miércoles, 26 de octubre de 2016

Crítica: Ballad In Blood

Si aquello que dicen de que “dos tetas tiran más que dos carretas”, es cierto (y yo apuesto claramente por el sí), la nueva película de Ruggero Deodato, padre entre muchas otras caspas italianas de relativo éxito entre los 60 y finales de los ochenta, de la controvertida “Holocausto Canibal” (“Cannibal Holocaust”, 1980), llegaría más rápido a la meta que el mismísimo Usain Bolt con un cohete a reacción metido en el culo. Claro que llegar el primero, no siempre es sinónimo de ser el mejor, al menos no en este caso, porque “Ballad in Blood”, que así se titula la criatura, es por méritos propios y sobrados, la peor película que servidor se ha mamado este año en el festival de Sitges (y han sido unas cuantas), por más tetas que se empeñen en hacernos creer lo contrario.

“Ballad in Blood” no es solo perjudicial para la salud mental, también para la física, pues uno sale del cine con una tortícolis que no puede con ella. Producida, irremediablemente, por los constantes y bruscos giros de cuello que uno (el mismo de antes) no puede dejar de hacer a lo largo del interminable metraje con el desesperado objetivo de mirar a su acompañante de visionado en busca de una fugaz mirada de complicidad, que le recuerde que el sufrimiento, si es compartido, quizá pueda llevarse con algo más de aplomo y esto, lo dice alguien que cuando se pone ante una pantalla de cine, ni conoce a nadie ni tiene amigos... amigos como los que sí debe tener el sr.Deodato (muy simpático, eso sí), para exhibir semejante película y salir de punta en blanco de la sala (pues el tema daba para que volara alguna que otra hortaliza dirección a su persona) e incluso generando algún que otro tímido aplauso, el cual entiendo más como un acto de generosa cortesía, que de reconocimiento a la obra exhibida.

Abordar el análisis de una película como “Ballad in Blood”, donde es casi imposible hallar una sola virtud, no es una tarea agradecida. En un intento por aferrarme al imaginativo mantra de la botella medio llena y a riesgo de sonar superficial o directamente, parecer un pervertido, pues no negaré que Carlotta Morelli, actriz protagonista que da vida a Lenka, ligue de uno de los dos erasmus (algo creciditos, eso sí) que se meten en un buen lío cuando después de una noche de farra desenfrenada, descubren el cuerpo sin vida de la compañera de piso de la susodicha, destaca bastante en lo que vendría a ser... la expresión corporal. La chica, que se pasa toda la película exhibiendo palmito como dios la trajo al mundo, pues sí, tiene su punto sensual. Y bueno, uno de los dos protas masculinos, el negro (y pongo la mano en el fuego que no he sido capaz de encontrar el nombre del actor, si bien sospecho de que se trata de Edward Williams), tiene concedida esa gracia cuasi erótica también, que convierte todo lo que hace en algo simpático, incluso divertido, haciendo bueno aquello de que vale más caer en gracia, que ser gracioso.

Deodato hablaba en la presentación de la película de que para esta ocasión, había querido contar con actores jóvenes sin experiencia y la verdad, es que más allá de las curvas de la srta.Morelli, de como las menea y de lo cómico de su compañero de ébano, el nivel del reparto está totalmente acorde con el resto del filme, es decir, bochornoso. Sabemos que no sería el cine italiano, el no va más en cuanto a nivel interpretativo si hablamos en términos del cine de terror o la serie B en general, pero madre de dios hermoso los especímenes que llegan a asomarse por aquí. Mención especial a los dos personajes absurdos que regentan una cantina y que van entrando y saliendo de la historia como Pedro por su casa sin sentido alguno, Leo y Arden. En especial el segundo, interpretado por un (o una, no lo tengo muy claro aun) tal Roger Garth, que por lo visto es un top model androginopracticante que de jugar al travestismo bien, pero de interpretar... sin olvidarnos del grupo de góticos chungos en plan la naranja mecánica, encabezados por Saverio Deodato (hijo de su padre) que bien podrían haber encarnado con algo más de empaque y solvencia las Nancys rubias.

