domingo, 31 de agosto de 2014

Crítica: The Hypnotist

Ni al punto de ser somnoliento ni fascinante, el thriller sueco The Hypnotist (Hypnotisören) convierte el best-seller internacional de Lars Kepler, adorado por la crítica en una caldera decepcionante de noir nórdico. Aunque el apetito por los libros, TV y películas de esta línea muestra pocos síntomas de disminuir alrededor de Europa y cualquier otro lugar, este cuento ubicado en Estocolmo sobre un viejo lobo policía que investiga un homicidio múltiple con la ayuda de un poco ortodoxo psicólogo, es poco probable que atraiga nuevos reclutas al género. Las expectativas brillan más en Escandinavia, donde Kepler – realmente el nombre artístico del dúo de marido y mujer – se ha posicionado astutamente a la par de Jo Nesbø como herederos del fenomenal éxito que trajeron Henning Mankell y Stieg Larsson. 

Un gancho comercial considerable en el norte es la vuelta a casa del director tres veces nominado al Oscar por la Academia, Lasse Hallström, tras un hiato de un cuarto de siglo en Hollywood que cedió el paso a hits como ¿A quién ama Gilbert Grape?, Las normas de la casa de la sidra y Chocolat. Pero el muy capaz director muestra no tener un estilo particular por el género que previamente había ignorado, sino que nos muestra un producto que parece más el piloto extendido y resbaladizo de una serie de televisión oscura en vez del nacimiento de otra franquicia a gran escala. 

Los productores de The Hypnotist han expresado, sin embargo; esperanzas optimistas que el actor principal, finés; Tobias Zilliacus ofrecerá nada menos que otras siete películas como el investigador arisco y taciturno Joona Linna – la tercera novela de la saga ya está traducida en inglés. 

Desde que ganar el Golden Globe por My life as a Dog (1985) moviera la atención de Hollywood sobre su persona, Hallström ha sido asociado con adaptaciones brillantes de novelas de cultura media famosas, su éxito dependiendo en gran medida de la calidad del guion. Aquí el guion está en manos de Paolo Vaciarca, cuyo único crédito previo en gran pantalla es el spinoff familiar Hotell Gyllene Knorren – una elección sorprendente para el tardío desvío de Hallström al mundo triste del procedimiento policial. 

Y mientras que la novela de Kepler – el año pasado nominada como una de los diez mejores por la revista Time – divide su foco de manera perfecta entre el investigador federal Joona y el psicólogo Erik Bark (Mikael Persbrandt – In a better world), la película falla en encontrar el balance apropiado. Aprendemos poco sobre Joona aparte de que ronda los cuarenta, está soltero, no tiene hijos, y es un perfeccionista dedicado. Mientras que el insomne Bark tiene un cuadriculado pasado profesional, un matrimonio problemático con la artista Simone (la mujer de Hallström, Lena Olin) y un joven hijo, Benjamin (Oscar Pettersson) que es adicto a los videojuegos violentos y tiene un problema de sangre hemofílica. 

El último detalle lanzado a la narrativa con un golpe seco, y cabe decir que se convierte en un giro de guion crucial en las últimas escenas cuando Benjamin es secuestrado por un intruso nocturno. Este malhechor en la sombra quiere prevenir la participación (no oficial) de Bark en el último caso de Joona, que pivota entre asaltos que han dejado a tres miembros de una misma familia cruelmente asesinados y un cuarto adolescente Josef (Jonathan Bökman), comatoso en el hospital. 

Las capacidades de mesmerismo de Bark son tan avanzadas que es capaz de conversar con el chico inconsciente – uno de los primeros desarrollos que restan credibilidad en el aislamiento y que gradualmente se acumulan hasta que en el clímax van rondando sobre un precipicio peligroso de absurdidad. No ayuda que no haya apenas sospechosos a la vista, y que los arenques rojos desparramados en nuestro camino sean tan conspicuamente leves; en una película que se mueve atropelladamente sin llegar nunca a ofrecer un momentum o establecer un personaje distintivo por sí mismo. 

The Hypnotist sin embargo consigue ejercer cierto embrujo gracias al dúo protagonista Persbrandt y Zilliacus, que encuentran productivamente diferentes registros de pesimistas barítonos y serios como dos personajes ligeramente sub-escritos con potencial de crecimiento y profundidad en futuras entregas. El director de fotografía Mattias Montero se mantendrá en el equipo, esperemos; ya que captura un Estocolmo pintoresco y helado hasta la mínima expresión, en una producción cuya intensidad sombría queda más destacada por el score siniestro y no intrusivo de Oscar Folgeström. 

La segunda adaptación de Kepler, The Paganini Contract, está en pre-producción y será dirigida por Kjell Sundvall – quien, como Hallström; obtuvo su mayor exposición internacional dirigiendo videos musicales para súper grupos como ABBA. En contraste con el trotamundos Hallström, sin embargo; Sundvall ha permanecido más como un chico de casa, y es más conocido por policíacos de televisión y cine con su personaje policía Harry Beck.


2 comentarios:

Max Cady dijo...

Estupenda crítica TWG. Aunque soy un apasionado de la novela negra, debo reconocer que las únicas que realmente me ha enganchado y fascinado de las que provienen de los países escandinavos (incluyo aquí también las de Islandia) son las ofrecidas por el maestro Jo Nesbo y en menor medida algunas de Hennig Mankell. ¡Qué ganas de que alguien competente lleve a la pantalla las historias de Harry Hole!

Lo cierto es que El hipnotista (Hypnotisören), la novela firmada por Lars Kepler, aunque entretenida es una novela que no me produjo ninguna fascinación y cuando supe de su adaptación cinematográfica sólo me provocó indiferencia. Leyendo tu estupendo análisis entiendo que es una aceptable cinta, que sin ser ninguna maravilla al menos entretiene (como a mí me sucede con la novela). En fin, para uno de esos días que no tenga nada que hacer (ni tan siquiera macramé) y quiera comprobar cómo otros han imaginado aquello que leí.

Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

May Dove dijo...

Desde luego, es un pasa ratos. También decir que es una película que entretiene porque su historia engancha y eso es gracias al libro no tanto a la película. Pero bueno, yo creo que no está de más darle una oportunidad y teniendo en cuenta que se convertirá en saga, nunca está de más tenerla por la mano ;)

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