domingo, 15 de noviembre de 2015

Crítica: The Demolisher

¿Habéis escuchado alguna vez los cantos de sirena que pronuncian una y otra vez la palabra Carpenter? Suenan sintetizadores chulos. ¿Alguna vez habéis visto una cabeza manchada de sangre hasta las cejas, con los ojos desorbitados y habéis sentido necesidad de sonreír? Si es así, y espero que lo sea, estamos en el mismo bando y vosotros también hubierais picado a la hora de emocionaros ante la idea de ver "The Demolisher", y es que esta propuesta menor era una de mis apuestas del pasado festival de Sitges, y no puedo parar de pensar en el mal ojo que tengo y en lo fácilmente que se me puede engañar.

Al terminar de ver esta película, me planteé el hecho de hacer una crítica, de intentar hablar de ella y exponerla del mismo modo en que yo la había recibido: como un gran viaje de ácido que transita por diferentes estadios, pero que hace que cada vez estés en un globo más alejado de la Tierra, pero tampoco me veo muy lúcida para hacer algo así, porque si así la entendimos y así la percibimos, no me quiero ni imaginar en qué condiciones estaba Gabriel Carrer (director), para rodar semejante esperpento, que minuto a minuto muda a caricatura grotesca. Sin duda, las drogas debían correr por el set de grabación, no queda otra.

Ya la cosa se puso raruna desde su presentación en el festival, donde la presentadora-destripadora de la película, nos pedía un fuerte aplaudo para una de las actrices principales de la película, Tianna Nori, que representaba como nadie el espíritu de "The Demolisher", pues lo que yo creí que era un pavo de teenager tremendo a la hora de hablar y reír sin ninguna mesura, terminó revelando, que Tianna, parecía que iba más pedo que Alfredo. He ahí la esencia de "The Demolisher".

Comienzan los primeros acordes, sintetizadores molones y la oscuridad de la noche cerrada, rota por una paliza, la del demolisher a una de sus víctimas. La primera impresión es que el demolisher es una especie de Robocop casero que pega hostias como panes. Esperamos que nos cuenten la historia, y esto ocurre mediante flashbacks, como no puede ser de otra manera. El demolisher es un vengador , en concreto vengador de su mujer tras una brutal agresión. Las directrices del demolisher son demoler ¿a quién? Ayyy amigos, esa es la cuestión!!! porque ni él mismo lo sabe, y cuando estás puesto hasta las orejas, lo mismo da ocho que ochenta y puedes ahostiar y perseguir a la humanidad entera sólo por el hecho de que tú eres the demolisher y los demás no.

Entramos en los grandes expedientes X de esta película, esos agujeros negros en el guión llenos de basura espacial que pueden caer en cualquier campo, sin previo aviso. "The Demolisher", esta historia de rabia y venganza, nos intenta dirigir por un mundo de sectas satánicas o de raticulín, cuyo símbolo es un gorila, ¿por qué? pues porque the demolisher lo dice, y punto. No hay pistas, no hay explicación, no hay conclusión, sólo gente vistiendo cazadoras con el gorila plasmado en una espaldera ochentera, que demolisher persigue por una ciudad que parece construida para él, porque él hace chas y aparece a tu lado en el momento más indicado, persiguiendo a otra víctima que él cree verdugo, en una de las persecuciones más pasadas de rosca que yo haya visto en mi vida.

El componente demencial va in crescendo en la película, con una serie de escenas oníricas que nadie entiende, que no vienen a cuento y que sólo reafirman la naturaleza psicotrónica y química de la película, escenas que sonrojan hasta tal punto de llegar a hacer gracia y creer que el demolisher puede ser un personaje entrañable, de lo absurdo en lo que se convierte todo. Pero no caigáis en esta trampa, esto es simplemente infumable para todo aquel que no sea parte de la dirección o del propio reparto, que debía rebozarse en piscinas de mescalina justo antes de empezar a actuar. Inenarrable el trabajo de Ry Barret (Bruce, "el demolisher"), en uno de los ejercicios de desmesura más agudos de la historia del cine.

Estamos ante un cine que intenta muchas cosas: resultar ochentero, resultar impactante, crear atmósfera, ser hiperviolento y que no consigue ninguna de dichas cosas. Menos mal que no se toma en serio a sí mismo, y que llegado a un punto de descontrol máximo, riza más el rizo para intentar conseguir el favor del público y hacer del esperpento un arte. Os puedo asegurar que yo no daba crédito a lo que veía en pantalla, y creo que el grupo de black metal (por sus voces guturales que no paraban de gritar durante la proyección, lo digo), que la vio conmigo, por mucho que corearan el nombre de Demolisher, tampoco lo estaban dando.

El arte del quién es ángel y quién demonio, aquí no tiene desperdicio, inverosímil y malo como una enfermedad, reafirma la idea del todo vale, y nos deja picuet con cada diálogo, que en las partes donde no hay persecución, encima es plomizo e ininteligible, haciendo que la conexión entre las historias que pretende contar sea inexistente, y que en los momentos dramáticos, el sonrojo no se vaya de nuestras mejillas, ni de nuestros cerebros. Y en este sinsentido de violencia sin sangre e hiperbólicas expresiones de ira, el espectador sólo tiene una opción para su supervivencia: pensar que nunca más tendrá que volver a enfrentarse con un demolisher, ¿o sí?...

