viernes, 21 de agosto de 2015

Crítica: Kantemir

No vamos a hablar a estas alturas de la película sobre quien es o que ha significado para el terror la figura de Robert Englund, con toda seguridad, uno de los emblemas vivos más importantes del mismo. Pero si el otro día poníamos sobre la mesa todas las miserias de otro ilustre venido a menos, Lars Henriksen, con motivo del análisis de “Harbinger Down”, su último trabajo, el mismo alegato podría valer para un resumen de lo que ha sido y es, la carrera de Mr.Englund, un grande entre los grandes que a día de hoy y para desgracia de todos aquellos que crecimos a la sombra del asesino más grande que haya dado jamás el género, se arrastra por el fango cual porcino agonizante intentando llevarse a la boca algún pedacito de mierda con el que alimentar a su famélico caché.
Para visionar sin riesgos para la salud la película que se ha cascado el tal Ben Samuels, es necesario un buen par de gafas protectoras para que no se nos dañe la vista al ver al pobre Robert metido en semejante guisa. Y eso que el tipo está estupendo y sorprendentemente comedido para lo que nos tiene acostumbrados. Yo, que soy muy pero que muy amigo del histrionismo interpretativo bien entendido, siempre hago amagos de erección con Mr.Englund, pero entiendo que no todo el mundo comulga con la fórmula del come niños de Springfield que pueden encontrarlo, como decirlo... algo desmesurado en algunas de sus encarnaciones en el celuloide. Ni siquiera ellos, herejes detractores, podrán buscarle los peros a la sobria actuación que aquí nos regala y que a la postre, termina por ser de lo poquito (por no decir lo único) rescatable de esta obscena propuesta. 

Con el culo aun manchado de mierda tras haber chapoteado en pocilgas como “Sanitarium” (2013) o “Fear Clinic” (Robert Hall, 2014), Englund coge la batuta de “Kantemir”, thriller sobrenatural que al igual que hiciera el sobrevalorado Takashi Miike en “Over Your Dead Body” (“Kuime”, 2014), juega con esa fina linea que separa realidad y ficción dentro del mundo de la interpretación. Al igual que en el soporífero cuento de fantasmas de Miike, en “Kantemir”, Samuels intenta dar tumbos entre ambos universos para dar forma al inverosímil guión y todo sea dicho, con bastantes peores maneras de lo visto ya en la cinta del japonés aunque contando al menos como contrapunto, con el aliciente de tener a Englund en pantalla el 95% del metraje. Vamos, que esta rubia es tonta de narices, pero no deja de ser rubísima. 

A partir de una rebuscada fábula ideada por el tándem de guionistas del filme, se intenta dar forma a este terror sobrenatural de corte psicológico y aroma de película de sobremesa donde un grupo de actores son reunidos por un desconocido en una alejada mansión en las afueras, para participar en una misteriosa y hermética obra de teatro. La presencia de una vieja maldición hará que los actores adopten el rol de sus personajes en la vida real poniéndose así en peligro, las vidas de todos los miembros del reparto. Englund, un ex-alcohólico y actor venido a menos, será el único capaz de intentar romper el hechizo y convertirse en el héroe de la función. 

No deja de resultar paradójico el personaje interpretado por Englund, quien parece darse vida a si mismo en la pantalla y hacerlo mientras todo lo demás se derrumba a su alrededor. No es el guión lo único lamentable en “Kantemir”. Todo el reparto que acompaña a Englund está horriblemente sobreactuado y la credibilidad de las escenas es más bien poca. Daniel Gadi, en el papel de villano de la función, parece sacado de una telenovela Venezolana y no hace más que ensalzar la figura de Englund en cada una de sus apariciones; Diane Cary (quien ya trabajara con el propio Englund en la mítica “V” en 1983), como partner femenina de Robert está horrorosa, demostrando que está para perfil bajo en la televisión y poco más; Justine Griffiths es poco más que un florero de bonitos ojos verdes sobre la mesita del vestíbulo y Sean Derry... bueno, pues tras hora y media de metraje, queda claro que lo único que sabe hacer es poner cara de malote. 

Para colmo de males. La rubia no enseña pechuga y el jersey de cuello alto casi la estrangula. Nada de gore, nada de mala baba y nada que sea capaz de arrancarnos una tímida sonrisilla de vez en cuando. Un puñado de muertes de saldo para todos los públicos y la única realmente escabrosa que se da en el prólogo del filme (de largo lo más perturbador que tiene por ofrecer), se perpetua fuera de plano. 

Con este panorama y con un disfraz de pulpo cosido a la piel, Englund intenta hacer el menor ruido posible dentro del garaje y salvar los muebles como puede. Evidentemente y por más cariño que se le tenga al arruina sueños húmedos, no es ni de lejos suficiente y el repetitivo guión, que no es otra cosa que una sucesión de divagantes gags que versan sobre lo mismo sin llegar a ninguna parte y sin la menor intención de hacerlo (ya sea por incapacidad o por dejadez), termina haciendo mella en el espectador hasta el punto de aborrecer al propio Robert, que al final, es el mayor damnificado de este ejercicio de anti-cine de tercera fila con el que nos insulta el señor Samuels... ¿De verdad no le llegan al ex-Freddy mejores papeles que estos? ¿Incluso habiendo aparecido en “El Hormiguero”? Lo dicho, protectores oculares. 

Lo mejor: “Disfrutar” de Robert Englund y algunos pasajes de corte clásico de la partitura, que sin duda evocan a tiempos mejores.

Lo Peor: Mucho y variado, pero tener que “disfrutar” de Robert Englund en cosas como “Kantemir”, se lleva la palma.


5 comentarios:

Missterror dijo...

