martes, 15 de junio de 2010

Crítica: Frozen

Mira tu por donde que no era precisamente "Frozen" la película de Adam Green que esperaba con mas ganas, ese porvenir estaba reservado casi con exclusividad a la secuela de la divertidísima "Hatchet", uno de los mejores "Slashers" que se han filmado en los últimos años. Por el contrario, como todos bien sabéis, la vida está llena de sorpresas que, aunque normalmente suelen ser decepciones, chascos, putadas varias y patadas en las pelotas por doquier, muy de vez en cuando suena la flauta y también pasan cosas buenas, cosas como "Frozen", producción que viene a confirmar dos máximas, la primera que hay que estar muy zumbado para irse a esquiar a la montaña y poner tu vida en peligro cuando puedes quedarte tranquilamente en casa viendo una buena película con unas birritas, la segunda, bueno, la segunda era una utopía hasta ayer por la noche, volver a sentir terror delante de la pantalla, y no me refiero a ese terror escatológico que uno experimenta cada vez que hace un "zapping" y pasa por alguno de esos canales privados que han convertido la televisión de este país en un esperpéntico espectáculo para retrasados, cabeza huecas y "freaks" varios (en el sentido mas peyorativo del término), no. Yo estoy hablando de aquel terror que consigue estremecer al espectador con la simple idea de hacerle pensar que el podría encontrarse en esa misma situación en la vida real.


En la misma película hay una secuencia donde los tres protagonistas debaten sobre cual sería para ellos la muerte mas horrible, pues bien, la que nos propone Adam Green en este intenso thriller, estaría para mi, en un destacado lugar de un hipotético macabro ranking, pues no soy precisamente amigo de las alturas.

Entrando ya en faena, "Frozen" se nos presenta en sociedad avalada por el fuerte impacto que causó en la pasada edición del festival de Sundance, aunque la propuesta en si no es demasiado original, pues ahora está bastante de moda eso de explotar un entorno extremo y poner a la madre naturaleza al servicio del terror como ya hemos podido ver muy recientemente en películas como "Vertige", "The Canyon", "Witheout" o incluso "Nine Miles Down", poniéndonos en esta ocasión en los pellejos de tres jóvenes, dos amigos de la infancia y la novia de uno de ellos, que después de convencer a uno de los operarios de la estación de esquí de que les permita un último descenso a las tantas de la noche, quedarán, caprichos del destino y presas de la mala suerte, atrapados en un telesilla justo cuando se avecina una tormenta de nieve.

Así que "Frozen", lejos de los terrores sobrenaturales, psicópatas de todo tipo y retorcidas tramas a las que nos tiene acostumbrados un género, donde parece que ya todo está inventado, nos propone una historia de terror de lo mas primaria, una historia que tu, aficionado a esquiar los fines de semana, podrías experimentar en tus carnes mañana mismo. Ese es precisamente el gran logro de la cinta de Green, que nos cuenta una historia real de las que les suceden a personas reales, y por lo tanto, consigue que aceptemos todo el sufrimiento de los protagonistas como algo nuestro.

En este sentido, el excelente trabajo realizado a la hora de construir a los personajes, también tiene su buena parte de culpa, pues contadas son las ocasiones en el cine de terror donde encontramos a unos protagonistas tan coherentes y cercanos como estos. Por eso resulta terriblemente sencillo identificarse con ellos, con sus decisiones, su comportamiento y sus pensamientos, pues actúan exactamente igual de como lo haríamos cualquiera de nosotros en esa misma situación.

Por supuesto, esto tampoco habría sido posible de no estar secundado por unas interpretaciones a la altura (nunca mejor dicho) de las circunstancias, y es aquí donde tenemos que quitarnos el sombrero ante el fabuloso trabajo del trío de actores protagonistas, Shawn Ashmore ("X-Men 2", "The Ruins", y al que también veremos en el esperado remake de "The Mother´s Day"), Kevin Zegers ("Amanecer de los Muertos") y muy especialmente Emma Bell, actriz a la que básicamente hemos visto en televisión y que aquí nos regala una actuación deliciosamente creíble y tan llena de sentimiento que pone los pelos de punta.

Conclusión, "Frozen" es una propuesta tan sencilla como efectiva, que se aleja de los excesos del cine de terror moderno y nos propone una historia cercana que no necesita de mas ingredientes que un poco de mala suerte y tres jóvenes para conseguir angustiar al personal. Una película fresca, secundada por unas magníficas interpretaciones, claustrofóbica pese a estar rodada íntegramente en exteriores, filmada y narrada con la precisión de un cirujano, plagada de situaciones tensas y donde los clichés del género brillan por su ausencia. En lo negativo, quizá la figura de la fauna animal autóctona, que acerca la historia a terrenos mas "peliculeros" y la confirmación definitiva de que no pienso pisar un telesilla en mi puta vida.


1 comentarios:

Bárbara dijo...

Cuando uno piensa que todo ya está inventado en cuanto al cine, y más aún en cuanto a las emociones que provocan en el espectador, puedo aplaudir de que todavía existe lo nuevo o lo que nos sorprenda. Tuve que mirarla a veces tapada con un cojín pues era demasiado real todo y horrible. Me parece excelente película....a todos aquellos que les gusta el terror sicológico aquí tienen una joya. Bravo por la película.

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