martes, 27 de octubre de 2015

Crítica: The Invitation

La radiante ganadora del festival de Sitges de este año (cosa que, lo siento, pero sigo sin compartir) es un potente, correctísimo e intrincado thriller bastante bien ejecutado y muy bien interpretado. El problema es que no estamos en Cannes. Ni en Sundance.Y si la trayectoria de los últimos años ha dejado claro lo que se premia, pues como la cosa siga así, apaga y vámonos. Que no digo yo que la peli desentone más que “I Origins”, ni mucho menos. Pero que en una edición PLAGADA de cintas de género bastante brillantes, novedosas y audaces, se premie una cinta con reminiscencias-cultistas, sí-a eso que los hipsters llaman distopía y a pelis de calidad indudable, pero donde el terror y el fantástico brillan por su ausencia nos puede llevar a una mala idea de globalización donde “Nacho Vidal se la trufa en el maizal”, podrá competir con “Once apellidos manchegos”, “La muerte contigo”, de Coixet o el último corto de animación serbio herzegovino. Y no, coño, Sitges es Sitges.

Sitges son mis medio vacaciones. Mi quincena obligatoria en la empresa, mis ahorros de todo un año para pagarme el pase completo y el hotelucho a precio de Ritz, mis noches durmiendo dos horas para contarles a mis cuervos todo cuanto veo. Y me jode. Porque no puedo decir que la peli es mala, o porno, o comedia, o un corto de animación. Es un thriller intenso, que viene arropado por críticas excelentes y que el jurado de este año ha decidido primar por encima de todo cuanto antes he dicho que Sitges supone para mí. Pataleo, pataleo y pataleo.... Y al tema:

La película tiene una buena premisa, fabulosa de hecho, desconcertante, que atrapa nuestra atención de inmediato. Una pareja acude a una casa donde han sido invitados no saben muy bien por qué. Una vez allí, la cosa se pone raruna, feuna y pelín cucutrás, porque no hay nada que celebrar, hace años que no se ven pero tampoco parecen tener que contarse nada los unos a los otros, lo que hace de esta primera parte de la peli algo bastante inquietante, que a mí, no sé por qué, me traía a la mente “Coherence”, que no tiene nada que ver.

Aún sumido en el más profundo dolor, tras la reciente muerte de su hijo,Will (Logan Marshall-Green) acaba aceptando a regañadientes esa invitación a cenar a casa de su ex mujer y su nuevo marido David (Michael Huisman), que han reunido a un grupo de sus viejos amigos, con algunas nuevas incorporaciones, una pareja a los que conocieron en un grupo de autoayuda (una secta, vamos), que hacen de la reunión algo torpe e incómodo.

Por si las cosas no estaban ya raritas, el tema empieza a ponerse chungo, con los sectarios problemáticos, la anfitriona totalmente puesta, vídeos de sacrificios sectarios, juegos rarunos, todas las puertas cerradas y ninguna intención de que los invitados se vayan... De momento.

Hasta aquí la cinta se hace lenta, con un ritmo insano, pausado y enfermizo que hace muy difícil seguir sintiéndose atraído siquiera por ese misterio a resolver.

De golpe y porrazo todo se aclara (no sé si debo o si quiero desvelarles el qué), mediante las conversaciones entre esos amigos-desconocidos y algún flashback y es cuando la peli se convierte en la clara ganadora, no sé si de Sitges, pero de allá donde se presente, porque lo raruno, lo feuno, lo catacróker se vuelve salvaje, descarnado y muy potente, con un ritmo rápido, natural, chispeante y desquiciado, funcionando como un reloj con esos secretos que se revelan, pero que insisto, siguen bien alejados del terror y el fantástico que es lo que debería premiarse aquí.

Vale, algunos de los temas que trata, la muerte, la desaparición, las sectas y los suicidios colectivos son lo suficientemente inquietantes como para tener presencia en un festival como éste, y más teniendo en cuenta su sorprendente y soberbio final, un tour de force inmejorable donde la violencia explícita hizo las delicias del público asistente que ovacionó la escena final de la peli como pocas veces he visto.

La película toca varios temas:las sectas, el dolor, la muerte, lo políticamente correcto, la amistad y todo funciona. Pero el tema principal es cómo gestionamos cada uno la perdida y el dolor y lo hace de manera notable.

Karyn Kusuma no descubre la pólvora, pero por mucho que me pese, la usa estupendamente. En su primera mitad “The invitation” se centra en una cena incómoda, entre personajes que se sienten incómodos y donde una verdad incómoda permanece oculta.

Eso lo hemos visto mil veces, desde “La soga” a “Adivina quién viene esta noche”, sin ir más lejos. Pero lo que a continuación hace la directora y sus guionistas si es meritorio, dotando el drama aburridillo del principio de un aire de thriller psicológico que ahónda en la pérdida de un ser querido y en las diferentes formas de sobrellevarlo o gestionarlo saludablemente.

Y si hay algo a destacar, y llámenme loco, es la clara influencia tarantiniana a la hora de usar la narrativa no lineal en su obra, desvelando ápices de un misterio mientras construye otros, convirtiendo lo que debería ser el eje y centro de la cuestión en un foco accesorio de la parábola. La cinta tiene también la virtud de que pasada su primera parte, uno no deja de plantearse una y mil posibilidades, tratando de entender las “verdades” tras los personajes.

