viernes, 29 de agosto de 2014

Crítica: Locke

Una película que tiene lugar en su totalidad dentro de un automóvil, rodada sólo en ocho noches, que viaja en la noche a través de la M1 a Londres, desde Brighton a Croydon asistiendo a cómo el mundo perfecto creado a su alrededor se desmorona lentamente y va camino de perderlo todo. En toda la película sólo hay un personaje visible, todos los demás que interactúan con él los escuchamos a través del manos libres. Pero como bien dijo John Donne, "Ningún hombre es una isla". Ni siquiera en la autopista. Los faros de los vehículos en la noche, se condensan como hojas de nenúfar flotando en la oscuridad estableciendo la sociedad de los aislados. 

Pensar que una película hecha con esta premisa sería absolutamente fascinante y absorbente, te haría morder las uñas, resultaría cruda y emocional es casi ridículo. Sin embargo, Locke ofrece por completo esto y mucho más de lo que promete, en gran parte gracias al prodigio actoral de Tom Hardy y el vocal de Olivia Coleman (La dama de hierro), Ruth Wilson (Anna Karenina) y otros talentos como Andrew Scott o Ben Daniels. 

Con un presupuesto muy pequeño, este es un testimonio de la profesionalidad del reparto y el equipo y el talento en bruto de Tom Hardy, (conocido por sus papeles en “The Dark Knight Rises”, la saga de Harry Potter, papeles en “El topo”, “Sin Ley”, “The code”, “RocknRolla” y “Origen: Inception”) que hace de la película algo absolutamente increíble, asumiendo el papel de un hombre medio, Ivan, para el que el hormigón es poco menos que su religión. 

Tom es guapo a rabiar, hipnotiza, sí, y con un marcado acento galés, enamora a la cámara y a los oídos (y con una simple mirada o un ligero cambio en su tono de voz transmite el conflicto interno por el que pasa su personaje) y se revela como uno de los mejores actores actuales de Gran Bretaña y que ha resultado toda una sorpresa en la 57 edición del Festival de Cine de Londres y en su estreno en el Festival de Venecia 2013 en la Sección oficial de largometrajes fuera de concurso, en esta suerte de road movie emocional que se sirve a la vez de un viaje en coche y otro al interior de su mente, componiendo un profundo e ingenioso estudio sobre la cinematografía minimalista en su más logrado equilibrio, donde la inmensa carga emocional del personaje central y sus dilemas se modera para no transmitir en un solo segundo una sensación de pesadez insalvable, premiada en los Brittish Independent Awards al mejor guión. (El BAFTA de Hardy está cantado). 

La película surgió de unas tomas nocturnas que Knight hizo para su estupenda Redemption y la idea de construir de forma minimalista una película profunda y densa. 

Todos cometemos errores, especialmente de jóvenes; Sin embargo, se necesita una gran personalidad a veces para reconocerlos y hacer lo que hay que hacer para enmendarlos y arreglar las cosas. Y hay veces que "hacer lo correcto" puede costarnos recorrer un largo camino hacia la recuperación de la autoestima, teniendo en cuenta la forma en que ese camino afectará a los demás. Esto es más o menos lo que le ocurre a Ivan Locke (Tom Hardy) en su coche, de noche. Ivan ha sido un triunfador, jefe capataz de una empresa de construcción durante diez años, cuya compañía con sede en Chicago se está preparando para uno de los mayores proyectos de construcción en su historia y recibe una llamada que lo condicionará de por vida y le obliga a marcharse dejando todo atrás. 

Su jefe Gareth (Ben Daniels), su asistente Donald (Andrew Scott), y otros en su equipo esperan que él estuviera allí a la mañana siguiente para supervisar el proyecto y atender cualquier emergencia que pueda surgir, y es que "No se puede confiar ni en Dios", le dice Donald. Ivan, sin embargo, no tiene claro si volver a casa y para nada confia en ese Dios para que limpie el desastre al que sus equivocadas, o no, decisiones le han llevado. 

Ha elegido estar con Bethan (Olivia Coleman), una mujer a la que conocía sólo de una noche, pero que ahora está en el hospital a punto de dar a luz a su hijo. 

