lunes, 9 de diciembre de 2013

Crítica: La Comunidad

Después del estreno de “Las brujas de Zugarramurdi” era de esperar que Romasanta se interesara en recuperar alguna de sus obras más redondas -en mi humilde opinión-.

Como muchas veces se ha comentado, lo que caracteriza a Álex de la Iglesia es su irregularidad; aunque cabe destacar la tremenda personalidad que ejerce sobre sus productos, a diferencia de los mismos directores que intentaron renovar el panorama cinematográfico español de los años 90. Se podría decir que junto a Julio Medem, Alejandro Amenábar, Daniel Monzón, Jaume Balagueró o Paco Plaza, nuestro director presenta unos ingredientes cinéfilos más allá de la globalización que sufren los otros mencionados , ya que las influencias del director vasco se centran en todo una mezcolanza muy hispánica mientras que los demás buscan una obertura del cine español con los estilos más predominantes en el cine norteamericano.
 
En este aspecto el cine de Álex de la Iglesia se basa en mostrar unos personajes putrefactos, donde tiene cabida lo grotesco, el esperpento y el humor más irreverente. Ya en sus primeras obras como “Mirindas asesinas” (1991) o su paso al largo con “Acción mutante” (1993) demuestran el talento del director y su cabida en el ámbito de lo “freak”, mezclando géneros e influencias de diferente índole -desde el cómic, las referencias frikis, la ciencia ficción o la comedia española casposa-.

Por eso hay que agradecer el esfuerzo a de la Iglesia por dirigir una obra tan interesante como “La comunidad” (2000) -ya que es este film el que demuestra la gran valía del director-. Cierto es que la magistral “El día de la bestia” (1995) es un punto y aparte en las producciones españolas, pero creo que en “La comunidad”el director muestra cierto refinamiento, cuyos tics son perfectamente combinados a un guión muy bien labrado por el siempre interesante Jorge Guerricaechevarria. Por consiguiente, las referencias que toma prestadas guionista y director, son de un interés extraordinario, ya que de la Iglesia siempre intentará que su cine sea muy español y eso hay que agradecérselo -aunque a veces surja una casposidad que no debería aparecer-.

Esa “españolidad” no se vuelve un elemento negativo sino todo lo contrario, al suponer todo un acercamiento hacia el espectador, llevando la historia a un terreno muy conocido para nosotros. La envidia y la avaricia es en realidad el leitmotiv y protagonista de un relato lleno de personajes variopintos y estrafalarios -nadie y recalco, absolutamente nadie es bueno en esta película-, capitaneados por una espléndida Carmen Maura en el papel de Julia, que sabiendo que su trabajo en una inmobiliaria no le ofrece mucho y su marido -un competente José Bonilla- pierde más trabajos de los que encuentra, deciden quedarse unos días en un piso amueblado que muestra a clientes y que por casualidad, encontrará un botín de 300 millones de pesetas en el piso de uno de los vecinos que acababa de morir. Es en este mismo instante, es cuando “La Comunidad” empieza a poner en marcha su engranaje, donde el humor negro entra de forma descabellada en todo su metraje.

El film se muestra como una obra coral -aspecto que le favorece- describiendo a cada uno de los componentes de esa comunidad; personajes que entremezclan las influencias de la oscuridad y mezquindad de Rafael Azcona -como ocurre en los films “El pisito” (1959), “El cochecito” (1960) o “La escopeta nacional” (1978)-, la irreverencia, acción descabellada y surrealismo de Luís García Berlanga -como en “Plácido”(1961) o “El verdugo” (1963)-, el esperpento ya introducido por el escritor Valle Inclán, lo grotesco como herencia pictórica de Goya y finalmente con la influencia del tebeo de Francisco Ibáñez y su notable “La rue del percebe 13”.

Con todos estos ingredientes, “La comunidad” se forja como una tour de force entre Julia que quiere sacar el dinero como sea y los vecinos que harán lo que sea -hasta el asesinato si es necesario- para mantener a Julia dentro del edificio. En este sentido, el guión se las ingenia de todas las maneras, para que el personaje de Carmen Maura se mantenga por cualquier excusa dentro de la comunidad, aspecto que favorece al film en la evolución del metraje que no hace más que complicarse y estallar el nerviosismo del espectador, que desea la fuga de Julia de forma inminente.

Por lo que respecta a todo el plantel coral de esa comunidad de vecinos, todos están totalmente impecables, ofreciendo una galería de freaks muy a lo Tod Browning. De todos ellos cabe destacar, el innegable carisma de Emilio Gutiérrez Caba, al igual que los desagradables -porque realmente se merecen ese calificativo- Sancho Gracia, María Asquerino, Marta Fernández Muro y como siempre la indiscutible Terele Pávez. Pero el hechizo de la película se conjuga junto a una puesta en escena perfecta por parte de su director, que a pesar de quedarse en una misma ubicación, muestra la suficiente variedad de planos y partes del edificio que nunca hacen decaer el ritmo del relato. Por otro lado, hay que alabar la importancia del compositor Roque Baños y su excelente partitura musical, que sabe transmitir el ambiente grotesco y estrafalario de la historia, tomando como referente a Danny Elfmann -sobre todo en su esperpéntica partitura de “Beetljuice” (1988)-.

