jueves, 8 de octubre de 2020

Crítica: Vicious Fun

EL RECTOR NOS HABLA SOBRE LA HOMOLOGACIÓN DEFINITIVA DEL CANADIENSE CODY CALAHAN COMO UNO DE LOS NUESTROS


Regresa el canadiense Cody Calahan al festival de Sitges. En la edición de 2013 ya tuvimos una primera toma de contacto con el cineasta en “Antisocial”, propuesta que, de forma merecida, no despertó grandes pasiones. Mejoró ostensiblemente sus prestaciones con su posterior trabajo: “Let Her Out” (2016), en la cual el canadiense ya comenzaba a dejar gruesas pinceladas de la impronta de su cine, con un gusto mimoso hacia lo estético, el formato videoclip, las tonalidades ochenteras y una apartado sonoro hipnótico, con todo tipo de sintetizadores y sonoridades electrónicas en primera linea de fuego. Para los que echamos tanto de menos la figura de un desaparecido en combate Jason Eisener, lo de Calahan es una muy grata noticia. 


“una experiencia mucho más genuina que otras tantas, consigue, en parte, llegar al origen mismo de la esencia del género de hoy y de ayer” 


“Vicious Fun” (2020) aterriza en la edición de este atípico Sitges y desde ya, se gana la vitola, provisional (a expensas de como termine la larga velada), pero ganada a pulso, de primera gran sorpresa de la edición. Las expectativas suelen dictar el destino momentáneo de muchas producciones y no se contaban a priori Calahan y su “Vicious Fun”, entre las cintas que más interés habían levantado en los preliminares. 

Pero la tontería a uno se le pasa rápido. Suenan las primeras notas de la partitura marca de la casa compuesta por su habitual Steph Copeland (quien poco a poco va subiendo escalafones dentro de la pirámide, pues no es ni mucho menos este el primero de sus trabajos que despunta), se combinan los primeros azules con los neones, sacados de un videoclip musical de los ochenta y el primero de los personajes hace acto de presencia, un baptismo de sangre, con sangre, que deja claras las intenciones de la propuesta y su compromiso para con el aficionado de corte más tradicional, ese que siempre tiene buenas palabras hacia el género cuando se trata de echar la vista atrás, el tiempo que haga falta. Y claro, a todo esto, la alargada y cada vez más lejana sombra de Eisener revoloteando sobre nuestra cabeza.


“una propuesta que consigue resultar hilarante en muchos momentos gracias a un libreto ágil y repleto de pequeños destellos de genialidad y dosis de surrealismo controlado” 


James Villeneuve escribe una historia al servicio de la causa. Ahora que tanto se lleva lo del homenaje y las auto-referencias, el novel guionista se marca todo un ejercicio de amor al género de terror, tanto a sus dioses como a sus monstruos, los roles van por barrios. Sin desvelar absolutamente nada de la historia, decir tan solo que “Vicious Fun” es una de esas películas en las que uno/a podrá verse fácilmente identificado/a con su protagonista, un adorable e histriónico Evan Marsh, crítico de cine de terror, virgen y que no destacaría de manera holgada en el noble atributo del valor. 

Una de las grandes virtudes de “Vicious Fun” es su capacidad de conseguir meternos en la piel de algunos personajes en unos casos, y de reconocer como propiedad a otros, alimentando esa lúdica y oscura parte de nosotros, esa pequeña llama oscura con la que hemos crecido y formado como amantes del género y que Calahan sabe alimentar para otorgarle un plus de interés restringido al fan del terror, que sin duda eleva su estatus de comedia de terror a cotas que no podrán/sabrán/querrán alcanzar otro tipo de espectadores. Muchas películas recientes han jugado con la nostalgia y han tirado tanto de todos los clichés del cine de los ochenta como de las mil y una referencias de manual a disposición del imaginario colectivo creadas por y para el susodicho, pero en muchas ocasiones, toda esta parafernalia no consigue pasar del cartón piedra. “Vicious Fun” ofrece una experiencia mucho más genuina que otras tantas, consigue, en parte, llegar al origen mismo de la esencia del género de hoy y de ayer


“Ari Millen, absoluto titiritero de la función y candidato al perenne título vacante de personaje de culto” 


Comedias de terror las hay a patadas. En mi opinión, uno de los subgéneros más complicados de abordar. Ya se sabe, muchas de ellas, se suelen quedar en aquello tan políticamente correcto de “simpáticas”. Esto por un lado. Por el otro, los cafres de turno repitiendo otro de esos mantras estúpidos que corren por ahí, aquello tan trillado del “se cree más graciosa de lo que es”. Bueno, supongo que tanto la simpatía como la gracia, no se haya tanto en el emisario, como sí en el receptor. Si me preguntan, simpatías a un lado, “Vicious Fun” es una propuesta que consigue resultar hilarante en muchos momentos gracias a un libreto ágil y repleto de pequeños destellos de genialidad y dosis de surrealismo controlado