Yo hoy vengo en plan de ataque, porque después de ver semejante "ponócula", solo puedo decir que si existiera un miérdometro, "Kantemir" sólo conseguía un uno de puntuación. No puedo encontrar ningún punto positivo, NINGUNO, porque aparte de mala con avaricia, es aburridísima y exasperante. ¿Cómo puede uno aguantar hasta el final? Rezando por quedarse dormido en medio de la película y dejar de agonizar...
Vamos por partes, los histrionismos a mi no me gustan, salvo en contadas ocasiones, por lo que si hablo de sir Englund, creo que cuando deja las máscaras, como actor va justito y suele llevar sus personajes a una zona extraña entre la desidia y la sobreactuación típica del que no quiere esforzarse por transmitir y lo eleva todo al cubo. Lo demostró en ese horror horroroso de "Fear Clinic", y lo vuelve a demostrar aquí, que si bien es cierto que está más comedido, tiene momentos de Macbeth en el teatro de Mérida... por eso para mi, Robert Englund no es ningún reclamo, sino ultimamente todo lo contrario, pues o tiene muy mal ojo para elegir, o sólo le llaman desde las cloacas.
Otro tema es el guión, ridículo y sin ninguna gracia o atractivo, Los personajes estereotipados hasta la verguenza y el tratamiento de la imagen para niños de dos años, y que así podamos entender cuando es ficción y "realidad".
Las telas de araña de la tienda de disfraces del barrio y la máquina e humo, tampoco ayuda mucho a una película desesperante, que desde ya se cuela entre lo peor del año, y no, no exagero, ahora no se me viene a la cabeza algo que me disgustara más. Ni las mierdaproducciones en las que se mete Edward Furlong, ni el Cuervo 4, con Edward Furlong haciendo de cuervo mexicano...

Horrible!!!!! Y tú rector fuiste el culpable de que me la tuviera que tragar...

El Rector dijo...

Missterror, con todo lo mala que es esta "Kantemir", si la sentencias ya a lo peor del año, debe ser que de memoria andamos algo justitos, jeje... de todas formas, no puedo debatir ninguno de tus argumentos, pues son todos ciertos, si bien yo si le veo cierta aureola entrañable a todo esto de utilizar neblina y meter alguna que otra telaraña carnavalera. En este sentido, estos guiños hammerianos casan muy bien con la banda sonora que como ya he comentado, tiene bastante buen regustillo en algunos pasajes.

Sobre Englund... bueno. Bruce Campbell, Malcolm McDowell, Ron Perlman, Anthony Hopkins... tu lista de grandes actores o iconos del género damnificados es larga y jamás dejará de sorprenderme por más que intente abrir mi mente a ese universo tuyo del terror. Supongo que tu amor por cine de barrio y por personajes como la difunta señora Morgan tendrá algo que ver en todo esto :)

Englund te podrá gustar más o menos, pero vamos, de ahí a decir que es un mal actor, con todo lo que ha significado y significa para el género... CARISMA en estado puro, cosa que no pueden decir la mayoría de actores que pululan por ahí. Supongo que Bill Moseley será mejor interprete que Robert, jeje.

Tu última frase mejor no la comento ;)

Saludos.

Missterror dijo...

Añade a Jose Luis López Vázquez, Alfredo Landa, Paco Martínez Soria y Conchita Velasco a la ecuacion...

Conoces mi opinión, y muchas veces ese culto desmedido y esos iconos me sorprenden tanto como te sorprende tanto que no sean de mi gusto determinados actores. Sí, probablemente en mi universo Bill Moseley es mejor intérprete que Robert Englund. Robert Englund puede ser entrañable, eso es indiscutible, pero para mi no es la mejor definición de intérprete en mi universo de terror...

Sobre el carisma de los actores, podemos hablar largo y tendido, porque mi nivel de exigencia es máximo y ese calificativo se lo pongo a actores que puedo contar con los dedos de la mano.

Puede ser que en esos pasajes de buen regustillo que comentas, yo estuviera dormida o en coma, porque despierta no había nada rescatable, nada de nada.

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, el culto nunca es desmedido cuando se habla de los más grandes. El culto hay que ganárselo y creo que Englund, se lo ha ganado a pulso. Lo de "entrañable" creo que se queda algo corto para definir a este tipo. Pero claro, estás hablando con alguien que en el mundo del terror, no concibe algo más grande que Freddy Krueger o Ash Williams. Supongo que por increíble que puedan parecerle algunas cosas a uno, al final todo se reduce a fobias y filias personales. Desde mi óptica, Moseley es un actor mediocre donde los haya y sin el menor ápice de carirma. Si le pegas un vistazo rápido a su filmografía, dudo mucho que no estés de acuerdo con ello.

Supongo que en tu universo del terror, no hay sitio para aquellos que se salen de la norma y que hacen de su forma de interpretar, una forma de entender determinado tipo de terror.

Sobre la lista de viejas glorias españolas que citas... cuando era pequeño, mis padres me contaban historias sobre ellos para que me fuera a la cama pronto... ni la obra maestra de Friedkin conseguí un efecto más satisfactorio para sus intereses :)

Saludos.

damien thorn dijo...

Mi primera tarde de domingo liiiiibre y me la acabáis de fastidiar...La tenía preparadita y me relamía algo bizarro pero digerible!Grrrrrrr
Y sobre el actorazo en cuestión, recordemos que es el prota de nuestras peores pesadillas durante dos décadas!!!!!
Así que sí, es bastante limitado su registro, pero sin duda es uno de los grandacos, así, con G mayúscula, que el recién fallecido Craven(eso si que era un GENIO)elevó a las alturas de los inolvidables.
Pero es que yo, como vosotros, soy muuuuy mitómano!!!
;)
Saludos, hermosos

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