viernes, 28 de octubre de 2016

Crítica: The Eyes Of My Mother

Sin duda, la primera mirada de tu madre es la que determina el resto de tu vida. Sólo una madre sabe que sus ojos son para sus hijos, que el amor de una madre sólo es comparable a la fuerza despiadada de una catástrofe natural, que con sus ojos podría paralizarlo todo y que si los cierra, deberás elegir tu camino, un camino que no siempre se presenta con colores ante nosotros, a veces se queda en blanco y negro. Los ojos de mi madre lo dicen absolutamente todo. "Los ojos de mi madre" es absolutamente fascinante. "The eyes of my mother" es , sin duda, mi película favorita de este pasado festival de Sitges 2016.

La fascinación con la que a veces ves una película desde los primeros minutos tiene que ver mucho con los ojos, con tu capacidad para entender lo que te quieren contar y de la forma en la que te lo quieren contar. Con "The Eyes of my mother", toda esa fascinación se define a través de un elemento: el fado portugués, que es lo que mejor puede definir este enfermizo relato inscrito dentro del American Gothic.

Hablo del fado como voz para estos ojos de una madre muerta, porque este tipo de canción cantada por mujeres con fuerza, tiene la soledad, el drama, la melancolía y la fatalidad que representan a la perfección a la protagonista, Francisca, quien llevará la batuta durante todo el metraje. El Fado, sin duda será determinante, no sólo como acompañamiento para ciertas escenas, sino como entendimiento de los cruciales estados de ánimo de la protagonista absoluta, y en el fado que envuelve la película, "com que voz" , la cantante Amalia Rodrigues decía que quería vivir triste y Francisca entendió que la vida triste se encierra en casa, de cara a una pared pintada únicamente con la ausencia.

"The eyes of my mother" nos adentra en la casa perdida en el bosque de Francisca, una niña que sufre una gran trauma en su infancia que determinará su vida y sus actos. Francisca crece en esa misma casa, y lo hace con la obsesión de la soledad como compañera, crece con el sentimiento familiar más arraigado que nunca hayáis visto, y lo hace porque la ausencia, que es lo que conoce, es lo que no entiende y para protegerse de esa tristeza, para contrarrestar esa falta, actúa de una forma atroz en lo que ella entiende que es una relación.

Esta película, rodada íntegramente en blanco y negro, enfatiza el drama y lo tiñe de locura para demostrar que el monstruo muchas veces se hace, y que un instante, una decisión cruel del destino, mezclada con la inocente mirada de una niña, para quien el bien y el mal todavía era algo difuso, es la que crea una vileza despiadada de una forma tan natural, que el espectador entiende que Francisca, nuestra pequeña Franny, no es en absoluto consciente de lo retorcido de su situación.

La película es una belleza, una belleza dura, pero una belleza, donde la violencia, la sangre y todo lo que conlleva vivir en esa casa, en especial en el granero, lugar favorito de nuestra protagonista, solo encierra dolor y las ganas de cerrar heridas como sea, para hacer más soportable una vida que dejó de ser vida, desde que el siniestro personaje de Charlie, entró en su vida. Hay escenas duras, mezcladas con la sonrisa helada de Francisca, con sus mirada penetrante y esa constante sensación de que ella vive en un mundo aparte donde cada acción tiene el único propósito de no sentir que se ha quedado sola en el mundo.

Hablaba antes de la familia, porque es una constante en cada segundo de la película, y de la manera en la que esta está tratada y la obsesión que se crea con ella. Se entiende el trauma y se intuyen ciertos comportamientos entre padre e hija, pero el director, Nicolas Pesce, nunca es claro al respecto, ni se atreve a adentrarse en ciertas realidades sin llamar a la puerta, algo que creo que en parte, lastra un resultado redondo, así como un final un tanto precipitado, que no permite paladear del todo lo que debería haber sido el punto álgido de la película.

Respecto al apartado técnico, todo tremendamente bien explotado, pues como sabemos, el blanco y negro es agradecido y crea una fotografía bonita para enmarcar. Planos largos que conviven con primeros planos, escenas con largos silencios, rotos con un fado o con un grito. Mucha importancia en el paisaje, en el escenario que cada punto de la casa crea, en las palabras que las miradas son capaces de decir, en la atmósfera malsana que se vive constantemente y en la falta de oxígeno que tiene el aire denso que ondea el pelo de Francisca, y es que parece que cada uno de los personajes que vemos desfilar por esa casa del bosque, sólo son capaces de inhalar dióxido de carbono. Lo que exhalan, lo tiene que descubrir el espectador.

Con todos los halagos dedicados a la dirección de Nicolas Pesce, imagináis lo que puedo decir de la protagonista, Kika Magalhaes, y seguro que acertáis. Ella lleva el peso de la narración con pulso firme y transforma la inocencia en locura sin caer en la sobreactuación, sólo con un gesto, fuerza heredada de su madre en la ficción, Diana Agostini. Y si tengo que quedarme con el villano que más me ha impactado este año, sin duda me quedo con Will Brill y su Charlie, que es uno de los seres más creepies que he visto nunca.