Con la metáfora elegida de la construcción, a lo que Iván se dedica, nos cuenta que cuando fallan los cimientos, todo, absolutamente todo, puede venirse abajo en un momento y sin remedio, y eso es exactamente lo que sucede paradójicamente en la vida de Locke. En su niñez, sus cimientos más profundos, sigue existiendo un fallo, y aunque haya edificado sobre ese cimiento tarado una vida próspera y feliz, todo está a punto del derrumbamiento. Sabiendo por su propia experiencia con su padre muerto, (un padre hippie mujeriego que lo abandonó antes de nacer y al que se dirige a través del espejo retrovisor en un innegablemente sobrio pero efectivísimo recurso narrativo), lo que se siente al ser abandonado por alguien, toma quizás precipitadamente su decisión y, aunque es consciente de que va a afectar a otros tantos, está comprometido y convencido con la elección que ha hecho sin importarle (o al menos demasiado) las consecuencias. El papel de Locke no parece estar diseñado para mantener el interés del espectador a priori. Sólo hay un hombre en la cámara a lo largo de toda la película y eso es un hándicap difícilmente salvable al menos en cuanto a la forma. Toda la “acción” tiene lugar en una noche muy lluviosa en el interior de su flamante BMW, y los únicos diálogos brotan como conversaciones telefónicas durante el viaje en diferente tono. Pero lo que se ve de una manera en el papel, en el fabuloso storyboard que Knight ha mostrado a los medios, sin embargo, en pantalla resulta ser una experiencia totalmente diferente. No me valen las comparaciones con la sobrevaloradísima “Buried” de Cortés, con la que sólo comparte su esencia de “solomovie” y para nada sus trepidantes y trucadas truculencias trepidantes. También “Náufrago” tuvo su momento de “solomovie”, pero al menos en un entorno abierto y mucho menos claustrofóbico. 

En Locke, Knight, autor brillante del guión de Promesas del Este y el de Dirty Pretty Things, ofrece una capacidad desenfrenada de absorción de interés del público, una tensa reflexión sobre las decisiones que tomamos en la vida y cómo no estamos a menudo preparados en absoluto para afrontar sus consecuencias.

Lejos de ser estática o unidimensional, la tarea-brillante, epatante, magnífica- de Hardy llena de tanta vida a su personaje que la experiencia resulta poco menos que fascinante conforme se va involucrando en los errores de su vida y reflexionendo-interactuando con quienes la conforman: su esposa Katrina (Ruth Wilson) y sus dos hijos Eddie y Shaun (Tom Holland y Bill Milner) que le esperaban en casa para ver un gran partido de fútbol con ellos como lo había prometido. Durante los 85 minutos en coche camino del hospital, en la noche oscura que todo lo remueve y enturbia, Iván tiene también que hablar con su agotado asistente Donald sobre las medidas necesarias para que el gran proyecto funcione, mientras trata de calmar a Bethan, la amante ocasional angustiada que ha elegido ser madre y afrontar la reacción rígida e implacable de su esposa ante la que trata de justificarse con que su encuentro fue sólo una vez. "La diferencia entre nunca y una vez es la diferencia entre el bien y el mal," ella responde. Esas voces ajenas representan las líneas de la vida de Ivan, sus conexiones más allá de sí mismo, al igual que el cordón umbilical del bebé se extiende alrededor de su garganta y puede llegar a ahogarlo, porque "la línea de vida es un lazo.".

Pero Ivan no es un sinvergüenza irresponsable y sin conciencia, sino un simple ser humano en tres dimensiones, con el que es realmente fácil empatizar. Tiene su puntito de santo y el de pecador, y siente que está actuando fuera de la integridad que todos esperan de él tratando que al menos le entiendan. Ivan es un mago creador, tanto con el hormigón como con la propia carne. Su esposa amargada afirma que él ama a sus edificios más de su familia, que el hormigón para él "es delicado como la sangre." Tanto hormigón como carne, necesitan ser fuertes, y pueden ser defectuosos. A pesar de todo, con el jari que tiene montado, él es el único que se mantiene en calma a pesar de que los acontecimientos están poniendo a prueba su paciencia y el dolor plano a plano se puede ir leyendo en su rostro. Con un tono fuerte, seguro, entregado en un acento galés-que le es ajeno, ya les digo, es un portento de actuación- bellamente enunciado, él asegura a Donald que puede manejar la responsabilidad del proyecto y llevarlo a buen puerto (a pesar de que Donald ya ha comenzado a beber), y que dejando a Katrina abandona a la persona que más ama y la que más le ha amado. A sus hijos les dice que les explicará todo en la mañana siguiente y que las cosas volverán a la normalidad, pero si simplemente está tratando de ser práctico o realmente es ya carne de delirio es algo que el director nos deja para que el espectador decida.

