viernes, 19 de febrero de 2010

Crítica: Gutterballs

La carrera de Ryan Nicholson como experto maquillador es tan dilatada como brillante, no en vano, el amigo ha participado en mas de cien proyectos entre cine y televisión, destacando su trabajo en películas como "Ghost Rider", "Blade: Trinity", "The Chronicles of Riddick" e incluso "Scary Movie", así como en series como "Smallville", "Andromeda", "Sobrenatural" o "Eureka".

Menos fructífera es hasta ahora su carrera como director, aunque con apenas cuatro películas a sus espaldas, ha conseguido labrarse cierta popularidad en el mundillo gracias a lo bizarro de su cine, como hemos podido comprobar con salvajadas como "Live Feed", "Hanger" o "Gutterballs", cinta que nos ocupa y posiblemente su trabajo mas reconocido.

"Gutterballs" tira de uno de los deportes nacionales predilectos de los norteamericanos, los bolos. Práctica que a mi personalmente, me resulta tan apasionante como actividades tan adrenalíticas como el golf, la petanca o ese juego al que juegan los abuelos en el parque en el cual lanzan piedras al lado de unos palos, pero que allá por "yankilandia" es poco menos que una religión.


La historia que nos propone Nicholson es la de un grupo de amigos una noche cualquiera en una bolera cualquiera, donde dos equipos rivales tienen mas que palabras y la velada termina en una batalla campal, citándose a la noche siguiente en el mismo lugar para saldar cuentas en una nueva partida. Cuando una de las chicas regresa al local a buscar su bolso, es atacada y brutalmente violada por los miembros del equipo contrario. La noche siguiente, en el transcurso de la partida, los participantes irán desapareciendo uno a uno.

Es curioso como "Gutterballs" es considerada por muchos una película de culto en pleno siglo XXI, cuando lejos de inventar nada nuevo, se limita a copiar todo aquello del "sexploitation" llevándolo al extremo, dando como resultado una película desagradable como pocas y una auténtica oda al mal gusto y todo ello, bajo el yugo de una mas que dudosa calidad cinematográfica.

La historia no tiene nada particular, un grupo de amigos en la bolera que son asesinados por un asesino enmascarado de nombre BBK (Bowling Bag Killer), o lo que es lo mismo, el "slasher" tradicional de toda la vida. En este sentido no hay nada que reprochar, pues lo que menos se exige a una cinta de estas características es un argumento original o una historia mínimamente coherente. Donde realmente hace aguas "Gutterballs" es en todo lo demás, comenzando por su lamentable guión, lleno de clichés sexuales, palabras malsonantes y cualquier tipo de defecación verbal que uno se pueda imaginar. Tampoco ayuda mucho el patético hacer de los "actores", los cuales parecen sacados de alguna de aquellas funciones de teatro que hacíamos en el colegio cuando éramos críos.

¿Como entender entonces la popularidad de la cinta? Fácil. Sexo y violencia.

Lo del sexo queda bastante claro a poco de comenzar la película, cuando vemos en un curioso plano como una de las chicas juega a bolos sin bragas y en la posterior violación de la misma a mano de un grupo de desalmados que no dudan en utilizar cualquier utensilio que tengan a mano para llevar a cabo sus perversiones. El resto del filme (a parte de las constantes alusiones en el guión), está plagado de referencias sexuales, destetes a diestro y siniestro, constantes "affaires" entre los personajes (incluido un explicito 69) e incluso algunas de las muertes son víctima de esta insana atmósfera de perversión de la cual está impregnada el filme, como se puede apreciar en la propia escena del 69 o en la desagradable secuencia del cambio de sexo al travesti.

Sangre tiene toda la del mundo y más, cualquier barbaridad está justificada siempre que sirva a los oscuros propósitos de Nicholson, que no son otros que llamar la atención del público a base de rizar el rizo de la extravagancia. El problema es que las muertes, aunque sangrientas, carecen de ese punto humorístico que deben tener este tipo de productos "gore" para resultar efectivos, lo que sumado a los banales y aburridos interludios entre muerte y muerte, hacen de "Gutterballs" una experiencia pesada y poco divertida.

Conclusión, la mejor virtud de "Gutterballs" es su honestidad, un retro "slasher" salvaje y obsceno que deja bien claras sus intenciones desde el primer minuto, escandalizar y resultar lo mas desagradable posible. Para ello utiliza todos los medios a su disposición sin tapujo alguno, tales como sexo explicito y violencia desmedida. Y eso es lo único que vamos a encontrar en una cinta que resulta lamentable en todos sus demás aspectos, guión, interpretaciones, ritmo... y es que "Gutterballs" es el anti cine en estado puro. ¿Cine de culto? Yo diría que no. Solo recomendable a los amantes de lo bizarro.


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