martes, 6 de septiembre de 2011

Crítica: Tron Legacy

28 años después de la entonces bizarra ‘Tron’ (‘Tron’, Steven Lisberger, 1982), nos llega esta tardía secuela con un Jeff Bridges en su mejor momento, unas secuencias de acción que quitan el hipo, una música alucinante, y mucha, mucha luz de neón.

‘Tron: Legacy’ (‘Tron: Legacy’, Joseph Kosinski, 2010) es una de esas películas que ya tiene un público asegurado, una legión de fieles espectadores que durante meses esperan con ansias el estreno de la cinta que parece ser se convierte en película de culto incluso mucho antes de su estreno.

Y la verdad es que la cinta no defrauda (siempre y cuando el espectador sepa dónde se ha metido), ya que la película de Kosinski está plagada de alicientes más que atractivos para hacer pasar al espectador una muy agradable velada.

La película nos transporta, –gracias en parte a la fascinante música de Daft Punk-, a ese mundo virtual donde las luces de neón predominan por encima de cualquier otra cosa, donde tu vida puede hacerse añicos (nunca mejor dicho) en cuestión de segundos, los combates cuerpo a cuerpo están a la orden del día, las carreras y persecuciones de motos y demás vehículos “tronescos” se suceden con inusitada facilidad, y los discos voladores se convierten en el arma más peligrosa con la que uno puede contar.

La cinta es una gozada para los sentidos, uno no puede dejar de alucinar con ese envoltorio tan sumamente atractivo, con esos efectos especiales de vanguardia (imponentes), con la cantidad de hallazgos visuales que se van sucediendo uno tras otro (algunos resultan deslumbrantes), con toda esa parafernalia futurista y alternativa (las motos son impresionantes) y por supuesto, con la hipnótica música de Daft Punk que encaja como un guante con las imágenes de la película. Todo un acierto.

Una estupenda película sin ningún tipo de pretensión que cumple con creces el propósito para el cual se realizó (que no es otro que pasar el rato), y que a la postre acaba resultando una de las propuestas más interesantes que ha surgido de la factoría Disney.

En una frase: ‘Tron’ actualizado y mejorado.

Lo que más me ha gustado: su aspecto visual y la música.

Lo que menos me ha gustado: exceso de metraje.

La secuencia: el enfrentamiento que tiene lugar en el local que regenta el personaje interpretado por Michael Sheen al ritmo del ‘Derezzed’ de Daft Punk.

El momento: cualquiera en el que los cuerpos se hacen añicos.

4 comentarios:

El Rector dijo...

Dignísima secuela José. Yo no esperaba gran cosa de ella y me llevé una grata sorpresa. Es cierto que el guión en si, no es gran cosa, pero Tron: Legacy es mucho mas que eso, es un regalo para los sentidos (que bien le queda el traje a Olivia Wilde), grandes efectos especiales, descomunal banda sonora y un Jeff Bridges en plan místico que pone la piel de gallina. Joder, pero si la primera vez que aparece en escena Bruce Boxleitner (aka Tron), casi me saltan las lágrimas.

José L. Vicedo dijo...

Je,je,je...
Yo tampoco esperaba nada de ella y me sorprendió mucho.
Da gusto cuando vas al cine no esperando nada y ¡pumb! Te llevas una sorpresa.
Me apunto para la 3.
Saludos.

Ash dijo...

Peliculón.Ademas fuí al cine a verla en 3D.Hacía muchísimo tiempo que no disfrutaba tanto en un cine.

Ash Williams dijo...

Coincido con lo dicho, no añadire mas: una gran secuela de una pelicula, que recordemos, fue bastante fracaso en su dia.

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