El tránsito final de la película, se establece en aquel momento en que visualizamos el brutal enfrentamiento entre Emilio -Emilio Gutierrez Caba como el presidente de la comunidad- y Julia, en el que su demuestra que el dinero no tiene dueño, y que cada uno de ellos demuestran la misma hipocresía. Más allá de las racionales explicaciones que da Emilio, para desmitificar la monstruosidad de la comunidad -con una lista de gastos que parte la fortuna del vecino muerto-, la esencia es la avaricia como aspecto motivacional de todos los personajes. En este caso, no se ofrecen dos bandos diferenciados sino que la película fusiona a Julia y la comunidad en un todo unitario, ya que la maldad es presente en todos y lo que son capaces por hacer por 300 millones es más descabellado de lo que nos imaginamos; el asesinato está permitido, la estafa es posible, los engaños son posibles, las amenazas son reales ya que los vecinos se convierten en una pequeña micro-sociedad muy española que demuestra sus más bajos instintos -esa sociedad hostil y rural que vivimos con “La matanza de Texas” se repite en esta película en el ámbito urbano-.

Ya en su desenlace, todo se vuelve una carrera sin tapujos donde salen todos los tics desmelenados del director, que además construye un clímax final muy al gusto de su famosa “El día de la bestia”, aunque esta vez deja las Torres Kyo para proponer una situación parecida en la antigua sede del BBVA de Madrid. La azotea de ese edificio y sus cuadrigas son los protagonistas de una temible carrera por la supervivencia junto a una maleta llena de millones, y es en ese momento cuando el surrealismo se apodera de la película; desde el sórdido salto al vacío de Ramona -Terele Pávez- ,un indiscutible guiño a Matrix (1999) de los hermanos Wachowski, pasando por la irreal planificación del personaje de Julia a punto de morir en las cuadrigas -con unos excelente planos grúas- y el irreverente toque freak con la presencia de Eduardo Antuña vestido de Darth Vader.

De esta forma “La Comunidad” desprende un potencial que Álex de la Iglesia no sabrá llevar a buen puerto en otras de sus películas -aunque en su conjunto su obra cinematográfica me guste mucho-, ya que los problemas que se encuentra el director es en frenar su pretenciosa desmedida que resta credibilidad a la obra por exagerada, aspecto que “La Comunidad” no cumple por no tender a desbordarse a pesar de su enigmático poder visual. Simplemente creo que es una de las películas que retratan de la mejor manera la sociedad española, tan variopinta como deforme , tan hostil como decrépita y tan infame como malvada. Esa personalidad y desparpajo hacen crecer a esta película, que al afrontar en el fondo un material argumental tan universal envejecerá de forma sublime, y esperemos que con los años de la Iglesia vuelva a sorprendernos con una obra tan notable y loable como ésta.

 

8 comentarios:

Max Cady dijo...

Romasanta, fabulosa crítica. Estoy al 100% contigo y suscribo cada una de las palabras que has escrito. Esta cinta con la fabulosa El Día de la Bestia son sin lugar a dudas las mejoras obras del director vasco (aún no he podido ver Las Brujas de Zugarramurdi). Aunque como bien dices, aún en sus obras fallidas o directamente nefastas, siempre alberga su cine momentos absolutamente geniales y delirantes marca de la casa.

Saludos!!!!!!!!!!!!

Romasanta Macias dijo...

Gracias Max! La verdad que le tengo mucho aprecio a Álex de la Iglesia, y es necesario tener en cuenta su papel dentro del cine español. " Las brujas de Zugarramurdi" pssss!!! no sé que decirte! Una lástima de película, que tiene buenas secuencias, buenos actores y buen presupuesto, pero nunca me acaba de convencer, ya sea por Hugo Silva -no puedo con él-, la falta de consistencia de guión o lo falta de humor…pero me gustaría que la vieras!! Porque me parece que soy de los pocos que les gusta Balada Triste de Trompetaque me pareció genial!

Saludos!!!!

Missterror dijo...

"La comunidad" es un clásico por derecho propio del cine español. Como bien dices es el esperpento en un espejo en medio de una gran cuidad, que sólo puede reflejar la imagen más "ruralizada" de la codicia.
Cada personaje es una pequeña joyita, y para los que vivimos en Madrid, es una delicia pasear debajo de esa cornisa con caballos, y quedarse mirando el neón de Schweppes, para sentirte en una película de Alex de La Iglesia, que aunque en la mayoría de sus películas no sea santo de mi devoción , hay otras (como la que nos ocupa) que las borda

Bienvenidos a esta nuestra comunidad y suerte con los vecinos!!!

saludos

May Dove dijo...

Me parece impresionantes tanto tu crítica como la película. Para mi El día de la bestia es el número 1 de Alex, pero esta no le va muy a la zaga. Es muy divertida pero también muy loca, histriónica. Me encanta!
Carmen Maura es que es un 10 de mujer y de actriz!

May Dove dijo...

Por cierto, El Pisito... :____________)

Romasanta Macias dijo...

Gracias May Dove!!! La verdad que adoro esta película, y bueno EL Pisito y El cochecito otras dos joyas de nuestro cine, con muy buen humor negro y mala baba,jajaj! ;)

TED BUNDY dijo...

"La comunidad" es una de mis películas españolas preferidas. Terrorífica.

Su director es un buen cineasta y no es un gran director. Creo que no sabe darle un buen final a la mayoría de sus películas. Aún así, es un realizador a tener en cuenta.

Buena crítica.

Felices fiestas.

Damien Thorn dijo...

Enhorabuena por tu estupenda crítica!
Absolutamente de acuerdo contigo.
La comunidad es un antes y un después en el cine patrio en muchos aspectos, y la Maura está que se sale, arropada por lo mejorcito de nuestro cine (resalto como siempre a mi querida María Asquerino).
Un saludo y felicidadesssss!

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