jueves, 28 de noviembre de 2013

Crítica: Repulsión

A estas alturas poco se puede decir de un cineasta como Roman Polanski, o de su cine, que no se haya dicho ya, así que abandonad toda esperanza aquellos que quieran una visión distinta, nueva o transgresora de este clásico del “cine inquietante”, aunque prometo intentar que aquellos que no conozcan esta estupenda obra se decidan a darle una oportunidad (que seguro no lamentarán).

La cinta que nos ocupa, la incómoda Repulsión, el segundo film del genial director polaco, producida y realizada en Inglaterra, después de su interesante, prometedor y turbador debut con El Cuchillo en el Agua en su Polonia natal, es una vuelta de turca más sobre las obsesiones de este cineasta que termina de poner los cimientos de ese sello tan personal e inconfundible, mil veces imitado y pocas de ellas igualado, cuyas máximas señas de identidad son atmósferas sórdidas y claustrofóbicas, ambientes enfermizos, personajes desequilibrados y humor negro (con el que no siempre se puede empatizar), envuelto en una cuidadísima ambientación y una dirección precisa y elegante que se recrea en los detalles pero sin olvidar nunca la panorámica general del relato, que alcanzarían su máximo apogeo con El Quimérico Inquilino y la masterpiece La Semilla del Diablo.

En Repulsión, Carol Deloux (Catherine Deneuve) es una joven belga muy hermosa y tremendamente retraída que vive con su hermana mayor Helen (Yvonne Furneaux) en el Londres de la década de los sesenta (aunque el relato es netamente atemporal) y trabaja en un salón de belleza realizando la manicura a señoras acomodadas de la capital británica. A pesar de su hermosura, que la convierte en deseo de muchos hombres, entre los que se encuentra el joven Colin (John Fraser) que continuamente intenta conquistarla, Carol siente un asco visceral hacia él y todo el género masculino. Ella los odia a todos, le repugna como la observan cada vez que va o viene del trabajo y le asquea la materialización de sus perversos deseos en miradas lujuriosas y comentarios groseros. A tal punto llega su rechazo que le resultar repulsiva la sola idea de cualquier contacto físico con el sexo opuesto.

Michael (Ian Hendry), el amante adultero de su hermana, que pasa continuas noches de carne y fluidos con esta, provoca insomnios y oscuras pesadillas en Carol, resultándole cada vez más amenazante y nauseabunda su presencia en el apartamento, hasta el punto de convertirse en la palanca desestabilizadora de su precario estado mental. Poco a poco, sin que nadie parezca percibirlo (aunque nosotros, los espectadores, lo tenemos claro desde el fabuloso plano inicial) va ausentándose cada vez más de la realidad y ensimismándose en su particular universo (infierno).

Un día, después de llegar del trabajo, cuando ella pensaba que iba a pasar y disfrutar de unos días junto a su hermana Helen, esta le comenta que tiene planeado una escapada con Michael y que deberá quedarse sola al cuidado del apartamento, hasta su regreso. A partir de ese instante el mundo de Carol empieza a derrumbarse, sus demonios interiores van cobrando vida y todo va mutando según una espiral de enajenación y paranoia cada vez más profunda que culminará con terroríficas y trágicas consecuencias.

Polanski, con esta cinta a mitad de camino entre el drama psicológico y el cine inquietante con dosis elevadas de terror esquizoide, consigue atemorizarnos decantándose por la vertiente más terriblemente veraz del relato. Lo que asusta es la profunda autenticidad de la insania de lo mostrado, la seguridad que tenemos que ese ser inestable de apariencia angelical no es fruto de la imaginación del autor de la obra, sino el retrato fidedigno de cualquiera de los conciudadanos que todos los días conviven con nosotros. ¡Qué natural, cotidiano y tangible que se percibe cuanto acontece! Desde esos obreros de la calle que devoran con la mirada a Carol hasta la sangre oscura y viscosa de la carne cercenada por el filo de una navaja de afeitar, y todo ello pese al despliegue de metáforas, símbolos y texturas que contiene el film (un conejo despellejado pudriéndose al aire, patatas que echan raíces, asfaltos y paredes que se resquebrajan, sábanas revueltas en una cama por la mañana, una “fálica” navaja de afeitar o una banda de músicos callejeros que enfatizan lo teatral y grotesco que resulta todo, la vida, al final), que en otras manos podría habernos sacado de la historia, resultando todo impostado.