¿Sabéis lo que haré la próxima vez que oiga cantos de sirena así? ¿Recordáis cierta escena de "Pesadilla en Elm Street 6", en la que Freddy utiliza de una manera muy gráfica unos particulares bastoncillos para los oídos, con su víctima? ¡¡¡Pues eso!!!

¡¡¡¡¡¡Demolisher-Demolisher-Demolisher!!!!!!


6 comentarios:

Patrick Bateman dijo...

Por lo que leo, no soy al único que le hizo gracia, literalmente. Nunca una película tan mala me había hecho reír tanto. Todo un desproposito absurdo.

El Rector dijo...

Aquí el adjetivo "malo" adquiere una nueva dimensión. "The Demolisher" es el mayor despropósito cinematográfico al que me he enfrentado nunca (y ha habido unos cuantos). Una película tan sumamente absurda y sin sentido, que termina por adentrarse de manera involuntaria en terrenos tan surrealistas que incluso llegan a hacerle creer a uno que pueda haber algo de premeditado en todo ello.

Un supuesto thriller de venganza que termina derivando en una especie de parodia loca del slasher que llega a rizar tanto el rizo, que tiene la extraña cualidad de convertir todas sus miserias en algo tan ridículo, que puede contagiarle a uno la risa tonta, tanto, que al final, se puede llegar a considerar a "The Demolisher" como un visionado macabramente divertido.

Algunas imágenes tienen bastante fuerza y la banda sonora mola (supongo que por ahí venían las generosas comparaciones con el cine de Carpenter, porque del resto, como un huevo a una gallina...), pero los actores son tan malos, las partes donde el demolisher no hace de las suyas son tan aburridas y el guion es tan absurdo, que cuesta tomarse nada de lo que estamos viendo en serio.

Un festival del prestigio del de Sitges, no puede permitirse el lujo de presentar productos de este nivel. Debería aplicarse un mínimo de filtro a la hora de traer determinadas películas, porque pagar para ver algo como "The Demolisher", si que no tiene puñetera gracia se mire por donde se mire.

Junto con "Writter´s Retreat", (y a pesar de lo accidentalmente cómica que pueda llegar a resultar en algunas de sus partes) lo peor que se ha podido ver este año en el festival.

Missterror, en tu descarga diré que, visto el trailer a posteriori, el cabrón engaña un rato ;)

Saludos.

Missterror dijo...

Patrick Bateman- En realidad a mi reír no me hizo reír en ningún momento, pero sí que,llegado a un punto de desfase máximo, consiguió arrancarme alguna sonrisa (por ejemplo, en el momento de golpes de pecho con la porra), porque entendí que aquello que estábamos viendo se veía muy pocas veces... Pero sí que es cierto que en el pase al que yo acudí (que a lo mejor fue el mismo que el tuyo), la gente reía sin parar.

Rector- Tienes toda la razón. Esto puede parecer que está premeditado, pero creo que ni eso, esto fue sobre la marcha, en una espiral de "a ver quién la hace más gorda" y terminó lléndosele de las manos al director.
Entiendo que verlo en un contexto festivalero o en la noche destinada a los colegas, tiene su gracia, pero no nos podemos dejar engañar, "The Demolisher" es una película nefasta, pese contener, como bien dices, una banda sonora bastante cuidada, y algunas escenas potentes.
Respecto al filtro que propones en el festival ¿qué te puedo decir? esto es una lotería y en parte, también está ahí la gracia, ver el buen o mal ojo que tienes a la hora de elegir, así que, por mi parte, todo correcto. Y es que el trailer engañaba un rato...

Saludos

Patrick Bateman dijo...

Sí que fue el mismo pase, ya que por lo que comentas de algunos coreando Demolisher con voz gutural y la taja que llevaba la Tianna, sin duda.

Está claro que la risa no era por que fuera cómica, como bien dice El Rector, la risa tonta. Yo con la pelea de las cajas me tronchaba.

Anónimo dijo...

Lei tu reseña. Termine de ver la película, luego sentí que no había entendido nada. Por eso acudí a buscar criticas para ver si yo era la que pensaba que es una película que quizás solamente drogada le pueda hallar un sentido. Me dejo sin palabras, sin reflexión, sin nada! Saludos! Ayelén desde Argentina

Missterror dijo...

Anónimo- no sientas que estás sol@, seguro que el director tampoco entendió nada cuando la vio completa por primera vez, pero seguro que se echó unas risas...
No hay lógica en "The Demolisher", y no digo que todo tenga que perseguir una lógica, pero cunado intentas contar algo de una forma directa, sin simbolismos u otros recursos más subjetivos, esa lógica o al menos la coherencia tiene que existir, de lo contrario ocurren cosas como "The Demolisher".

Saludos

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