martes, 10 de enero de 2012

Crítica: Cisne Negro

1998, Festival de Cine de Sundance, un tal Darren Aronofsky se lleva el premio al mejor director por una extraña película rodada en blanco y negro, con escasos medios e ínfimo presupuesto.

La película en cuestión: ‘Pi: fe en el caos’ (‘Pi: Faith in Chaos’). En poquísimo tiempo la enigmática cinta pasa a ser pieza de culto y el nombre de su director comienza a sonar con fuerza. Inmediatamente el joven Darren Aronofsky se convierte en una de las promesas del cine americano indie.

El director estadounidense no pierde el tiempo y rápidamente vuelve a la carga –con más fuerza si cabe- con otra película indie: ‘Réquiem por un sueño’ (‘Requiem for a Dream’, 2002).

La segunda película del director es todavía más furiosa e impactante que la anterior, y todo hay que decirlo, bastante más angustiosa y desagradable ya que toca el tema de las drogas de manera bastante cruda y realista.

Esta película también se convierte en pieza de culto y además lanza al estrellato a su director.

Totalmente crecido y entusiasmado con su nueva posición de gran joven director americano, Aronofsky se lanza de cabeza (y sin red) hacia un insólito y sorprendente proyecto titulado ‘La fuente de la vida’ (‘The Fountain’, 2006).

La película se vende como un drama romántico de ciencia ficción en el cual se habla del amor, la muerte y la inmortalidad. Todo ello contado de manera muy poética, muy lírica, muy onírica y muy filosófica.

El descalabro (comercial) es importante, -normal, la gente no está preparada para algo así, se necesita tener una mente muy abierta y profunda para conectar con esta maravilla-; aún y con todo, el tercer largometraje de Aronofsky se convierte (al igual que los dos anteriores) en película de culto y no hiere de muerte a su creador.

Es por ello -como viene siendo habitual en él- que rápidamente se pone a trabajar en su siguiente proyecto. Esta vez volverá a lo terrenal y realista para contarnos la historia de un perdedor nato -un luchador de wrestling- que en su día fue uno de los grandes, me refiero claro está a ‘El luchador’ (‘The wrestler’, 2008). Una de las mejores películas de los últimos tiempos.

Aronofsky nos regala una joya del cine más indie y de paso le regala a Mickey Rourke el papel de su vida.

Y de nuevo sin perder el tiempo, se pone tras las cámaras para dirigir la que es su última película hasta el momento: ‘Cisne Negro’ (‘Black Swan’, 2010).

Entre tanta excelencia es difícil decir si ‘Cisne Negro’ es o no su mejor película, pero de lo que no cabe duda es que esta película es muy grande. Claro que, ¿qué se puede esperar de Darren Aronofsky? Yo personalmente solo espero o sobresaliente o matrícula de honor.

‘Cisne Negro’ es un thriller psicológico que habla del éxito, del fracaso, de la dificultad de lograr el éxito y de lo fácil que es alcanzar el fracaso. Asimismo Aronofsky nos relata cuestiones tan peliagudas como el reemplazo, el acecho y el doble.

Si Aronofsky pretendía crear angustia, mal rollo y un ambiente malsano, lo ha conseguido.

Desde que da comienzo la pesadilla el espectador no puede escapar. El malestar se torna irreversible y la ansiedad se apodera de uno.

Mérito del director sin duda, pero también de su actriz, la guapa Natalie Portman, que aquí realiza sin duda alguna se segunda mejor interpretación, -la primera es la que realizó en su debut siendo una niña, cuando interpretó a la tierna Mathilda en ‘Léon, el profesional’ (‘Léon’, Luc Besson, 1994)-.
La actriz se llevó el Oscar a la mejor actriz por su papel de bailarina angustiada (se lo merecía).

Además de con Natalie Portman el director pudo contar con la morbosa Mila Kunis (buena actriz que deberá escoger bien sus papeles para demostrarlo), Winona Ryder (otra buena actriz, solo que en horas bajas), Barbara Hershey (una de las grandes) y mi idolatrado Vincent Cassel, demostrando una vez más que es el mejor.

Cuesta pensar en Darren Aronofsky y no hacerlo en el inglés Clint Mansell. El extraordinario compositor musical ha trabajado en todas y cada una de las películas del director aportando su maestría y excelencia.

Sus carreras han estado ligadas desde la ópera prima del director y es impensable imaginar a otro músico en su lugar. ¿Quién no recuerda el tema principal de ‘Réquiem por un sueño? Aunque yo personalmente me quedo con el de ‘El luchador’.