El despliegue mostrado en la realización por parte de Polanski es asombroso, siendo capaz de convertir un sombrío apartamento londinense, donde transcurre la mayor parte del metraje, en la materialización de la prisión sórdida y opresiva que es la mente de Carol. Un intelecto repleto de pasadizos amenazantes y fragilidad extrema, que se agrieta como si un terremoto lo sacudiera, a golpe de embestidas de un violador nocturno deshumanizado. Pero además, Polanski consigue algo insólito, nos sitúa en el centro del huracán y nos hace ser partícipes del deseo y anhelo de posesión de la bella Carol por parte de los hombres y al mismo tiempo nos provoca arcadas con las intenciones lascivas de algunos personajes (el casero Landford, interpretado por Patric Wymark). ¡Bendita ambivalencia que sólo provoca malestar (disfrute) durante todo el metraje!

Para mostrar lo mencionado se echa mano de un arsenal de recursos cinematográficos, donde sobresalen: una magistral fotografía en blanco y negro, fría y cortante, que hace un uso asombroso de las sombras, creando situaciones pasadillescas y alucinógenas de gran calado gracias a unos encuadres y distorsiones angulares muy pensadas y elaboradas, combinado (y elevado hasta la enésima potencia) por un empleo inteligente de la banda sonora, y no sólo de la partitura sino más bien de los sonidos y efectos que inundan y matizan cada secuencia. Pocas veces los sonidos del repiqueteo del campanario de un convento, el tic-tac de un reloj, el incesante sonar del timbre de un teléfono, el agónico goteo de un grifo o los gemidos del clímax copulativo han sido tan amenazantes y perturbadores.

Pero nada de lo mencionado tendría sentido sin la asombrosa interpretación de Catherine Deneuve, que se erige como el gran baluarte sobre el que Polanski hace pivotar todo el conjunto. La angustia interior, la mirada perdida, los movimientos lánguidos, la actitud absorta y los largos silencios que convierten a Carol en una joven cuasi catatónica, una verdadera zombi viviente, están expresados de forma alucinante por la actriz francesa, dando todo un recital interpretativo de contención e inexpresividad “llena de matices” que se alían con el magnetismo sexual e hipnótico que Polanski consigue extraerle en cada plano para embelesarnos sin pestañear durante más de 100 minutos. A pesar de que el resto del reparto está también a un gran nivel (destacaría a Patric Wymark), sus personajes son un mero pretexto funcional para que la apatía y rutina de Carol desemboquen en estallidos de locura e inhumana furia salvaje.

A pesar de todo, Repulsión no es una película que indague sobre la “psique humana” o los orígenes de las enfermedades mentales, a Polanski no le interesan ni las motivaciones, ni el surgimiento de la paranoia esquizoide en su protagonista, así como tampoco la juzga, simplemente se limita a mostrar una realidad, la realidad de una joven prisionera de sus demonios interiores que acaba realizando los más brutales y atroces actos inimaginables. SPOILER: Y a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el plano final (¡menudos ojos dementes y enajenados!), totalmente abierto a interpretaciones, nunca recibimos respuestas, sólo hechos. Carol es una “zumbada” desde niña, si el motivo es la violación a tierna edad por parte de un miembro de su familia (supuestamente el padre) o nació marcada con el signo de la vesania es algo que cada uno debe determinar. Yo, en este caso, me decanto por la segunda opción (me resulta aún más terrorífica). FIN DEL SPOILER.

