jueves, 6 de julio de 2017

Twin Peaks 2017, la nueva temporada

"Just beneath the surface there is another world, and still different worlds as you dig deeper". David Lynch. 

Delante de una caja de cristal hay un joven atento a lo que pueda aparecer en su interior. No sabemos si lleva ahí sentado semanas, meses o años, tampoco él sabe qué es lo que podría salir de ese pequeño y misterioso cuadrado oscuro. Esa escena resume muy bien el universo cinematográfico de David Lynch, en el que cualquier punto oscuro podría servir para adentrarse en un universo paralelo. En Twin Peaks la Logia Negra se encuentra más cerca de sus habitantes de lo que podríamos imaginar, al igual que debajo de un vistoso jardín de flores azules hay insectos que se devoran los unos a los otros para sobrevivir. Ésto lo muestra explícitamente el propio Lynch en el inicio de su obra maestra Blue Velvet, 1986, película que mejor representa su cine y que está íntimamente conectada con Twin Peaks, no solo por el ruiseñor del final de la película que también aparece en el inicio de la serie o por la oreja enterrada que se repite en ambos formatos, sino también por cierto trasfondo en la línea argumental.
En el último capítulo de Twin Peaks emitido en el año 1992 tiene un gran protagonismo la Habitación Roja. En ella entra el agente Cooper y se encuentra con el Gigante, con el Enano, con Bob, Leiland, Windom Earle y con las difuntas Laura, Madeleine, Annie y Caroline. Con este último capítulo Lynch consiguió tomar de nuevo el control de Twin Peaks, poniendo orden a una serie que se estaba perdiendo por carreteras secundarias (en las historias de varios personajes secundarios) y se alejaba de su trama central. David Lynch supo cerrar de forma muy inteligente la serie en apenas 45 minutos y dejar varias líneas abiertas a una posible continuación (el regreso de Twin Peaks siempre fue una opción). En este último capítulo tienen lugar varios sucesos que son de mucha importancia para el actual regreso de Twin Peaks, principalmente por la entrada de Cooper en la Logia Negra que hará que no vuelva a ser mismo y, como si de un sueño premonitorio se tratara, por las conversaciones que tienen lugar en la Habitación Roja. El Enano avisa a Cooper “when you see me again, it won´t be me”; Laura Palmer le dice “I will see you again in 25 years”; y ante una taza de café que por momentos fluye y en otros es sólido, el Gigante habla de la dualidad como argumento central “one and the same” y presente desde el inicio (Laura y su prima o el propio título “Twin Peaks”, todo tiene un punto y un contrapunto, la eterna lucha entre el bien y el mal). Son tantas las claves que se dan que, si alguien no tiene tiempo de ver de nuevo Twin Peaks desde el inicio, antes de empezar la nueva temporada mi consejo es que vea al menos este último capítulo que ayudará a recordar los principales misterios de Twin Peaks.   

Personalmente por mi cabeza empiezan a surgir a borbotones los recuerdos al escuchar de nuevo la melodía de Angelo Badalamenti que abre Twin Peaks. Ver una película de David Lynch es como atravesar un museo de arte moderno, adentrarse en salas y observar obras cuya genialidad o intrascendencia está separada por una delgada línea que depende del punto de vista de quien las mire e interprete. Twin Peaks abarca todos los géneros cinematográficos (ciencia ficción, terror, gore, drama, comedia), y a la vez varios movimientos artísticos (surrealismo, expresionismo, dadaísmo, futurismo, etc.). Hay auténticos Happenings (como decía el Gigante "It is happening again") y momentos muy pictóricos como cuando Laura Palmer se quita la cara y aparece una luz en el lugar de su rostro al estilo de Francis Bacon. Pero es principalmente en el inicio del capítulo 3 y en el expresionista capítulo 8, que sacará de quicio a muchos porque carece de una narrativa al uso, donde Twin Peaks deja de ser una serie o una película y se convierte en un lenguaje diferente que fluye sin importarle el cuándo el dónde ni el por qué, y ojo, porque es terror en estado puro (protagonizado por los Woodsmen) y con un fundamental salto al pasado que podría explicarnos el origen de Bob. Todo ello aderezado con un concierto de NIN cuya canción forma parte del mismo leguaje que emplea Lynch.   

