jueves, 12 de noviembre de 2009

Crítica: Jack Brooks: Monster Slayer

El canadiense Jon Knautz es el encargado de dirigir la película que nos ocupa, su primer larga durada después de dirigir un buen puñado de cortos, entre los cuales, el excelente "Still Life" que tan buenas sensaciones dejó en el 2005, con un resultado mas que satisfactorio, pues el filme ha disfrutado de un relativo éxito, premiado en festivales como el "Park city film musical festival" o incluso en la edición del año pasado del prestigioso festival de Sitges.

"Jack Brooks: Monster Slayer" recupera un tipo de cine muy común en los años 80, ese terror gamberro con abundantes pinceladas humorísticas, películas como "Noche de Miedo", "House: Una Casa Alucinante", "Terroríficamente Muertos" o más recientemente la estupenda "Slither", son un claro ejemplo de esta tendencia.


Con un argumento de lo más tópico, la película nos muestra a Jack, más cercano al antihéroe en plan "Ash" (salvando las insalvables diferencias, claro) que al clásico héroe, enfrentando como no podía ser de otra forma a las diabólicas fuerzas del mal que en esta ocasión se han apoderado de la escuela local, convirtiendo en poseso a todo aquel que se cruce en su camino, en este aspecto el filme recuerda mucho a películas anteriormente mencionadas como "Terroríficamente Muertos" o "Demons", tanto por la similitud en el diseño de las criaturas como por la naturaleza de las situaciones.

Pese a todos estos "clichés" tan estereotipados, la película tiene personalidad propia y la suficiente consistencia como para dar vida a su propio universo, donde todo tiene denominación de origen y no necesita caer en el plagio en ningún momento, aunque esa sensación de "guiño" a otras películas esta presente en todo momento.

Uno de los puntos más fuertes de la película son sus sensacionales efectos especiales, exclusivamente a base de maquillaje, tal y como marcan los cánones de la mejor "serie B" y que son de una factura técnica y artística sencillamente sublime, donde destaca sobretodo lo demás, el acojonante diseño de la criatura principal, sacada directamente de la más macabra pesadilla del gran Jim Henson, pues es uno de los "muppets" más cabrones y divertidos que he visto, y al que para que os hagáis una idea de su gran elaboración, decir que hicieron falta 8 personas simultaneas para poder operar todas sus partes.

En el reparto, a parte de al incombustible y carismático Robert Englund ("Heart Stopper", "Zombie Strippers"), en un papel hecho a su medida, encontramos a Trevor Matthews, colega y actor fetiche de Jon Knautz, que en esta ocasión no limita su participación a la interpretación, pues también ejerce como productor y guionista, y que da vida a Jack, el protagonista de la historia.

Conclusión, "Jack Brooks: Monster Slayer" es una película pensada para el seguidor de la serie B de toda la vida, una película que aunque no destaca por su originalidad y a pesar de la simpleza de su argumento nos mantiene enganchados durante ochenta y cinco minutos de metraje, y que además tiene unos de los mejores efectos especiales que he visto últimamente.


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