También habría que poner en el balance del debe una reiteración de situaciones que alargan en exceso el metraje (en varias ocasiones asistimos a las desasosegantes ensoñaciones, los ensimismados paseos o el tedioso quehacer en el salón de belleza), y lo poco desarrollado que están todos los personajes, sobre todo los masculinos, desperdiciando la ocasión de que podamos involucrarnos en sus motivaciones y sentimientos, lo que habría enriquecido enormemente la historia.

Dos apreciaciones para finalizar:

La primera, esta icónica película, ha sido tan influyente en el posterior cine como influencias presenta. En ella vemos destellos de la angustia y tormento interior del cine de Bergman, el surrealismo y la fantasía atrozmente tangible de Buñuel, el suspense de Hitchcock (palpable en la planificación de los asesinatos y estallidos de violencia, que son conocidos por los espectadores con antemano a su materialización, a sabiendas que no podrán hacer nada por advertir a las ignorantes victimas, generando gran nerviosismo con ello), mucho expresionismo alemán (desde El Gabinete del Doctor Caligari a La Caja de Pandora) y la necesidad ontológica de mostrar la realidad de la nouvelle vague; y también atisbamos la impronta de esta esquizofrénica cinta en David Lynch y su Cabeza Borradora (aunque esta última se decanta más por los senderos del surrealismo), Cisne Negro de Darren Aronofsky (que es más accesible para el público general y menos malsana), movimientos de cámara y encuadres que posteriormente realizaría con bastante frecuencia el maestro neoyorkino Martin Scorsese o un final, que se centra en la información condensada en una fotografía, que imitaría Stanley Kubrick en su magnífica El Resplandor, cuando modificó el final original.

La segunda, el año 1965 deparó por parte de la cinematografía británica un buen puñado de títulos fabulosos que han quedado en la retina de todos los aficionados al cine, además de la reseñada Repulsión, podríamos destacar: El Coleccionista del maestro William Wyler, la genial (aunque poco conocida, por desgracia) La Colina de Sidney Lumet, la estupenda película de espías El Agente que surgió del Frío del poco reivindicado Martin Ritt, la comedia bufa y un tanto surrealista (muy deudora de la época y hoy día un tanto desfasada) El Knack… Y Cómo Conseguirlo del irregular Richard Lester y el drama que terminó de lanzar al estrellato a Julie Christie (le valió el Oscar a la mejor interpretación femenina de aquel año), Darling, de John Schelesinger.

Pues bien, propongo el interesante (a mi juicio) ejercicio cinematográfico de ver en sesión doble Repulsión y Darling (películas que cohabitaron en las salas cinematográficas en el tiempo) y observar las dos visiones tan contrapuestas que se pueden dar de una joven mujer y su forma de afrontar las relaciones con los hombres y el sexo.
 
 

13 comentarios:

Mr Stardust dijo...

Me alegra mucho que alguien más reseñara Repulsión! Muy buena entrada y sigue así, me encanta tu blog :)

El Rector dijo...

Tremenda la crítica Max, me has dejado con unas ganas locas de revisionarla y te puedo decir sin miedo a exagerar, que la última vez que la vi, fue no menos de hace 20 años (si, uno ya tiene una edad).

Recuerdo que en su día me pareció muy perturbadora, pero no quiero opinar al respecto hasta que no le pegue un repaso como se merece. El problema es que buscando por la red, no he encontrado nada potable para ver (ya sea en español o en VO con subtítulos) y eso que la película está editada tanto en DVD como en Bluray... ¿tu no podrás ayudar a un hombre desesperado, verdad?

Saludos.

Max Cady dijo...

Gracias por vuestros comentarios, Mr Stardust y Rector.