Dada la peculiaridad de la historia y lo pintoresco que resulta todo en Twin Peaks me sorprende el altísimo grado de aceptación que está teniendo. Me parece una historia muy volcada para fans de la serie o de Lynch en general y no para todos los públicos que, en cualquier caso, no dejará a nadie indiferente. Habrá a quien le guste y se meta de lleno en la historia y habrá a quien no le interese y se aburra, pues no faltan detalles en casi todos los capítulos que pueden irritar a los que busquen algo más convencional y odien los sinsentidos (aunque es bastante evidente que Twin Peaks no es convencional). Yo me alegro por Lynch y por esos aplausos en Cannes que tanto le emocionaron, precisamente en el lugar donde años atrás fue abucheado por Fire Walk With Me (por cierto, muy de actualidad en esta temporada por su argumento).   

El mundo Twin Peaks ahora está presente en todos los lugares, un motel, un casino, una cafetería, un bosque, si algo logró Lynch es el haber creado una atmósfera tan personal e identificable como una marca registrada renombrada. Qué esperar de un lugar en el que quienes dan los consejos son el Gigante, Lady Leño y el brazo del manco (un árbol sicomoro, que tan presente estuvo en el momento que Cooper entró en la Logia Negra, ahora con cabeza de gusiluz y que probablemente sustituye al personaje del enano... Está claro que reina el desconcierto, el delirio y la perturbación. Pero pese a tantos elementos comunes entre pasado y presente, todo hay que decirlo, si Twin Peaks hace 25 años estaba muy cerca del estilo de Blue Velvet, el nuevo Twin Peaks está mucho más cerca del estilo visual que actualmente tiene Lynch, visto en esa evolución suponen Lost Highway, Mulholand Drive e Inland Empire, aunque con reminiscencias a sus obras pasadas (Eraserhead, 1977). 

En los primeros capítulos se abrieron múltiples argumentos y se nos presentaron a un sinfín de personajes, por lo que la historia podría tomar múltiples caminos. La trama principal, por mencionar una, es la coexistencia de Cooper y su Doppelgänger (Mr. C), porque tras varios kilos de Garmonbozia (sustancia a base de maíz y aceite de coche quemado muy presente en estos lares y tan nutritiva para la Logia Negra), ¡Cooper vuelve! pero no será el que todos conocíamos, ahora está en el cuerpo del personaje Dougie y es como un niño con todo por aprender. El que esté perdiendo la paciencia con este aprendizaje le diré que en el capítulo 7 muchas cosas adquieren sentido, aunque tengamos que ver a un tío barrer un bar durante 5 minutos (marca de la casa). Además del enigmático argumento, también son muchas las escenas que están trascendiendo ya sea en miles de comentarios o en memes. Si ya en la primera temporada se hicieron icónicas varias imágenes como la de Hawk  aguantando un cubo lleno de piedras con unos guantes de cocina puestos o a Cooper saboreando su café negro y su cherry pie, cada capítulo de esta nueva temporada nos deja una imagen o escena para el recuerdo, como a Dougie gritando "hellooooo" mientras explota máquinas tragaperras o a Jerry Horne gritando "I think I'm high!

Twin Peaks es una trama de 360 grados, a veces lo importante o lo más curioso no está en el centro de la imagen y sí lo está en un rincón o en lo que no se ve. Todo está ahí por alguna razón y son cientos las teorías que se están comentando semanalmente sobre cada situación. Yo por ejemplo veo nueves. Sí, sí, ¿estaré soñando? En un poste eléctrico tras una atropello se puede ver el número 324810, un cartel a la entrada de Twin Peaks nos muestra que su población es de 51.201 habitantes, la habitación de Cooper es la 315, Laura Palmer murió en el 1989... todos los números suman 9, al igual que el número de capítulos (18), la suma de las letras de Twin Peaks o de las letras de los omnipresentes Sycomorus, y la propia fecha escogida para el estreno de tan esperado regreso, el 21.5.2017. Puede ser una superstición de Lynch/ Frost, pero no creo que sea una casualidad ¿o es paranoia mía? (9 = grado superior de consciencia para abrirnos a otros mundos). Reconozco que tal vez estoy viendo nueves donde no los hay, pero esto es una de las ventajas y efectos de Twin Peaks, que da pie a que todos y cada uno de nosotros podamos crear nuestra propia teoría e imaginar nuestra noche inventada (con o sin cohetes naranjas). Todo es tan desconcertante como la pregunta que Mike hace a Cooper: "Is it future or is it past?" 