Aquí Mansell vuelve a realizar un trabajo excelente.

‘Cisne Negro’ es uno de los mejores thrillers psicológicos de los últimos tiempos, una obra de un director inquieto y personal que siempre sorprende y que jamás realiza productos anodinos o banales. El espectador nunca sale del cine indiferente. Un fuera de serie vamos.

Me encanta esta película y me encanta Darren Aronofsky.

Lo que más me ha gustado: casi todo.

Lo que menos me ha gustado: le sobra un poco de metraje.

9 comentarios:

Darkotica dijo...

Estoy contigo Wikus, Cisne Negro es una película admirable en todos los aspectos, tanto técnica como artísticamente. El resultado es algo así como mezclar Eva al Desnudo con Carrie (o al menos a mi me dio esa sensación), y encima la manera en la que está filmada me pareció una auténtica gozada.

No sabía que el responsable de la banda sonora era el mismo que el de Requiem por un Sueño (una de mis BSO favoritas), pero ahora entiendo porqué me pareció exquisita.

Natalie Portman siempre me ha gustado, recuerdo que cuando la vi en "León, el profesional" rondábamos la misma edad y su destreza ya me dejó impactada, siempre que la he visto me ha gustado actuando, pero lo que Portman consigue en "Cisne Negro" es como para comenzar a aplaudir y no parar hasta que salga sangre de las manos...la chica lo dio todo, se entregó al completo. Y si a ella le sumas al gran Vincent Cassel, aquello ya es de órdago...

Sin duda, y como bien dices, Cisne Negro es uno de los mejores thrillers psicológicos de los últimos tiempos. Muy de acuerdo con tu crítica.

El Sepulturero Torero dijo...

suscribo totalmente tus palabras en este caso, Wikus.
He visto todo lo que ha hecho este señor hasta ahora y debo decir que Darren Aronofsky me parece acojonantemente bueno.
Requiem por un sueño es aún más angustiosa que otras películas sobre drogas, como por ejemplo Drugstore cowboy, Trainpotting o El almuerzo desnudo. (Curiosamente el escritor de la novela en la que se basa esta última, ya ancianísimo pero igual de yonqueta, tiene un cameo pero no en su película sino en drugstore cowboy, compartiendo plano con Matt Dilon en unas escaleras) El "agobio visual por sobresaturación de colores" (la casa de la madre es un sueño húmedo del Almodóvar más tripero) y con primerísimos planos (esos macros de una pupila dilatándose, o de los émbolos de las jeringas) son brutales.
La fuente de la vida es una obra maestra absoluta. Y creo que otro de los secretos de que no alcanzase el éxito comercial (sí en cambio el de la crítica cangilona) fue que las versiones en internet, especialmente en cuanto al sonido, eran una puta pena. Sé que resulta chocante, pero he observado que este curioso fenómeno se repite con frecuencia (Mala versión pirata en la red = fracaso paralelo en los cines)
Sin duda este director nos reserva muchas agradables sorpresas en el futuro.
Muy buena crítica, Wikus

El Sepulturero Torero dijo...

Yo a El cisne negro le habría dado un diez. Está entre mis quince favoritas.

Lady Madrid dijo...

Desde que la vi el año pasado Cisne Negro se convirtió en mi película favorita. Se me ponen los pelos de punta de recordarla. Qué música, qué escenas, qué todo... Cuando terminó la película se me saltaban las lágrimas en el cine de la emoción de haber visto algo tan bueno. De verdad que me encanta. ;)

Lestat dijo...

Solo de verla entró en mis favoritas. La vi dos días corridos de lo impresionado que salí la primera vez. Espectacular Natalie Portman, por algo se llevó el Oscar.

El Rector dijo...

A mi lo que me saltaron fueron los botones del pantalón después de cierta escenita... no joder, borrad eso, borradlo, chiste malo.

Ahora en serio, también me gustó mucho la película, me encanta ese aroma Kubrick que supura, aunque se me hizo algo larga, reconozco que es una de los mejores títulos del año pasado y si hablamos de thrillers, incluso voy un poquito más allá. Portman, como casi siempre, brillante.

A ver si me animo con Requiem por un Sueño y The Wrestler un día de estos.

El Sepulturero Torero dijo...