Rector, intenta verla de nuevo, te garantizo que no te defraudará. A mí me pasa que con cada nuevo visionado me perturba más y le saco más detalles y matices. De hecho, ahora cerca de los 40 la disfruto bastante más que le primera vez que la vi con 16 años, aunque reconozco que el impacto de algunas escenas fue de órdago.

Saludos!!!!!!!

Romasanta Macias dijo...

aixxx Catherine Denueve…aixxxxxx!!!!!!No es de las películas de Polanski que más me gusten..pero me entran ganas de volverla a ver!!! Buena crítica!!

Missterror dijo...

Animada por tu excelente crítica, la volví a ver (la tenía totalmente en el olvido de mi mente), y la sensación es bastante amarga.
A mi la pesadez de las situaciones, que parecen no resolverse nunca, pese a su simpleza, me ha desesperado. Otra vez la maldita atmósfera que en lugar de envolverme, me saca por completo de la historia.

Realmente no puedo decir que encuentre una coherencia, porque hasta el día en el que empieza el relato de Polansky, Carol parece ser totalmente normal (trabajo, casa, "noviete", relaciones con compañeras...), pero un dí sin más, esta mujer se trastorna del todo. No digo que estas cosas no pasen (que pasan a diario, y siempre he dicho que ese es el verdadero terror), solo digo que para mi, parece forzado, no fluye, no con ese inicio de normalidad...
En todo caso, se me hizo difícil permanecer con Carol en aquella casa, no por incomodidad, ya que a mi no me ha resultado incómoda, sino porque soy incapaz de empatizar con esa mujer pánfila donde las haya, que una cosa es la fragilidad y otra el panfilismo. Esperaba el desenlace como agua de mayo, y otro chasco, pese a que la cosa mejoró bastante, no fue suficiente, y me quedé con la sensación de necesitar algo más.

La mirada final, sí, eso sí me gustó, y el hecho de que se deje en manos del espectador esas dos versiones que comentas (yo estoy contigo, me decanto porque es una zumbada de toda la vida, y de ahí, que no me cuaje que en un inicio fuera retraída, pero "normal")

Nadie como Catherine Denueve para interpretar a Carol, la mujer sin sangre en las venas :)

saludos e insisto, una crítica realmente buena

Max Cady dijo...

Gracias por tus palabras Missterror. Sin duda no estamos en sintonía últimamente (jajajaja!!!), porque a mí la atmósfera enfermiza que desprende esta cinta me resulta alucinante. Además, no estoy de acuerdo en lo que dices sobre Carol (el personaje interpretado por Catherine Denueve), creo que resulta obvio, gracias a un estupendo trabajo de Polanski, que desde el inicio esta joven está mal de la cabeza, y no es capaz de relacionarse con la gente de forma “normal”, estando ensimismada en su mundo y sintiendo “repelús” por el género masculino, así como me parece claro y rotundo su progresivo deterioro (otra cosa es que el resto de personajes no lo note). Y sobre el desenlace me parece bastante real, después de una explosión de violencia y terror se retrae todavía más en su paranoia y hasta que no la encuentran, se queda aislada, cosa que será así hasta que muera. Yo creo que nunca saldrá de ese apartamento lúgubre (en el que por cierto, siempre ha vivido).

Saludos!!!!!!!!!!!!!!

Missterror dijo...

A lo mejor peco de destroza mitos (que hoy me siento cañera!!!), pero me ha dado por pensar que si en vez de Polanski, esta cinta la firma Rolanski, o Manolsnki, lo mismo no era considerada tan de culto, pero bueno, esto son cosas mías porque claramente no le encuentro la gracia a la película.

Está claro que desde un incio, Carol es rara, de las raras que yo estoy cansada de ver por todas partes, gente muy introvertida, reservada y desconfiad. Pero lleva una vida normal, incluso (y curioso odiando tanto a los hombres), se deja ver con un amigo con el que come, cena, pasea y deja que la lleve a casa...insisto que una persona con un trauma tan hiperdesarrollado (como parece en los días posteriores) a los hombres, no dejaría que ninguno supiera donde vive, donde trabaja o que la viera comer. Eso es lo que me choca, que pese a la lentitud de la historia, en ese aspecto se pasa de 0 a 100 en dos días, y eso no me cuadra con el ritmo que impone Polanski, para nada.