En la cena tenemos a Will (ex marido de Eden) que ha llegado acompañado de Kira, David, el nuevo marido de Eden, Tommy y Miguel, una pareja gay, Ben, que acude solo, Gina, cuyo acompañante se ha retrasado y Claire, una mujer soltera, todos en la treintena.

Por momentos, el panorama que se masca es una mezcla entre Berlanga y Buñuel, entre “El discreto encanto de la burguesía”, “El ángel exterminador” y “La escopeta nacional”. Ninguno de ellos parece tener las habilidades sociales suficientes para que la cena resulte medianamente agradable. Y las conversaciones son impersonales, tensas y torpes, evidenciando que hay algo que desconocemos y que les ha desunido y distanciado. La aparición de Sadie y Pruitt pone las cosas al límite, y aunque me encantaría no les voy a hacer spoiler, puesto que si merece la pena algo, es llegar virgen e inocente a la trama.

Las interpretaciones en general son correctísimas, destacando las de los dos protagonistas, y el guión, bastante redondo, acaba sacando punta a todo y mostrando una mala leche inesperada que hacen que La invitación gane enteros.

El trabajo de dirección de Karyn Kusama (Girlfight, Jennifer´s body, Aeon Flux) es simplemente maravilloso, impecable, a lo que hay que destacar un elaborado trabajo de fotografía y el diseño de sonido, que añade tonos de amenaza para un ambiente ya de por sí bastanteque perturbador e inquietante.

Y la recta final, a pesar de ser unos 10 minutos de los 100 que casi dura, es trepidante y hace que la experiencia merezca totalmente la pena.

La pena, no La Mejor Peli en Sitges.


9 comentarios:

Patrick Bateman dijo...

Pues yo lo siento, pero no comparto la opinión. No sé hasta que punto influye saber de antemano que era la ganadora, pues la vi en la maratón final del domingo.

Aunque es habitual no coincidir nunca con la película premiada por el festival, al menos al 100%. Desde que asisto al festival, solo coincidí plenamente en 2010, cuando ganó Rare Exports. Las ediciones restantes, me han parecido simplemente películas correctas (no como para ganar), no las he visto, o directamente, no me han gustado.

Al margen de la discutible ganadora, otro año más, en eso estamos de acuerdo. Como película en sí, me ha parecido bastante normalita, incluso algo tonta por el tramo final.

Y es que hay cosas que no me cuadran en la historia, sobre todo, cuando llega el golpe de efecto final, que tira por tierra muchas de las reacciones y decisiones del como y porqué de los invitados. Detalles que no voy a desvelar para no chafar la sorpresa a quien no la haya visto todavía.

En fin, una tontada con un aprobado justito.

damien thorn dijo...

Duro,mr Bateman!!!!!!
desde luego,cuanto más se reflexiona,menos interesa,y no debería...
Geacias x tu comentario,saludete

Patrick Bateman dijo...

No pretendía ser duro. XD. Es la sensación que me quedó al acabar la película.

Saludos.

Claudia peñayos dijo...

A mi tampoco me pareció apropiada ganadora de este Festival.¡ Me gusta mucho tu trabajo, señor Damien!

Diego Peñayos dijo...

TOTALMENTE DE ACUERDO CON USTED, MR DAMIEN. ADEMÁS, ¿QUE PASA ESTE AÑO QUE SE DA TANTO BOMBO A LAS PELIS SOBRE SECTAS? UN ABRAZO MALIGNO...

Marcos ESTÉBANEZ VALLINA dijo...

Gracias pequeño maligno por iluminarnos y hacernos reír a la vez! A mi me gustó mas que a su Malignidad, aunque me preocupa estar convirtiéndome en un hipster a destiempo!!

Males Herbes dijo...

Solo hace falta hacer un repaso a la historia de los premiados en Sitges para ver que siempre ha sido un festival con una visión amplia y ecléctica del cine fantástico, nunca se sabe por donde va a salir el jurado. Entre las premiadas historicas hay pelis tan poco "Sitges" como Terciopelo Azul, de David Lynch; Europa, de Lars Von Trier, o The Pillow Book, de Peter Grenaway.
Será mas o menos discutible, pero no es una cosa reciente. Nunca se sabe por donde saldrá el jurado.

Unknown dijo...

WTF? Es lo primero que me vino a la mente después de verla. Un puto coñazo. El planteamiento y la idea es buena, pero el desarrollo es lento, agonico, pretencioso y vacio. Si al menos los personajes tuvieran alma y buenos diálogos, te importaría saber que pasa con ellos.. Pero es que al final.. me da tan igual.. No es que sea previsible (un poco si), pero es que pierde tiempo en visiones, flagelaciones y miradas al vacio que no aportan nada de nada. Para un capítulo de En los límites de la realidad.. bueno, podría funcionar y muy bien, pero es que aburre más que agobia. Pretenciosa, hípster y mal desarrollada.

Rayner Gonzalez dijo...

Joder. Hipster? Qué mal y tonto estas. Pero bueno la película no va de los personajes si no de Will (el padre) y Edén. Si no sabes entender eso ni para que debatir.

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