Destacar la notable construcción de personajes, oscilando entre el homenaje y la parodia (la linea suele ser delgada y a Calahan da la impresión de que no le importa un pimiento cruzarla) y el estupendo trabajo de casting, para el cual se ha conseguido reunir a un elenco de ilustrísimos o habituales como Julian Richings (“Cube”), Robert Maillet (al que también veremos en este Sitges en “Becky” de de Jonathan Milott y Cary Murnion) o una Amber Goldfarb de la que los más amantes de los videojuegos, sabrán reconocer su seductora voz, pues se trata de una reincidente dobladora. Aunque si tengo que destacar a alguien, capítulo especial merece un descomunal Ari Millen, absoluto titiritero de la función y candidato al perenne título vacante de personaje de culto. Gran trabajo el suyo, exagerado, desinhibido y sintetizando a la perfección el espíritu de un filme divertido, fresco y violento a más no poder. Y esto solo acaba de empezar. 

Lo mejor: La historia está muy por encima de la media en este tipo de productos. Un descomunal Ari Millen y una banda sonora que enamora y engatusa a partes iguales. 

Lo peor: Los gags están destilados para muy determinados gaznates, pudiendo resultar algo restrictivos para el resto y algunos personajes, algo desaprovechados.


9 comentarios:

J dijo...

Gran selección para comenzar. Estaba en mi lista. Espero poder verla al igual que Malnazidos, que parece ser una buena película española. The night también lo parece.

El Rector dijo...

Jesús, de momento no te puedo decir nada de las otras dos (me pinta muy bien la iraní también), pero con o sin lista, esta "Vicious Fun" merece mucho la pena. Mucho mejor que "Antisocial", palabrita de Rector ;)

Saludos.

Krueger dijo...

Sin tener ni idea de qué va la historia, no podría tener más ganas de hincar las fauces sobre está Vicious Fun. Despuntar en un subgénero tan gastado como la comedia de terror ya es digno de aplauso (un escalofrío recorre mi espalda cada vez que recuerdo Litlle Monsters...)

El Rector dijo...

Krueger, yo disfruté mucho con "Little Monsters", pero para tu tranquilidad, te diré que el tono de ambos filmes es muy diferente. Y cuanto menos sepas de la historia, mejor.

Saludos.

Krueger dijo...

Eso me olía, que mejor llegar lo más Virgen al visionado. A la media hora de Little Monsters desconecté y a pesar de las risas del público del Nocturna, solo recuerdo vagamente a Josh Gad siendo repugnante jejeje. Aunque también es una fobia personal, ya que considero que en los últimos años, la comedia de terror ha recurrido en exceso al tema de los zombies, y ya ni puedo ver Zombies Party disfrutandola como en su momento. Y no es que le haga ascos a la comedia de terror, sin ir más lejos Por qué no te mueres? me pareció tremendamente disfrutable

El Rector dijo...

Krueger, solo por el personaje de Josh Gad, "Little Monster" merece dedicarle hora y media, jeje. Está claro que sí la comedia zombie no te va, o te cansa, esta no tiene nada que la haga ser una excepción. Pero fobias aparte, me parece una peli muy divertida.

No conocía "Por qué no te mueres?". Pero siguiendo tu recomendación ya la tengo apuntada, por más repelús que me produzca el cine ruso. A ver si las fobias no me la juegan a mi ahora :)

Saludos.

Missterror dijo...

"Vicious Fun" fue mi bautismo en el festival de este año y ¡menudo comienzo!Es el ejemplo perfecto de película festiva que sienta bien en un festival como en una reunión con amigos, pizza y cerveza. Fresca, sencilla, cafre, sangrienta, ágil y muy divertida. Como dices, tiene uno de esos villanos que se quedan en la memoria cuando se piensa en histrionismo y carisma. Fantástico Ari Millen.
Debo confesar que hacia la mitad de la película, me pareció que se quedaba un poco en bucle, pero la premisa es la que es y no es necesario liarse más la manta a la cabeza. No me animo con una nota como la tuya pero, sin duda se queda cerca del notable.
Por cierto, maravilloso complemento on line el que ha hecho el Festival de Sitges adaptándose a la situación de este año. Las proyecciones están siendo impecables, sin problema alguno y todo fácil. Enhorabuena para la organización.

Un abrazo.

El Rector dijo...

Missterror, a mi en ningún momento me parece que pierda fuelle, todo lo contrario. Me gusta como va introduciendo nuevos elementos que nunca dejan de sorprender al espectador, como ese fabulo triunvirato de la ley, otro ejemplo de la gran capacidad del filme de generar grandiosos personajes.

Me aventuro a decir, y tiro de mi nefasta memoria, que es la mejor obertura de festival que he catado hasta la fecha. Calahan me tiene ya ganado para su causa.

Saludos.

J dijo...

Vista. Peli de diversión. Gran comienzo. Prota entrañable. Si, recomendable. Lo que dices.

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