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miércoles, 3 de octubre de 2018

Crítica: Animal

Amor, dinero y salud. Dicen que estas son las tres cosas fundamentales para alcanzar la tan ansiada felicidad y no seré yo quien ahora venga a decir lo contrario, pero sí me atreveré a reducir un tanto la ecuación, para quedarme casi con exclusividad con lo tercero. El dinero es reemplazable, el amor, aunque esto pueda sonar angosto desde un punto de vista folclórico, también. Al final es la salud lo único que escapa realmente a nuestro control, siendo en muchas ocasiones, una pérdida irremplazable, fatal en los casos más desafortunados. Y este es el catastrofista, aunque real mensaje de fondo de “Animal”, producción argentina dirigida por un Armando Bo mucho más conocido por su faceta de guionista, suyos son en parte libretos de éxitos tales como “Birdman” (2014) o “Biutiful” (2010) de Alejandro G. Iñárritu y quien aquí, repite similar registro dramático con respecto a su anterior trabajo “El Último Elvis”, 2012).


“Armando Bo construye un relato dramático, que se intensifica por su asfixiante cercanía y con el cual es muy fácil empatizar”


“Animal” es un dramático thriller psicológico con ligeros tintes de humor negro que pone sobre la mesa la eterna pregunta de hasta donde sería capaz de llegar uno con tal de alcanzar sus objetivos, en este caso, uno tan a priori lícito como salvar la propia vida. Dicen que situaciones desesperadas requieren de decisiones desesperadas y es a partir de esta máxima de la que Armando Bo construye un relato dramático, que se intensifica por su asfixiante cercanía y con el cual es muy fácil empatizar por un lado con su personaje protagonista, un excelso Guillermo Francella en el rol de Antonio, acomodado hombre de clase media/alta felizmente casado, con hijos y gravemente enfermo de un riñón a la espera de un posible trasplante que nunca termina de llegar y por el otro, creernos las situaciones que le tocan vivir, por dantescas que estas puedan resultar.

“Animal”, además de funcionar a modo de análisis de la naturaleza humana, propone también una feroz crítica al sistema sanitario, el argentino en este caso, pero aplicable sin ir más lejos también, al español, donde recordemos, hemos sufrido varios casos sanitarios absolutamente terribles y bochornosos relacionados con pacientes crónicos en los últimos tiempos. De paso también, propone otra, algo más tibia, que tiene que ver con las clases sociales, dibujadas a trazo gordo en el filme, no llegando por arriba y rozando los extremos por abajo, lo cual hace que el mensaje termine quedando algo difuminado en este sentido, ya que la etiqueta de “burgués” le queda un tanto grande al personaje de Antonio, mientras que los personajes de Lucy y Elías, Mercedes de Santis y Federico Salles respectivamente, llegan a caer en una especie de parodia Hanekiana en algunos pasajes, opositando fuertemente a ganarse el título oficial de “villanos”, cuando quizás la historia, tal y como está planteada (otra cosa bien distinta sería la conveniencia o no de dicho planteamiento) requería de otro tipo de registro.


“Animal es un drama notable que puede llegar incluso a perturbar a según que tipo de espectador y que perfectamente podría haber sido uno de los Relatos Salvajes de Damián Szifron”


Hayamos la virtud o el pecado en la película de Armando Bo según la óptica con la que la llevemos a examen. En este caso, atendiendo donde estamos, debemos hacerlo claro está en clave de thriller lo más cercano posible al terror, en lo que obtendremos un resultado que dista bastante de lo que sale de analizar el filme desde perspectivas más generalistas. En base a ellas, podríamos decir que “Animal” es un drama notable que puede llegar incluso a perturbar a según que tipo de espectador y que perfectamente podría haber sido uno de los “Relatos Salvajes” de Damián Szifron. Si en cambio, analizamos “Animal” en clave de género, dándole por bien ganada la innegable categoría de thriller, la cosa se nos queda algo más corta.