El guion es un drama catastrófico. De malo digo. Un sin sentido escrito a tres bandas entre el propio Deodato junto a Jacopo Mazzuoli y Angelo Orlando, en el cual queda bastante claro que ninguno de los tres, tenía ni puñetera idea qué, ni como lo querían contar y eso, que está basado en una historia real, la de la trágica desaparición en 1985 de Meredith Kercher, una estudiante de intercambio que fue hallada muerta en Perugia tal y como el filme describe. De ahí, igual, que de cada diez planos, al menos la mitad sean de desnudos femeninos. Bien sean los de Carlotta Morelli, bien los de Noemi Smorra, el par de tetas más amortizadas de la historia del cine de terror. Y que el hecho de que muera a los diez minutos de película, no sea un impedimento para ello.

La banda sonora, es otro desastre de dimensiones bíblicas y eso que al frente de ella se encuentra nada más y nada menos que Claudio Simonetti (Goblin), pero es que ni por esas.

No voy a extenderme más, porque podría rellenar páginas y páginas hablando de las miserias de “Ballad in Blood” y tampoco haría falta. Queda claro eso sí, que estamos ante una película de la cual escapar como alma que lleva el diablo. Poco más que una fantasía erótica y desorbitada visión por parte del director sobre determinadas conductas de los jóvenes erasmus en sus hipotéticas noches de farra, para dar forma a una incalificable propuesta entiendo, intento de jugar con el thriller, el terror y el erotismo, pero de una manera tan vulgar y cafre, que termina degenerando en una casposa comedia italiana sin gracia, que perfectamente podría haber estado interpretada por los Pajares y Esteso, que entre tanta pierna y pechuga, habrían estado como pez en el agua.

Lo mejor: Tetas, culos y folleteos varios.

Lo peor: Que la carne de moza se utilice como mero parapeto tras el que refugiarse e intentar disimular las muchas vergüenzas de una producción a la que un festival como el de Sitges, le queda muy grande. Por no hablar del hecho de que haya hecho falta meterle mano a una dura historia real, para dar forma a una ficción tan mediocre.


2 comentarios:

Missterror dijo...

Yo no puedo dejar de pensar en las palabras de Angel Sala cuando presentó esta película en Retiro, él dijo que ya no se hacían películas como las que hacia Deodato...yo voy a añadir que afortunadamente. Y sí, afortunadamente no hay demasiadas cosas tan bochornosas como "Ballad in blood", donde no hay una sola escena con coherencia y donde las tetas no sean el escondrijo mas casposo para esconder el absoluto disparate en el que se convierte la película.
Estoy contigo Rector, creo que los asistentes al festival de Sitges no se merecen selecciones como esta, donde todo parece estar al servicio del nabo y donde Deodato ha perdido el norte y su credibilidad.
En la presentación ya nos advirtió, ya nos dijo que los actores eran novatos y eso me suele interesar porque he descubierto actuaciones dignas de recuerdo eterno en este festival con actores totalmente desconocidos. A estos les recordaré toda la vida por llevar el arte del no saber cómo estar en cámara nin un solo segundo. Aunque a su favor tengo que decir que con semejantes personajes a los que dar vida, poca gente hubiera sabido qué hacer.
Un despropósito de considerables proporciones, que le han servido al bueno de Ruggero para canalizar su etapa de viejo verde a través del cine, pero que como ejercicio de eso, de cine, que es de lo que se trata, es nulo.
Lo de los góticos chungos y el casero es antológico.

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, no he seguido en exceso la carrera del señor Deodato pues este tipo de cine italianos nunca me ha interesado demasiado. La propia "Holocausto caníbal", su gran HIT, lo único que me ha despertado siempre ha sido indiferencia. Si es cierto que disfruté con títulos como "Los Invasores del Abismo" (siempre he sido muy fan del cine futurista) y por supuesto, con la divertida "Los Bárbaros" (la espada y brujería ha sido y es, otra de mis grandes debilidades), pero poco más. No sé si Deodato es un viejo verde o si simplemente es un tipo listo que sabe que un buen par de tetas, puede tapar las carencias del más ridículo de los guiones si se lo vendes al espectador adecuado. El hecho es que "Ballad in Blood" es una película infecta donde las haya que igual, los fans de este señor sabrán apreciar, desde luego, yo no.

Sobre las palabras de Sala en la presentación, pues oye, además de buen amigo del director, será muy pero que MUY fan de su cine :)

Yo tengo muy claro, que no es una película por la que merezca hacer cola bajo la lluvia una tarde de octubre. Allá cada uno con su salud mental.

Saludos.

P.D: Lo mejor con diferencia, el gag del negrata con el cuchillo :D

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