Pero lo mejor de todo es volver a ver a los  añorados personajes, Cooper, Hawk, Lucy, Andy, Shelly... A los que realmente echaba de menos. Por Twin Peaks desfilan decenas de  actores conocidos a través de apariciones de mayor o menor relevancia, como Ashley Judd, Jennifer Jason Leigh, Duchovny, Laura Derm, Michael Cera (vestido de Marlon Brandon), Harry Dean Stanton o el propio Lynch (recordemos que en el pasado ya pasaron por este universo artistas como David Bowie y Chris Isaak), pero hoy el protagonismo total es para Kyle Maclachlan  que brilla como nunca interpretando diferentes personalidades y mención especial para Naomi Watts, que en cada aparición se come la pantalla, y para  el recientemente fallecido Miguel Ferrer, actorazo.  

Y en el final de cada capítulo, Twin Peaks nos invita a tomar la penúltima copa en The Bang Bang Bar, local en donde cada noche suena música en directo. Y yo me pregunto ¿Dónde puedo encontrar un bar así? Sin duda necesito una noche de reencuentros con esa atmosfera trascendental.  Hasta ahora el tema que más le pega a la atmósfera de la serie es el de Chromatics (con Ruth Radelet en el lugar del que nunca debió bajar Julee Cruise, a ver si la volvemos a ver), que nos lleva a uno de los momentos más emotivos y nos sumerge en la más profunda nostalgia al volver a ver a James, bastante maltratado en la ficción y en la vida real, a quien Shelly rinde homenaje con sus palabras "James was always cool", finalizando así el capítulo piloto mientras el tema Shadows suena de fondo con una letra que habla precisamente de nostalgia: 

"At night I'm driving in your car 
Pretending that we'll leave this town... 
And now you're just a stranger's dream" 

Lo mejor: 1) el reencuentro con unos personajes que echábamos de menos; 2) ver el binomio formado por Lynch y Frost desatado, mostrando todas las claves de su universo (me encanta cuando un director tiene tal libertad que puede hacer lo que quiera sin tener en cuenta qué pensará el espectador). Sin duda, recordaré el 2017 por ser el año en que Lynch hizo una película de 18 horas.

Lo peor: 1) No está el Sheriff Truman (Michael Otkean, retirado), la química que tenía con Cooper era inigualable, a la altura de cualquiera de las mejores duplas de la historia del cine. Menos mal que nos queda Hawk (Michael Horse); 2)  aunque es pronto para decirlo, noto que hay bastante diferencia entre las escenas de un mismo capítulo, pero quizá todo adquiera sentido al final y podamos comprender esas escenas aisladas, que hoy podrían parecer intrascendentes y metidas con calzador, como un todo indivisible y sin desperdicio... En cualquier caso, los que hayan quedado insatisfechos, recuerden: "Even bad coffe is better than no coffe at all".


2 comentarios:

Angelica dijo...

¡Qué reseña tan genial!, yo también extraño al sheriff Truman, el personaje de Miguel Ferrer, Hawk y Andy y Lucy.

RONETTE PULASKI dijo...

Muchas gracias Angelica, sin duda el reencuentro con todos estos personajes tan carismáticos es uno de los grandes alicientes para acercarse a esta nueva temporada. Con un argumento de terror de fondo, y con todos sus ingredientes, creo que es una serie que encaja muy bien en Nido de Cuervos. Vamos a ver qué nos continúan deparando el resto de capítulos. Un abrazo!

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