domingo, 4 de octubre de 2020

Crítica: Blood Quantum

EL RECTOR NOS HABLA SOBRE ESTA OPORTUNA DENUNCIA DEL PROBLEMA RACIAL ENMARCADA EN UN REGULERO EJERCICIO DE CINE ZOMBIE


Había un punto de romanticismo intrínseco en la nueva película de Jeff Barnaby. Por algún extraño motivo, siempre me han generado interés las películas, tanto dentro como fuera del género, ambientadas en el seno de una reserva india. De ahí mi interés por algo como “Blood Quantum”(2019), película que a priori jugaba como baza fundamental con ese puntito de exotismo que le otorga toda esa aureola mística tan propia de la cultura popular de los indios americanos. Incluso el hecho de tratarse de una producción canadiense, de lo cual suele ser lo más sensato mantenerse lo más alejado posible, no fue impedimento para jugarme los cuartos y hora y media de mi preciado tiempo. 


“desde que George A. Romero abriese la veda, el cine zombie, más allá del mero entretenimiento, se ha convertido en una útil herramienta de denuncia social” 


Jordan Peele ha hecho carrera con la defensa a ultranza de la cultura afroamericana como bandera, situando todos sus terrores con esta comunidad como telón de fondo, véanse sus hasta la fecha populares aunque irregulares (y en mi opinión, algo sobrevaloradas)  “Get Out” (2017) y “Us” (2019), Jeff Barnaby parece recorrer similar senda, en este caso, rindiendo culto a sus orígenes (nacido en la reserva de Listuguj en Quebec, Canadá). Al igual que en su ópera prima “Rhymes For Young Ghouls” (2013), el director aborda problemáticas referentes a su sangre, como no podía ser de otra forma, “divergencias” raciales

Está claro que desde que George A. Romero abriese la veda, el cine zombie, más allá del mero entretenimiento, se ha convertido en una útil herramienta de denuncia social. No hay historia, problemática, ni controversia, sea cual sea su naturaleza, que no se pueda contar en el sugerente marco del apocalipsis zombie. Barnaby se suma a esta corriente para contarnos una historia para no dormir (desgraciadamente, real y actual como la vida misma) que tiene que ver con el rencor y la incapacidad de perdonar, por más justificado que esté dicho rencor, que sin duda lo está. Siempre me ha resultado de lo más perturbador la suerte que corrieron lo nativos americanos, como fueron masacrados y arrancados de su propia tierra por el hombre blanco. Una de las razas más pisoteadas de la historia negra de la humanidad que, a día de hoy, siguen siendo en su propia casa, ciudadanos de segunda, mientras hijos de inmigrantes de limitado coeficiente intelectual y marcado carácter xenófobo son elegidos presidentes y continúan alimentando el odio entre conciudadanos. 


“Su primera media hora es realmente interesante, con una puesta en escena de corte carpenteriana muy bien ambientada” 


En este caso, el camino se recorre a la inversa. Una reserva india, la enésima plaga zombie y un pequeño y curioso detalle sobre el modus operandi de la infección: los indios son inmunes al contagio. Es decir, la mordedura no los convierte en podridos a diferencia de sus vecinos pálidos, quienes sucumben al fenómeno como mandan los cánones. Ese es el sugerente punto de partida de “Blood Quantum”. Por desgracia, la idea queda muy por encima del resultado final

Y eso que la premisa no es ni de lejos el único activo del filme. Su primera media hora es realmente interesante, con una puesta en escena de corte carpenteriana muy bien ambientada, una sólida presentación de personajes y unos primeros brotes del contagio narrados con buen pulso y cierta frescura (todo un acierto el uso de los animales). Una cinematografía que aboga por refugiarse en la negritud de la noche y jugar con las luces (imposible no acordarse de algunos pasajes del buen remake -muy superior a la original del propio Romero- de “The Crazies” rodado por Breck Eisner) para ofrecer un par de secuencias de lo más perturbadoras. Y en clave visual, resulta imposible no remarcar lo logrado de sus efectos especiales. Los zombies lucen de lujo, el gore no es escatimado y de esa combinación, la película nos deja un buen puñado de preciosistas escenas. 


“un segundo tercio de metraje anodino y de lo más desconcertante, ya que cuesta entender el radical cambio de pulsaciones” 


Pasada esta, Barnaby, quien no solo escribe el guión, también su epifanio, opta por dar un giro de 180 grados y se aleja por completo del concepto inicial del filme, no en su fondo, pero sí en la forma, convirtiendo su íntimo cuento de terror atmosférico en la reserva india en una cinta apocalíptica con ecos a “The Walking Dead” y sobretodo, a “Stake Land” (e insufrible secuela). Mete el dedito a su antojo en las agujas del reloj jugando a ser Cronos, pasa por encima de todo aquello que tan bien estaba haciendo hasta la fecha, que era presentar los orígenes de la pandemia y se centra en las consecuencias, en como el brote ha destrozado buena parte de la reserva y como este ha despertado horrores del pasado más temibles aun que la propia invasión zombie. 