Lo que está claro es que Locke, lejos de ser un cobarde pusilánime que da un paso adelante y borra el pasado, es, una vez vista toda la situación en su conjunto, gracias al prodigioso y simplista guión, un valiente, que afronta cosas que muchos de nosotros no seríamos capaces de encarar en la realidad y menos con la pesadísima carga-propia de Sísifo-que lleva el protagonista a sus espaldas. Al inmenso talento de Hardy como intérprete, que sostiene al menos el 90% de nuestra atención a lo largo de la cinta y la dirección hábil y profunda, veraz y engañosa a la vez, el trabajo brillante de cámara, distante a ratos, pero que acerca esos primerísimos planos del rostro del prota cuanto mayor es su presión y su agobio. se suman la magnífica fotografía de Haris Zambarloukos, brillante y absorbente, y la partitura de Dickon Hinchliffe (que genera con tino las atmósferas adecuadas), que transforman “Locke”, que podría haber sido una experiencia inconexa, claustrofóbica y sin chicha ni limoná, en una obra multidisciplinar, hipnótica, que invita fácilmente a la reflexión, y en última instancia, muy, muy estimulante. Un thriller diferente, prodigioso, emocionante, claustrofóbico que reflexiona sobre la redención y que probablemente no será del agrado de todos, pero que a este cuervo le ha fascinado de principio a fin, por su simpleza, por estar escrita maravillosamente sin dejar un cabo suelto y pensando ya en la dirección, por su idea y punto de partida simple que en realidad esconde tras de sí un mundo de dolor, engaño y sobre todo, REALIDAD. 

El principio de la cinta está empañado de un sorprendente y misterioso tono melancólico que va mutando, transformándose conforme el cuentakilómetros avanza hasta el thriller más puro, en el que somos el copiloto de Locke en todo momento, y participamos de su impotencia, su miedo y su angustia poniéndonos ya en su propia piel. Es en sí misma, una oda al minimalismo. O de cómo con un coche, un magnífico actor y una historia redonda se puede hacer cine y del bueno con un más que bajo presupuesto. 

Steven Knight, creador del programa de TV ¿Quién quiere ser millonario?, director y guionista de la serie británica “Peaky Blinders” del 2013 y de la también británica “Redención” ese mismo año (donde Jason Statham, además de estar más guapo que nunca borda por primera vez su papel) y futuro director del bombazo-secuela de World War Z, enrola en un coche a un inmenso Tom Hardy (tuvo que dejarse barba para no ser tan absolutamente atractivo como lo es hasta con ella) y a sus problemas, vicisitudes y dilemas durante 84 minutos- la narración de la historia se hace en tiempo real, sin uso de elipsis ni flashbacks-en un camino a ninguna parte, o a todas, o sólo a una, eso ya da igual en una peli en la que hay muchos personajes pero un solo rostro, el del conductor. Y es que “Locke” es una película atmosférica, con la sempiterna cámara enfocada sobre nuestro intérprete principal, captando cada una de las expresiones faciales y gestuales del mismo en una suerte de monólogo. 

Knight establece un notable parangón entre la profesión del personaje y su entorno. Ivan sabe que lo fundamental en todo ámbito reside en la cimentación de una base firme, sólida, para que el armazón no dé lugar a vibraciones que terminen desmoronándolo por completo. Eso sucede en el trabajo, en las relaciones humanas y afectivas, en la vida misma. El director de Hummingbird explora incluso los resentimientos del pasado como huellas que inciden o repercuten de cara al accionar futuro en un sujeto. Ivan se molesta y entristece, pero se siente seguro, decidido, nada aparenta hacerlo cambiar de parecer. Es una suerte en el fondo, de héroe de la mitología actual, que demuestra una integridad, responsabilidad, firmeza y perseverancia, propias de un ser honesto que afronta sus miedos. 

