martes, 9 de diciembre de 2014

Crítica: The Poughkeepsie Tapes

Me rindo. En mis ataques de cinefagia extrema he devorado tantísimo cine malo de terror últimamente, con la casualidad de que gran parte era del subgénero “Falso documental-Found Footage-Mockumentary” que estúpidamente iba auto aplicándome las teorías de condicionamiento clásico de los perros de Pavlov y sólamente con detectar uno, me entraba un sarpullido tremendo. Con el sosiego que da la reflexión y la revisitación de buenas obras he de reconocer que sí, que el subgénero, en su esencia y naturaleza, me gusta. De hecho a veces hasta me encanta. Después de lanzarme esas pedradas virtuales y mentales a la cabeza que obvia y claramente merezco, me explicaré.

En un intento por recopilar las películas más traumáticas, impactantes y chungas que han dejado huella en mi cabeza, veo que muchas de ellas son de -estupendos- found footages, como el que aquí nos ocupa. Una cinta bizarra, hiperrealista y friki que resume el espíritu y fundamento del subgénero, tan al alza en la cinematografía alternativa de las últimas décadas, básicamente por sus escasos requerimientos técnicos y financieros. 

Pero realmente el fenómeno no es cosa de unos años, de unas décadas. El falso documental nace casi a la par que el documental, que registra en soporte fílmico con diferentes intenciones un acontecimiento determinado, pero la repercusión lograda por “El proyecto de la bruja de Blair”, peli que no me canso de criticar, pero que supuso un cambio radical en la manera de ver cine, ha unificado una gran cantidad de producciones de distinto pelaje, calidad y resultado, pero lo suficientemente sólido como autónomo subgénero. 

Un falso documental entendido como tal, sería la antítesis del documental, es decir, el engaño no documentado. Craso error. Un falso documental no es más que un documental, que sigue los mismos procedimientos de elaboración, documentación, análisis y estudio, el mismo lenguaje plástico y ritmo narrativo transparente, enfocados no a registrar un hecho real, sino una ficción, pero bajo el aspecto formal del documental clásico. Para ello, hay que dotarlo de un enfoque propio, un lenguaje adecuado y un rigor absoluto para tratar de colarnos que lo que vemos es una realidad. Y para lograr esa realidad hay que acudir, apartándose del rigor documental, al elemento actoral e interpretativo reforzado con un guión que de por hecho que el espectador tiene los conocimientos suficientes sobre lo que se nos va a contar como para alcanzar un nivel elevado. Así, con unos buenos actores, unos datos rigurosos o al menos con la apariencia de serlo que contribuyan a la credibilidad de la historia será lo que haga que el espectador perciba lo que se cuenta en pantalla como cierto y se logre ese engaño, ese juego de realidades y ficciones indiferenciadas que es el máximo nivel que se puede conceder al género. Porque aunque la edición y los créditos lo desmientan, la finalidad no es otra que entretener y vulnerar la percepción de lo real. 

Por otra parte, como resultado natural del falso documental nace el found footage, el metraje encontrado. Aquí los requisitos son otros de partida. La técnica amateur, el uso de las tecnologías al alcance de la mano del espectador y la espontaneidad sorpresiva serán los marcadores que logren ese efecto de voyeaur pretendido. Con elementos tan sencillos puede lograrse algo en el género de terror mucho más destacable que en el resto: la empatía obligatoria al hacernos cómplices absolutos puede acabar resultando espeluznante. 

El problema principal de estos subgéneros es que la poca imaginación de directores, a veces con recursos, otras ni eso, acaban resultando tan tramposos que se auto evidencian por sí solos. Planos imposibles, ediciones de sonido, intrigas agotadas, acaban aburriendo y no consiguiendo ni por un solo segundo la sensación vanguardista de realidad pretendida. 

The Poughkeepsie Tapes es un estupendo e ingenioso falso documental elaborado con metraje encontrado, que nos relata las andanzas terroríficas de un asesino despiadado durante un periodo de diez años en los que no ha dejado de grabar rigurosamente cada uno de sus crímenes. 

La película empieza con la propietaria de la casa en un pueblo del estado de Nueva York donde vivió el asesino y se encontraron infinidad de cintas en las que, sin identificarse al autor, se encontraban registrados su perturbadores y brutales crímenes y torturas. 

Entonces, documental y metraje grabado cámara en mano se van intercalando para asistir por ejemplo a una clase de criminología donde se estudian las famosas cintas o a diferentes entrevistas policiales.

La película destaca sobre todo por su estupenda estructura y el tratamiento de sus imágenes, que sin mostrar demasiada sangre y víscera, resultan aún más impactantes y bizarras. En concreto, una secuencia en la que el asesino graba a una chica en ropa interior tratando de explotar un globo con sus nalgas nos dice mucho de lo retorcido y cabrón del sujeto y se queda en la cabeza, imborrable. La cinta es una propuesta absolutamente creíble, sólida y que resume a la perfección los parámetros de calidad que toda buena peli de este género debería tener. 

