domingo, 7 de junio de 2026

Crítica: Mother Mary

EL RECTOR NOS HABLA SOBRE LA NUEVA PELÍCULA, AKA CONTROVERSIA, DE UN ARTESANO DE LA ÍDEM COMO DAVID LOWERY


Poco queda ya de aquel plato gourmet que fuera la productora A24 en su impactante entrada por la puerta grande en el género. Hoy, tiene mucho más que ver con la comida rápida (sin desmerecer a esta), que con el alimento para egos(idiotas) de la denominada “alta cocina”. Por lo tanto, que una película nos llegue bajo el paraguas de estas populares siglas, ya no es sinónimo de nada. En el caso que nos ocupa, es el nombre del responsable tras “Mother Mary” (2026) lo que sí puede darnos buenas pistas de lo que nos vamos a encontrar. 


“Mother Mary recupera el que parece uno de los grandes terrores del director, la idea de la pérdida y la insoportable soledad derivada de esta” 


David Lowery es el padre de la criatura. Y si nos ceñimos exclusivamente al fantástico y en concreto, a sus dos obras más populares (a la par que controvertidas), es fácil identificar las señas de identidad de su cine, uno que, evidentemente, no es para todos los públicos. Ahora, regresa con “Mother Mary”, película que no se sale ni un ápice de las pautas marcadas en anteriores trabajos y que vuelve a poner sobre la mesa la moda de utilizar el fantástico como mera excusa para tratar otros géneros, sí, lo que ha llegado a conocerse como “terror elevado”, término tan o más ridículo que el citado “alta cocina”. 

“Mother Mary” recupera el que parece uno de los grandes terrores del director, la idea de la pérdida y la insoportable soledad derivada de esta. “A Ghost Story” (2017), su mejor trabajo hasta la fecha, exploró esto hasta el extremo, dando como resultante una película muy difícil de ver y que atesoraba una capacidad inusitada de separar al público, amada y odiada a partes iguales. Yo me cuento en el primer grupo, pues me parece una de las cintas más desgarradoras y que mejor expresan la soledad que hayan visto mis ojos. En “Mother Mary”, Lowery no echa mano de la muerte y pone la lupa en una ruptura sentimental entre dos grandes amigas (o más que eso) y cómo cada una de ellas carga con el consiguiente vacío, un abismo sin fondo para quienes no han superado la pérdida


“Si Elle Fanning fue la musa de Winding Refn, Lowery apuesta por una descomunal Anne Hathaway en un papel a medida para una actriz tan dada al registro dramático como ella” 


Podríamos decir que “Mother Mary” es de alguna forma, el “The Neon Demon” (2016) de Lowery, en especial si nos volcamos en su apartado visual y sonoro, dando ambos trabajos una gran importancia a la parte sensorial, no solo como cosmético, también como herramienta narrativa, amén de su naturaleza alegórica. Aunque lo cierto es que en el fondo, se trata de dos títulos antagónicos, pues la enorme emotividad de la de Lowery, contrasta con la aséptica frialdad de la de Winding Refn y por tanto, las sensaciones finales en el espectador terminan siendo muy diferentes. 

Si Elle Fanning fue la musa de Winding Refn, Lowery apuesta por una descomunal Anne Hathaway en un papel a medida para una actriz tan dada al registro dramático como ella. Aquí además de forzar el lagrimal, nos regala un trabajo físico realmente potente (la escena de la danza sorda tiene todos mis dieces) y la convierten en el eje vertebrador de una función preciosista que nunca deja de regalarnos viñetas para el recuerdo. Una orgía de simbolismos en la que Hathaway se deja querer por la cámara como nadie. A su lado, Michaela Coel, desvinculada por suerte del circo de Wakanda, le da notable réplica en una película donde el diálogo entre ambos personajes ocupa el grueso de la narración. 


“otra obra atada a la controversia con la que Lowery volverá a dividir. Algunos encontrarán en ella una experiencia sensorial harto emocionante, otros, un tostón vació que se apropia del fantástico” 


En lo visual, ninguna pega. “Mother Mary” es una película hermosa, lo sabe y se recrea en ello. La banda sonora acompaña, sonoridades de diva pop y temas sencillos pero directos al cerebelo (una versión algo más refinada de la obra de Alfred Moretti – también menos divertida - ) que lejos de ser mero aderezo, se convierten en otro elemento fundamental de la historia, dando forma a un bonito envoltorio que más allá de las mil y una formas de ilustrarlo, no cuentan nada más que una ruptura de pareja y posterior proceso de sanación (“The Neon Demon” sí se reserva una sorpresa para el final que funcionaba tanto para validarla en el género de terror como para enfatizar su mensaje), lo que deriva en una suerte de escenificación ritualística que sirve para exorcizar todos los demonios personales de las dos protagonistas. Ni busquen ni esperen más que eso, no lo hay.

“Mother “Mary” es por tanto otra obra atada a la controversia con la que Lowery volverá a dividir. Algunos encontrarán en ella una experiencia sensorial harto emocionante, otros, un tostón vació que se apropia del fantástico para endiñarnos un drama random sobre el desamor y sus consecuencias. En cualquiera de los dos supuestos Lowery habrá alcanzado sus objetivos, consiguiendo que para bien o para mal, su película vuelva a estar en boca de todos en este 2026. 

Lo mejor: Anne Hathaway y su magnética diva del pop, el preciosismo visual y los guiños (pocos) al cine de terror. 

Lo peor: Dos horas se antojan mucho para contar tan poco y la sensación de que en comparación con “A Ghost Story”, a nivel emocional se queda corta.


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