Lo mejor: Su mejor mérito es que con unos cimientos que normalmente deberían fallar, la película no se cae.Una gran película que no defrauda ni a espectadores cotidianos; y menos aun a espectadores especializados, la economía de recursos y la solidez de resultado son abrumadoras. Pero sobre todo, la interpretación de Tom Hardy, la mejor que he disfrutado en años y que consigue que el corazón palpite hasta después de los créditos.

Lo peor: El ritmo de la película no es intenso, se podría decir que es bastante tranquilo pero que está bien equilibrado ya que sabe mantener el interés del espectador en todo momento así como también sabe hacer llegar sus momentos emotivos o dramáticos cuando se lo propone. Es posible que a muchos no les guste el abrupto y quizás ambiguo final, el único realmente razonable para terminar el infierno nocturno de Iván.

Como anécdota, cabe resaltar que Ivan toma su apellido de John Locke, filósofo empírico británico del siglo XVII cuya obra más conocida trata de los límites de la comprensión humana.


14 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

La película me gustó y al mismo tiempo me decepcionó. Me la vendieron como un thriller, pero de thriller no tiene ná de ná. Es un dramilla más o menos estándar, sólo que con la particularidad de estar contado íntegramente desde el interior de un coche a base de llamadas telefónicas.
Pese a todo, la película engancha y capta la atención del espectador, cosa difícil teniendo en cuenta lo rematadamente lineal y limitada que es. El problema, bajo mi punto de vista, viene al final: Un desenlace sin sorpresa, ni un pequeño giro de guión... nada.

Técnicamente es brillante, y vuelvo a repetir que, teniendo en cuenta que la peli va de un tío conduciendo y hablando por teléfono, me parece admirable haber conseguido no aburrir ni un sólo minuto... Pero la sosería del final le hace mucho daño a la película.
No digo que esto debiera haber sido Buried 2 o Última Llamada 2, pero joder... un poco de sal y pimienta, ¿no?

Damien Thorn dijo...

Es cierto que una película que transcurre íntegramente en un coche, por muy BMW de alta gama que sea, sin truculentas escenas que sirvan de cliffchanger ni sorpresas a lo giro último y rebuscado de guión puede que se salga de los cánones del "thriller" como tal. Y Dr. Gonzo, es cierto también que el final puede lastrar mucho los grandísimos méritos logrados hasta entonces, pero desde luego en mi opinión supera con creces a la experiencia Buried en la que con un mechero y un móvil el guapazo de turno se deshacía de culebras, alacranes y yihadistas si se pone, a lo McGyver. La tensión de ültima Llamada, peli muy a reivindicar, no se logra aquí ni por asomo, también sea dicho.
Locke es una experiencia diferente difícil de encuadrar que saca a flote sin duda la magnífica interpretación de su protagonista y quizás el componente thriller está más en lo que la mente del espectador rebusca en esas llamadas que en lo que en realidad sucede, más simple desde luego.
Ese poco de sal y pimienta que sugieres, creo que le habría beneficiado muchísimo sobre todo a la hora de venderla como peliculón, pero amigo Gonzo, así son las compañías, que igual te dan libertad absoluta que te obligan a meter ración y media de choques y persecuciones, cuarto y mitad de asesino en serie y media docena de explosiones.
Aún así, sigo recomendando Locke como ejercicio de estilazo y clase magistral de interpretación al volante.

Missterror dijo...

Animada por tu brillante crítica, la vi anoche y no pude salir más decepcionada de la experiencia :(
Estoy muy cerca de lo que comenta Dr. Gonzo, con la salvedad de que a mi sí se me hizo muy aburrida.
"Locke" es un dramón, yo no le veo el thriller por ninguna parte, y en la dirección en la que se ha puesto a rodar la película, debería haber apuntado al thriller en su mitad o al menos, como comenta Dr. Gonzo, haber dado un giro brusco final que nos dejara a todos con la sensación de que toda esa chapa que nos pegan sobre el hormigón y el partido de fútbol, ha servido para algo.
SPOILER- Yo estaba absolutamente convencida de que al final, en una de esas veces en las que Locke deja de mirar a la carretera, se suena, busca algo o se dirige a su padre, iba a venir un camión y se le iba a llevar por delante, porque ya vencidos por el drama, por lo menos deberían haber dramatizado al máximo... Imagina cómo me quedé con ese final insulso...

