", posiblemente su último trabajo potable (lo mismo vale para Nicholas Cage) hasta la película que nos ocupa, "Blood Creek" (inicialmente llamada "Town Creek"), el regreso de Schumacher al género fantástico seis años después de su bien aceptada adaptación de "El Fantasma de la Ópera", película con la que se redimió en cierta forma de aquella lamentable payasada llamada "Batman y Robin".

"Blood Creek" nos llega con la polémica que suscitó en su estreno americano, donde por lo visto, hubo una fuerte campaña de desacreditación por parte de la propia "Lionsgate" (estudio encargado de la distribución de la cinta), que les pareció tan mala que le estrenaron en un muy limitado número de salas con la intención de minimizar las posibles pérdidas y cumplir de paso con una curiosa cláusula que introdujo el propio Schumacher en el contrato, que la película tenía que ser estrenada en un mínimo de 25 salas antes de ser comercializada en DVD, lo que tampoco dice mucho sobre la confianza del director en su producto.


Schumacher se nutre del folklore nazi y la mitología pagana para contarnos la historia de Hitler, sus antepasados vikingos y su eterna búsqueda del poder definitivo que le ayudase a dominar el mundo a través del ocultismo y de paso descubrir el secreto de la inmortalidad (recordemos que también se pegó un rulo por Montserrat para los mismos menesteres), en este caso de unas ancestrales runas creadas por los dioses nórdicos, para lo cual envió en 1936 a un estudioso del tema a una granja de alemanes afincados en Virginia (Estados Unidos), en la cual yacía enterrada una de estas runas. En la actualidad y bastante cerca de aquel lugar, vive Henry Cavill (interpretado por Evan Marshall de la serie "Los Tudor"), quien una noche es despertado por su hermano Victor (a quien encarna el popular Dominic Purcell de la serie "Prison Break" y al que también hemos podido ver en "The Gravedancers"), quien había desaparecido en los bosques hace dos años y al que daban por muerto, quien le pide que coja la escopeta y le acompañe sin hacer preguntas al lugar donde ha estado retenido todo ese tiempo.

Este es el punto de inicio de una película donde el guión corre a cargo de David Kajganich, lo que no es pájaro de buen agüero, pues recordemos que este señor también fue guionista de "Invasión", aquel esperpéntico remake de "La Invasión de los Ultracuerpos", y pese a esto, el inicio no puede ser mas prometedor, de entrada se nota que no estamos ante una gran superproducción, pero que tampoco han faltado "cuartos", con lo que encontramos una excelente ambientación y como no podía ser de otra forma viniendo del tito Joel, una notable factura técnica, como se podrá apreciar mas adelante en los curradísimos efectos especiales. Al mismo tiempo nos topamos de narices con una secuencia muy prometedora donde el enviado de los nazis, resucita a un pequeño pajarillo muerto, lo que deja entrever una versión seria de aquella divertida "Dead Snow", con nazis resucitando de las tumbas, un buen puñado de criaturas infernales y toda esa mierda, pero lo que nos depara "Blood Creek" tiene poco que ver con las expectativas creadas (aunque si hay que hablar de zombies, haberlos ailos, incluidos caballos y perros), y lo que termina por ofrecer es un producto rácano en licencias y demasiado convencional.

¿Donde falla entonces "Blood Creek"? Pues sin duda en su guión, pues después de unos primeros minutos bastante conseguidos, donde la incertidumbre se apodera del espectador, que no acaba de tener muy claro lo que está pasando, la cosa se vuelve decepcionantemente familiar cuando entra en escena el malo (a quien pone rostro Michael Fassbender, también conocido como "el amigo de los niños" en "Eden Lake") de la historia y esta se convierte en un plagio descafeinado de aquella genial "Caballero del Diablo", o lo que es lo mismo, un demonio acechando a un grupo de personas encerradas en una casa, pero por supuesto, sin la gracia que tenía la película de Ernest Dickerson y Gilbert Adler. De aquí en adelante tópico tras tópico, algún que otro regresado de la muerte (llámalo demonio, llámalo zombie), mucho efecto especial y unas cuantas dosis de acción a la americana, pero todo ello con una estructura muy simple y sin la personalidad suficiente como para conseguir crear terror o ofrecer algo que realmente no hayamos visto antes (lo mejor en este aspecto el caballo zombie, sin duda).

Conclusión, no cabe duda de que "Blood Creek" es una película entretenida que no dudo que hará pasar un buen rato a todos aquellos que disfrutan del fantástico en su vertiente mas "fantástica" y perdonadme la falacia, donde destaca el interesante punto de partida (el royo nazi siempre me ha parecido muy cinematográfico y potencialmente apasionante) su excelente apartado técnico, su alto ritmo, sus buenas coreografías ecuestres y (a diferencia de lo que piensan los señores de Lionsgate) su mas que probable capacidad de convocatoria, pues presenta muchos síntomas de esa patología a la que algunos llaman "cine palomitero". Por desgracia, su extremadamente simple estructura y su falta de personalidad, la convierten en una propuesta mucho más mediocre de lo que se podía esperar y que seguro alimentará más de una decepción.


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