jueves, 19 de marzo de 2020

Crítica: The Boat

A estas alturas de la película lo fácil sería pensar que a la fórmula del survival onanista, o aquel que está protagonizado por un único personaje, poco jugo más se le puede exprimir, valga la redundancia. Y es cierto, que en manos medianamente talentosas, este subgénero ha sabido hacerse su hueco en sociedad, ahí quedan los Cortés y Boyle con sus “Buried” (2010) y “127 Horas” (2010) como grandes exponentes de tal afirmación. Algunos, ya en clave más alejada del género, incluso supieron verle el pajarito a Tom Hardy conduciendo con el manos libres durante hora y media en el “Locke” (2013) de Steven Knight. No puedo decir que me cuente entre ellos, aclarado sea también. Y de survival y solitarios va “The Boat”, una película a la que cuesta acercarse y a la que curiosamente, cuesta decirle no, una vez puestos en faena.


“una historia que en realidad no resulta especialmente innovadora, pero sí sabe exprimir al máximo las situaciones que propone”


Ópera prima del maltés Winston Azzopardi, “The Boat” es como digo un survival de terror en alta mar con tintes de thriller psicológico que pese a las apariencias y a todo aquello que uno pueda deducir de su reveladora sinopsis, y posiblemente sea todo cierto, atesora tanto en la dirección como en su libreto, si me puras, incluso en su interpretación, ese punto de talento o inspiración necesaria como para convertir una experiencia cero erótica en un viaje desconcertantemente adictivo.

Es cierto que los preciosistas decorados naturales de portada de agencia de viajes de su Malta natal (pese a que estamos ante una producción británica) son de entrada, una baza innata de la que sin ningún tipo de dudas se beneficia la película, la cual, gracias a las propiedades del escenario, consigue transmitir una agradable sensación de calma en el espectador de lo más beneficiosa para que este conecte, o al menos no desconecte, antes de tiempo. El tiempo justo para que el libreto escrito por el propio Winston Azzopardi junto a su hijo Joe, Azzopardi también, quien por cierto protagoniza la cinta, comience a emanar todas las esencias de una historia que en realidad no resulta especialmente innovadora, pero sí sabe exprimir al máximo las situaciones que propone y lo hace en buena medida, gracias a un punto de surrealismo que en ocasiones puede llegar a desfigurar en humor negro. Imposible no acordarse de aquella “Una Serie de catastróficas desdichas” (Brad Silberling, 2004). De hecho, aquellos que como yo sean un poco dados al “cenicismo”, incluso podrán creerse más de la cuenta, algunos de los “gags” que los Azzopardi ponen sobre la mesa.


“sabe colocarse siempre en el sitio adecuado para que no se le vean en exceso las costuras”


Para ser justos, diremos que aunque lo de Joe, el hijísimo, pueda sonar a enchufismo, ese deporte nacional tan nuestro, la realidad es que el tipo no lo hace nada mal. Habla poco, lo justo, pero es en el gesto y en la comunicación no verbal donde Azzopardi junior eleva de categoría toda esa serie de cochinas putadas a las que se verá sometido.

Y eso que la gran baza del guión aun está por venir y esa es sin duda alguna el sabio uso de la ambigüedad. “The Boat”, y de nuevo me remito a su esclarecedora sinopsis para permitirme el lujo de hacer equilibrismos sobre aquello que podría llegar a entenderse como spoiler (tranquilos, no diré nada que a uno no se le pase por la cabeza a los quince minutos de película), sabe colocarse siempre en el sitio adecuado para que no se le vean en exceso las costuras y para que nunca tengamos los suficientes elementos de juicio como para decidirnos por una u otra opción, de entre aquellas que uno va manejando a medida de que se va desarrollando la historia. Nunca sabemos (me atrevería a decir que ni siquiera tras su desenlace, al menos no de forma empírica) cuanto de de una cosa y cuanto de otra se esconde detrás (o dentro) del “Aeolus”, oportuno nombre de la embarcación en la cual se desarrolla toda la acción.


“requiere de cierta manga ancha por parte del espectador, en especial si este aboga por la teoría de corte más terrenal”


El mal endémico de este tipo de producciones no le es ajeno a “The Boat”. De forma irremediable, algunas de sus situaciones se sienten alargadas (aunque es cierto que nunca llegan a cruzar la linea del hastío) y en referencia a la credibilidad de la historia, otro posible punto de controversia, cierto es también que requiere de cierta manga ancha por parte del espectador, en especial si este aboga por la teoría de corte más terrenal, pues ya se sabe que el fantástico siempre juega con ventaja en estos menesteres y está claro que es más fácil pasar por el aro con “La Rebelión de las Máquinas” (Stephen King, 1986), “Asesino Invisible” (Elliot Silverstein, 1977) o “Christine” (John Carpenter, 1983) que con “El Habitante Incierto” (Guillem Morales, 2004). Aquí toca mojarse, si se me permite el chiste fácil.

En definitiva, si eres de aquellos a los que como a mi, les produce cierta pereza acercarse a este tipo de terrores de corte minimalista, que sepas que “The Boat” es una propuesta que pese a su aparente simpleza y escasa cantidad de elementos puestos al servicio de la causa, sabe hacerse lo suficientemente interesante como para mantenernos enganchados a su ambigua historia, la imposible mala suerte de su protagonista y la belleza de sus escenarios. En ocasiones, menos es más y esta, quizás, sea una de esas ocasiones.