Tampoco es que suene mal del todo, en la teoría (y tantas veces ilusoria). La práctica es otra cosa. La historia (y el ritmo) ponen el freno de mano y todo baja de revoluciones para dar cabida a un reguero de diálogos intrascendentes a base de reiterar sobre las mismas ideas y que rápidamente dejan clara su marcada condición de relleno. Hablamos de un segundo tercio de metraje anodino y de lo más desconcertante, ya que cuesta entender el radical cambio de pulsaciones. “Blood Quantum” hace fácil lo difícil y difícil lo fácil. Destaca en aquello que suele costar más de ver en el cine zombie y se atraganta en lo que por norma, suele funcionar, aunque solo sea en clave de entretenimiento. Y eso que se esfuerza en retomar el camino en su tramo final volviendo a subir las revoluciones, apoyándose sobre todo en ese apartado artístico de lujo, pero ni los efectismos visuales ni la hormonada (y tópica) carga dramática final, consiguen que se nos quite la pájara ganada a pulso en base a horribles decisiones. Para los que gusten del cerdo agridulce.

Lo mejor: Notable media hora inicial, excelentes efectos especiales y ese aroma legendario a trasfondo social tan genuino del subgénero. 

Lo peor: El volantazo le sienta fatal y lo desfigura en el enésimo exploit apocalíptico, uno soso y aburrido. Los personajes, tan bien presentados, terminan pareciendo caricaturas.


4 comentarios:

Astinus dijo...

Cuesta darle una oportunidad si tiene un final tan poco operativo en lo relativo a la sensatez y coherencia con su primera parte, algo que todavía hoy (y lo vivimos mucho en el cine de género) me sigue sorprendiendo. ¿Cómo ofrecer algo tan bueno y que acabe tornándose tan poco práctico y cohesionado luego? O en otras palabras: ¿Por qué se le va la cabeza tanto?

Aplaudo tu reflexión inicial sobre lo curioso y malversado de la identidad india norteamericana, con la que coincido totalmente. Y si te gusta tanto la temática, aunque seguramente la hayas visto (me voy a salir del terror y el fantástico), te recomiendo Banshee. Me parece un thriller en formato serie impresionante; es corta, violenta, intensa y la protagoniza Anthony Starr (Patriota en The Boys). Me gustó muchísimo y merece bastante la pena.

El Rector dijo...

Astinus, supongo que en ese sentido, Stephen King ha significado una muy mala influencia para el género. Por lo de empezar bien y terminar mal, digo. Pero bueno, supongo que lo fácil es tener una buena idea, y algo más complicado desarrollarla de manera satisfactoria hasta su desenlace. En el caso de "Blood Quantum" duele especialmente, después de ver como es capaz de plantear el prólogo de siempre, de una manera no se si novedosa, pero sí muy inmersiva, para terminar con una suerte de "Stake Land" de saldo (ya lo era aquella) donde se hace bastante palmario aquello de que hablar es gratis y que cuesta bastante más pasta un puñado de zombies que de palabras, más si estas son huecas, a pesar del duro lienzo de fondo.

Me apunto "Banshee". Aunque me va a costar ver a Starr en otro papel...

Saludos.

Missterror dijo...

Totalmente de acuerdo, Rector. Misma sensación al verla e ilusionarme con el comienzo para ver como luego las semejanzas me llevaban a "Stake Land" y desembocaba todo en el más puro aburrimiento. No logro entender ese volantazo y esta sangrante manera de perder una oportunidad de haber ahondado en la problemática de la reserva sin tener que acudir a estos lugares comunes polvorientos de los que tan poco rédito se está sacando en los últimos tiempos.
Personajes chuscos, diálogos intrascendentes y atmósfera pesada. Mal.

Un abrazo!

El Rector dijo...

Missterror, las secuelas de la segunda mitad de "The walking Dead" me temo que las vamos a arrastrar durante mucho tiempo... la cháchara mola cuando es interesante (en las manos adecuadas, véase un S. Craig Zahler, por ejemplo, lo flipas), cuando no, salen cosas como la secuela de "Stake Land", esta "Blood Quantum" y las que nos esperan... eso sí, buen formato para ahorrar costes.

Saludos.

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