El desenlace es lo que más me gusta, pero en ese apartamento (y hablo del físico y del psicológico), yo lo vi también todo en blanco y negro y eso que me descalcé para estar más cómoda, pero nada...el suelo frío y las paredes manchadas, nada más.

Y que conste que probablemente me haya gustado algo más que lo que parece que hago ver, pero es que para mi, "Repulsion" no es la obra maestra que se vende.

saludos!!!

El Rector dijo...

Yo, como amante confeso de ese cine de corte más atmosférico, reconozco que he disfrutado con Repulsión (aunque ni de lejos me ha parecido la cinta ATERRADORA que me pareciese en su día, cosa por otro lado, normal) y tras el necesario revisionado, más allá de la evidente calidad cinematográfica que atesora, lo que más valoro es poder degustar ese sello personal tan marcado de los grandes directores (Polanski en este caso, un maestro a la hora de dotar de vida propia a sus escenarios).

El relato es hipnótico de principio a fin y la forma en la que Polanski retrata no ya la enajenación mental, sino los miedos que se extrapolan de lo onírico, de esas pesadillas que todos hemos sufrido especialmente en nuestra infancia, no solo en sueños, sino en la vida real (a veces difícil de diferenciar en esos estadios), como el pánico a quedarse solo en casa, es sencillamente sublime.

Esa puerta cerrada de la habitación con la luz intentando colarse por debajo de la puerta, esos ruidos triviales que en nuestra mente se tornan los peores horrores inimaginables, esos pasillos oscuros sin final, etc... toda una serie de detalles que por lo menos yo, he sentido muy míos durante todo el metraje porque los he vivido (sufrido). Por eso para mi, el terror, es atmósfera, todo lo demás, son añadidos.

De todas formas hay que entender Repulsión dentro de su contexto y tiempo. Es imposible pretender que una cinta de los años 60 tenga el mismo impacto ahora en un espectador del siglo XXI que el que tuviera en su día (yo soy un buen ejemplo de ello) y a día de hoy, la capacidad de incomodar de la cinta, es la que es y por eso, entiendo opiniones como las de Missterror, por mucho que tengamos concepciones muy distintas de lo que es el terror. Con ella, coincido en lo referente a Denueve, que lo único que me ha transmitido a lo largo del filme es apatía y pienso que el personaje, requería algo más.

Por lo demás, coincido casi en su totalidad con el análisis de Max, con la única variante, que yo no tengo tan claro que Carol sienta repulsión hacia los hombres, ni que ese sea el detonante de su locura. Sobretodo si cogemos como sujetos de estudio a los hombres que aparecen en la historia. El primero, el típico pesado con el que coincides en tu día a día cotidiano por el cual, claramente Carol no tiene ningún tipo de interés (y aun y así, le sigue más o menos la corriente, por educación), el casero, un hijo de puta y un cerdo con mayúsculas por el cual, cualquier mujer (cuerda o chiflada) sentiría rechazo y el novio de su hermana... y e ahí el kit de la cuestión, al que detesta pienso yo, no por su condición de hombre, sino precisamente por la de novio. Pues pienso que el viaje a los infiernos de Carol, comienza debido a los celos y la falta de atención de su hermana, de la cual, es claramente dependiente.

Saludos.

May Dove dijo...

A mi me parece que la crítica es maravillosa, como la película. Si, es muy agobiante pero en ello radica gran parte de su encanto. A mi me deja muy KO cuando la veo pero es una sensación que me fascina. Creo que Catherine Deneuve se sale, en cada plano; sin excepción. Y qué preciosa es... no me sale de personaje para nada, porque es guapísima.

