viernes, 19 de febrero de 2016

Crítica: Dead Kids (Strange Behavior)

El mayor reclamo de ‘Dead kids’ (‘Strange behavior’) es ver el nombre de Bill Condon como uno de los guionistas de esta película junto con el de el director de la misma Michael Laughlin. Condon posee una desigual trayectoria cinematográfica en la que el director norteamericano es capaz de dejarnos lo mejor con cintas como ‘Dioses y Monstruos’ (‘Gods and Monsters’) donde este arriesgó dando uno de los papeles protagonistas a Brendan Fraser un actor al que siempre se ha considerado como excesivamente histriónico y poco serio y del que fue capaz de sacar lo mejor de el, ‘Kinsey’ o la reciente ‘Mr. Holmes’ con otra vez como ocurrió con ‘Dioses y Monstruos’ con Ian Mckellen en su papel principal, pero que también nos ha dejado lamentables películas como las dos que cierran la saga de ‘Crepusculo’ y que destrozaron (no solo estas dos cintas si no todas las protagonizadas por Kirsten Stewart y Robert Pattison) la imagen que muchos teníamos de los vampiros forjada a lo largo del tiempo gracias a innumerables películas y libros que trataban el tema de una forma adulta.

Obviamente, ‘Dead Kids’ esta a años luz de ‘Dioses y Monstruos’ y de ‘Mr. Holmes’ pero también de ‘La saga Crepúsculo: Amanecer Parte I y II’. El que fuera el primer guión de Condon resulta a todas luces demasiado inocente y la forma elegida por Laughlin para plasmarlo en pantalla demasiado torpe y tosca, algo que juega en contra del resultado final de la película. La cinta rodada en 1981 es una simpática pero muy irregular película de serie B y que vista a día de hoy se podría considerar que ha envejecido mal. Todos aquellos que ya tengamos una edad podemos pensar que esta hubiera sido una de esas películas para descubrir en la mítica ‘Noche de Lobos’ presentado por Joan Lluís Goas.

El punto de partida no puede ser mas curioso: Tras la negativa de su padre para que Peter vaya a la universidad ya que este prefiere que si hijo descubra el mundo antes de iniciar sus estudios superiores (Algo que llama la atención ya que estamos acostumbrados a que siempre sean los padres los que presionan a sus hijos para que estos vaya a la universidad), Peter se verá obligado a conseguir dinero. Su mejor amigo le hablará de unos extraños experimentos para los que se buscan voluntarios donde se paga bien y que le ayudaran a resolver sus problemas económicos y poder así ir a la universidad.

El guión de Condon y Laughlin deja de lado todo tipo de misterio ya que el rostro del asesino se ve tras el primer y chapucero crimen (La escena inicial de esta película deja mucho que desear pero es totalmente sincera y clara, Laughlin muestra ante que tipo de cinta estamos por lo que si un espectador decide seguir viendo esta película no podrá considerar que se le ha tomado el pelo o se le ha engañado.

Si bien es cierto que ‘Dead Kids’ es una simpática cinta de serie B esta parece plantear ciertas escenas de la película a lo Ed Wood, dejando de lado toda lógica y forzando las situaciones para construir las escenas tal y como el director quiere) algo que estos fuerzan con una historia mas propia de un culebrón que de una película de terror y que no solo no aporta nada a la historia si no que hace que el clímax final de la misma resulte forzado e increíble. La torpeza de Condon y Laughlin a la hora de escribir el guión y la de este último a la hora de rodar su película llena a esta cinta de escenas mal resueltas (La forma que tiene el asesino de atacar y clavar el cuchillo en el coche en el segundo asesinato), de ideas mal desarrolladas (Los problemas de suministro de electricidad que parece que sufre el pueblo queda relegado no solo a un segundo plano si no que desaparece completamente de la historia), de comportamientos ilógicos de los personajes (Esa “niñera” que tras descubrir un asesinato se queda en la habitación de alado llorando de forma forzada encima de la cama) y de frases fuera de lugar (Aunque el padre del protagonista, jefe de policía del pueblo conoce a la novia de su hijo, este al verla en su casa le pregunta ‘¿Tú quien eres’? en lugar de algo más lógico como ‘¿Qué haces tu aquí?’ ante la sorpresa de encontrarse a esa chica en casa).

Por desgracia aunque el espectador pueda ver esta película con simpatía siempre tendrá la sensación de que todo resulta demasiado inocente, demasiado amateur… demasiado chapucero, haciendo que las buenas ideas que Laughlin tenia entre manos se pierdan en una serie de escenas que no acaban por cuajar convirtiendo a esta cinta en una de esas películas que resultan simpáticas para todos los que amamos este tipo de cine pero que pueden frenar a quien no lo sea (De ahí la puntuación de esta crítica ya que creo que es una cinta que solo puede llegar a cierto tipo de público). Laughlin desaprovecha también la idea del mad doctor y lo relacionado con los experimentos (Ciertas ideas y escenas es mejor no comentarlas hasta después de ver la película, pero hay una, especialmente una que desmonta completamente todo aquello que estamos viendo. Un pequeño detalle que hace que todo resulte demasiado extraño y fuera de lugar) alejado por ejemplo de lo que Rod Hardy hizo con su ‘Thrist’ que de alguna manera nos hacia recordad al primer Cronenberg.

Con todo ‘Dead Kids’ (‘Strange behavior’) es una muy curiosa cinta que sirve para conocer los inicios de Bill Condon en el cine. Todo resulta demasiado inocente, demasiado forzado haciendo que esta sea una de esas películas que una parte del público podrá ver con ciertas reticencias. Para todo aquel que quiera adentrarse en la propuesta de Condon y Laughlin lo mejor es dejarse llevar, no analizar demasiado que esta ocurriendo mientras se esta viendo esta película para hacerlo después con los amigos y unas cervezas algo que será una autentico placer, os lo aseguro.

Como curiosidad decir que la banda sonora de esta película esta compuesta por Tangerine Dream grupo que también se encargó de componer la música de cintas como ‘Carga Maldita’ de William Friedkin, ‘The Keep’ de Michael Mann o ‘Risky Business’ de Paul Brickman entre otras. Tampoco debemos dejar de lado la presencia de Louis Fletcher en un pequeño papel, la actriz es recordada por muchos por dar vida a la enfermera Ratcher en ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ de Milos Forman que adaptaba la novela de Ken Kesey.

Lo mejor: La escena de la aguja llevada a cabo por la malvada científica.

Lo peor: Lo mal resueltas que están algunas escenas. El clímax final de la película un tanto decepcionante.


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