Lo mejor: Lo bien que se maneja en ese premeditado limbo de diseño que separa el thriller psicológico de la serie B y el fuerte contraste entre la calma que transmite su idílico escenario y la alta tensión de alguna de sus situaciones.

Lo peor: En realidad, no hay mucho más de aquello que parece ofrecer a primera vista.


19 comentarios:

Jorge Guateque dijo...

Saludos. Me gustan este tipo de peliculas. Ojala la pueda conseguir y dar mi opinión. Muchas gracias

El Rector dijo...

Jorge, si te gustan, "The Boat" es una propuesta que estoy seguro que sabrás apreciar. Y seguro que no tendrás ningún problema para poder verla, este análisis ha sido realizado a partir de una copia que corre por la red desde hace ya un tiempo.

Ya nos contarás que tal.

Saludos.

Missterror dijo...

Reconozco que este tipo de propuestas minimalistas me suelen dar pereza y, en la medida de mis posiblidades, me alejo de ellas. Por suerte, te hice caso con "The Boat" y me ayudó a pasar un buen rato.
Una sorpresa que me ayudó a sentir esa calma del mar sin oleaje y a la vez, construir esa tensión latente durante todo el metraje, que tan bien se resuelve. En mi caso, un total disfrute al que la ambigüedad ayuda mucho.
Destaco el trabajazo del protagonista y la inteligencia del espacio elegido para llevar al espectador a la intranquilidad en esos pocos metros cuadrados.
Secundo totalmente ese notable que le otorgas.

Un abrazo.

El Rector dijo...

Missterror, aunque no estoy nada de acuerdo con eso de que en ocasiones "menos es más", yo siempre quiero más de lo que me gusta y si acaso, la queja debe venir por la falta, nunca por el exceso, es cierto que "The Boat" se maneja muy bien en las austeridad de todos sus términos, mucho mejor de lo que cabría esperar (teniendo ya otros precedentes no tan afortunados). Yo fui el primer sorprendido, lo reconozco. En lo personal, suelo acercarme a casi todo y en ocasiones, como en esta, suena la flauta. Me alegra que te animases y que la disfrutaras.

Saludos.

Anónimo dijo...

No entiendo el final

El Rector dijo...

Anónimo, no tiene muchas lecturas. Una pista más (a mi juicio definitiva) para que el espectador se termine decantando por cualquiera de las dos teorías que plantea a lo largo de toda la película.

Saludos.

juan dijo...

es realmente buena y la considero una innovadora pelicula de terror, por lo menos a mi me tuvo en vilo todo el tiempo. altamente recomendable, ojala hubiera mas propuestas de esta indole y altura

Moroth dijo...

No entendí el final

El Rector dijo...

Juan, yo no me atrevería a decir lo de "innovadora", pues hay ahí alguna que otra referencia clara a títulos populares, pero más allá de eso, también coincido contigo en que sabe enganchar, lo cual ya es todo un logro.

Moroth, contesté una duda idéntica a la tuya un par de comentarios más arriba.

Saludos.

Son Goku dijo...

A mí hubo algo que se me escapó rozando el final de la película. Cuando descubre el pasadizo a otro habitáculo donde hya comida y un machete con sangre. Esa sangre? Y la vez los pasos que se escuchan arriba de el. Es un fantasma que da pasos, ok. Pero la sangre en el machete?

El Rector dijo...

Son Goku, SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER Esa es precisamente la gracia. La ambigüedad respecto a sí realmente hay alguien a bordo, o si es el propio barco quien lo está orquestando todo. ¿La sangre en el machete? Quizás de un anterior "usuario" atormentado por la embarcación... o, realmente, un acto de violencia realizado por el supuesto habitante del barco. La película se mueve muy bien en esa incertidumbre y de hecho, el final, lejos de resultar revelador, aun hurga más en la herida.

Saludos.

Pastor dijo...

La he visto hoy y me ha encantado esa especie de "destino final" en el bote.

El Rector dijo...

Pastor, yo el parecido con "Destino Final" no se lo termino de ver, pero más allá de eso y como apuntas, una película muy disfrutable.

Saludos.

Javi dijo...

UNA MIERDA MU GORDA, HEMOS PERDIDO MI MUJER Y YO UNA HORA Y MEDIA QUE PODRÍAMOS HABER EMPLEADO PARA CAMBIAR EL NEUMÁTICO O FORNICAR SALVAJEMENTE CONTRA EL BARCO.

El Rector dijo...

Javi, teniendo a tiro la opción de la fornicación, hay que tener muy pocas luces (con perdón) para perder el tiempo con una película, por más buenas opiniones que esta tenga, como es el caso.

Saludos.

culebers dijo...

Si lo entendiste, lo que pasa es que no tiene sentido

El Rector dijo...

Culebers, sí lo tiene, además y ahí reside su gracia, tienes dos potenciales explicaciones por el precio de una. A gusto del consumidor.

Saludos.

Unknown dijo...

Cual es el sentido del final ? Porfavor expliquenme

El Rector dijo...

Anónimo, no tiene mucho secreto. Tan solo una puerta abierta a cualquiera de las dos posibilidades que la película plantea y que ya hemos comentado en aportes anteriores, la terrenal por un lado (un tripulante del barco), la sobrenatural por el otro (el propio barco).

Saludos.

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