"The eyes of my mother" es una película que deja huella, y que debería ser mucho más grande de lo que probablemente será. La mirada de esta madre no titubea, ata y aplasta. Los ojos pueden ser más o menos bonitos, las miradas más o menos profundas, pero cuando los ojos son el arma, la mirada refleja el alma y el alma no es siempre el termómetro que mejor mide las carencias familiares. A veces, estas solo son medibles a través del sufrimiento y el sufrimiento, con un fado de por medio, inevitablemente derrama sangre.


6 comentarios:

El Rector dijo...

Esta es una de esas películas tan personales, que no deberían dejar a nadie indiferente, lo cual también se puede aplicar a tus palabras, Missterror, pues pocas cosas se van a poder leer tan personales, como las que nos cuentas sobre ella.

"The Eyes of my Mother" es una de esas películas que gustan cuando las estás viendo, y encantan cuando las recuerdas. Salí muy satisfecho de la sala y esa satisfacción ha ido en aumento con el paso del tiempo, tanto, que sin duda podría calificarla dentro de lo mejor del año (algo parecido a lo que me ocurrió con "Darling", película que transmite algunas sensaciones parecidas más allá de las coincidencias estilísticas).

Tú lo has dicho todo, y esta vez, coincidimos, tanto en lo bueno, como en lo malo. Una pena que algunas situaciones no se hayan terminado de explotar, como la susodicha relación post-mortem materna, entre padre e hija, que desde luego daba para bastante más y que desde luego, habría contribuido y mucho a elevar el tono enfermizo de la cinta. De haberlo hecho, para mi estaría entre las cinco mejores del año sin duda. Pero no se atreve. Una lástima. No obstante, el resultado final, pese a la auto censura, tiene la suficiente fuerza como para impactar y dejar huella, más allá de sus muchas virtudes técnicas y artísticas. El asesino como comentas, pone los pelos de punta.

Quizá me sobra el abuso de algunos planos reiterativos que se están convirtiendo ya en tópicos involuntarios de este tipo de películas y que a mi juicio, no aportan nada y cortan bastante el ritmo de la trama.

Grata sorpresa y visionado obligado en este 2016.

Saludos.

Missterror dijo...

Rector- "The eyes of my mother" es maravillosa. La sensación que deja es comparable a la de "Darling", ocmo dices, sin tener nada que ver la una con la otra, pero entiendo ese poso que deja. En ese aspecto para mi es más comparable a "Alléluia" de Fabrice Du Welz, con ambas tuve sensaciones parecidas mientras veía la película, a la salida del cine y una vez que llegué a casa.
Sí que es cierto que parezca que haya una autocensura, que supongo que esté motivada para que no se desvíe nunca la atención de Francisca y que el padre no tome protagonismo nunca, pero creo que le habría venido como anillo al dedo. Al igual que unos cuantos flashbacks que mostraran más de la relación con su madre.
Los planos reiterativos a mi no me molestaron, enfatizaban la situación y no se hacen pesados.
En mi top 5, "The Eyes of my mother", se alza con la corona, no te digo más.

Saludos

Anónimo dijo...

Otra de las películas que más curiosidad me despiertan de todo lo que se ha pasado en el festival de Sitges. Solo que sea la mitad de buena que tu crítica me doy por satisfecho. Me llama mucho este tipo de estética.
Diego.

Missterror dijo...

Diego- Una pena que no la pudieras disfrutar en pantalla grande, porque para mi fue una gozada absoluta y entiendo que en un festival como el de Sitges, casi todo se convierte en mágico y ese ambiente que envuelve, a veces nubla el entendimiento para bien y para mal, pero "The Eyes of my mother" gana con el paso del tiempo y el relajo mental, cada vez me reafirmo más en mi nota y si te llama este tipo de estética, mezclada con una historia totalmente enfermiza, en cuanto tengas ocasión, déjate seducir por el fado.

Muchas gracias por tus palabras.

Donnie Darko dijo...

Realmente entiendo que esta sea la película favorita de MissTerror de todas las que vio en el pasado festival de cine de Sitges y que el Rector se refiera a ella como una cinta de obligada visión y una grata sorpresa. No puedo añadir nada que no hayáis dicho tanto en la crítica como en los comentarios...

Una de las palabras que me vinieron a la mente al empezar al ver esta película fue la de 'enfermiza' y cada minuto de metraje que pasaba reforzaba esta idea.. 'the eyes of my mother' es una cinta absolutamente deslumbrante, es cierto que Pesce podría haber profundizado mas en varias ideas.. pero.. siendo que la historia es tan enfermiza y brutal por lo que cuenta y por la manera que muestra los sentimientos de la protagonista, tengo la sensación de que hubiera sido fácil caer en la desmesura o en lo.. no sé.. parodico.. por lo que creo que esta 'The eyes of my mother' resulta perfecta tal y como está..

Un Saludo!

Donnie

Missterror dijo...

Donnie- Me alegro un montón de que la disfrutaras tanto como yo. Te puedo asegurar que yo estuve con los ojos brillando al máximo en el cine durante los setenta y seis minutos que dura. Y eso que la vi a las 8:30 de la mañana!!
La película es realmente enfermiza y todas las sensaciones que se transmiten te llevan a ese punto enfermo que transita entre la locura y la tragedia. Como dices, caer en la desmesura en algo como "The Eyes Of My Mother" hubiera sido un crimen y un error absoluto.
Yo tengo claro que esta va directa a mi top 5 de este año.

Saludos

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