miércoles, 16 de octubre de 2019

Crítica: Daniel Isn´t Real

Hay un tema que quería tocar desde hace mucho tiempo. Un tema que siempre me ha perturbado y del que necesito tener más datos: los amigos imaginarios. Yo no tengo hijos, pero supongo que por aquí nos lean muchos padres y madres que hayan experimentado ese fenómeno con sus cachorros. Creo que pocas cosas podrían aterrorizarme más que ver a mi hijo hablando con alguien imaginario y contándome después, con todo lujo de detalles, lo que ESE amigo imaginario le dice. En serio, ¿cómo se reacciona ante esto? Aunque todos los psicólogos infantiles del mundo digan que los amigos imaginarios entran dentro del comportamiento normal de un gran número de niños, solo puedo pensar en el terror que debe provocar convivir con alguien al que no ves. Más terror que “El habitante Incierto”. Más terror que “El Otro”. Más terror que el terror. Y ahí no queda la cosa, porque ya os podéis poner a temblar si el amiguito imaginario del nene o la nena, se llama Daniel.


“Después de la floja Some Kind of Hate (2015), el señor Mortimer vuelve con la lección aprendida. Daniel isn’t real, potencia lo mejor de su opera prima”


La sinopsis de “Daniel isn’t real” es simple y tiene mucho que ver con mi perturbación: el amigo imaginario del pequeño Luke, reaparece cuando Luke es un poco más mayorcito. Premisa sencilla y directa que Adam Egypt Mortimer moldea a su manera para presentar una de las cintas más interesantes de este año.

Después de la floja “Some Kind of Hate” (2015), el señor Mortimer vuelve con la lección aprendida. “Daniel isn’t real”, potencia lo mejor de su opera prima, como era el buen uso de las texturas, deliciosa fotografía y banda sonora potente, al tiempo que corrige su peor mal: el guión. En esta ocasión, Brain DeLeeuw (quien ya había participado en “Some Kind of Hate”), adapta su propia novela “In this way I was saved” y le da forma, junto al propio Mortimer, para combinar esquizofrenia, ambigüedad, demonios y aprendizaje en una opresiva película llena de color y trampas.


“Un viaje lleno de oscuridad, descontrol y extrañas situaciones que desembocan en un desenlace frenético, deudor de Clive Barker”


Queda claro que a este director le gustan las historias truculentas y los personajes oscuros que sobreviven como pueden al abandono. También queda claro que le gusta llevarlos al límite. En esta ocasión, la caída en picado del protagonista se hará de la mano de un amigo imaginario con el que se jugará a la indeterminación para conseguir un ritmo ágil y subir al espectador en una montaña rusa mental y que así disfrutemos del mal viaje. El uso de los flashblacks explicativos ayuda a dar continuidad a la trampa constante ya que, por una parte, el espectador estará tentado a creer que la narración se centrará en la compleja relación madre-hijo y por otra, una nuevo embaucamiento en nuestra mente cinéfila cada vez que Daniel, el amigo de Luke, despliega sus seductoras y letales armas en pantalla.

Obviamente estamos ante el viaje a los infiernos de Luke, el protagonista, a través de su pasado, su presente y su previsible futuro. Un viaje lleno de oscuridad, descontrol y extrañas situaciones que desembocan en un desenlace frenético, deudor de Clive Barker, que da buena cuenta del giro que Mortimer tenía previsto para no perder su asombrosa partida a las cartas con el cine de terror más puro. Un acierto todo el desconcierto de “Daniel isn’t real” y una gran sorpresa dentro de la serie B. Todos los giros del guión quedan justificados, todos los movimientos de los personajes y el surrealismo, quedan también justificados y pese a que el peso de la ambigüedad finalmente se descuelga un poco, es notable la manera de presentar los trastornos mentales a través de un muy bien definido dibujo de personajes.


“Con generosas dosis de gore, un alucinante juego de luces, sombras y colores en las escenas pesadillescas, Daniel isn’t real es el tipo de película que es muy fácil recomendar”


“Daniel isn’t real” no sería lo que es con otros intérpretes, esto también lo tengo claro. La química entre Miles Robbins (Luke) y Patrick Schwarzenegger (Daniel) es tan brutal, que aunque la propuesta hubiera sido menos potente, hubiera quedado más que digna. Ambos demuestran que probablemente el morbo de ver a los hijos de dos estrellas del cine juntas, balanceó la báscula de la contratación hacia el sí, pero que es el talento lo que ha hecho que la apuesta por ellos dos haya sido una de las mejores decisiones de Egypt Mortimer en su vida. Miles Robbins ha sido quien ha ganado el premio al mejor actor en el festival de Sitges, pero es un galardón que también podría haber recaído en Patrick Schwarzenegger sin ningún problema. De hecho creo que deberían haber compartido galardón, o que se debería crear un nuevo premio a la química interpretativa. En cualquier caso, ellos hacen creíble lo más increíble.

Con generosas dosis de gore, un alucinante juego de luces, sombras y colores en las escenas pesadillescas, “Daniel isn’t real” es el tipo de película que es muy fácil recomendar a cualquier amante del cine de género. Mucho ojo a esta película, porque recoge el relevo de peliculones como “El club de la lucha” (David Fincher, 1999) o “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001). Apuntadla bien, dibujadla o soñadla, si queréis, pero no la perdáis de vista. Avisados quedáis.


5 comentarios:

El Rector dijo...

Missterror, una vez más, coincido. Y esta si que es una sorpresa mayúscula pues tampoco quedé muy satisfecho lo que se dice de su anterior "Some Kind of hate".

"Daniel Isn't Real" me parece una película mucho más madura y además de muy entretenida, con mucho más contenido. Yo también habría apostado más por la ambigüedad, pero el resultado final sigue molando mucho, con ese delirante tramo final de pesadilla directamente sacado del universo Baker y un tándem protagonista que lo borda. Reconozco que Swarzy Jr. me ganó desde el minuto uno con ese homenaje suyo al gran Dave Gaham :)

En lo escénico, otro portento visual importante y una estupenda banda sonora la que nos regala el tal "Clark". Todo para dar un preciosista empaque a una historia muy interesante, bien interpretada y que no baja el pistón en ningún momento. Un pasote.

Saludos.

Jesús Haro dijo...

Película desagradable. Cuesta digerirla. Se llevó galardón.

Missterror dijo...

Rector- Es que no hay color entre "Some Kind Of Hate" y "Daniel isn't real". Parece mentira que una película se haya hecho a continuación de otra.
Creo que Mortimer tiene tanto apego a la resolución sobrenatural de temas que bien podrían cerrarse con más sutileza o utilizando esa ambigüedad que comentamos, que va a ser poco menos que su sello personal.Aun así, todo un gustazo esta película y cada aparición de esa mezcla de Dave Gaham y schwarzenegger mocito junto con el Miles Robbins.
Esta es otra de las películas con todas las papeletas para aparecer en la mayor parte de las listas con lo mejor del año.

Jesús- Seguro que digestiones más difíciles que esta has tenido!

Saludos.

Unknown dijo...

Gracias por tu crítica, apuntada queda sin duda alguna! Lorena.

Missterror dijo...

Lorena-Muchas gracias a ti por leerla. Ya me dirás qué te ha parecido ;)

Un abrazo.

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