Además, logra horrorizar con su tono insano y pervertido, con un vigor dramático fabuloso y una verosimilitud totalmente acertada. Si se visionase sin saber realmente lo que es, la experiencia sería absolutamente perturbadora, ya que aún a sabiendas, logra el escalofrío contínuo gracias a su atmósfera sucia e hipnótica logradísima, las imágenes diferenciadas y estupendamente tratadas-distorsionadas y la dirección del reparto. 

He de admitir que aunque cuando vi The Poughkeepsie Tapes tenía más que claro que aquella no era una historia real, pero en plena paranoia decidí no analizarla bajo una lente técnica ni un juicio facilón buscando errores actorales, fallas en la trama, ediciones inoportunas y demás. Tras un cuarto de hora estaba aboslutamente absorto, shockeado, gracias al espectacular esfuerzo que su realizador, John Erick Dowdle-director después de Quarantine- pone y gasta en su búsqueda de un realismo francamente desconcertante que hacía que después de haberla visto aún me plantease si no había algo de real !!!! 

La cinta toca el lado más perverso y oscuro de la naturaleza humana y su tono hiperrealista, la fotografía de Shawn Dufraine, sus fabulosas interpretaciones-los personajes se nos presentan bajo una vulnerabilidad escalofriante-y su derroche de buena técnica la convirtieron en un nuevo clásico de culto tras su proyección en el Festival de Cine de Tribeca que fue su plataforma definitiva. Desde luego, está en esa lista de películas que me perturbaron y difícilmente volveré a ver. Tal vez para no llevarme nuevamente al desengaño. Tal vez.


10 comentarios:

May Dove dijo...

Socorro. Qué película tan dura y traumática. La verdad es que a veces el found footage está tan manido que metemos todo en el mismo saco y hay auténticas joyas sueltas por ahí.
Sin mostrar demasiado, es absolutamente terrorífica. Tu crítica, excepcional :)

Missterror dijo...

Después de esta clase magistral de found footage y falso documental de la mano de un experto (porque amigo, te tragas todas las propuestas de este estilo disponibles, y las que no, también!!!), seré la primera (y supongo que no la última) en decir que "The Poughkeepsie Tapes", junto con "Megan is missing" son las dos puntas más afiladas de la estrella que compone este subgénero.
"The Poughkeepsie tapes" es una película dura, sucia, dramática, y sobre todo terrorífica, y más que por el despiadado asesino y sus prácticas, por los comentarios y pensamientos de esa víctima que todos tenemos en mente. Hablas sabiamente de control y vulnerabilidad y ahí das en el clavo de lo que significa esta película, porque si duda habla de muchas más cosas que el dolor.Imprescindible.

Saludos

May Dove dijo...

Missterror, yo también pensaba en Megan is missing cuando leía ayer la crítica. Sin lugar a dudas, las dos mejores propuestas de este género del terror!

Chanpoo dijo...

Creyendo que la había visto, anoche me la "volví a ver" y, o bien tengo ya Alzheimer o realmente no la había visto. La película está bien, pero para verla ahora, me dejó algo frío. Quizás en su momento fue un peliculón, pero ahora esta temática está sobrexplotada. No digo que sea mala, al revés, tiene atmósfera y engancha; solo que mi puntuación seria menor. Creo que tu capacidad de trasmitir y la pasión que le imprimes a tus reseñas provoca también que luego el producto se devalúe, no sé si me explico... En fin, solo era mi granito de arena.

Anónimo dijo...

que mala review, te tardas demasiado para hablar de la pelicula, y cuando lo haces son puro spoiler, tuve que dejar de leer, mejor me la miro sin saber nada

May Dove dijo...

gracias anónimo por tu gran aportación...

Damien Thorn dijo...

May, gracias por ser mi defensora de plateada armadura!
Anónimo, lo dicho, gracias por entender tan bien en qué consiste una crítica.
Chanpoo, es cierto que el tiempo afecta a muchas pelis como esta, que sin dejar de agobiar, no es lo mismo que en su primer visionado.
MissTerror, coincido absolutamente contigo. Son dos imprescindibles y bastante traumáticas ambas.
May,gracias de nuevo, y en serio, te acabará pasando como a mí con el found footage... Hay obras maestras!!!!
La más reciente: The taking of Deborah Logan, mucho menos traumática, pero excelente como peli de terror.
Saludetes y gracias a todos!!!

MaRVeLiuS dijo...

Saludos.

Al igual que el autor me declaro un fan del falso documental aun cuando también me he chutado cada bodrio de este genero, y aunque al inicio esta película me estaba costando mucho trabajo al final quede impactado.

La cinta comprueba que al igual que en el resto de géneros, basta con estructurar bien una historia y conocer de lo que se quiere hablar para generar calidad, si le sumas el presentar este trabajo en una forma que todo el mundo pueda entender (vaya, con manzanitas) te quedara de resultado un buen trabajo.

Damien Thorn dijo...

Marvelius, muchas gracias por tu acertado comentario!
Es realmente una propuesta inteligentísima y uno de los metrajes encontrados mejor aprovechados!
Un placer coincidir en estos gustos fricazos.
Saludetes, amigo

Bieitols dijo...

Intensa. Brutal. Inteligente. Bizarra. Y demoledora como pocas.
Clase magistral de Found Footage. Y de cine. Y de documental.

Pocas películas he visto de este nivel. Auténtica patada en el páncreas!

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