Es innegable el papelón de Hardy y la intención de hacer algo diferente del director, pero a mi lejos de parecerme un peliculón, me ha dejado fría como el hielo. Ni que decir tiene que yo prefiero mil millones de veces "Buried" a "Locke"

Eso sí, el hormigón, siempre C6.


Saludos

Damien Thorn dijo...

MissT, es cierto que se ha vendido como thriller y aunque a mí si me ha resultado muy inquietante no es Buried, que veo que te gusta muuuucho más que a mí... Desde luego es una peli en la que o te metes o no te mola nada, aparte del brillante papel del prota. Yo en cada mirada al retrovisor veía algo más siniestro y es cierto, al final me quedé como... "bueno, ¿ya?", lo cual me gustó aún más!
Un saludaco!

El Rector dijo...

Lo que más me llama la atención, es que se califique a Locke como algo mínimamente cercano al thriller. Ahí me pierdo, por eso me es imposible siquiera entrar en la comparación con Buried, ésta si, un thriller hitchcockniano en mayúsculas, si bien, decir que como drama, que es en los parámetros en los que se mueve en su totalidad Locke, a nivel de guión, ni se acerca a la genialidad del libreto escrito por Chris Sparling para la película del amigo Cortés.

Lo que encontramos en Locke, es un drama simplón y carente de sorpresa alguna que basa todo su encanto en su original (si bien el give me five ya lo habíamos visto antes en la citada Buried o en Llamada Perdida) forma narrativa, en la acertada y melancólica atmósfera y en el buen hacer de su maestro de ceremonias, pero que en mi opinión, fracasa como propuesta dramática y lo peor, engaña al espectador haciendo amagos de pasarse al thriller, cosa que no ocurre en ningún momento y que tiene como colofón, el decepcionante desenlace final, por otra parte, muy apropiado con lo visto en el resto del filme.

Si, excelencias técnicas aparte, Locke me ha parecido una experiencia bastante insípida y anodina, si bien es cierto que la trampa de su posible doble naturaleza, consigue mantener a flote un interés, el del espectador, que de no ser así, se habría desvanecido tras los primeros 30 minutos.

No hay genialidad alguna en el guión, los eternos diálogos entre los distintos personajes, son inconexos unos con otros, no hay relación alguna entre ellos y tampoco consiguen construir una trama que gane en interés a medida que avanza (como si ocurría en la citada Buried y que precisamente, era uno de sus puntos fuertes), si a esto le sumamos que el final sorprendente que uno espera desde el minuto uno, nunca llega, pues al final, la cara de tonto es impagable. Eso si, muy bonitas las luces de neón y muy evocativa la banda sonora previa a los títulos de crédito.

En mi opinión, un dramote del montón, eso si, bonito, muy bonito. Que bien me la has vendido con tu fantástica crítica amigo Damien, bribón...

Saludos.

Damien Thorn dijo...

Vamos a ver, amiguetes, si os leéis mi crítica no encontraréis en ningún párrafo términos como "tensión absorbente", "ritmo frenético", "vuelta de tuerca", "sorpresa inesperada"... Sino más bien al contrario. Pero bueno, volveré a justificarme, que es lo que parece que últimamente me toca en todas y cada una de mis críticas.
la RAE define "thriller" como:
(voz i.) m." Película de terror, policiaca o de suspense con gran carga emocional."
Yo, evidentemente he encontrado el suspense en la película, en qué va a suceder, aunque acabe sin suceder directamente nada, y la carga emocional, pues bueno, sobra justificarla. Con lo que, aquellos que tildaron y catalogaron "Locke" como thriller lo hicieron correctamente, y no es exactamente mi caso...
No sólo estoy conforme con lo que escribo de la peli, y con la nota que le doy, sino que ya os vaticino que va a ser una cosechapremios de tomo y lomo allá por donde pase.
Así que amigos, siento que no os hayáis encontrado con la trepidante trama de Buried (nótese mi repulsa a la cinta) ni con un "Thriller al uso", pero queridos todos, como entra en los parámetros de la RAE, me vale Locke como thriller.
Un saludete a todos y lamento que os hayáis tragado una peli que no os ha molado y que a mí sigue pareciéndome una obra maestra que roza la excelencia.

