miércoles, 21 de abril de 2010

Crítica: El Crepúsculo de Summer

Siguiendo un poco la pista del amigo Stephen Mchattie, quien me dejó un excelente sabor de boca protagonizando la reciente y original "Pontypool", encontré este curiosa producción canadiense encabezada por el director Lee Demarbre (de quien aún esperamos esa comedia gore protagonizada por la "pornstar" Sasha Grey titulada "Smash Cut" y dirigiese ya hace unos años aquella locura llamada "Jesucristo Cazador de Vampiros"), curioso por que de entrada no suele ser habitual que una película cambie de nombre a poco tiempo de su estreno, pasando del inicial "Summer´s Blood" al definitivo "Summer´s Moon" con el que se ha rebautizado para el mercado doméstico, y que para rizar mas el rizo, finalmente nos ha llegado a nuestro país como "El Crepúsculo de Summer", lo que también resulta paradójicamente curioso teniendo en cuenta que la cinta está protagonizada por Ashley Greene, una de las protagonistas de ese fenómeno quinceañero llamado "Crepúsculo".


Por suerte para nosotros, "El Crepúsculo de Summer" no tiene nada que ver con vampiros fluorescentes ni chorradas por el estilo, y nos propone un thriller de terror bastante tradicional (lo siento por las hordas de "crepusculianos" adolescentes) que se centra en el concepto de la familia por encima de todo, recuperando la fórmula que tan bien ha funcionado con anterioridad en filmes como "The Hamiltons" o "Mum & Dad", pero sin resultar, ni tan inteligente como la primera ni tan incómoda como la segunda.

La historia gira entorno a la figura de Summer, una chica que acaba de abandonar su hogar y que viaja hasta una alejada población en busca a su padre, al cual no conoce y que desconoce su existencia. Allí conocerá a un chico y después de una noche de pasión en su casa, descubrirá que este tiene un concepto muy distinto al suyo del "aquí te pillo, aquí te mato", encerrándola en el sótano de su casa para que forme parte de su jardín privado bajo la indiferente mirada de su madre, que no parece darle mucha relevancia a la situación.

Este trillado argumento ocupa el 75% del filme, en un primer tercio caracterizado por los tópicos que solemos encontrar en este tipo de situaciones, la secuestrada intentando escapar con mas pena que gloria (por supuesto todos los intentos son estériles), posteriormente intentando ganarse la confianza del captor e intentar sacar provecho de aquello que algunos llamaron "El síndrome de Estocolmo" y cosas por el estilo, donde además se nos va dando a conocer el perfil psicológico del secuestrador y su relación con otros ciudadanos del lugar, todo ello sin demasiada gracia y con una puesta en escena peligrosamente cercana al telefilme barato, donde tan solo la turbulenta y ambigua relación entre madre e hijo, consiguen mantener el interés del espectador y romper la monotonía de una historia principal sin demasiado interés por si sola.

Pero cuando todo parecía perdido para la causa, aparece en escena el bueno de Stephen Mchattie, que como no podía ser de otra forma, interpreta al patriarca de tan peculiar familia y rescata al filme de la mediocridad en la que se había acomodado hasta ese momento, con un personaje que ahora si, infunde el respeto y tiene la personalidad de la que carecía el que hasta ahora creíamos malo maloso de la historia, que con la llegada de su padre, queda relevado a un discreto segundo plano. Es también en este momento donde la historia da un pequeño giro argumental bastante acertado aunque previsible, que también le da un aire muy distinto a un filme que ahora si, recuerda a horrores al "Mum & Dad" de Steven Sheil, aunque como ya he comentado antes, en ningún momento consigue pisar los terrenos pantanosos por donde se movía la cinta inglesa.

Pese a esto, los últimos 25 minutos resultan mucho mas entretenidos y arropados por la increíble presencia de Mchattie (que se come la pantalla), consiguen crear algunos momentos de tensión que hasta ahora habían brillado por su ausencia, donde la relación padre e hijo resulta fundamental, alcanzando su clímax en el inevitable y previsible enfrentamiento de machos dominantes.

No se puede decir que "El Crepúsculo de Summer" sea una película demasiado violenta visualmente, moviéndose mas por terrenos psicológicos y aunque los pocos momentos sangrientos resultan vistosos y están bastante bien resueltos, este aspecto sin duda decepcionará a los que esperen encontrar aquí algo mas de salvajismo.

Conclusión, "El Crepúsculo de Summer" es un thriller de secuestros (no creo que el término "torture-porn" pueda utilizarse en este caso) clásico que recuerda a cosas como "Captivity" e incluso (aunque esta mas en clave de comedia) "Otis" (donde casualmente también aparecía de forma testimonial Ashley Greene) bastante sosete que termina derivando en un "horror-family" (y me lo acabo de inventar) muy parecido a las citadas "Mum & Dad" y "The Hamiltons", con un tramo final que sube bastante el listón a todos los niveles y donde la gran capacidad interpretativa (una vez mas) del actor Stephen Mchattie, compensa la relativa suavidad de la propuesta si la comparamos con otras películas de su estilo, perdiendo además enteros, con el brusco y poco desarrollado desenlace. Propuesta recomendable para aquellos que quieran disfrutar de la señorita Ashlyn Greene o como en mi caso, del señorito Mchattie.


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