Enhorabuena por tamaña crítica, imposible de mejorar

May Dove dijo...

Decidí volver a verla el sábado noche... No defrauda. La escena en que camina por el pasillo y hay manos saliendo intentando tocarla. Puro terror...

Max Cady dijo...

Rector, muy de acuerdo contigo en que la realización de Polanski es soberbia (debería ser de obligado visionado para todo aquel que quisiera dedicarse a esto del cine). Es un placer poder deleitarse con los recursos narrativos e imágenes perturbadoras que este cineasta polaco se saca de la mente. En cuanto al personaje de Carol, ahí discrepamos (aunque considero entonces aún mejor el guión de la cinta, al conseguir opiniones tan diferentes de algo que a priori parece diáfano). Enajenada y tarada puede resultar, pero apática, al menos a mí no me resulta en absoluto (pues constantemente planea en Carol la posibilidad de explotar en su paranoia). Y en cuanto a la repulsión que siente, se observa claramente que siente náuseas y vomita cuando algunos de los personajes intentan interactuar con ella (apenas soporta la presencia del novio de la hermana en la casa, y así se lo hace saber a esta). Donde sí te daría la razón es que no se explica el motivo de dicha repulsa (lo cual, en este caso, me parece un acierto).

May Dove, muchísimas gracias por tus comentarios. Veo que coincidimos plenamente en que mantiene todo su poder de fascinación y capacidad malrollera. Incluso diría, al menos en mi caso, que mejora en cada visionado, pues ahora soy capaz de observar detalles que hace 15 años no veía.

Saludos (y nuevamente gracias por vuestros comentarios)!!!!!!!

P.D. Catherine Denueve está portentosa.

Elisabeth Veidt dijo...

Una cosa que pocos analizan es la casi nula empatía real del resto de los personajes hacia Carol, a excepción de la compañera de trabajo que le saca su única risa en toda la película. Ninguno de los personajes le pregunta firme y directamente que le pasa, ninguno la acorrala y la fuerza a hablar. Hay una completa falta de comunicación entre Carol y los demás que no tiene que ver tanto con ella como con el poco esfuerzo de los demás en romper ese círculo de silencio y retraimiento en que ella se mueve. Es como si los demás no vieran que Carol no actúa con normalidad. Se nota que su actitud no está relacionada con la timidez, que hay ahí algo más grande y complejo, pero los demás se niegan a verlo. Le hablan como a una persona normal y cuando ella no responde siguen hablando solos. Eso podría también ser una forma de mostrar como no queremos aceptar que existen personas con estos problemas, como nos negamos a ver lo que nos desagrada y obliga a involucrarnos a un nivel más profundo. Incluso estos personajes mantienen con Carol relaciones ambiguas: La hermana es vista por Carol casi como una madre y el bonito de Colin cree tener una relación con Carol sólo porque está interesado en ella.
Elisabeth Veidt

P.D. Es muy desagradable que para comentar en forma anónima haya que pasar por el jueguito de no ''No soy un robot''. Porque el jueguito es una farsa, debo repetirlo una y otra y otra vez y no termina nunca. Así que nadie puede comentar en forma anónima. Es un fraude.

El Rector dijo...

Elisabeth, no es ni un "jueguito", ni mucho menos un "fraude". Una medida de seguridad muy acertadamente implementada (y habitual), para evitar el molesto SPAM. Acabo de hacer un par de simulacros, y tan "complejo" como clicar dentro de un cuadradito. Ejercicio que puede llevarte aproximadamente, un interminable y molesto medio segundo. ¿Qué nadie puede comentar como anónimo? Pues te diré que, por desgracia (ya que me parece de lo más impersonal), la gran mayoría de comentarios vienen en dicho formato. Suerte que no es tu caso, que tienes una bonita cuenta ;)

Saludos.

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