Tienes que ver esas dos, Rector, tienes que verlas. Son CINE con mayúsculas. Lo único... tómate un vaso de bromuro antes de ver The Wrestler. Si no Mickey Rourke entrará a engrosar tu famosa lista de personajes replanteantes (jeje, vale, es cooooña. Pero velas. Las dos.)
Lo del aroma Kubrik es todo un acierto hablando de Aronofsky. Creo que hay más de una coincidencia en sus formas de filmar y de concebir la dirección, sobre todo en cuanto al aspecto formal. El ambiente enrarecido de Eyes Wide Shut (Lo voy a decir bien alto: si tuviera que elegir un momento piel de pollo de toda mi vida peliculera, uno en que se me hubieran puesto todos los pelos de punta, mi mejor momento-clímax cinematográfico es el que me dió Eyes Wide Shut, cuando el doctor se cuela disfrazado en la mansión y descubre en el enorme salón esa extraña ceremonia donde se reune el corro de mujeres desnudas y encapuchados mientras suena esa voz de bajo-tenor, grave, envolviendo todo, solo interrumpida por los secos golpes del bastón de mando, cada golpe una túnica al suelo, PUM, otro cuerpo desnudo, la vida y la muerte son dos primas bolleras, PUM, y uno se queda diciendo que decididamente París no vale una misa (con anillos), porque se está tranquilo en casa, se está seguro en el hogar y tengo en mi dedo un anillo y a mi PUM.
Creo que lo de superstanley es una transgresión en toda regla, un estacazo del genio neoyorquino en la cabeza de la conciencia americana. Hay una grandeza desbordante y brutal en eso, cómo me gusta esta peli.
Kubrik sabotea todo el esquema moral puritano de América, le da un repaso a la monogamia, a la sexualidad "sana", a los convencionalismos sociales.
Doctor, doctor, ¿cuándo es coqueteo... y cuándo toqueteo? También juega bien con el mito de Lolita, retomando el mito con el personaje de la hija del de la tienda de disfraces, precoz asaltante de japoneses no tan despistados y de todo lo que se le cruce por delante. Y por detrás.
El Cisne Negro tiene esos momentos kubrikianos, bebe de esas fuentes, sobre todo en esa escena lésbica saltabotonesbraguetilesrectorialesentreotrosmiles y en la escena de la pseudoviolación con testigo presencial babeante (con disfraces por medio además, ojo, plaagio, plaaagio, jaja, podría ser :))
Geniales momentos, en definitiva
Y esa mujer cisne, ese cisne negro con reflejo blanco en el agua negra Qué bonito es el buen cine, mare.
¿Cuál es el colmo del jersey blanco de un cura? (Este es surrealista, Darky, jejeje)
Bueno, me voy a hacer un poco de sopinstant.

El Rector dijo...

Las tengo en nómina Sepulturero y van a caer mas temprano que tarde.. aunque en el caso de Rourke (y si mi lista es famosa, voy a tener que empezar a replantearme muchas cosas), por muy bien que me caiga el tipo, creo que no voy a tener que tirar de substancias para mantener mi líbido a raya.

Yo, pese a declararme a los cuatro vientos, monógamo practicante, tengo qu reconocer que disfruté mucho con Eyes Wide Shut, me impactó harto en su día (no me atrevería a decir que sacudio mi puritánica moral, pues de eso, si ando algo justillo) y siempre me ha parecido una genialidad mas del genio Kubrik, por mucho que algunos digan lo contrario.

Bieitols dijo...

Hay cine de entretenimiento y hay obras de arte. Cada herramienta tiene su función.
Pero si entretener no es un arte fácil. Conmover, remover, satisfacer... Crear! Entra dentro de lo místico. De las excepcionales cualidades de una minoría de seres humanos que por sí solos nos permiten dudar acerca del acierto o no de nuestra existencia como especie. A pesar de los infinitos motivos que cada día aportamos para creer que el grandisimo metió la gamba con nosotros.
Es por ello que la existencia de Aranofsky es de esas que nos reconcilia von la vida y nuestra propia condición. Porque como tolerar nos como especie si no fuese por nuestra capacidad de crear y disfrutar de lo creado.

Imaginemos que han pasado miles de años. Una civilización alienígena se encuentra los restos de la nuestra, ya existinguida. Qué se llevarían de nosotros? Nuestro demencial sistema económico? Nuestra insostenible estructura social?
Arte es la respuesta.

Pues eso, que si Aranofsky saca película hay que darle chance siempre. Y disfrutarlo. Mientras observamos como nos dirigimos por nuestros propios errores hacia la extinción, en algo provechoso haberá que matar el tiempo, no?
;)

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