sábado, 28 de enero de 2012

Crítica: La Hora Más Oscura

Aquí tenemos otra película de invasiones alienígenas que destruyen ciudades enteras y grupo de supervivientes (están todos, el guapo, la guapa, el amigo del guapo, la amiga de la guapa –que también es guapa-, el friki, el cachas, el nervioso, etc.) que se organizan –más o menos- y luchan contra los malvados invasores del espacio.

El director Chris Gorak nos sumerge –bastante pronto, a los 15 minutos de metraje más o menos- en un escenario apocalíptico, -más concretamente en un Moscú arrasado y sin vida- y rápidamente nos pone en situación. Unos alienígenas que se alimentan de energía arriban a nuestro planeta, volatilizan (o algo así) los cuerpos humanos para más adelante, destruir edificios y demás mobiliario urbano y así, hasta consumir ciudades enteras.

Como viene siendo habitual en estos casos, la película posee una envidiable factura técnica, pero esto no es algo de lo que se deba vanagloriar uno, hoy día, lo mínimo que se le pide a una cinta de estas características es que técnicamente sea, no ya correcta, que por supuesto, sino como mínimo notable, y ‘La Hora más Oscura’ (‘The Darkest Hour’, 2011) cumple con creces en este apartado.

Da gusto ver cómo los alienígenas lo destruyen todo y en especial, cómo hacen desaparecer a los humanos (un efecto realmente alucinante).

Peeeroo, como también viene siendo habitual en estos casos, los responsables de este tipo de productos se centran mucho en la pirotecnia y muy, muy poco en la historia. Y aquí la cinta de Gorak tampoco falla.

Y la verdad, la trama no empieza nada mal, con una rápida presentación de inanes personajes (¿para qué más?, si van a morir en breve) y una situación de supervivencia de lo más lograda.

Sin embargo, a medida que avanza la historia, ésta se torna cada vez más estúpida e inverosímil (ese friki que crea un arma para combatir a los alienígenas, esos militares salidos de una mala serie de acción...). Pero el descalabro llega al final...

Un final lamentable, con unos alienígenas deplorables y unas situaciones vergonzosas.

Lástima.

No es una buena película, pero tampoco es abominable, y es por ello que no la pongo a parir a pesar de su infame clímax final.

Además, el protagonista –Emile Hirsch- me cae bien, y el comienzo, las muertes de los humanos y alguna sorpresa que otra, ayudan a que este irregular producto comercial se haga llevadero.

Lo que más me ha gustado: acabo de mencionarlo justo aquí arriba.

Lo que menos me ha gustado: el lamentable desenlace.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me dejo con ganas de mas la peli..Queria ver com destruirian a todos los aliens..pero eso nunca paso..mm.Aun que tiene unos fectos..geniales..Exelente critica..Saludos..

El Rector dijo...

De acuerdo con todo lo expuesto en la crítica. A la película se le termina la crebibilidad pasados los primeros y muy interesantes, quince minutos iniciales.

Muy buenos FX para una historia de risa, repetitiva y sin gancho alguno.

El diseño de los alienígenas, al nivel del desenlace... lamentable.

Saludos.

Darkotica dijo...

Vista y digerida. La película es como una ensalada de verano de las simplonas (de las de lechuga y tomate, que no sorprenden a nadie), pero yo ya sabía que me iba a encontrar en el plato, lo malo es que venía aderezada de una vinagreta de esas que se repiten bastante.

Vamos que más de lo mismo pero sin gracia ninguna, y si...muy bonitos esos efectos especiales con los que hacían desaparecer a la gente, pero cuando al final enseñan a los alienígenas comprendí porque tardaron tanto en mostrarlos, mejor que no hubieran salido jamás, bueno...no me enrrollo más que la película no merece tanta atención...

Blanch dijo...

Rector estoy contigo. Pero aun añadiría más: MENUDO TRUÑO!!!

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