El Rector dijo...

Damien, si lo dices por mi comentario, te aseguro que no necesitas justificar nada, creo que ya lo has hecho suficientemente bien en la crítica. Yo tan solo expongo mi opinión de una película que a mi me ha parecido bastante normalita, indiferentemente de todas las alabanzas y galardones que pueda recibir, que estoy seguro de que así será.

Desconocía lo que dice la RAE sobre el thriller, pero si nos ceñimos a eso, yo no veo el "suspense con gran carga emocional" por ninguna parte. No hay suspense alguno en Locke, si carga emocional, por lo tanto, me sigo reafirmando en mi opinión de que estamos ante un drama de manual. Si el hecho de estar narrado como lo está, lo convierte en thriller... se me debe escapar algo... o como me dijo alguien recientemente, debe ser causado por mi poca "honestidad intelectual" :)

Por tanto, para mi, la etiqueta de thriller, está mal aplicada en este caso, aunque entiendo que éste vende más que el drama a nivel comercial, y supongo que por ahí van los tiros. Pero ya te digo, es solo mi opinión y por lo que a mi respecta, no necesitas justificación alguna. Yo me alegro que hayas encontrado ese suspense, ojalá yo lo hubiera hecho. Otro gallo habría cantado.

Pese a la decepción, no me arrepiento del visionado ni mucho menos, como poco, Locke es una película curiosa que hay que ver, algo que habría hecho leyendo o sin leer tu estupenda crítica.

Saludos.

May Dove dijo...

Espectacular crítica, en serio. No tengo palabras. Qué portento estás hecho. A mi Locke me pareció genial, me gustó mucho su originalidad y todo lo que intentaba transmitir.
Creo que esta manera de abrir nuevos horizontes en el cine va a dar nacimiento a grandes sorpresas. La primera, Locke; desde luego. Tom Hardy está sublime, y bueno, es que si no lo hubiera estado, vaya fiasco. Ya pasa con estas películas de monólogos!

Damien Thorn dijo...

Rec, sabes que nada me gusta más que un debate!!!
No, la justificación es del todo autoimpuesta, porque me da la sensación de que os ha llevado a engaño y esperáis un thriller convencional cuando, aunque RAE mediante, es muy difícilmente encuadrable.
Entiendo que haya muchos de vosotros que no disfrutéis con ese viaje de 85 minutos, aunque me encantaría que lo hubiéseis flipado como yo....
May, muchísimas gracias por tus palabras!!!
La verdad es que Tom Hardy está difícilmente mejorable y es el motor auténtico del film.
Saludetes chicos!
Y muchas gracias a todos!

luismi dijo...

Me pareció una obra maestra,y de los mejores doblajes q recuerdo
Felicidades

Damien Thorn dijo...

Me alegro mucho de que te haya gustado tanto!!!
Yo la verdad la vi en original, pero habrá que echar un ojo a ese doblaje!
Muchas gracias por comentar y seguir nuestro blog
Saludetes

Dieguito 71 dijo...

Gracias a ti la vi. y te lo agradezco...aunque sigo pensando que este rollo de un solo personaje debería de estar prohibido

Damien Thorn dijo...

Pues a mi en este caso me ha encantado!!!!
Muchas gracias por tu comentario
Saludetessss

Louis Cyphre dijo...

Gran pelicula,que partiendo de una premisa que de entrada descartaria,consigue que empatices con Ivan y la decision que ha tomado,ser responsable de sus actos,aunque signifique que su edificio vital se desmorone en contraposicion al ahinco que pone en levantar el fisico,magnifica pelicula con la que coincido en tu apreciacion,cine del bueno.

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