Y se queda corta porque llegados a cierto punto clave de la trama y después de que Bo juegue a la insinuación en más de una ocasión, el cineasta, apostado en medio de la encrucijada, opta por alejarse de la vertiente más extrema de la historia en pos de tomar el camino directo hacia lo convencional y lo políticamente correcto, en una clara huida hacia adelante, dejando atrás cualquier tipo de cercanía, por ejemplo, con las truculencias propias del cine de gente como el mencionado Haneke (pese al claro guiño que Bo le dedica a su aclamada “Funny Games”), Trier, Noé o el propio Yorgos Lanthimos, nombres propios todos ellos, a los cuales no me costaría en absoluto atribuirles un filme como “Animal” de haberse atrevido a recorrer otro tipo de sendas en su segunda mitad. Esto, por supuesto y siempre a ojos del aficionado a lo extremo, se traduce en una importante decepción a la hora de valorar una película como esta, con tanto potencial para mostrarse incorrecta y realmente dura y perturbadora, que finalmente, se termina quedando en una ácida crítica social, que no siendo poco, a los amantes de las emociones fuertes sin duda les sabrá a eso, a poco.


“Animal es un thriller que aunque insinúa, nunca termina de desnudarse por completo ante el reverso más siniestro de sí mismo”


Este es uno de esos casos en los que a uno le encantaría ser guionista de cine y haber tenido en sus manos para moldear a gusto, un primer libreto de “Animal”. Claro está que el filme resultante habría pisado terrenos pantanosos, de esos que no se suelen pisar a no ser que seas uno de esos de los arriba mencionados a los cuales no les da ningún miedo saltarse los límites de esa asquerosa falsa moralidad con la que algunos estamentos aun vigentes, intentan censurar nuestra libertad de expresión, en este supuesto, expresada en terrenos artísticos, tales como el cine.

No es el caso y “Animal” es lo que es. Y cuidado, que no es poco. Una propuesta notable que como suele ocurrir en este tipo de producciones argentinas, destaca por el excelente trabajo de sus intérpretes (majestuoso Francella) y por la innegable capacidad que el filme tiene de hacernos reflexionar sobre según que cuestiones y sobretodo, actitudes, de una criatura tan egoísta y mezquina por naturaleza como es el ser humano. “Animal” es un thriller que aunque insinúa, nunca termina de desnudarse por completo ante el reverso más siniestro de sí mismo, y en esa indefinición, es donde ofrece las mayores frustraciones a ojos del espectador más afín al género, por más confort que este halle en otros registros de la obra. Algo de humor negro y una oportuna banda sonora, terminan de dar empaque a un filme tan interesante como decepcionante.

Lo mejor: Una historia reflexiva y conducida con maestría por un excelso Guillermo Francella.

Lo peor: La falta de pegada en su tramo conclusivo.


4 comentarios:

victor dijo...

Esta la tenía en la libreta de ver si o si.
Un saludo

El Rector dijo...

Victor, pues bien apuntada la tenías. En mi caso ha sido una pequeña decepción porque quizás me esperaba otra cosa, el hecho de que esté en Sitges, seguramente ha tenido algo que ver, y la realidad es, que la película de Bo apunta hacia otra dirección.

Dicho esto, no cabe duda de que es una película interesante y muy recomendable. Ya nos contarás que tal.

Saludos.

Max Cady dijo...

Buena crítica como siempre Rector, aunque seguimos sin coincidir en nuestras apreciaciones/valoraciones.

Animal, la película de Armando Bo, tiene una buena factura técnica y unos actores estupendos, sobre todo un magnífico Guillermo Francella, que hacen que no abandones su visionado hasta el final. El gran escollo, sin embargo, es un guión que arranca de forma magnífica pero que va desinflándose a partir de los 45 minutos de metraje y va tornándose más disparatado y absurdo, llegando a un tramo final "deus ex machina" que lo tira todo por tierra. Y todo ello sin mencionar la falta de identidad del tratamiento de la historia, nunca llega a posicionarse por lo que quiere ser, mutando constantemente entre el drama social, la comedia negra o el thriller más soft.

Una lástima porque tenía mimbres para algo muy importante, pero se ha quedado en un intento fallido. No obstante, estoy seguro que habrá quien la disfrute (como ha sido tu caso). Una pequeña decepción en mi caso.

Saludos.

El Rector dijo...

Max, dziękuję. Pero en realidad, creo que esta vez coincidimos bastante, al menos en líneas generales. Esa indefinición es la que a mi juicio perjudica más al conjunto, haciéndose muy patente en la citada segunda mitad, que apunta a muchos lados, pero nunca termina de disparar a ninguno. Fíjate que a mi, lo que me ha faltado justamente ahí, es más disparate, pero claro, otro tipo de "disparate" del que Armando Bo termina proponiendo.

Sí, la he disfrutado, pero conste que también me he llevado mi parte (importante) de decepción.

Saludos.

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