martes, 15 de febrero de 2011

Crítica: The Resident

En el 2008, la Hammer, mítica productora inglesa creada en 1938 y que vivió sus años dorados allá por los 60, dando forma a una larga lista de sagas clásicas del terror tan emblemáticas como las de “Drácula”, “La Momia” o ”Frankenstein” entre otras muchas, protagonizadas por actores que terminarían convertidos en auténticas celebridades del género como Christopher Lee o Peter Cushing, regresó (y nunca mejor dicho) de la tumba, produciendo “Beyond The Rave”, casposidad de vampiros discotequeros que solo pudo verse en Internet, pero no fue hasta el pasado año 2010, cuando se metió de nuevo en la pomada con el remake de la maravilla sueca “Let Me In”, primero, y con una serie de nuevos títulos después, tres en concreto:  “The Wake Wood” de David Keating, “The Woman in Black” de James Watkins y la película que nos ocupa, “The Resident” del finlandés Antti Jokinen, quien debuta en el largometraje después de haber trabajado en distintos seriales para la televisión finesa y de haber dirigido la filmación de “The End of a Era”, DVD en directo que inmortalizó el último concierto de la banda de sus compatriotas gothic metaleros “Nightwish”, con su carismática cantante Tarja Turunen al frente (posteriormente sería sustituida por Anette Olzon).

“The Resident” es la historia de Juliet Devereau, una cirujana que no pasa por su mejor momento personal por culpa de la difícil situación que vive con su pareja sentimental, quien la engañó con otra mujer en su propia casa. Es por esto, que Juliet comienza la búsqueda de apartamento, pero sin suerte hasta que recibe la llamada telefónica del propietario de un edificio, quien le dice que tiene uno libre para alquilar, un amplio y acogedor piso que además tan solo cuesta 380 dólares al mes, por lo que Juliet no lo duda ni un segundo y se muda rápidamente al edificio, en el que a parte de ella, tan solo viven Max, el propietario, un hombre amable y muy interesante con el que entabla una buena amistad y August, su abuelo, un tipo algo siniestro y solitario. Pasados unos días, Juliet comenzará a descubrir, cuales son los inconvenientes de su nuevo y en aparencia, de ensueño hogar.


En un principio se habló de que “The Resident” iba a moverse por derroteros sobrenaturales, pero al final, la cosa ha quedado en un thriller dramático que bebe mucho de títulos como “Atracción Fatal”, o “Mujer Blanca Soltera Busca”, con los cuales comparte temática, es decir, una persona desequilibrada que se obsesiona por otra hasta llegar a límites extremos y lo combina con el fenómeno “okupa”, algo que en nuestro país ya hemos podido ver en “El Habitante Incierto” de Guillem Morales y que volverá a ejercer de “leitmotiv” en “Mientras Duermes”, la nueva película de Jaume Balagueró.

A mi juicio (si realmente tengo tal cosa), este es el principal problema con el que alguien que ha mamado mas Hammer que cervezas Coronitas (y ya es decir) se encuentra al consumar el acto con la película del amigo Jokinen, por que aquí, no hay ni rastro de ese terror gótico que antaño, tantas erecciones produjo (o humedades en su defecto. Hay si yo hubiese sido mujer y Christopher Lee se hubiese dejado…), sino un thriller de esos que gustan a nuestras madres, con todo lo que ello conlleva, es decir, una propuesta “Light”, tópica y protagonizada por el actor conocido de turno.


Y es que “The Resident”, como cinta de terror, es “light”, muy “light”, una película monocorde, sin excesos visuales, sin apenas violencia gráfica o sobresaltos, sin momentos excesivamente macabros… nada que pueda incomodar en exceso a nuestras madres, como mucho un ligero aroma erótico que desprende el filme en ciertos momentos que puede sonrojar a alguna de ellas, poco mas.

También es tópica (esto le encanta a las madres), los personajes son previsibles y el margen de sorpresa que ofrece la historia, es nulo, todos los roles están clarísimos desde el primer minuto y todos (incluso las madres) sabemos de antemano como va a terminar la función, pese a que en sus inicios se intente jugar un poco al despiste, pero nada que alguien acostumbrado a menesteres muchos mas complejos y retorcidos, no pueda manejar.

Y por supuesto, caras conocidas. La oscarizada Hilary Swank (“Million Dollar Baby”, “La Cosecha”), protagoniza y coproduce la cinta (quizá por eso aparezca en el 99% de los planos), con una interpretación que no le serviría para optar a una nueva estatuilla, pero bastante sobria y sobretodo, sensual, pues aunque esta mujer no es que sea santo de mi devoción, hay que reconocer que consigue dotar al filme de un toque picantón gracias a la obsesión de la cámara con su anatomía, que funciona bastante bien y otorga otra dimensión a los pasajes mas aburridos del mismo. A su lado, Jeffrey Dean Morgan (“Watchmen”), quien encarna a su obsesivo casero y protagoniza los contados momentos escabrosos de la película. Y por último, la inigualable presencia de su santidad Christopher Lee, quien con una sola mirada y un solo tono de voz, transmite mas que los dos anteriores juntos.

Conclusión, “The Resident” es un thriller del montón que no destaca especialmente en ninguna faceta, ni a nivel argumental (tronado a mas no poder), ni técnico (lo mejor su curiosa secuencia de créditos iniciales), ni artístico, el reparto está simplemente correcto y además y por desgracia, la presencia de Christopher Lee responde mas a un cameo u homenaje, que a un papel en condiciones, pues el hombre no aparece mas de diez minutos y su personaje apenas tiene transcendencia en la historia. No tenemos sangre, no tenemos sustos, no tenemos violencia, ni siquiera tenemos el inevitable giro argumental y nuestra madre se muere por recomendárnosla… pero lo cierto, es que estamos ante una película que aunque poco o nada tiene que ver con lo que uno espera de una producción de la Hammer y pese a todas las carencias comentadas, resulta entretenida de principio a fin, sin aburrir en ningún momento pese a lo divagante que se torna en algunas ocasiones y las pocas concesiones que se marca con los aficionados al terror mas convencional. Con un tándem protagonista que funciona bien, buenas dosis de sensualidad, ciertas atmósferas claustrofóbicas muy logradas, algunas secuencias tórdidas y un tramo final donde se acelera la cosa con un interesante “tour de force” que consigue dejarnos un buen sabor de boca. Así que cuando nuestra madre nos pregunte que nos ha parecido, podremos asentir con la conciencia tranquila.

En cualquier caso, esperemos que las próximas producciones de la Hammer que están por venir, nos deparen emociones un poquito mas fuertes.

2 comentarios:

Rubén Arnaiz. dijo...

Es uno de los films que tengo que ver seguro éste año aunque sea sólo por un nombre y apellido: CHRISTOPHER LEE.

El Rector dijo...

Pues si solo vas a verla por el amigo Lee, te vas a llevar un chasco, al hombre no le han dejado salir mucho que digamos... habrá que seguir tocándose con Saruman.

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